martes, 15 de abril de 2014

Cara al Soul…

Cara al Soul

martes, 25 de marzo de 2014

El castellano del rebuzno

…el mejor y más puro de los castellanos, en el castellano del rebuzno, que es el más denso y sesudo. 

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Recuerdo mi entrada buscando algo en un corral, ya tarde cuando había oscurecido en aquel pueblo de Castilla.

Había pisado las piedras puntiagudas, los morrillos puntiagudos, que son los que más sensación de la realidad me han dado en la realidad, y fui a aquella casa a buscar a Lucio, un criado patudo, al que le salía perilla de chivo por toda la sotabarba.

- Espera un poco que eche de comer a los animales... Es su hora...

Si sabrá más el discípulo. Grabado de Goya
El burro gris, zancudo, de Lucio estaba sentado como después he visto que Goya pintó a los burros, y a la luz del farol vi que escribía...

¿Qué escribía?... Me acerqué y vi que escribía:

"El Quijote. Tercera parte"...

Eso es lo que yo recuerdo confusamente, apareciéndoseme por aquel corral a esa hora, en que las bestias son personas porque la fuerza de la realidad permite una cosa así...

Sospecho que aquella tercera parte del Quijote debía estar bien en realidad, además de escrita en el mejor y más puro de los castellanos, en el castellano del rebuzno, que es el más denso y sesudo.

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Relato "El burro zancón", de Ramón Gómez de la Serna.

Dedicado a la pléyade de políticos, periodistas y tertulianos que usan el más denso y sesudo castellano que usarse pueda.

viernes, 28 de febrero de 2014

"En Finlandia van a la Biblioteca como nosotros al bar"

P: Si en Finlandia están menos horas en clase y no aprenden a leer hasta los siete años, ¿Cuál es la flor de su secreto?

R: Muchas cosas: familias muy lectoras que van a la biblioteca como nosotros vamos al bar; una iglesia, la luterana, que asocia la lectura a lo sagrado; unos servicios extraordinarios, donde cualquiera tiene derecho a cualquier libro pagado con fondos públicos.
Además, la televisión emite en versión original subtitulada, lo que motiva a los niños a aprender e incrementa su velocidad lectura.

"En Finlandia van a la Biblioteca como nosotros al bar"
Pincha para verla en grande
P: Las mejoras, entonces, ¿empiezan por leer más?

R: Es una de las cosas. Otra es el sentido de la responsabilidad, que generalmente, delegamos en otros.
En Finlandia a ningún estudiante se le ocurre que su padre o el maestro le diga cómo estudiar o qué debe hacer. ese sentido de responsabilidad se transmite en un tándem entre los propios alumnos, las familias y los profesores.

P: ¿Cuántas leyes de educación han necesitado para tener el mejor sistema educativo mundial?

R: ¡Una sola!
Su filosofía fue hacer un gran debate, durante años, entre todos los colectivos. Luego, los partidos se pusieron de acuerdo. Allí una ley de educación exige del apoyo de dos tercios del Congreso.

(…)

P:  ¿Quiere decir enteonces que los profesores son mejores allí?

R: Los nuestros son tan buenos o más que todos los de Europa. Es un honor ser maestro. Somos mejores que los suecos o los noruegos, que tienen parecidos resultados e invierten el doble. ¡Algo haremos bien!
Pero en Finlandia son raros, valoran mucho al maestro.

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Si quieren leer la entrevista completa, les dejo la foto que le hecho a la página del periódico en la que salió publciada.

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Entrevista de Chema R. Morais a Xavier Melgarejo, psocólogo y pedagogo, para Heraldo de Aragón, "en la útima" página.
Sin enlace web.
Xavier Melgarejo, experto en el sistema educativo finlandés, acaba de publicar "Gracias, Finlandia"


(Y no; esto no es un intento de saltarme el enlace directo a Heraldo como consecuencia de algún tipo de boicot a los medios asociados a AEDE. 
Es una forma, como hemos hecho en otras ocsaiones, de hacernos eco de opniones interesantes que no están disponibles, no sé por qué, en la web del medio que las publica).

jueves, 20 de febrero de 2014

El misterioso Señor Le Blanc que salvó la vida de Gauss

El protagonista de esta historia no es Carl Friedrich Gauss, príncipe de los matemáticos; sino el misterioso personaje autodenominado Sr. Le Blanc, cuya decisiva intervención salvó la vida del insigne matemático alemán.

París, principios del siglo XIX. Periodo revolucionario. Una mujer de nombre Sofía, se había aficionado a las matemáticas después de leer la triste historia de cómo Arquímedes fue asesinado por un soldado romano, a pesar de que el general al mando de las tropas que sitiaban su ciudad había ordenado expresamente que se respetase su vida.

Pues bien; esta mujer de nombre Sofía, por su condición de mujer, tenía prohibida la entrada en las aulas universitarias, restringidas a los hombres. Así que tuvo que recurrir al ardid de disfrazarse de hombre para poder asistir a las clases y firmaba sus trabajos y aportaciones bajo el pseudónimo de Sr. Le Blanc.

Su talento matemático era indudable pese a su formación autodidacta. Y utilizó todos los medios a su alcance para demostrarlo. Uno de esos métodos fue el de mantener correspondecia con algunos de los matemáticos más insignes de la época; le envió varios artículos a Lagrange y se carteó durante varios años con Gauss.
Ambos acabaron por descubrir la verdadera personalidad que se escondía bajo el psudónimo de Sr. Le Blanc: Lagrange porque, impresionado por sus trabajos, pidió entrevistarse con él; a raiz de ello se convirtió en uno de sus principales mentores.

Gauss, sin embargo, seguramente le debe la vida a este misterioso personaje.

Esta mujer de nombre Sofía, era amiga personal del general Penerty, uno de los mandos de las tropas napoleónicas que invadieron Prusia, país en el que residía Gauss. Le pidió expresamente que cuidara de Gauss y que se ocupara personalmente de que nada le sucediera.
Seguramente, recordó el triste final de Arquímedes a manos de un ignorante mastuerzo soldado romano.

Y así fue. Llegado el momento, el general Penerty le comunicó a Gauss que debía dar las gracias a esta mujer de nombre Sofía por haberle salvado la vida. Gauss, al principio, no entendió nada, porque no recordaba conocer a ninguna mujer de nombre Sofía.

Al poco tiempo Gauss recibe otra carta del Sr. Le Blanc; y en ella le explica lo sucedido y descubre su verdadera personalidad.

Esta de mujer de nombe Sofía era, en realidad Sophie Germain, otra insigne matemática, conocida posteriormente por sus aportaciones a la teoría de números y, en concreto, sobre los números primos.

Y así es como Gauss se salvó de correr el mismo destino que su "antepasado" Arquímedes.

Gauss no pudo por menos que agradecer a Sophie Germain su labor, tanto en el terreno personal como en el matemático, con una carta cuyo texto decía:
Pero cómo describirte mi admiración y asombro al ver que mi estimado corresponsal Sr. Le Blanc se metamorfosea en este personaje ilustre que me ofrece un ejemplo tan brillante de lo que sería difícil de creer.
La afinidad por las ciencias abstractas en general y sobre todo por los misterios de los números es demasiado rara: lo que no me asombra ya que los encantos de esta ciencia sublime sólo se revelan a aquellos que tienen el valor de profundizar en ella.
Pero cuando una persona del sexo que, según nuestras costumbres y prejuicios, debe encontrar muchísimas más dificultades que los hombres para familiarizarse con estos espinosos estudios, y sin embargo tiene éxito al sortear los obstáculos y penetrar en las zonas más oscuras de ellos, entonces sin duda esa persona debe tener el valor más noble, el talento más extraordinario y un genio superior.

Esta anécdota la cuenta Ana Cerasoli en su libro "Los trucos de las fracciones", un delicioso acercamiento al mundo de las matemáticas, destinado a niños de primaria que comienzan a entrar "en contacto con las fracciones y aprenden a calcular cosas relacionadas con situaciones prácticas de su día a día".

Esta entrada participa en la Edición 5.1 del Carnaval de Matemáticas cuyo anfitrión es Tito Eliatron Dixit.

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Bibliografía:
• wikipedias de Arquímedes y Sophie Germain.
Biografía de Marie-Sophie Germain.
Marie-Sophie Germain, un número primo travestido de Sr. Le Blanc.
• Anna Cerasoli; Los trucos de las fracciones. Editorial Maeva young. Madrid 2012.

lunes, 17 de febrero de 2014

A plagiar se ha dicho

Si ya de por sí era frecuente encontrarse con noticias en medios digitales o en apuntes de blogs con una muy deficiente (o inexistente) mención a las fuentes consultadas, ahora, con la propuesta de modificación de la Ley de Propiedad Intelectual y la tasa que pretende imponer por enlazar a otros sitios, la primera alternativa es la de no enlazar y no citar.

Ahora proliferarán aún más los refritos o apropiaciones más o menos veladas sin que ni siquiera aparezca el reconocimiento de autoría hacia la fuente primaria de información consultada.

Hace casi dos años expresé una declaración de intenciones: No pienso volver a enlazar un medio español.  Entonces la queja era por la endogamia informativa y la pobreza de contenidos.

Y aunque soy consciente de no haber cumplido con lo dicho, hoy tengo que decir lo mismo, pero como protesta ante una norma hecha a la medida de quienes no han entendido lo que la revolución de internet supone, con las entidades de gestión a la cabeza, que más parecen defenderse a sí mismas que a sus asociados (que, dicho sea de paso, aquiescentes con la ley, en muchos casos callan, para que el desgaste se lo lleven las entidades y no ellos).

Fragmento de la viñeta de Sinergia sin Control.
¿Dónde queda el derecho de cita? ¿Y la divulgación cultural? ¿No puedo recomendar un libro en el blog porque al enlazar a la editorial tengo que pagar una tasa? ¿Qué opinan los medios que se han dedicado a hacer spam descarado en los agregadores de noticias en busca de tráfico, ahora que se les puede acabar ese pastel? ¿Y las redes sociales, que tienen en los enlaces a otras páginas una de sus principales actividades?

Si lo que querían eran "defender" los derechos de los generadores de contenidos, lo que puede que consigan es que a partir de ahora ni siquiera se les mencione. Así que están creando un problema mayor.

Y es que nadie en su sano juicio digital preferiría tener que asociarse a una entidad de gestión en busca de las migajas que le pueda reportar la "tasa google" que recibir una mención con su enlace correspondiente hacia su web, con su correspondiente atribución de autoría o de fuente de información; y las visitas, los ingresos por publicidad, el posicionamiento orgánico…

Limitarse a hacer un análisis mercantilista de la cuestión es no comprender el auténtico alcance de los nuevos medios que tenemos a nuestra disposición para obtener y compartir información.

Como de costumbre, la legislación no está concebida para regular y adaptarse a la nueva realidad, sino que está diseñada con objetivo exclusivamente sancionador. Otra vez el legislador se pone la venda en los ojos y juega a dar palos de ciego como si internet fuese una piñata.

¿A quién beneficia esta norma?
 A nadie.

Bueno sí; quizá beneficie a los "piratas", ahora que podrán plagiar cuanto quieran, simplemente alegando estar en contra de la tasa.

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La imagen que ilustra esta entrada es un fragmento de la viñeta de hoy de Sinergia Sin Control.

No sé si podré volver a hacer esto: enlazar, digo. Lo mismo la próxima vez no pogo nada y con un poco de suerte la hago pasar como mía.

lunes, 3 de febrero de 2014

La gloria de España la marcan los cocineros y los futbolistas

"La gloria de España en estos últimos años la marcan no los pintores o escultores (y añado yo… escritores, científicos, investigadores, intelectuales…) sino los cocineros y los futbolistas".

Esta frase, en boca de un conocido sociólogo y periodista, es el fiel reflejo de la realidad de este país, socialmente aceptada.

Foto de El País.
Y provoca estupefacción, no solo porque es cierta, sino porque, además, nuestro presidente del Gobierno (y el líder de la oposición, por citar solo dos casos relevantes) es un buen ejemplo de que esta realidad ha calado hasta las más altas instituciones del estado y los más "respetables" medios de comunicación y personajes públicos:

No hay tertulia radiofónica que no comience con una explicación de filias y fobias "fuboleras" o "restauradoras" por parte de sus participantes; no hay político que no se crea en la "obligación" de explicar cuál es el equipo de sus amores; conocidos intelectuales de las más variadas procedencias del saber se declaran en cuanto tienen ocasión seguidores de tal o cuál equipo; los informativos televisivos dan más importancia a las irrelevancias de los equipos que a los logros de muchos de nuestros deportistas; se piden indultos públicos para "presuntos" delincuentes solo porque son presidentes de un equipo de fúlbol, apelando al arraigo social del fenómeno…

Nada hay más patético que un avatar con el escudo del equipo de fútbol de turno o una autodescripción en 140 caracteres aclamando la predilección fubolera; nada más vergonzante que un trending topic sobre un resultado de un partido del montón; nada más bochornoso que una discusión de taberna sobre si fulano es mejor o peor jugador que mengano; nada más lamentable, en fin, que ver desperdiciados recursos materiales, humanos e intelectuales en nimiedades más propias del "pan y circo" destinadas al envilecimiento de una mayoría en detrimento de la instrucción de la totalidad.

Igual que en Francia, todo político que se precie debe hacer declaración expresa de cuál es su postura ideológica respecto a la Revolución Francesa, aquí, en cambio, esa declaración expresa se realiza en torno a qué equipo de fúltbol merece más o menos respeto o idolatría.

En fin; todos mis respetos por Luis Aragonés y por la prolija lista de cocineros que triunfan dentro y fuera de nuestras fronteras. Pero todo mi desprecio hacia el fútbol como elemento alienador de conciencias, ladrón de espíritu crítico y creador de absurdos consensos sociales.

¿Que exagero? Puede.

Pero el prefijo exa- significa "un trillón". Casi preferiría hexagerar, porque el prefijo hexa- solo significa "seis".

viernes, 31 de enero de 2014

Abrid escuelas y se cerrarán cárceles

"Hoy, en España, ¿qué remedio puede emplearse contra los males que nos afligen o nos amenazan? Ninguna dolencia social puede combatirse con un remedio solo; pero si se nos pidiera que señaláramos uno nada más, aquel que juzgásemos de mayor eficacia, responderíamos sin vacilar: LA INSTRUCCIÓN". Concepción Arenal.

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Concepción Arenal
La curiosidad intelectual fue la principal característica de Concepción Arenal. Siempre sintió una enorme atracción por las lecturas sobre ciencias y filosofía. Y al acabar sus estudios "elementales" expresó su deseo de cursar estudios superiores, algo inaudito en una mujer de la época (nació en 1820) y que contó con la oposición firme para su madre, que deseaba que su educación se centrara en aprender a comportarse correctamente en sociedad, tal y como se esperaba de una señorita de la época.

Sin embargo, se encuentra con 21 años como depositaria de la herencia de su abuela y su madre, fallecidas en solo un año. Así que decide tomar las riendas de su propio destino:
"Durante los cursos de 1842-43, 1843-44 y 1844-45 Concepción Arenal asistirá vestida de hombre a algunas clases de Derecho en la Universidad. Evidentemente no cursó la carrera, ni hizo exámenes, ni alcanzó ningún título, pues en este momento histórico las aulas universitarias estaban reservadas exclusivamente para los varones, pero sin duda enriqueció y afianzó su interés por las cuestiones penales y jurídicas".
Se casó con Fernando García Carrasco, un hombre que supo entender sus aspiraciones y que siempre la trató en plano de igualdad intelectual.

Su colaboraciones en el diario liberal La Iberia terminaron el día en que el ministro de Gobernación de la época, promulga la Ley de Imprenta de 15 de mayo de 1857, la más restrictiva del periodo del reinado de Isabel II, donde se impone la obligación de firmar los artículos que versen sobre política, filosofía y religión.

Concepción Arenal siempre defendió la educación e instrucción de la mujer como fundamental: los hombres pueden aprender un oficio y la mujer no puede aspirar a otra carrera que el matrimonio.
Y sus críticas al clero, principal valedor de esa teoría eran claras: "En general es muy ignorante, no querer a la mujer instruida, es mejor auxiliar, mantenerla en la ignorancia.

Estatua dedicada a Concepción Arenal en Orense
Estatua pública en Orense dedicada
a Concepción Arenal
(escultor: Aniceto Marinas, 1898).
A partir de 1869 comienza a publicar sus obras más reivindicativas y que la sitúan como germen del movimiento feminista en España: "La mujer del porvenir""La mujer en su casa", "Estado actual de la mujer en España" o "La educación de la mujer", en la que hace un alegato, por primera vez en España, en defensa del derecho de la mujer a recibir educación en términos de igualdad respecto al hombre.

En todas ellas Concepción Arenal "se propone no sólo disipar los errores que sobre la mujer han arraigado en la opinión de la mayor parte de la sociedad, sino también reivindicar la capacidad intelectual de la mujer y su derecho a recibir una educación que le permita desempeñar cualquier profesión en condiciones iguales a la del hombre".

En 1878 publica uno de sus más famosos trabajos, La instrucción del pueblo.

En él hace un análisis de la situación de la educación en aquella época y traza las ideas básicas de lo que, a su juicio, debería ser.

Su lectura es estremecedora, porque siglo y medio después, su análisis de la situación no ha sido superado por la realidad actual (mutatis mutandis):
Resulta que el profesor no puede ser más que profesor, y que para serlo del modo debido necesita medios materiales que se le niegan; que la retribución que se le asigna, y a veces no se lo paga, es insuficiente, no sólo para adquirir los medios indispensables de ilustrarse, sino para su sustento material; que la consideración que merece está en armonía con el sueldo que cobra; que la alta misión del maestro se convierte en un via crucis, por donde caminan sólo los que tienen espíritu de inmolación y de sacrificio; que, como este espíritu no puede animar a todos los que tienen aptitud para la enseñanza, muchos se retraerán de ella; que la consecuencia de todo esto es rebajar el nivel intelectual del cuerpo docente; y, en fin, que la opinión pública, no preocupándose de semejante estado de cosas, prueba que no da al saber importancia, ni considera la instrucción como una necesidad.
Hoy, en España, ¿qué remedio puede emplearse contra los males que nos afligen o nos amenazan? Ninguna dolencia social puede combatirse con un remedio solo; pero si se nos pidiera que señaláramos uno nada más, aquel que juzgásemos de mayor eficacia, responderíamos sin vacilar: LA INSTRUCCIÓN.
Si es necesario que el hombre se eduque; si para educarse es preciso instruirse; si nadie puede aprender sin que se le enseñe, el deber de cultivar la inteligencia lleva consigo el derecho a la instrucción.
Hay que hacer posible a todos el de instruirse, apartando los obstáculos materiales a los que estén imposibilitados de apartarlos por sí mismos.
Si la enseñanza es un mal, debe suprimirse absolutamente; si es un bien, darse, cueste lo que cueste, porque este bien es de un orden tan superior que ningún hombre honrado que le comprenda puede ponerle precio.

Como cabía esperal, Concepción Arenal no fue admitida en la Real Academia de la Lengua, pese a que fue propuesta por otra notable, Emilia Pardo Bazán.

Por desgracia, su obra y legado no son suficientemente valorados, ni en los sistemas educativos que tanto defendió, ni en la consideración social de su aportacion, sometida con frecuencia a los prejuicios sociales que tan lamentablemente evoca el término feminismo.

Concepción Arenal nació un 31 de enero.

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Bibliografía y más información:
Portal dedicado a Concepción Arenal en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
Hemeroteca del diario liberal La Iberia.
Concepción Arenal y la educación popular.
Concepción Aranal Ponte.

martes, 28 de enero de 2014

El origen del término Serendipia: un cuento tradicional persa

El término Serendipia, usado para referirse a un descubirmiento casual y afortunado, debe su nombre a un relato tradicional oriental, titulado "Los tres príncipes de Serendip", nombre persa de la isla de Ceilán, de donde salieron tres sagaces y cultivados príncipes. Durante su viaje ponen a prueba su sagacidad y capacidad de deducción; pero…

El término lo acuñó  Horace Walpole en una carta que le envió a su amigo Horace Mann un 28 de enero… de 1754

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Se llama serendipia a un descubrimiento o hallazgo afortunado o inesperado que se produce cuando se está buscando una cosa distinta.

Manuel Seco, en su Diccionario del Español Actual, incluye el término serendipidad: “facultad de hacer un descubrimiento o un hallazgo afortunado de manera accidental.

Y Royston M. Roberts, en su Serendipity. Accidental Discoveries in Science (John Wiley & Sons, 1989) va un poco más allá, e introduce un factor fundamental: la astucia del descubridor: “condición del descubrimiento que se realiza gracias a una combinación de accidente y sagacidad”.

Algunas serendipias famosas son el descubrimiento de la Penicilina por Alexander Fleming: «no intentaba descubrir la penicilina, me tropecé con ella»; o los Post-it, que no nacieron después de un proceso de I+D sino por culpa del descuido de un operario que olvidó añadir un componente a la fórmula de un pegamento; o Arquímedes descubriendo su famoso principio al sumergirse en una bañera y comprobar cómo ésta se desbordaba; o Jonathan Swift describiendo en Los viajes de Gulliver los dos satélites de Marte… 150 años antes de que se descubrieran oficialmente.

Pero no vengo a hablarles de Serendipias, sino de la palabra en sí, que tiene su origen en un cuento tradicional oriental.

El término lo acuñó el escritor británico Horace Walpole en 1754, para indicar la habilidad que tenían los protagonistas de un cuento persa, The three princess of Serendip, Los tres príncipes de Serendip: "siempre descubrían, por accidente o por sagacidad, cosas que no estaban buscando".

Los Siete pabellones de los Hasht-Bihisht
El relato tiene su origen en los Hasht-Bihist (Ocho Paraísos) de Amir Khusrow, escritos (o compilados) hacia 1302, aunque su origen es probablemente anterior. En este poema persa, el rey Bahram Gur tiene siete pabellones ("paraísos") construidos para él, a los que acude a relajarse tras sus jornadas de caza.

Cada pabellón tiene un color diferente y en cada uno se aloja una princesa de una parte diferente del mundo. Bahram visita a cada princesa en un día distinto de la semana.

Es la primera princesa, la de la India, y en el pabellón negro, el sábado, cuando esta princesa le relata a Bahram la historia de los tres príncipes de Serendip.

Como ven, una estructura similar a las Mil y una noches.


De ese relato se tienen noticias en occidente en 1557, de la mano de Christoforo Armeno, en una traducción titulada Peregrinaggio di tre giovani figliuoli del re di Serendippo.

El texto pasó por diversas adaptaciones y modificaciones de autoría hasta que en 1754, Horace Walpole le manda una carta a su amigo Horace Mann.

En esa carta, Walpole le contaba a Mann que "había tenido mucha suerte cuando, buscando el escudo de los Médici en un libro veneciano de heráldica, encontró el de los Capello: "este descubrimiento ha sido casi como de los que yo llamo de serendipidad, una palabra muy expresiva (...) Leí un sencillo cuento titulado Los tres príncipes de Serendip. A medida que sus altezas reales viajaban, por accidente y gracias a su sagacidad, iban descubriendo cosas que no buscaban":
 This discovery, indeed, is almost of that kind which I call Serendipity, a very expressive word, which as I have nothing better to tell you, I shall endeavour to explain to you: you will understand it better by the derivation than by the definition. I once read a silly fairy tale, called The Three Princes of Serendip: as their Highnesses travelled, they were always making discoveries, by accidents and sagacity, of things which they were not in quest of: for instance, one of them discovered that a mule blind of the right eye had travelled the same road lately, because the grass was eaten only on the left side, where it was worse than on the right—now do you understand Serendipity?
(The Travels and Adventures of Serendipity: A Study in Sociological Semantics and the Sociology of Science.)

Pero… ¿qué es Serendip?

Es la transcripción del nombre persa de la isla de Ceilán, cuyo nombre oficial es Sri Lanka. Los persas lo tomaron del árabe Sarandib o Serendib, nombres que nos han llegado directamente en obras literarias, como la historia de Simbad de Las mil y una noches.

En resumen…
En el cuento Los tres príncipes de Serendip, el padre de los eruditos príncipes del mítico país de Serendip envió a sus hijos al extranjero para que conocieran otras tierras. En Persia encontraron un hombre que había perdido a su camello. Observando detenidamente diversos hechos, los sagaces hermanos dedujeron que el camello era tuerto, le faltaba un diente, era cojo, llevaba una carga de mantequilla y miel y era conducido por una mujer embarazada sentada de lado.

El propietario del camello, convencido de que sólo los ladrones podían saber esa información, denunció a los príncipes, que fueron arrestados por los soldados del Sha y condenados a muerte. El camello apareció a tiempo y el emperador de Persia liberó a los príncipes, que explicaron con detalle a su majestad cómo habían obtenido sus conclusiones.

El término Serendipity resucitó en 1955 gracias a la revista Scientific American, que la usó para aludir al descubrimiento científico casual: "Our story has as its critical episode one of those coincidences that show how discovery often depends on chance, or rather on what has been called 'serendipity' --the chance observation falling on a receptive eye".

Pero si quieren leer la historia completa, les dejo con el cuento Los tres príncipes de Serendip, que es el que da origen al término. Disfruten de su lectura.
Nota: El texto del relato ha sido reconstruido de varias fuentes distintas, porque todas las referencias que he encontrado son fragmentarias o incompletas.

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Los tres príncipes de Serendip


En los antiguos tiempos, existió en el país de Serendippo, en el Lejano Oriente, un rey grande y poderoso llamado Giaffer.
Tenía tres hijos que le eran muy queridos. Y como era muy buen padre y estaba muy preocupado por su educación, decidió que debía dejarles no sólo un gran poder, sino además toda clase de virtudes de las cuales están muy necesitados los príncipes.

Para proporcionarles los mejores tutores, el rey recorrió toda la isla hasta que reunió una cantidad de sabios especializados en distintos campos. Y a ellos confió el adiestramiento de sus hijos, quienes, como estaban dotados de una gran inteligencia, pronto adquirieron los más completos conocimientos en artes y ciencias.

Logrado esto, los tutores lo informaron al rey, quien se mostró escéptico. De tal modo, convocó al primogénito y le informó se deseo de retirarse a un monasterio, y dejarle el mando, a lo que éste rehusó; e igual hicieron los otros dos hijos.

Asombrado el rey de la prudencia mostrada por sus hijos, decidió enviarlos a un largo viaje para que le sumaran experiencia empírica. Simuló enojo y los desterró de Serendip. Así, iniciaron su peregrinación y salieron del reino hasta llegar al de un emperador muy grande y poderoso, llamado Beramo. 

(Nota: lo que sigue es el relato de lo sucedido, en formato diálogo entre un maestro y su discípulo, obtenido de una fuente diferente)

El discípulo miró al maestro en la profundidad de la tarde.

- "Maestro, ¿es bueno para el sabio demostrar su inteligencia?"

- "A veces puede ser bueno y honorable permitir que los hombres te rindan honores."

- “¿Sólo a veces?”

 - “Otras puede acarrearle al sabio multitud de desgracias. Eso es lo que les sucedió a los tres Príncipes de Serendip, que utilizaron distraídamente su inteligencia. Habían sido educados por su padre, que era arquitecto del gran Shá de Persia, con los mejores profesores, y ahora se encaminaban en un viaje hacia la India para servir al Gran Mogol, del que habían oído su gran aprecio por el Islam y la sabiduría. Sin embargo, tuvieron un percance en su camino.”

- “¿Qué les pasó?”

- “Una tarde como esta, caminaban rumbo a la ciudad de Kandahar, cuando uno de ellos afirmó al ver unas huellas en el camino: “Por aquí ha pasado un camello tuerto del ojo derecho".

- “¿Cómo pudo adivinar semejante cosa con tanta exactitud?”

- “Había observado que la hierba de la parte derecha del camino, la que daba al río, y por tanto la más atractiva, estaba intacta, mientras la de la parte izquierda, la que daba al monte y estaba más seca, estaba consumida. El camello no veía la hierba del río.”

- “¿Y los otros príncipes?”

- “El segundo, que era más sabio, dijo: “le falta un diente al camello.”

- “¿Cómo podía saberlo?”

- “La hierba arrancada mostraba pequeñas cantidades masticadas y abandonadas.”

- “¿Y el tercero?”

- “Era mucho más joven, pero aun más perspicaz, y, como es natural, en los hijos pequeños, más radical, al estar menos seguro de sí mismo. Dijo: “el camello está cojo de una de las dos patas de atrás. La izquierda, seguro"

- “¿Cómo lo sabía?”

- “Las huellas eran más débiles en este lado.”

- “¿Y ahí acabaron las averiguaciones?”

- “No. El mayor, picado en esta competencia, afirmó: “por mi puesto de Arquitecto Mayor del Reino que este camello llevaba una carga de mantequilla y miel.”

- “Pero, eso es imposible de adivinar.”

- “Se había fijado en que en un borde del camino había un grupo de hormigas que comía en un lado, y en el otro se había concentrado un verdadero enjambre de abejas, moscas y avispas.”

- “Se trata de un difícil reto para los otros dos hermanos.”

- “El segundo hermano bajó de su montura y avanzó unos pasos. Era el más mujeriego del grupo por lo que no es extraño que afirmara: "En el camello iba montada una mujer". Y se puso rojo de excitación al pensar en el pequeño y grácil cuerpo de la joven, porque hacía días que habían salido de la ciudad de Djem y no habían visto ninguna mujer aún.”

- “¿Cómo pudo saberlo?”

- “Se había fijado en unas pequeñas huellas de pies sobre el barro del costado del río.”

- “¿Por qué había bajado? ¿Tenía sed?”

- “El tercer hermano, absolutamente herido en su orgullo de adolescente por la inteligencia de los dos mayores, afirmó: "Es una mujer que se encuentra embarazada, hermano. Tendrás que esperar un tiempo para cumplir tus deseos".

- “Eso es aún más difícil de saber.”

- “Se había percatado que en un lado de la pendiente había orinado pero se había tenido que apoyar con sus dos manos porque le pesaba el cuerpo al agacharse.”

- “Los tres hermanos eran muy listos.”

- “Sin embargo, su sabiduría les trajo muchas desgracias.”

- “¿Por qué?”

- “Por su soberbia de jóvenes. Al acercarse a la ciudad, contemplaron un mercader que gritaba enloquecido. Había desaparecido uno de sus camellos y una de sus mujeres. Aunque estaba más triste por la pérdida de la carga que llevaba su animal, y echaba la culpa a su joven esposa que también había desaparecido.”

- “¿Era tuerto tu camello del ojo derecho?”, le dijo el hermano mayor.

- “Sí”, le dijo el mercader intrigado.

- “¿Le faltaba algún diente?”

- “Era un poco viejo”, dijo rezongando, “ y se había peleado con un camello más joven.”

- “¿Estaba cojo de la pata izquierda trasera?”

- “Creo que sí, se le había clavado la punta de una estaca.”  - “Llevaba una carga de miel y mantequilla.”

- “Una preciosa carga, sí.”

- “Y una mujer.”

- “Muy descuidada por cierto, mi esposa.”

- “Qué estaba embarazada.”

- “Por eso se retrasaba continuamente con sus cosas. Y yo, pobre de mí, la dejé atrás un momento. ¿Dónde los habéis visto?”

- “No hemos visto jamás a tu camello ni a tu mujer”, buen hombre, le dijeron los tres príncipes riéndose alegremente.  El discípulo también rió.

- “Eran muy sabios.”

- “Sí, pero el buen mercader estaba muy irritado. Cuando los vecinos del mercado le dijeron que habían visto tres salteadores tras su camello y su mujer, los denunció.”

- “¡Pero, ellos tenían razón!”

- “Los perdió su soberbia juvenil. Habían señalado todas esas características del camello con tanta exactitud que ninguno les creyó cuando afirmaron no haber visto jamás al camello. Y se habían reído del mercader, había muchos testigos. Fueron llevados a la cárcel y condenados a muerte ya que en Kandahar el robo de camellos es el peor delito, más que el rapto de esposas.”

- “¡Qué triste destino para los sabios!”

- “La cosa no acabó tan mal. La esposa se había escapado, y pudo llegar antes de que los desventaran en la plaza pública, como era costumbre para castigar a los ladrones de camellos. El poderoso Emir de Kandahar se divirtió bastante con la historia y nombró ministros a los tres príncipes. Por cierto, que el segundo hermano se casó con la muchacha, que estaba bastante harta del mercader.”

- “La sabiduría tiene su premio.”

- “La casualidad los salvó y aprendieron a ser mucho más prudentes a la hora de manifestar su inteligencia ante los demás.”

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Bibliografía:
Serendipidad.
Serendipia en wikipedia.
Serendipia.
Los tres príncipes de Serendip, en los cuentos que yo cuento.
Serendipia, en José Antonio Millán: sobre lengua, edición, nuevas tecnologías.
El mal aliento de la ballena,  lo que hizo la serendipia y el extraordinario cuento de los príncipes de Serendip.
Accidents and Sagacity.
When Serendipity becomes Zemblanity.
The Travels and Adventures of Serendipity: A Study in Sociological Semantics and the Sociology of Science

viernes, 24 de enero de 2014

Virginia Woolf, el origen del Bunga Bunga, o cómo trolear a la Armada Británica

La expresión "Bunga Bunga" es un término explícitamente sexual, conocido actualmente porque así se conoce a la "especie" de harén que Berlusconi tenía en la parte baja de su residencia, donde se celebraban una suerte de fiestas privadas con chicas. Ruby, explica en qué consistía.

Pero esta expresión no es original de Gadafi ni de Berlusconi; hay que remontarse a febrero de 1910, y tiene como protagonista a uno de los más importantes representantes de la literatura del siglo XX: Virginia Woolf.

Unos años antes, en 1852, un tal James Hogg, editor británico, señaló que el término Bunga Bunga era el nombre que usaban los lugareños para referirse a un lugar cerca de Moreton Bay, en la costa oriental de Australia.

Pero volvamos a Virginia Woolf y a 1910.  

Nacida como Adeline Virginia Stephen, pronto impulsó el círculo de Bloomsbury, un conjunto de intelectuales británicos que durante el primer tercio del siglo XX destacaron en el terreno literario, artístico o social.
"Su filosofía descansaba en el desprecio por la religión y su reacción contra la moral victoriana. Todos se consideraban miembros de una élite intelectual ilustrada, de ideología liberal y humanista. Propugnaron especialmente la independencia de criterio y el individualismo esencial". (1)

El mayor éxito de este grupo se conoce como el Dreadnought hoax. Consiguieron poner el ridículo a la sacrosanta Armada Real Británica, haciéndose pasar, disfrazados y maquillados, por miembros de la realeza Abisinia.

Ataviados de esta guisa, y con una gran dosis de descaro, consiguieron realizar una visita al buque insignia de la Armada, el HMS Dreadnought. El grupo fue recibido con toda la pompa y circunstancia propios de una visita de estado. 

Los hechos se sucedieron más o menos así.

La comitiva la formaban, en realidad, el poeta Horace de Vere Cole, Virginia Woolf, el siquiatra y escritor Adrian Stephen (Hermano de Woolf), Guy Ridley, el autor y naturalista Anthony Buxton y el artista Duncan Grant. Todos ellos miembros del Grupo de Bloombury.

Se disfrazaron con turbantes y ropajes exóticos se oscurecieron la piel con maquillaje y se plantificaron barbas y bigores postizos.
La propia Virginia Woolf se disfrazó de hombre.

Uno de ellos, Adrian Stephen, se hizo pasar por "intérprete", un alemán llamado "Herr Kauffmann" y otro, Horace de Vere Cole, asumió el papel de acompañante del grupo en representación del Foreign Office.

El caso es que, así ataviados, se presentan en la estación de Paddington, en Londres, y solicitan un transporte especial que les lleve al puerto en el que estaba amarrado el buque insignia de la Armada Británica, con el propósito de hacer una visita oficial.

Nada más salir de la estación, un cómplice cuya identidad jamás fue revelada (firmó como Sir Tudor Castle -otra parte más del absurdo), envió un telegrama avisando de la llegada de la "comitiva real" al buque:
Príncipe Malaken de Abisinia y corte llegan 4.20 hs. Weymouth. STOP. Quiere ver Dreadnought. STOP. Lamento último momento. STOP. Olvidé telegrafiar antes. STOP. Llevan intérprete. STOP.
El mensaje, enviado originalmente al  secretario Foreign Office fue reenviado al vicealmirante Sir William May, al mando del HMS Dreadnought; ni uno ni otro no se enterarían del engaño hasta pasados varios días.

Llegados al buque, la marina recibió a los "príncipes" con todos los honores propios de una vista de estado.

Fueron recibidos por el almirante Sir William May, se interpretaron los himnos (por la premura de la visita no encontraron el himno de Abisinia ni su bandera, así que usaron los de Zanzíbar), pasaron revista a la guardia que formaba frente al barco y comenzó lo visita.

Y es entonces cuando la farsa adquiere sus tintes más absurdos. Mientras recorrían las instalaciones del buque, se comunicaban entre ellos en una especie de suahili inventado, a lo que añadían fragmentos de Homero y Virgilio (en griego y latín, claro) que pronunciaban de forma incomprensible.

Y para rematar la faena, cuando algo les llamaba especialmente la atención, exclamaban "bunga bunga" como muestra de admiración.

Terminada la visita el grupo se marchó al son del "God save the Queen".

Por supuesto, una vez a salvo, uno de los impulsores de la farsa, Horace de Vere Cole, se encargó de hacer llegar a la prensa la noticia del engaño con la correspondiente fotogafía de la comitiva "real".
La noticia acabó en todos los medios londinenses de la época.

La marina inglesa fue el hazmerreír de todo el país y el asunto se debatió en el Parlamento.

Pero no llegó la sangre al río, más allá de las bromas que la sabiduría popular no dudó en utilizar:

- El vicealmirante May no podía salir de paseo sin que los chicos lo siguieran al grito de Bunga-Bunga.

- En las visitas posteriores al acorazado, los visitantes también usaban Bunga Bunga en señal de admiración;

- Y cuando el auténtico emperador de Etiopía visitó Inglaterra tiempo más tarde, también era perseguido por niños que gritaban "Bunga Bunga".

- Y ya, de postre, cuando en 1915, en plena Primera Guerra Mundial, el HMS Dreadnought hundió a un submarino alemán, se recibió un telegrama de felicitación que decía textualmente: "Bunga Bunga"

Tampoco a los protagonistas les llegó a pasar nada puesto que no habían infringido ninguna ley. El único que sí lo hizo fue el cómplice que envió el telegrama, y nunca fue identificado.

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Les cuento todo esto con el único propósito de introducirles la figura de Virginia Woolf, a quien #RecomiendoLeer encarecidamente.

Encontrarán numerosa bibliografía sobre ella, su obra y las adaptaciones cinematográficas de algunas de sus novelas. Busquen y encontrarán.

Les dejo con un fragmento de uno de sus ensayos:
A veces he soñado que, cuando amanezca el día del Juicio Final y los grandes conquistadores, legisladores y hombres de Estado acudan a recibir sus recompensas, sus coronas, sus laureles, las lápidas con su nombre indeleblemente inciso en imperecedero mármol, el Todopoderoso se dirigirá a Pedro, y le dirá, no sin cierta envidia, cuando nos vea llegar con nuestros libros bajo los brazos:
Virginia Woolf.  ¿Cómo hay que leer un libro? - «Oye, estos no necesitan recompensa. Aquí nada podemos darles. Son amantes de la lectura».

Virginia Woolf.
¿Cómo hay que leer un libro?

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Bibliografía:
The Bloomsbury Group.
Página 12; un poco de bunga bunga.
Pompa y Circunstancia (min 2:00)
Dreadnought hoax
How a bearded Virginia Woolf and her band of 'jolly savages' hoaxed the navy.

martes, 21 de enero de 2014

Cuando divulgar se vuelve dos veces vulgar

El problema de la divulgación es que el amiguismo, el egocentrismo, el seguidismo, la falta de criterio, la soberbia intelectual y el desprecio a la crítica se vuelven norma y adulteran, con conductas espurias, el objetivo principal: la difusión y promoción de la Cultura, en su sentido más amplio.

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No me extenderé en enumerar los numeros proyectos digitales de corte divulgativo (cultural, científico…) que me parecen dos veces vulgares, por dos razones:
  • una, porque esta modesta bitácora que lees puede ser perfectamente englobabada como uno de ellos;
  • y dos, porque algunos de esos proyectos pertenecen a afamados y exitosos di-vulgadores con los que, a estas alturas, no pretendo enemistarme, más allá de las divergencias que ya hayamos podido tener en su momento.

Tampoco, por tanto, glosaré aquellos que sí me parecen dignos, también algunos propiedad de notables, para que no parezca aquello de Lope de Vega de "qué tengo yo, que mi amistad procuras".

Lo cierto es que la divulgación, sobre todo científica, está quedando en manos de demasiados santurrones cuya misión se vuelve cada día más en endogámica, autopromocional, en permanente mendicidad digital, cuando no presa de conductas rayanas en el spam.

Es cierto que el campo está abonado para que este tipo de conductas triunfen, también por dos razones:
  • una, los recortes en ciencia y en cultura que llevamos años padeciendo, con las consecuencias que podemos comprobar en forma de fuga de cerebros y penuria presupuestaria para proyectos de investigación. Así, las soflamas (#3) tienen muchas más posibilidades de encontrar audiencia;
  • y dos, porque la divulgación ha hecho suyas gran parte de las conductas más censurables de los medios de comunicación tradicionales: sensacionalismo, levedad de contenidos, conductas plagiarias y falta absoluta de autocrítica o de respeto a la divergencia.

Si a esto le añadimos que muchos de estos proyectos se han rodeado de legiones de seguidores cautivos, completamente faltos de criterio, que jalean, aplauden y defienden ante quien sea cualquer cosa que lleve determinada firma o sello, el resultado es que la divulgación se está volviendo dos veces vulgar.

Vulgar en sus acepciones de "contraposición a especial o técnico", "que es impropio de personas cultas o educadas" o "que no tiene especialidad particular en su línea".

Cierto es que divulgar significa, literalmente, "publicar, extender, poner al alcance del público algo", y que divulgación es la acción y efecto de divulgar. Y en este sentido, todos aquellos proyectos que pretendan -y consigan- este objetivo, siempre serán bienvenidos.

Y lo serán porque así conseguiremos mejorar el nivel cultural general a través de medios alternativos a los ya existentes y que tan magros resultados vienen consiguiendo.

El problema viene cuando el amiguismo, el egocentrismo, el seguidismo, la soberbia intelectual y el desprecio a la crítica se vuelven norma y adulteran, con conductas espurias, el objetivo principal: la difusión y promoción de la Cultura, en su sentido más amplio.

La verdadera divulgación no se engríe ni envanece. Y cuando lo hace deja de ser divulgación para ser simple y llanamente vulgarización, con el matiz peyorativo de la acepción de "vulgar".

Pero, a día de hoy, esto está lejos de suceder, porque la divulgación no es ciencia y, visto lo visto, no predica ni practica la misma filosofía.
"Dice el pueblo que para todo se necesita entendimiento, hasta para barrer; y nosotros decimos que para todo se necesita justicia, pero sobre todo para la crítica, so pena que ésta produzca el efecto contrario al que se propone el que la ejerce".
Fernán Caballero. Vulgaridad y Nobleza.

Asumiré la crítica de quien crea que esta reflexión me retrata o simplemente es producto de la envidia, o de algo peor.

Realmente surge de comprobar cómo muchos proyectos de éxito han perdido el norte y/o sucumbido bajo el peso del ego de sus gestores y cómo otros muchos han desaparecido por el hastío de sus promotores, fatigados ante el panorama de la actividad en la que pretendían desenvolverse.

Cada vez son más lo que hablan sin saber y también cada vez más los que, sabiendo, callan.

Y cada vez más los fans de medianías y menos las cabezas amuebladas con criterio.
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