miércoles, 13 de mayo de 2015

Los hackers que no leyeron a Homero

La historia del Caballo de Troya es de sobra conocida incluso por quienes no han leído ni a Homero ni a Virgilio. Y de ese pasaje histórico-mitológico-literario surge uno de los errores más curiosos de la informática: ese software malicioso denominado "troyano" debería denominarse “griego” pues los nobles troyanos no metieron de tapadillo nada a nadie; muy al contrario, fueron los que sufrieron la felonía. 

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[Artículo original escrito para el número #4 de la revista iHstoria,  @iHstoriaMDZ,  de Mediazines, dirigida por Javier Sanz, disponible para Android y para iOS].



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La entrada del caballo en Troya. Domenico Tiepolo.
La entrada del caballo en Troya. Domenico Tiepolo.
National Gallery de Londres.
Troyano con T, como “Timeo danaos et dona ferentes” 
(temo a los griegos aunque traigan regalos). 

La historia del Caballo de Troya es de sobra conocida incluso por quienes no han leído ni a Homero ni a Virgilio. Y de ese pasaje histórico-mitológico-literario surge uno de los errores más curiosos de la informática.

Veamos en qué consiste. Pero ya les advierto que las sagas de empresarios americanos sin escrúpulos, los culebrones venezolanos, los mundos imaginados de Tierras Medias y anillos y las guerras estelares intergalácticas son un ejercicio de primaria comparados con el relato homérico.

Los acontecimientos pudieron acaecer en torno a los siglos XIII o XII a.C. aunque no está claro. Si les interesa el tema, les emplazo a investigar sobre la figura del visionario arqueólogo alemán Heinrich Schliemann, que fue quien descubrió el emplazamiento de la ciudad homérica de Troya en la colina de Hisarlik, en las cosas turcas del mar Egeo. Y hasta aquí puedo leer.
Helena de Troya. Evelyn de Morgan
Helena de Troya.
por Evelyn de Morgan
Respecto al relato de Homero, se sitúa en torno al siglo VIII a.C. Pero tampoco está clara la veracidad de los hechos que narra y ni siquiera se tiene certeza documental de la propia existencia del poeta. Sí existe cierta unanimidad en considerar que la obra de Homero es en realidad una recopilación de leyendas y tradiciones populares, aderezadas con unas buenas dosis de pasiones humanas y entrometidas intervenciones divinas.

Dicho lo cual, volvamos a la epopeya que nos ocupa.

Helena era la mujer más bella del mundo. Hija de la mujer de Tíndaro, a la sazón rey de Esparta, tuvo muchos pretendientes, como podéis imaginar. Y es que ya entonces existían los enlaces geo-político-estratégicos.

La mujer de Tíndaro era Leda, que tuvo un conocido affaire con un cisne, que no era otro que Zeus disfrazado. De esa relación nacieron Helena y su hermana Clitemnestra, por un lado, y los famosos gemelos Cástor y Pólux por otro, sin que las diversas fuentes se pongan de acuerdo sobre la verdadera paternidad de estos vástagos. Ríanse ustedes de los culebrones modernos.

Leda y el Cisne
Leda y el cisne
De entre todos los pretendientes, Helena escogió a un tal Menelao (el más rico de los aspirantes), que vivía exiliado en Esparta desde que fuera desterrado de Micenas junto a su hermano Agamenón. Su padre, Atreo, fue asesinado y el trono de Micenas usurpado por el hermano de éste.
Cruentas trifulcas familiares que, como veis, vienen de antiguo.

No nos extenderemos en las conspiraciones y disputas de aquellos tiempos, pero lo cierto es que pasado un tiempo, nos encontramos con que Menelao heredó el trono de Esparta de Tíndaro, Helena se convirtió en la reina de Esparta y Agamenón, hermano de Menelao, se casó con la hermana de Helena, Clitemnestra, y recuperó el trono usurpado de Micenas.

Un pequeño jaleo muy del gusto de los relatos tradicionales y folclóricos de prácticamente todas las tradiciones literarias. Lo de Menelao con Helena y Agamanón con Clitemnestra es seguramente la primera muestra histórico-literaria de dos hermanos casados con dos hermanas; suponemos que, como a veces sucede en la actualidad, una boda fue consecuencia de la otra.

La Venus de Milo. Museo del Louvre
Afrodita como La Venus de Milo
Ahora entra en juego un tal Paris, príncipe troyano. Él fue el elegido por el mismísimo Zeus para dirimir quién era la merecedora de la famosa “Manzana de la Discordia”, así conocida porque debía ser “kallisti” (‘para la más hermosa’). Se trata de otro de esos saraos divino-mitológicos tan del agrado de los griegos. Lo cierto es que reivindican la manzana para sí nada menos que Hera, Atenea y Afrodita.

Para inclinar la balanza a su favor, las tres diosas deciden sobornar a Paris: Atenea le ofrece sabiduría y destreza en la guerra; Hera, omnímodo poder político; Afrodita, el amor de la mujer más bella del mundo. Vaya usted a saber por qué, Paris concedió la “manzana de la discordia” a Afrodita.

Pasa el tiempo y héteme aquí que Paris se desplaza a Esparta en misión diplomática. Allí conoce a Helena (recordemos que era la mujer más bella), se enamora de ella, la rapta, no sin la inestimable ayuda de una Afrodita agradecida, y se la lleva a Troya como su esposa, convencido de que está haciendo realidad su destino. Como ven, Helena parecía no tener ni voz ni voto.

En su momento, otro de los pretendientes de Helena, un tal Odiseo (el Ulises romano), hizo prometer a todos que respetarían y defenderían el matrimonio de Helena con quien ella eligiese. Así que una vez consumado el rapto de Helena a manos de Paris toda la élite griega se aprestó a cumplir su juramento y se declaró la inevitable guerra.

Aquiles
A partir de ahora se mezclan en la historia épicas travesías, intervenciones divinas, oráculos, adivinos y héroes de todos conocidos como Aquiles, quien según una profecía había de morir joven en Troya. En un inútil intento de protegerle, su madre lo bañó de niño en la laguna Estigia, haciéndolo invulnerable excepto en el talón, la parte del cuerpo por la que le sujetó en tan inusual “bautismo”. Ahora ya saben por qué se le llama el “Talón de Aquiles” y por qué se aplica esta expresión a un punto débil de cualquier persona o empresa.

Numerosas peripecias mediante, muchas de ellas inspiradoras de alguna de las más aclamadas tragedias clásicas, los griegos mantuvieron sitiada la ciudad de Troya durante diez años. A estas alturas, el bueno de Aquiles, pese a la protección materna, ya ha muerto en combate a manos del propio Paris, al parecer por una flecha envenenada certeramente dirigida por Apolo a su talón.

Los griegos, hartos de infructuosos intentos de conquistar la ciudad y de lavar la deshonra del rapto de la bella Helena, urden una estrategia infalible.  Fingen su retirada y dejan a las puertas de la ciudad de Troya un enorme caballo de madera hueco en cuyo interior se han escondido algunos de sus mejores guerreros, comandados por el mencionado Odiseo. Entre esos guerreros se encuentra Menelao en persona.

Laocoonte y sus hijos, devorados por las serpientesUn espía had hoc, Sinón, primo de Odiseo, que se presenta como desertor de las tropas griegas, convence a los troyanos de que han vencido definitivamente el sitio y de que el caballo no es otra cosa que una especie de ofrenda de admiración y reconocimiento.

El desdichado de Laocoonte, sacerdote local, no se fía, y así se lo hace saber a sus conciudadanos, como narra Virgilio (el mismo que acompañó a Dante en su periplo por el Infierno en La Divina Comedia), en el Libro II de la Eneida:
“¡Qué locura tan grande, pobres ciudadanos! ¿Del enemigo pensáis que se ha ido? ¿O creéis que los dánaos (griegos) pueden hacer regalos sin trampa? ¿Así conocemos a Ulises (Odiseo)? O encerrados en esta madera ocultos están los aqueos, o contra nuestras murallas se ha levantado esta máquina para espiar nuestras casas y caer sobre la ciudad desde lo alto, o algún otro engaño se esconde: teucros, no os fieis del caballo…”.
Confío en que la última frase de su discurso les evoque algo:
“…Timeo danaos et dona ferentes”: “temo a los griegos aunque traigan regalos”.  
Y es que los designios del aprendizaje de la historia son inescrutables. Si han leído Astérix Legionario sabrán de qué les hablo.

A pesar de las advertencias de Laocoonte, que tan penoso final padeció devorado por serpientes junto con sus hijos, los troyanos introducen el caballo en la ciudad y se abandonan a una gran celebración de victoria.

El final ya lo conocen. En un momento dado, con los troyanos despreocupados y seguramente ebrios, Sinón abre las tripas del caballo y de sus entrañas salen los guerreros griegos que abren las puertas de la ciudad permitiendo al resto de las tropas entrar y saquear Troya sin piedad.

Menelao regresó a Esparta con Helena y Odiseo comenzó su retorno a Ítaca, que será relatada en la segunda obra de Homero, la Odisea, y que narra su “odisea” para regresar a casa. Como habrán deducido, este es el origen del término que describe un viaje largo, plagado de peripecias, en el que el viajero ha de padecer todo tipo de aventuras adversas y favorables.

Y ahora me pregunto: ¿por qué al “software malicioso que se presenta al usuario como legítimo e inofensivo pero que, al ejecutarlo, le brinda a un atacante tomar el acceso remoto de un equipo informático infectado” lo llaman “troyano”?

Estos “troyanos” deberían denominarse “griegos” pues los nobles troyanos no metieron de tapadillo nada a nadie; muy al contrario, fueron los que sufrieron la felonía.  

Y, de postre, lo que en informática se llama “troyano” normalmente no tiene intenciones destructivas para su anfitrión sino únicamente de control sobre el sistema que infecta, intentando pasar desapercibido. Todo lo contrario de lo que pretendía, y consiguió, el leñoso equino, cuyo propósito se parece más al de los virus informáticos más letales.

Así que ya ven: los hackers no leen a Homero. De haberlo hecho, otro nombre más apropiado le darían a su “artefacto”.

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Más info: 
• Homero: la Iliada. Se llama así porque en griego la ciudad de troya se llama Ilión.
• Virgilio: la Eneida. Se llama así por el nombre de su protagonista, Eneas, un héroe de la guerra de Troya.

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Podéis seguir las novedades de la revista iHstoria en sus perfiles de Twitter y Facebook: @iHstoriaMDZ y Revista iHstoria.

Mi agradecimiento a Fico Ruiz, de Aragonautas, por su asesoría histórica.

jueves, 7 de mayo de 2015

Sobrevivir al Himalaya para morir en una Pirámide

De vuelta del fallido intento de ascensión al Nanga Parbat en 1932, la expedición hace escala en El Cairo. Uno de sus integrantes, Rand Herron, decide acometer la escalada de las Pirámides. Sobrevivió a todos los peligros del Himalaya pero encontró la muerte en una pared de 140 metros construida por la mano del hombre.

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La tercera montaña de más de 8000 metros en ser escalada fue el Nanga Parbat, el 3 de julio de 1953, por una expedición germano-austriaca. El Annapurna había sido la primera en 1950 y el Everest la segunda, solo unas semanas antes del Nanga.

Nanga Parbat. La montaña asesina

La obsesión de los alemanes con esta montaña tiene su origen en sus intentos de escalada de los años 30, en los que el régimen hacía todo lo posible por proporcionar a su pueblo grandes y heroicas gestas que pusieran de manifiesto su superioridad.

Rand HerronComo por aquellos tiempos al Everest solo podían acceder los británicos por su control sobre el Tíbet y el Nepal, los alemanes eligieron el Nanga Parbat por ser más accesible geográficamente y menos temible que el K2, de cuya dificultad ya se tenían noticias.

Rand Herron, italiano de nacimiento pero americano de familia, fue, en 1932, uno de los pioneros de estos intentos alemanes de ascensión al Nanga Parbat. Ese año las relaciones de Alemania con el resto del mundo todavía eran aceptables: Hitler no fue nombrado Canciller hasta el año siguiente.

Esa primera expedición germano-norteamericana (pues había dos americanos en el equipo), dirigida por Willy Merkl, no logró el éxito de coronar la cima aunque sí identificaron la posible ruta de ascenso que daba acceso a la cumbre.

Eran otros tiempos, herederos del espíritu conquistador y aventurero de las expediciones africanas y polares de finales del XIX y principios del XX. Nada que ver con el turismo actual.

En el viaje de regreso hacen escala en Egipto y Herron decide hacer una excursión a El Cairo para escalar las Pirámides. Entonces era habitual que los turistas acometieran estas ascensiones, a pesar de que los bloques tienen cierta tendencia a desmoronarse. Quizá recuerden una de las primeras escenas de la película Muerte en el Nilo. Hoy en día estos caprichos están prohibidos.
Pero aquel día Herron deja aflorar al alpinista que lleva dentro.

Sube a la Gran Pirámide (la de Keops) y desde su cima, que alcanza sin ninguna dificultad, siente el impulso de escalar también a la Segunda (la de Kefrén), más difícil técnicamente por su característico revestimiento de alabastro de la parte superior.


Al comenzar el descenso, y cuando saluda a su amigos, resbala con una piedra suelta, cae más de cien metros y muere en el acto. Era el 13 de octubre de 1932.

Página 2 de The Reading Eagle, del Jueves 13 de octubre de 1932Seguramente es aquí donde comienza a fraguarse la leyenda negra del Nanga Parbat. Otros dos de estos intentos iniciales de escalada, los de 1934 y 1937, se saldaron, no solo con el fracaso, sino con la aniquilación de toda una generación del alpinistas alemanes: entre germanos y porteadores murieron 26 escaladores en aquellas dos expediciones.

La tragedia ocurrida en junio de 1937, en la que fallecieron 16 persona todavía ostenta el dudoso mérito de ser la tragedia más luctuosa en esta montaña y una de las mayores acaecidas en un ochomil. Desde entonces, el Nanga Parbat recibe el nombre de la "montaña asesina".

Ironías del destino, Rand Herron “Desafió todos los peligros del Himalaya pero una pared de 500 pies construida por la mano del hombre le causó la muerte”.

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Bibliografía:
Elbridge (Alberto) Rand Herron (1902-1932).
Elbridge Rand Herron, 1902-1932.
Willy Merkl: The attack on Nanga Parbat, 1932.
Página 2 de The Reading Eagle, del Jueves 13 de octubre de 1932.
Nanga Parbat 1937.

jueves, 26 de marzo de 2015

Aún dicen que los traductores son caros

Si crees que el trabajo de un traductor cualificado se puede sustituir por el de cualquier aficionadillo; o decides utilizar software automático online; o, directamente, decides prescindir de sus servicios porque te parecen caros o innecesarios…

Si has contestado que sí a alguna de estas frases prueba a ver estos resultados… ambos reales.

• El sencillo, a la par que ecológico, mensaje
Please
Turn off showers when you are done
Thank you

Se transforma en un delirante
Por favor
vuelta lejos chaparrones cuando usted es hecho.
Gracias.
Al menos han acertado con dos palabras; y han tenido el detalle de poner el punto al final de la frase.


• Y el tradicional postre catalán mel i mató, a base de queso fresco y miel, transforma uno de sus beneficiosos ingredientes en arma homicida…


La próxima vez que oigan a alquien quejarse de lo caros que son los traductores profesionales, quieran regatear sus tarifas o crean que pueden prescindir de sus servicios, acuerdense de estos carteles.

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P.D.:
Joaquín Sorolla pintó en 1894 una de sus obras más notables: Aún dicen que el pescado es caro, que retrata una escena de una novela de Blasco Ibáñez en la que un pescador muere en la faena. Su tía se lamenta:
"¡Que viniesen allí todas las zorras que regateaban al comprar en la pescadería! ¿Aún les parecía caro el pescado?…"
Aún dicen que el pescado es caro. Joaquín Sorolla

jueves, 19 de marzo de 2015

Castígame mi madre, y yo trómpogelas

Paradójicamente, Don Quijote reprende a Sancho por el abuso de refranes… con el uso de refranes. Y, en concreto, utiliza dos veces la fórmula Castígame mi madre, y yo trómpogelas.
Y utiliza la sentencia para expresar que alguien hace inmediatamente lo contrario de lo que se le aconseja.
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El Quijote de la Mancha tiene en total unas 388.000 palabras; de las cuales casi 23.000 son diferentes; y casi 12.000 están utilizadas una única vez. Y las palabras más utilizadas, si exceptuamos preposiciones, pronombres, artículos, conjunciones, etc…, como podréis suponer, son "Quijote" y "Sancho".

Este dato da idea de la riqueza de vocabulacio de Cervantes, sobre todo si tenemos en cuenta que un hablante medio de su propio idioma no usa habitualmente más de 2000 palabras distintas y que para comunicarnos en el ámbito familiar no usamos más de 300.

Uno de los principales argumentos que esgrimen aquellos que califican al Quijote como "difícil de leer" es que usa un lenguaje, estructuras sintácticas y referencias semánticas un tanto alejados de la realidad actual del idioma. Lógico: la obra fue escrita hace más de 400 años.

Don Quijote aconseja a Sancho
A pesar de ello, opino que es un libro perfectamente legible con nuestros estándares modernos, simplemente haciendo un pequeño esfuerzo de comprensión e interpretación aunque es cierto que todo él está poblado de estructuras, expresiones o palabras que se pueden calificar de arcaicas u obsoletas.

El personaje de Sancho, como fiel reflejo de un cierto perfil social, puebla su discurso de refranes y frases hechas. Y Don Quijote, espejo del caballero, le censura esta actitud en varias ocasiones por ello.
En el capítulo 43 de la segunda parte del Quijote encontramos este pasaje:
—También, Sancho, no has de mezclar en tus pláticas la muchedumbre de refranes que sueles, que, puesto que los refranes son sentencias breves, muchas veces los traes tan por los cabellos, que más parecen disparates que sentencias.
—Eso Dios lo puede remediar —respondió Sancho—, porque sé más refranes que un libro, y viénenseme tantos juntos a la boca cuando hablo, que riñen por salir unos con otros, pero la lengua va arrojando los primeros que encuentra, aunque no vengan a pelo. Mas yo tendré cuenta de aquí adelante de decir los que convengan a la gravedad de mi cargo, que en casa llena, presto se guisa la cena, y quien destaja, no baraja, y a buen salvo está el que repica, y el dar y el tener, seso ha menester.  
—¡Eso sí, Sancho! —dijo don Quijote—. ¡Encaja, ensarta, enhila refranes, que nadie te va a la mano! ¡Castígame mi madre, y yo trómpogelas! Estoyte diciendo que escuses refranes, y en un instante has echado aquí una letanía dellos, que así cuadran con lo que vamos tratando como por los cerros de Úbeda. Mira, Sancho, no te digo yo que parece mal un refrán traído a propósito; pero cargar ensartar refranes a troche moche hace la plática desmayada y baja.

Y un poco más adelante, en el capítulo 67 de la segunda parte, esta otra escena:
— (…) Sanchica mi hija nos llevará la comida al hato. Pero, ¡guarda!, que es de buen parecer, y hay pastores más maliciosos que simples, y no querría que fuese por lana y volviese trasquilada; y tan bienXXX suelen andar los amores y los no buenos deseos por los campos como por las ciudades y por las pastorales chozas como por los reales palacios, y quitada la causa, se quita el pecado, y ojos que no veen, corazón que no quiebra, y más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.

—No más refranes, Sancho —dijo don Quijote—, pues cualquiera de los que has dicho basta para dar a entender tu pensamiento; y muchas veces te he aconsejado que no seas tan pródigo de refranes, y que te vayas a la mano en decirlos, pero paréceme que es predicar en desierto, y castígame mi madre, y yo trómpogelas.

Paradójicamente, Don Quijote reprende a Sancho por el abuso de refranes… con el uso de refranes. Y, en concreto, utiliza dos veces la fórmula Castígame mi madre, y yo trómpogelas.
Y utiliza la sentencia para expresar que alguien hace inmediatamente lo contrario de lo que se le aconseja; literalmente:
"¡Me riñe mi madre, y yo me burlo de ella!"; "me riñe mi madre, y no me importa nada";
El origen de la expresión es filológicamente complejo e incierto. Parece estar relacionado con el francés tromper (‘engañar’) y se trata del presente de trompar seguido de gela, que es una contracción arcaica resultado de la fusión de los pronombres ge ‘se’ (<illi) y la (<illam).

Así que veamos el significado de Trompar. La versión actual de la RAE dice: anticuado "Engañar, burlar". Pero ya en la primera edición del diccionario de la Academia, de 1739, "se marca como vocablo antiguo y en desuso que significa engañar a alguno".

Seguramente ya en tiempos de Cervantes era una expresión anticuada. Aunque no me negarán que es mucho más edificante que las adaptaciones coloquiales modernas:
"Me la suda/pela"; "que si quieres arroz, Catalina"; "me la trae floja"; "me importa un comino/bledo"; "a mí plín"; …

Pero Sancho, erre que erre, sigue a pie juntillas el aforismo de Ovidio: "video meliora proboque, sed deteriora sequor".

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Bibliografía:
• Las palabras del Quijote. Artículo de Antonio García Velasco publicado en 2004 en el Cemntro Virtual Cervantes;
Acerca de un refrán del Quijote, del blog "La Agenda de Zalabardo", de Anastasio Álvarez Martín. 20 de febrero de 2012.
En él cita Trómpogelas, atículo del hispanista francés Raymond Foulché-Delbosc, publicado en la Revue Hispanique en 1899.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Don Quijote nunca se "topó" con la Iglesia

Una de las frases más conocidas del Quijote es la que se atribuye al protagonista, en estos términos:
- Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho.
Pues bien; Don Quijote nunca pronunció textualmente esa frase ni le dio el sentido anticlerical o de desafio a la autoridad que se le ha atribuído posteriormente.

Esta falsa cita se ha convertido en una de las frases hechas más populares en español. Hasta el punto de que se aplica por extensión a toda clase de instituciones, empresas o situaciones que ejercen cierto poder o provocan una dificultad u obstáculo al que no es posible, o es difícil, oponerse. 

En el capítulo IX de la segunda parte del Quijote, Donde se cuenta lo que en él se verá,  tiene lugar la siguiente escena. Don Quijote y Sancho entran ya la noche en el Toboso en busca del palacio de Dulcinea:
con la iglesia hemos dado
— …Y advierte, Sancho, o que yo veo poco o que aquel bulto grande y sombra que desde aquí se descubre la debe de hacer el palacio de Dulcinea.

— Pues guíe vuestra merced —respondió Sancho—: quizá será así; aunque yo lo veré con los ojos y lo tocaré con las manos, y así lo creeré yo como creer que es ahora de día.

Guió don Quijote, y habiendo andado como docientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo:

— Con la iglesia hemos dado, Sancho.  

— Ya lo veo —respondió Sancho—, y plega a Dios que no demos con nuestra sepultura, que no es buena señal andar por los cimenterios a tales horas, y más habiendo yo dicho a vuestra merced, si mal no me acuerdo, que la casa desta señora ha de estar en una callejuela sin salida.

— ¡Maldito seas de Dios, mentecato! —dijo don Quijote—. ¿Adónde has tú hallado que los alcázares y palacios reales estén edificados en callejuelas sin salida?

Con la iglesia hemos dado significa literalmente ‘Hemos encontrado el edificio de la iglesia’, el bulto grande que Don Quijote percibe en la oscuridad; de ahí que sea comprensible la confusión con el palacio de Dulcinea.

La propia edición de Quijote de Francisco Rico en el Centro Virtual Cervantes añade una nota aclaratoria en la frase:
‘Hemos tropezado con el edificio de la iglesia’, el mayor del pueblo y, por eso, de fácil confusión con el imaginado alcázar de Dulcinea. Con la variante topado por dado, se ha convertido en frase proverbial para indicar un enfrentamiento con una autoridad a la que puede resultar problemático contradecir".
Y añade una nota complementaria en la que menciona, entre otras cosas, que la crítica decimonónica vio en la frase una manifestación del anticlericalismo de Cervantes.

Y Martín de Riquer, en su Aproximación al Quijote, explica:
… con frecuencia aun vemos escrito: "con la Iglesia hemos topado" (siendo así que Cervantes escribió "dado"). Es posible que en algunos pasajes del Quijote haya intenciones recónditas, e incluso algo anticlericales, pero lo seguro es que aquí no la hay. 
Así que la palabra "iglesia" debe ir en minúscula, como sustantivo genérico que se refiere a un edificio; y no en mayúscula en referencia a la institución y a su omnímodo poder.

Y el participio "dado" describe el hecho físico de "Encontrar a alguien o algo", como define el RAE en la acepción #34 del verbo dar.

Pero la sabiduría popular, que con frecuencia refleja brillantemente el sentir de una sociedad hacia los poderes fácticos, ha hecho de la frase un clásico de la rebeldía frente al poder establecido.

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Bibliografía:
• Imagen: Quijote Banco de Imágenes del Centro de estudios cervantinos
Textos del Quijote del Centro Virtual Cervantes.
Hispanoteca. Foro de consultas.
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