martes, 16 de diciembre de 2014

La otra generación del 27 #poema27

Estos días 16 y 17 de diciembre se celebra el aniversario del acto fundacional de la Generación del 27. Fue en Sevilla, en 1927, como homenaje a Luis de Góngora.
Buen momento éste para reivindicar esa "otra generación del 27" menos conocida pero no por ello menos brillante: la del teatro más allá de García Lorca: Jardiel Poncela, Miguel Mihura, Muñoz Seca, Alejandro Casona...

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A estas alturas todo el mundo sabe que fue Gerado Diego quien acuñó el nombre de Generación del 27 cuando, en 1932, publicó una antología que recogía la obra de los mejores poetas jóvenes del momento; el vínculo de unión entre todos ellos, más allá de corrientes estilísticas, era su vinculación con el homenaje gongorino de 5 años antes.

Lo que tuvo lugar en 1927 fue algo más que un homenaje (no oficial; ninguna institución tenía planeado organizar nada) a la figura de Luis de Góngora, sino la carta de presentación de una de las generación intelectuales más brillantes de la historia de España.

Si preguntas a cualquier bachiller sobre la generación del 27 seguramente sabrá decir que eran poetas; quizá sepa nombrar a algunos de ellos; quizá, incluso, los haya leído y en última instancia, estudiado.
Lorca, Alberti son fijos en la nómina; Alexandre, en su condición de premio Nobel, quizá también; Pedro Salinas, Dámaso Alonso, Luis Cernuda... si seguimos, el grado de desconocimiento aumenta exponencialmente.

Pero hoy no voy a traerles versos, aunque el #Poema27 sea la excusa. Sino a reivindicar esa "otra generación del 27" menos conocida pero no por ello menos brillante: la del teatro, más allá de García Lorca.

Aquellos años también fueron dorados para el Teatro. Los nombres de Jardiel Poncela, Miguel Mihura, Muñoz Seca, Alejandro Casona, merecen un lugar específico en el Olimpo de la literatura en española.

Teatro de la Generación del 27: Pedro Muñoz Seca, Miguel Mihura Alvarez, Jardiel Poncela y Alejandro Casona
Pedro Muñoz Seca, Miguel Mihura Alvarez, Jardiel Poncela y Alejandro Casona
De arriba abajo y de izquierda a derecha

Lean a estos dramaturgos; les garantizo risas, sonrisas, guiños cómplices, sutiles ironías, despiadados sarcasmos, diálogos brillantes, crítica social, dobles sentidos, confusiones hilarantes, personajes reconocibles... ¿Alguien da más?

Pero lo más importante: esa edificante sensación de tener enfrente una cabeza con la que medirse, de comprobar que no hace humor quien quiere sino quien puede, en estos tiempos en los que, como decía Cicerón, cualquiera puede escribir un libro.

En verdad que los versos de estos dramaturgos no están a la altura de sus compañeros de generación, pero recuerden que algunas de sus obras están escritas en verso.

Así que, aunque bordeando el fin de esta inciativa del #poema27, #RecomiendoLeer teatro . Y os dejo con una obra de cada uno de los citados, a modo de botón de muestra. Que lo difruten. Y creanme que lo harán.

La venganza de Don Mendo; Pedro Muñoz Seca.
Tres sombreros de copa; Miguel Mihura.
Angelina o el honor de un brigadier; Enrique Jardiel Poncela
Prohibido suicidarse en primavera; Alejandro Casona.

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Un año más nos hacemos eco de la iniciativa del Toni Solano a través de su Re(paso) de lengua, y nos sumamos al aniversario del acto fundacional de la Generación del 27, que tuvo lugar en el Anteneo de Sevilla durante los días 16 y 17 diciembre. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

"Un niño con un libro de poesía en las manos nunca tendrá de mayor un arma entre ellas"

La gente dice: «Pobres tiene que haber siempre»
y se quedan tan anchos
tan estrechos de miras,
tan vacíos de espíritu,
tan llenos de comodidad.

Yo aseguro
con emoción
que en un próximo futuro
sólo habrá pobres de vocación.

 Firma de Gloria Fuertes



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Gloria Fuertes
Gloria Fuertes nació en Madrid
a los dos días de edad,
pues fue muy laborioso el parto de mi madre
que si se descuida muere por vivirme.
A los tres años ya sabía leer
y a los seis ya sabía mis labores.


Yo era buena y delgada,
alta y algo enferma.
A los nueve años me pilló un carro
y a los catorce me pilló la guerra;
A los quince se murió mi madre, se fue cuando más falta me hacía.
Aprendí a regatear en las tiendas
y a ir a los pueblos por zanahorias.


Por entonces empecé con los amores,
-no digo nombres-,
gracias a eso, pude sobrellevar
mi juventud de barrio.
Quise ir a la guerra, para pararla,
pero me detuvieron a mitad del camino.


Luego me salió una oficina,
donde trabajo como si fuera tonta,
-pero Dios y el botones saben que no lo soy-.


Escribo por las noches
y voy al campo mucho.


Todos los míos han muerto hace años
y estoy más sola que yo misma.


He publicado versos en todos los calendarios,
escribo en un periódico de niños,
y quiero comprarme a plazos una flor natural
como las que le dan a Pemán algunas veces.


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En el aniversario de Gloria Fuertes #RecomiendoLeer 
Gloria Fuertes murió un 27 de noviembre.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Historia de una escalera: la del Segundo Escalón del Everest

El llamado Segundo Escalón es un paso rocoso situado a unos 8600 metros en la ruta Nordeste de ascenso al Everest.
Fue superado oficialmente por primera vez por una expedición China en 1960, ya que existen dudas más que razonables sobre si Irvine y Mallory lo consiguieron en 1924.
Aquella expedición de 1960 también levantó sospechas, así que los chinos volvieron en 1975. Y para demostrar su éxito dejaron en la cima un Trípode; y en el Segundo Escalón, una escalera de alumnio.

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El Monte Everest fue oficialmente escalado por primera vez en 1953. El sherpa Tenzing y el neozelandés Hillary hollaron la cima el 29 de mayo, ascendiendo por la ruta del collado Sur, a la que se accede desde Nepal.

Sin embargo, existe cierta controversia respecto a si Irvine y Mallory podieron conseguirlo en 1924, ascendiendo por la ruta Norte, accesible solo desde el Tíbet. No regresaron para contarlo (el cuerpo de Mallory fue encontrado en 1999) pero uno de los miembros de la expedición, Noel Odell, explicó posteriormente al diario The Times lo que había podido observar desde su posición:
"Toda la arista somital y la cumbre del Everest se hallaban despejadas. Mis ojos quedaron fijos en el pequeño punto negro que se recortaba en una cresta de nieve situada debajo de un resalte rocoso de la arista; el punto negro se movió. Entonces apareció otro punto negro que se desplazó por la nieve hasta reunirse en la cresta con el primero. Este se aproximó entonces al gran escalón rocoso y al poco apareció en lo alto; el segundo le imitó. Entonces, toda aquella fascinante visión se desvaneció, una vez más envuelta en nubes".
(Sacado del libro "Tierra de aventura", de Sebastián Álvaro y Javier Ortega. Temas de hoy. Madrid 1998).
Aspecto del Segundo Escalón del Everest
Aspecto del Segundo Escalón. Unos 40 metros de desnivel
Ese "gran escalón rocoso" al que hace referencia lo identificó como el Segundo Escalón.

¿Pero era realmente el Segundo Escalón?
De ser así, es problable que llegaran a la cima y murieran en el descenso. Pero como las condiciones de observación eran malas, la teoría más aceptada es que podría tratarse en realidad del Primer Escalón y por tanto, su ascensión, fallida.

Reinhold Messner, entre otros, sostiene que era imposible vencer las dificultades técnicas de ese paso de la escalada con los medios de 1924:
"…siempre sospeché: nunca alcanzaron la cumbre. El Everest sólo podía escalarse entonces por su cara norte a través del pasillo Norton, en el que había fracasado cuatro días antes Edward Norton. Mallory no tomó esa ruta, la única que le habría llevado efectivamente hasta arriba, sino que escogió otra y llegaron al segundo escalón, a 240 metros de la cumbre. Imposible pasar por allí, al menos hasta 1975, cuando se fijaron en ese lugar unas escaleras de aluminio".
Esa escalera de aluminio que menciona Messner es precisamente el objeto de este apunte.

El Segundo escalón pasa por ser uno de los puntos más complicados de toda la ascensión, como bien saben todos los que han pasado por allí; no solo por su dificultad técnica sino por su extrema altitud, pues se encuentra por encima de los 8600 metros (esa es la altura de la segunda montaña más alta de la tierra, el K-2).

Wang Fu-Chou y Chu Yin-Hua. Los primeros en escalar el Segundo Escalón del Everest
Wang Fu-Chou y Chu Yin-Hua. Photo: Salkeld Collection
De esa enorme dificultad pueden dar fe los alpinistas Wang Fu-Chou y Chu Yin-Hua.

Ellos fueron los miembros de la expedicion china de 1960 que llegaron a la cumbre y a los que
 "les costó 3 horas superar los últimos 10 pies (unos 3 metros) del Segundo Escalón".
Lo cierto es que la hazaña fue puesta en duda porque muchos de los aspectos descritos en el informe del ascenso parecían poco probables, cuando no muy extraños: escalar de noche, ausencia de documentos gráficos concluyentes, escasa tradición alpinística, lenguaje propagandistico del régimen comunista…

Everest: Escalera china en último tramo del Segundo Escalón
Aspecto del último tramo del Segundo Escalón, con la escalera china
Tuvo que ser Chris Bonington, reconocido alpinista británico, el que diera credibilidad a aquella ascensión de 1960 cuando se entrevistó con el jefe de expedición y vio los pies sin dedos de Chu Yin-Hua.

Este alpinista fue el primero en escalar el "Segundo Escalón", y para hacerlo se quitó botas y calcetines.

Y solo pudo lograrlo, después de tres intentos, gracias a un "paso de hombros", o sea, subiéndose a las espaldas de un compañero.

A día de hoy, esa escalada de 1960 ya está aceptada como la primera ascensión al Everest por su cara Noreste, la misma que intentaron Irvine y Mallory.

Los chinos no debieron quedar muy satisfechos con la polémica y volvieron en 1975, esta vez sí, dispuestos a demostrar al mundo su supremacía:
- poner a la primera mujer en la cima de la montaña más alta de la tierra (objetivo que no consiguieron por dos días, porque se les adelantó una expedición japonesa por la otra vertiente).
- realizar la medición más exacta de la altura del Monte Everest.
- corroborar ante el mundo su poderío alpinístico y otorgar credibilidad a su primera ascensión.

Y esta vez se aseguraron de que no quedara ninguna duda del éxito de su ascensión y dejaron en la cima un trípode que usaron para sus tareas de medición, conocido desde entonces como el Trípode Chino.

Como quiera que tenían la experiencia de hacía 15 años, eran conocedores de las dificultades que presentaba superar el Segundo Escalón.

Conviene recordar que ellos eran los únicos que conocían esa dificultad, pues la vertiente tibetana del Everest estaba cerrada al resto del mundo desde la ocupación china del Tïbet en 1950.

Así que esta vez decidieran equipar ese complejo paso con una escalera de alumnio.

Expedición china de 1975 superando el Segundo Escalón del Everest gracias a la escalera recién instalada
Expedición china de 1975 superando el Segundo Escalón gracias a la escalera recién instalada

El paso del Segundo Escalón se convierte en un cuello de botella por la masificación que ha sufrido la montaña en los últimos años. Especialmente delicada es la labor de aquellos que suben sin oxígeno, y que ven peligrosamente ralentizado su avance y su descenso, al tener que esperar turno a una altitud que se sobrepasa la temible "zona de la muerte".

Así es más o menos el paso por ese punto:




Los primeros alpinistas occidentales en escalar el Segundo Escalón fueron  Óscar Cadiac, Toni Sors y Carles Vallés el 28 de agosto de 1985. Eso les permitió ser los primeros alpinistas occidentales en coronar el Everest por la cara norte. Y el propio Oscar Cadiach fue el primer alpinista es sobreparar esa dificultad en estilo libre y sin oxígeno:
"Tras las expediciones al Everest del 82 (Corredor Horbein) y del 83 (arista norte) vi claro que la dificultad a superar era el Segundo Escalón, pero con tenacidad y logrando un buen horario se podía conseguir. De hecho, la mayoría de expediciones que fueron entre el 80 y el 85, fracasaron al pie del Segundo Escalón, porque llegaban tarde a ese punto".
Y Cadiach tiene su opinión sobre ese paso y sobre la posibilidad de que Irvine y Mallory pudieran superarlo en 1924:
"…en mi opinión, con un buen día sí es posible llegar arriba con ese equipo (de 1924).
Yo creo que Mallory era muy capaz de llegar a la cumbre, aunque en la época no se tuviera superado el grado de escalada que tiene ese tramo, una fisura de V+. Posiblemente, al ser un año muy seco, pasó por otro punto o aprovechó alguna repisa, porque Mallory era un excelente trazador de rutas y fue quien diseñó la primera línea por la cara norte. Y de superar el Segundo Escalón, desde luego que hubiera hecho la cumbre".
Everest: Escalera del Segubdo Escalón 1975, trasladada al Mount Qomolangma Museum
Escalera de 1975 en el Mount Qomolangma Museum

Otras escaleras, más largas y modernas han sido instaladas en el escalón.

Pero la histórica escalera instalada por la expedición China de 1975 estuvo allí hasta 2008, año en el que fue retirada y llevada al Mount Qomolangma Museum, en el Tíbet.

La otra vertiente de la montaña también tiene su paso conflictivo: el escalón Hillary, llamado así en honor al primer alpinista que se enfrento a él, con éxito, situado a casi 8800 metros.

También ese paso se ha visto envuelto en la polémica porque existe una iniciativa de equiparlo también con escaleras para facilitar el tránsito por ese punto.

En "temporada alta", hasta 200 alpinistas pueden intentar la cumbre el mismo día, provocando enormes atascos en el escalón Hillary, ya que por él solo cabe una persona.

Hasta donde sabemos, de momento, allí sigue sin ayuda artificial.

Everest: Escalón Hillary.Atasco en la parte final del ascenso al Everest por la cara Sur
Atasco en la parte final del ascenso al Everest por la cara Sur, escalón Hilllary incluido
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Bibliografía:
¿Por qué hay un trípode en la cima del Everest?
Algún día subiré al monte Everest.
Everest Expedition 2005 top shots.
El Everest: Irvine y Mallory.
"Chinese Ladder" Retires.
Climb to the roof of the world.
El sentimiento de la montaña. Al filo de lo imposible.
• Another Ascent of the World's Highest Peak: Qomolangma. Foreign Languages Press; Beijing1975.
Entrevista a Oscar Cadiach.

martes, 21 de octubre de 2014

No quiero la sangre de ese. Está llena de gerundios

Valle-Inclán y José de Echegaray nunca se llevaron muy bien. Y los pasajes que lo demuestran son numerosos.

Pero a pesar de sus diferencias, Echegaray acudió al hospital, junto a otros literatos, a donar sangre en cierta ocasión en la que Valle-Inclán se encontraba gravemente enfermo y necesitaba una transfusión sanguínea.

Cuando informaron a Valle-Inclán de este extremo, en lugar de agradecer el gesto, se explayó:
 “No quiero la sangre de ese. Está llena de gerundios
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Valle-Inclán y José de Echegaray siempre mantuvieron una manifiesta animadversión.

Seguramente porque se trataba de dos perfiles completamente distintos, si no opuestos, pero el verdadero origen de su enemistad no está claro, más allá de las lindezas que don Ramón María le dedicó a don José en numerosas ocasiones.

Billete de 1000 pesetas dedicado a José Echegaray
Billete de 1000 pesetas dedicado a José Echegaray
Echegaray fue un hombre polifacético: escritor de éxito (hasta el punto de obtener el Premio Nobel de Literatura en 1904; ministro de Hacienda y Fomento; matemático…  Está considerado como el más grande matemático español del siglo XIX. Julio Rey Pastor afirmó 
"Para la matemática española, el siglo XIX comienza en 1865 y comienza con Echegaray".
También fue Valle-Inclán un personaje poliédrico: poeta, dramaturgo, novelista y también político: apoyó la II República Española, tuvo pretenciones de diputado y ostentó diversos cargos institucionales en tiempos de la república.

Tuvo la "suerte" de morir en enero de 1936. De haber seguido cumpliendo años, con seguridad lo habría hecho el exilio, porque no creo que el nuevo régimen surgido del golpe de estado del 18 de julio de ese año hubiese pasado por alto que Valle organizó El Primer Congreso de la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios, siendo presidente del Ateneo de Madrid, o que fuese co-fundador de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética.

Echegaray también tuvo sus inclinaciones republicanas, en tiempos de la I República Española, pero ese fervor republicano ya había desaparecido cuando desempeñó sus últimos cargos institucionales en tiempos de Alfonso XIII.

No es fácil saber los motivos exactos de la enemistad entre Echegary y Valle-Inclán, pero sí sabemos que Valle era bastante, digamos, vehemente.

Valle-Inclán, "el segundo mando de nuestras letras"
Valle-Inclán, "el segundo manco de nuestras letras"
Es bastante conocido el episodio del duelo por el cuál perdió el brazo izquierdo por culpa de un bastonazo propinado por Manuel Bueno y que le provocó un herida que se gangrenó. Con el tiempo se le ha adjudicado el honroso mote de "segundo manco de nuestras letras".
En cierta ocasión, Valle quizo establecer alguna similitud entre él y el "primer manco de nuestras letras", y fue Jacinto Benavente quien le aplacó el entusiasmo mientras estiraba de su manga vacía:

     - Vamos, querido Valle; que lo suyo no fue en Lepanto.

Y en otra ocasión, cuando un tertuliano le preguntó qué significaba la palabra "homofagia" -que acababa de utilizar en una de sus disertaciones-, le espetó:

     - Comer animales de la misma especie. Usted, por ejemplo, comete homofagia cada vez que come besugo.

Pero volvamos a su rivalidad con José Echegaray.

Al parecer, Valle interrumpió el estreno de una obra de Echegaray al grito de:

     - ¡Ese don José tiene la obsesión de la infidelidad conyugal! ¡Todos sus dramas son autobiografía de marido burlado!

Un joven del público se dirigió a él pidiéndole que criticara, si quería, la calidad de la obra, pero que se abstuviera de hacer juicios sobre la vida privada del autor.

     - ¿Y quién es usted para intervenir?

     - El hijo de don José Echegaray

A lo que Valle-Inclán respondió:

     - ¿Está usted seguro, joven?

Tal era la inquina de Valle hacia Echegaray que cuando le enviaba cartas a un amigo que vivía en una calle a la que se le había puesto el nombre del Premio Nobel, nunca escribía "calle de José Echegaray", sino calle del Viejo Idiota.
Y acompañaba las misivas con la leyenda: “Los carteros de Madrid son los mejores de España”.

Y las cartas llegaban, oigan, tal era la popularidad del despectivo alias.

En 1932, Valle-Inclán se presentó al premio Fastenrath, cuyo objetivo era premiar a escritores españoles en lengua castellana. El premio también contaba con la convocatoria para escritores en lengua catalana.

El premio lo convocaba la Real Academia Española, de la que Echegaray era miembro desde 1896, y de la que Valle-Inclán nunca formó parte.
No sabemos si porque no le interesaba (suyas son las palabras: "¡Ir a la Academia, convertirse en limpiadores, fijadores y lustradores del idioma los que, conociéndolo, vamos deliberadamente contra sus cánones y sus leyes… ¡Absurdo!") o si fue precisamente por ese tipo de opiniones por lo que las puertas de la RAE (y sus favores) siempre permanecieron cerradas para él.

Lo cierto es que ese año el premio fue declarado desierto.

Como reacción a este "inusual" fallo, interpretado en clave política y no literaria, se realizó un homenaje público de desagravio, en el que participaron gran parte de los intelectuales y escritores del momento.

Sea como fuere, y a pesar de sus públicas diferencias, Echegaray acudió, junto a otros literatos, al hospital a donar sangre en cierta ocasión en la que Valle-Inclán se encontraba gravemente enfermo y necesitaba una transfusión sanguínea.

Cuando informaron a Valle-Inclán de este extremo, en lugar de agradecer el gesto, se explayó:
 “No quiero la sangre de ese. Está llena de gerundios”

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Bibliografía:
Visita la calle del viejo idiota.
Ana Andreu Baquero; Historias curiosas de la literatura. Ediciones Robinbook, s.l. 2010.

La hematuria de Valle- Inclán.
Gómez de la Serna, Don Ramón María del Valle Inclán. Espasa-Calpe. Madrid. 1969
De las Academias, ¡líbranos Señor!, por Javier Serrano Alonso.
Cátedra Valle-Inclán en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes
• Gregorio Doval; Anecdotario universal de cabecera. Ediciones del Prado. Madrid. 2003 

martes, 7 de octubre de 2014

¡Hay que leer!

A veces, el fomento de la lectura transita por caminos inescrutables.

Como este brillante mensaje que da la bienvenida a una de las librerías Low Cost Re-Read.

En concreto en Re-Read Gran Vía, en Barcelona.

Y es que hay que leer más.



Gente que quiere un romance como el de Romeo y Julieta
 sin saber que fue un romance de 3 días y 6 muertos.

¡HAY QUE LEER!

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Lo ví en el twitter de Alicia R. de Paz.
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