martes, 27 de febrero de 2007

Cómo hacer un café

Como uno nunca sabe cuando va a necesitar las cosas, yo, por si acaso, soy un candidato a padecer síndrome de Diógenes (iba a poner el enlace de la wikipedia pero me ha parecido un poco exagerado, así que baste saber que el síndorme en cuestión refleja mi tendencia a guardarlo todo).

No muchos años ha me fue encomendada la malograda misión de implantar un sistema de gestión de calidad en mi empresa. No me extenderé en pormenores pero de todo aquel proceso pude obtener jugosas enseñanzas. Algunas, relativas a la ignorancia humana, a la resistencia al cambio, a la pasividad en incluso a la estupidez.

Lo cierto es que, en general, en nuestra vida diaria, hacemos multitud de cosas sin pensar en la cantidad de pequeñas decisiones que implica; y todas ellas pueden alterar el resultado final. Si fuéramos conscientes de ello seguro que seríamos más diligentes y atentos.

Dicho lo cual, paso a mostraros un ejemplo (que he guardado celosamente todos estos años pese a su inutilidad) de cómo hasta la situación más cotidiana es más compleja (o más sencilla) de lo que parece.
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La plantilla original es de Aenor. Espero que no les importe la cita.
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1 comentario:

  1. es simple hacer lo rutinario, es fácil hacer lo correcto, por que sabes que es difícil y solo lo vas a hacer 1 o 2, de diez veces, el cambio y adaptarse son pasos que solo los dan los que se dan cuenta que quieren mejorar en la vida. Los que quieren hacer la diferencia

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