viernes, 28 de septiembre de 2007

Pescado


Eduardo empezó a consumir con frecuencia pescado el día en que comprobó que una nueva pescatera, de ojos brillantes y naricilla respingona, había comenzado a trabajar en el mercado.


Eduardo no llegó a hablar con ella nada más allá de lo que se circunscribía al mero... al mero intercambio de información entre vendedor y cliente (“qué tiene hoy”, “cuánto le pongo”, etc), y no se casó jamás ni con ella ni con ninguna otra mujer, pero vivió cerca de 110 años gracias a la ingesta repetida de ácidos grasos poliinsaturados que una dieta basada en el pescado ofrece.


Javier Millán


Publicado originalmente en www.desequilibros.com. Ediciones Digitales

La foto está sacada de aquí.

2 comentarios:

  1. He de constatar que el juego de palabras sobre el mero no es invencion mia sino de los nunca suficientemente ponderados Les Luthiers. Aqui mi pequenio homenaje.
    (Perdon por la ausencia de tildes pero hallome en el extranjero con un teclado sin romanizar).

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  2. Buen relato, aunque creo que aquello de los ácidos grasos poliinsaturados podría sustiruirse con ácidos omega 3. No, no es cierto. Estoy bromeando. Me pareció excelente, pero la última parte, debo admitirlo, me sacó de balance.
    Saludos.
    Andrés.

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