martes, 13 de noviembre de 2007

«Si equipamos a un número infinito de internautas con un número infinito de ordenadores sólo crearemos una masa infinita de mediocridad»


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¿Conocen ustedes el teorema de los «infinitos monos»?

Si usted equipa a un número infinito de monos con un número infinito de máquinas de escribir, tarde o temprano alguno de ellos escribirá El Quijote.

Este chiste académico de los evolucionistas del siglo XIX ha servido al polémico Andrew Keen para lanzar otro teorema en el siglo XXI: «Si equipamos a un número infinito de internautas con un número infinito de ordenadores sólo crearemos una masa infinita de mediocridad».

Y Keen explica la razón: «Porque la inmensa mayoría de los internautas no tiene más talento que los monos».

Muchos pensarán que quien ha dicho esta barbaridad debe ser un anciano que no sabe ni encender un ordenador, y que detesta todo lo que huela a internet. Se equivocan. Andrew Keen, 47 años, es uno de los pioneros de la Red. Fue incluso uno de los primeros en lanzar la Web 2.0, es decir, esa evolución de internet por la cual los internautas ya no se limitan a recibir información, sino que ahora participan, modelan e influyen en la Red.

Pues bien: yo voy a contribuir con mi alícuota parte de mediocridad dando difusión a estas opiniones, con las que, en términos generales, estoy de acuerdo.

¿El matiz? Que la mediocridad es necesaria para que, de ella, salga un producto verdaderamente notable.

2 comentarios:

  1. Lo que es bastante mediocre, inexacto, erróneo y una gran lista de sinónimos de equivocado, es querer comparar una teoría que se basa en explicar un concepto que desmiente la estadística sobre la certeza de existencia de la "posibilidad" por muy remota que sea, a comparar al comportamiento y a la capacidad de una gran masa de personas, gracias a la facilidad del acceso al conocimiento de internet se esta generando en nuestros tiempos una generación, valga la redundancia, de grandes investigadores, de grandes mentes, allí donde antes no existía la posibilidad de innovar a partir de un conocimiento previo, de absorber ideas y nuevos conceptos de personas que se encuentran a miles de kilómetros de distancia, en un instante de tiempo, estamos hablando que hemos derribado las barreras del espacio y del tiempo en la investigación, en el desarrollo, en la cultura, y hemos reducido notablemente las dificultades para acceder a la educación necesaria para poder innovar.

    Lo único que este señor me ha transmitido con su opinión, es que gracias a internet, se ha conseguido, que personas que anteriormente no habrían conseguido subsistir con actitudes y pensamientos erróneos, extremistas y egocentristas, encuentren gente que le respalde, por que se sienten igual que ellos.

    Señores, si no les gusta las personas del mundo, por que se creen superiores, váyanse todos juntitos a vivir, a ver si entre ustedes consiguen aguantarse, por que yo ya estoy muy cansado de tener que leer a tanto listo, que no son mas que una "infinita cantidad de ceros a la izquierda" del mundo.

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  2. nemo-inis: estoy de acuerdo con tu primer párrafo. No sé si lo estará Andrew Keen, pero yo lo suscribo.

    Pero no creo que se trate en su caso, desde luego no en el mío, de superioridad, sino de una conclusión que parte de la observación. Y ahí es donde estohy de acuerod con el. Los comportamientos masivos son mediocres; no el derecho individual a ser y acceder.

    Insisto en que , en todo caso, "la mediocridad es necesaria para que, de ella, salga un producto verdaderamente notable".

    Un saludo

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