sábado, 1 de diciembre de 2007

"Pasemos al saloncito a jugar a las adivinanzas"

Un día la señora marquesa invitó a sus amigos a tomar el té.
Realizadas las presentaciones y terminados los saludos y las cortesías de bienvenida, condujo a sus invitados a instalarse cómodamente y se dispusieron a pasar una entretenida velada entregándose a la mencionada actividad.

- Yo comenzaré -dijo. Voy a pensar en algo; y ustedes tendrán que adivinar de qué se trata por la pista en verso que les proporcionaré.
En ese momento pasó por la ventana del salón el mozo de cuadras llevando a una portentosa yegua camino de su aseo diario.

La marquesa rimó: - Es grande, peluda y hermosa, y si la tocas se pone nerviosa.

El barón saltó de su silla al final de la sala y exclamó victorioso: - ¡La polla! ¡la polla!

Muy ofedida, la señora marquesa hizo un gesto a su lacayo:


- Sebastián: el sombrero y el bastón que ya se marcha el
barón.

- Dios mío, cuánto lo siento señora marquesa; no sé qué me ha pasado; me he ofuscado; no volverá a suceder - se disculpó inmediatamente el señor
barón.

Prosiguió, pues, la señora marquesa, fijándose en el ostentoso anillo con el que jugueteaba uno de los invitados.
Burdamente versificó:


- Es redondo, alargado y grueso y te penetra hasta el hueso.

De nuevo el señor
barón brincó de su asiento y mano en alto farfulló:

- ¡La polla! ¡la polla!

Visiblemente contrariada, la señora marquesa volvió a indicar al mayordomo:

- Sebastián: el sombrero y el bastón que ya se marcha el
barón.

- Santo cielo, señora marquesa; le ruego que acepte mis disculpas; sin duda me he propasado; me he dejado llevar; le aseguro que en lo sucesivo seré discreto - se excusó nuevamente el señor
barón.

Superada esta seguda interrupción, la señora marquesa empeñó todo su ingenio creativo en una nueva rima.
A su lado una invitada untaba una magdalena en el té recién servido:


- Entra dura y penetrante y sale blanda y chorreante.

Al fondo de la sala, sin aspavientos y con parsimonia, el señor barón se levantó serenamente de su asiento, llamó la atención del criado y solicitó:

- Sebastián: mi sombrero y mi bastón, pero esto es la polla.


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Este
post de La Lengua me recordó este viejo chiste que quizá ya nadie cuente aunque es casi un sainete.

3 comentarios:

  1. Este jocoso sainete me recuerda algo que ambos vivimos hace nada... ¿estás seguro que te lo ha recordado ese texto? no sé, no sé ;-)

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  2. jaja Tora.... veo que has recuperado el buen humor...

    Me alegro.


    Si te soy sincero también me lo recordó, pero no era buen momento...

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  3. Es la polla, seguro!!
    Vale, ahora me pongo el sombrero, cojo el paraguas y me voy...
    ;P

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