Realizadas las presentaciones y terminados los saludos y las cortesías de bienvenida, condujo a sus invitados a instalarse cómodamente y se dispusieron a pasar una entretenida velada entregándose a la mencionada actividad.
- Yo comenzaré -dijo. Voy a pensar en algo; y ustedes tendrán que adivinar de qué se trata por la pista en verso que les proporcionaré.
En ese momento pasó por la ventana del salón el mozo de cuadras llevando a una portentosa yegua camino de su aseo diario.
La marquesa rimó: - Es grande, peluda y hermosa, y si la tocas se pone nerviosa.
El barón saltó de su silla al final de la sala y exclamó victorioso: - ¡La polla! ¡la polla!
Muy ofedida, la señora marquesa hizo un gesto a su lacayo:
- Sebastián: el sombrero y el bastón que ya se marcha el barón.
- Dios mío, cuánto lo siento señora marquesa; no sé qué me ha pasado; me he ofuscado; no volverá a suceder - se disculpó inmediatamente el señor barón.
Prosiguió, pues, la señora marquesa, fijándose en el ostentoso anillo con el que jugueteaba uno de los invitados.
Burdamente versificó:

- Es redondo, alargado y grueso y te penetra hasta el hueso.
De nuevo el señor barón brincó de su asiento y mano en alto farfulló:
- ¡La polla! ¡la polla!
Visiblemente contrariada, la señora marquesa volvió a indicar al mayordomo:
- Sebastián: el sombrero y el bastón que ya se marcha el barón.
- Santo cielo, señora marquesa; le ruego que acepte mis disculpas; sin duda me he propasado; me he dejado llevar; le aseguro que en lo sucesivo seré discreto - se excusó nuevamente el señor barón.
Superada esta seguda interrupción, la señora marquesa empeñó todo su ingenio creativo en una nueva rima.
A su lado una invitada untaba una magdalena en el té recién servido:

- Entra dura y penetrante y sale blanda y chorreante.
Al fondo de la sala, sin aspavientos y con parsimonia, el señor barón se levantó serenamente de su asiento, llamó la atención del criado y solicitó:
- Sebastián: mi sombrero y mi bastón, pero esto es la polla.
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Este post de La Lengua me recordó este viejo chiste que quizá ya nadie cuente aunque es casi un sainete.

Este jocoso sainete me recuerda algo que ambos vivimos hace nada... ¿estás seguro que te lo ha recordado ese texto? no sé, no sé ;-)
ResponderSuprimirjaja Tora.... veo que has recuperado el buen humor...
ResponderSuprimirMe alegro.
Si te soy sincero también me lo recordó, pero no era buen momento...
Es la polla, seguro!!
ResponderSuprimirVale, ahora me pongo el sombrero, cojo el paraguas y me voy...
;P
Muy interesante.
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