jueves, 9 de octubre de 2008

Machado de Assis: la tardía reputación de un novelista

El artículo original lo firma Larry Rother y lo publicó The New York Times, el 12 de septiembre.
La traducción al castellano está basada en la publicada por El País el 9 de octubre en el suplemento semanal que ofrece este diario con noticias publicadas por NYTimes.
Lo transcribimos aquí porque este material no está accesible en internet en castellano, aunque recomendamos la consulta del original porque es más completo.

Foto: wikipedia

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La tardía reputación de un novelista.
por Larry Rohter

Cuando el novelista Joaquim Maria Machado de Assis murió, en septiembre hizo 100 años, su fallecimiento pasó casi desapercibido fuera de su Brasil natal.
Pero en los últimos años ha dejado de ser una figura marginal en el mundo angloparlante para convertirse en uno de los autores favoritos y creador de tendencias.
Susan Sontag le definió en una ocasión como "el escritor más grande salido de latinoamérica", superando incluso a Borges.
En su libro Genios: un mosaico de cien mentes creativas ejemplares, de 2002, el crítico Harold Bloom fue incluso más lejos al decir que Machado era "el mayor artista literario negro hasta la fecha".
Abundan las comparaciones con Flaubert y Henry James, Beckett y Kafka. Todo esto constituye un cambio de suerte que seguramente Machado, con su exqusito sentido de lo improbable, habría apreciado.
Después de todo, su novela más célebre, Memorias póstumas de Blas Cubas, pretende ser la autobiografía de una aristócrata decadente que reflexiona desde la tumba sobre las decepciones y fracasos de su vida.
Bloom describe a Machado como "una especie de milagro". Nacido en Río de Janeiro en 1839, Machado fue nieto de esclavos; su padre era pintor de brocha gorda y su madre una lavandera blanca inmigrante de las Azores.
Enormemente culto y erudito, trabajó como aprendiz de cajista de imprenta y periodista antes de convertirse en novelista, poeta y autor teatral.
Con el tiempo, Machado consiguió un puesto en el Ministerio de Agricultura, se casó cin una portuguesa de ascendencia noble y se acostumbró a una vida de clase media que le permitió construirse una carrera paralela com traductor de Shakespeare, Victor Hugo y otras grandes figuras de la literatura. Pero en torno a los 40 años, cuando ya sufría de epilepsia, su salud empeoró y casi se quedó ciego.
En el siguiente cuarto de siglo, Machado escribió las cinco novelas, en cierto sentido relacionadas unas con otras, que constituyeron su reputación.
Aunque los críticos extranjeros tienden a considerar que la exuberantemente nihilista Memorias póstumas de Blas Cubas, publicada en 1881, es su obra maestra, muchos brasileños prefieren Don Casmurro (1899), que se centra en el efecto corrosivo de los celos sexuales.
En su mayoría, los brasileños están encantados de ver cómo crece el prestigio de Machado de Assis, aunque también se preguntan por qué ha tardado tanto.
Y unos pocos disidentes se quejan de que el Machado al que se celebra en el mundo angloparlante es una distorsión.
Los entusiastas de Estados Unidos y Gran Bretaña "hacen que Machado se parezca cada vez menos a Machado", afirmaba el crítico y escritor Antônio Gonçalves Filho e un simposio en São Paulo el pasado mes de agosto. "De hecho, están volviendo blanco al escritor, como Michael Jackson. De repente, se ha vuelto "universal".
Roberto Schwarz, uno de los expertos brasileños en Machado, quita importancia a estas preocupaciones: "Siempre es bueno para un escritor que se le reconozca", asegura.
"A Machado se le está dando la consideración que merece debido a su enorme capacidad pra universalizar los problemas locales. Puede que bresileños y extranjeros le vean desde ángulos diferentes, pero el propio Machado no se pone de parte de ninguno de los dos bandos, y se mete con ambos", afirma Schawarz.

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