martes, 16 de diciembre de 2008

El ataque de los "Archisílabos"

Los archisílabos "son esas palabras que se van incorporando al uso cotidiano del hablante, preferidas por su mayor largura o inventadas a fuerza de estirar el número de sus sílabas" (...)
"
Así las cosas, rebosantes de términos ampulosos, nuestros discursos se vuelven a un tiempo más largos de palabras y menos sobrados de ideas. Váyase lo uno por lo otro, dirán los necios, aunque me temo que lo uno busca tan sólo encubrir lo otro."


El término lo acuñó hace 13 años Aurelio Arteta cuando comenzó a reunir esas palabras.

Según su última entrega, Aún siguen rodando, y con tal naturalidad que ya casi nadie reconoce ni usa el vocablo más corto del que procede o al que viene a suplir.
Contagiados de la jerga empresarial, los discursos son cada vez más ampulosos y más faltos de ideas
.

Así que hemos investigado un poco y hemos reunido aquí las tres entregas de las que consta, hasta ahora, la serie sobre los Archisílabos, de Antoni Arteta.

La primera entrega de la serie "La moda del archisílabo", comenzaba de esta demoledora manera:
Como se conoce que hablar en prosa era ya muy fácil, ahora nos deleitamos con la prosa archisílaba; a ser posible, requetesilábica. ¿Ande o no ande, caballo grande?; pues, valga o no valga, palabra larga. La consigna es llenarse literalmente la boca. Ante el temor a empequeñecer, nos encampanamos en nuestros vocablos y acabamos la mar de satisfechos en la grandilocuencia. Si al desgraciado circo del chiste le crecían los enanos, en , nuestro circo verbal nos crecen a ojos vistas las palabras. Por alguna regla que al psicólogo del lenguaje le tocaría desvelar, el blablablá ya no lo parece tanto cuando se torna un blablablabla. El caso es disfrazar el vacío.


Y terminaba de forma no menos contundente:
Ya se ve que este mismo proceso de envaramiento del idioma, más que un hecho 'gene ral', es un hecho generalizado. ¿Que una lengua, al fin producto histórico y cosa viva tiene que evolucionar? Pues claro, hombre, pero no está mandado transformarla sólo a golpes de pedantería, ignorancia, pereza o memez de sus usuarios. También está escrito que, quien tenga oídos para oír, que oiga.


Varios años más tarde (casi 10) vuelve a la carga con otra entrega: Arrecian los archisílabos.
Ya es que fueran preferidas a otras palabras presentes de igual significado, pero más breves, o creadas ex profeso a fuerza de estirar aquéllas, en todos los casos revelaban un gusto general por el alargamiento silábico. Todo suena como si nos empináramos sobre esos hinchados vocablos para ganar estatura, como si la pobreza de conceptos se compensara mediante la exuberancia en los términos.

Dejemos a Chesterton interpretar este fenómeno que ya denunció cien años atrás: "Las palabras largas nos pasan zumbando como los trenes largos. Sabemos que llevan cientos de demasiado cansados o demasiado indolentes para caminar y pensar por sí mismos. Las palabras largas no son las palabras difíciles; difíciles son las palabras cortas". Así se explican los archisílabos, "esas cómodas palabras largas que libran a la gente de la fatiga de razonar..."


La útima entrega es también digna de lectura:
George Orwell ya sabía algo de este fenómeno y no dejó de denunciarlo en su día. Lo que pasa es que la regla que dictó para la buena prosa en inglés ("Nunca use una palabra larga donde pueda usar una corta") parece que no vale hoy para el hablante ordinario de español. Ni siquiera para los sumos sacerdotes de la palabra pública, el político y el periodista.

Así las cosas, rebosantes de términos ampulosos, nuestros discursos se vuelven a un tiempo más largos de palabras y menos sobrados de ideas. Váyase lo uno por lo otro, dirán los necios, aunque me temo que lo uno busca tan sólo encubrir lo otro.


La recopilación de archisílabos pueden leerla directamente en los artículos originales del autor que les cito en la bibliografía.

Acusen recibo, si pueden.

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Bibliografía:
Aquí están las tres entregas de la serie de Antonio Arteta:
La moda del archisílabo, El País, 21-9-1995
Arrecian los archisílabos, El País, 10-8-2005
Archisílabos, El País, 16-12-2008

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