lunes, 29 de diciembre de 2008

"En este país se fusila poco" /ironic>

La frase es obviamente irónica. Y de ninguna manera debe tomarse sensu strictu.
Pero ilustra muy bien el trasfondo que subyace que no es otro que la frustración, el desencanto, la desesperación, incluso la ironía o la impotencia de ver cómo las cosas se hacen mal (¿debería decir "no se hacen bien"?) falta de atención, profesionalidad, interés, capacidad, voluntad, ¿tiempo?.... simplemente dejadez... y los errores quedan impunes.

Y, en realidad, viene a denunciar una conducta muy humana: la de esperar que vengan otros detrás a solucionar los problemas que nosotros generamos o dejamos a medio arreglar.

Esto sucede de forma habitual en política, pero no únicamente.
Se produce en casi todos los ámbitos de la sociedad, se propaga hasta los detalles más nimios y nos alcanza a todos en algún momento, en nuestra doble faceta de responsbles y sufridores.


















Pueden ser cosas cotidianas, pequeñas, casi irrelevantes, detalles a menudo inadvertidos: un café desbordado; una falta de ortografía en un cartel; un cenicero vaciado en la acera; una instalación defectuosa; un reloj con la hora sin cambiar; un ticket de caja puesto del revés y que imprime los datos sobre el lado de la publicidad; ...



















Otras veces pueden ser cosas mucho más graves y llamativas: una rotonda que en vez de aligerar el tráfico lo colapsa; una obra cuyo presupuesto se duplica en el momento de la ejecución; una estación descomunal que es un horno en verano y un congelador en invierno...

















Pero lo importante no es, de hecho, el coste económico que pueda suponer su reparación, que en muchos casos es nulo, sino que demuestra una actitud poco responsable a la hora de tomar pequeñas o grandes decisiones y una escasa capacidad de valoración de las consecuencias.

Y, si me permiten, en muchos casos, una intolerable falta de respeto y un enorme menoscabo por la inteligencia humana.

Únicamente muestro las consecuencias.
Analizar las causas es otra tarea que ocupará otras páginas.

Ya hemos dado cuenta de algunas de estas situaciones en nuestras galerías de despropósitos.

























Sirva el presente texto como denuncia de estas situaciones a las que ya nos hemos acostumbrado, y también como propósito de enemienda en la parte que me toca.

2 comentarios:

  1. El descuido, la desidia, la poca importancia concedida a los detalles necesarios es parte de la idiosincrasia nacional. Supongo que desde los tiempos de Viriato. No creo que tenga remedio.

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  2. Ays... yo también creo que no tiene remedio... pero a veces pataleo.

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