viernes, 29 de febrero de 2008

Como la vida misma

















Buen fin de semana.

La imagen me la mandó la viajera (in)voluntaria por e-mail

jueves, 28 de febrero de 2008

Tabla periódica de los elementos: Proyecto artístico











Imagen en mayor resolución.
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Noventa y seis artistas diferentes se han unido para producir 118 obras, en cualquier tipo de soporte y técnica, para ilustrar los elementos de la tabla periódica.

El único requisito: incluir claramente el signo y el número atómico de cada elemento. En cada uno de ellos hay una breve descripción del elemento, del artista y de la obra que ha realizado.

El resultado final es una tabla periódica de elementos destinada a promover la ciencia y las artes.

Algunos botones de muestra:





































Verdaderamente brillante.

Enlace directo: http://azuregrackle.com/periodictable/table/
También te puede interesar: Proyecto Medeleweb.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Resumen de noticias

Silvio Rodríguez se retira de las escenarios.

Tenía con contároslo. Algunos lo entenderéis mejor que otros.
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Buenas noches amigos.... y enemigos.

jueves, 21 de febrero de 2008

¿Literatura magistral? Depende del autor

Recientemente, en un tribunal británico, una escritora declaraba que esnifar pegamento la había hecho escribir un thriller. La autora, Joan Brady, obtuvo 155.000 euros en un acuerdo extrajudicial al alegar que los gases del pegamento y los disolventes que utilizaban en la fábrica de zapatos situada junto a su casa habían contaminado el aire y le habían hecho enfermar.

Sufrió daños nerviosos y una pérdida de concentración que le llevó a abandonar la novela en la que estaba trabajando para escribir una historia menos intelectual. "Los gases me condujeron a la literatura popular".

La empresa demandada no debía saber mucho del negocio editorial si verdaderamente creyó que la autora había sufrido un perjuicio al pasarse al terreno del thriller.
Aunque el título de la novela "Bleedout" resulta decepcionante, ha tenido éxito, con unas ventas de unos 50.000 ejemplares en Gran Breteña.

Lo que se oculta detrás de esta controversia, desde luego, es la suposición de que el género ficción -misterios, thrillers, romances o terror- es una especie de suburbio literario. Tendemos a pensar que este tipo de obras son más fáciles de leer y que, por tanto, son más fáciles de escribir, y, en la medida en que son entretenidas, no pueden ser "serias".

La distinción entre intelectual y popular -entre la escritura de género y la literatura- en realidad es bastante reciente. Dickens escribía historias de misterio y terror, aunque nadie pensó en calificarlas como tales. Más tarde, las novelas baratas a menudo eran crudas y se ceñían a una fórmula, pero también podían estar llenas de ritmo y abordar temas que la ficción erudita ignoraba, hasta el punto de que incluso algunos escritores de literatura "barata" como Raymond Chandler o Dashiell Hammet alcanzaron reconocimiento.

Lo que resulta desconcertante es que esos ascensos y reconocimientos no se produzcan más a menudo. Tanto Ian Rankin como Stephen King se han quejado del doble rasero -en la práctica, una conspiración- existente entre los críticos y que tiende a marginar la novela de género e impedir que la gente se tome en serio a su practicantes.

Pero si existe tal conspiración, los escritores -al menos los intelectuales- son cómplices y a menudo adoptan pseudónimos cuando quieren tener escarceos, por ejemplo, con la novela policiaca. El caso reciente más curioso es el de John Banville, que ha publicado dos libros de misterio que han cosechado buenas críticas, bajo el psudónimo de Banjamin Black, pero no se ha molestado en mantener en secreto su verdadera identidad.

De hecho, estos libros de Black pertenecen a esa interesante categoría de novelas que "trasciende" su género. Esta falsa alabanza solía dedicarse a los thrillers de John Le Carré ambientados en la guerra fría. Para trascender un género, un libro tiene que parecerse más a una novela popular. Un buen ejemplo son los misterios de P.D. James, elogiados por una ambientación tan rica y detallada que olvidamos que originariamente estábamos leyendo una historia policiaca.

Pero ¿verdaderamente siempre queremos olvidar por qué estamos leyendo lo que estamos leyendo?

En una reseña sobre un thriller de Robert Littel, John Updike escribía sobre autores de género -Le Carré y James incluidos- que a veces muestran indicios de querer ser novelistas "de verdad" y se muestran incómodos haciendo honor a su contrato implícito con el lector, que consiste en cumplir la promesa que implica un género en particular, ya sea un asesinato resuelto, un complot frustrado, un horror desenmascarado o un amor correspondido.

Lo que buscamos en la literatura de género, sugiere Updike, es precisamente eso de lo que a veces los críticos: lo previsible de una fórmula ejecutada satisfactoriamente. Sabemos con exactitud qué vamos a recibir y ése es un aspecto seductor. ¿Convierte eso a los libros en obras menores o sólo diferentes? En ocasiones, seguramente ambas cosas. Pero eso no los hace necesariamente más sencillos o menos valiosos a la hora de escribirlos.

La historia de Henry James "La próxima vez" es una tragicomedia sobre Ralph Limbert, un autor que quiere ser popular a toda costa y escribir libros de mala calidad para ganar dinero, pero es incapaz de convertir un bolso de seda en una oreja de cerdo: está condenado a ser un intelectual.

La historia es en parte autobiográfica y no está exenta de cierto esnobismo y autocompasión, pero también se alimenta del sentimiento albergado por la mayoría de los artistas de que no existe una literatura menor. A su juicio, uno escribe aquello para lo que tiene un don; cualquier otra cosa se considerará una impostura.
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Traducción del artículo original, "Great Literature? Depends Whodunit", de Charles McGrath, publicado por The New York Times el 3 de febrero de 2008, publicado a su vez en el suplemento en español The New York Times-El País (sin edición digital) del jueves 21 de febrero de 2008.

La traducción procede del mencionado suplemento en español, de la ayuda de traductores on-line y de aportaciones propias.

La ilustración es la misma que apareció en la publicación original y es de Jeffrey Smith.

lunes, 18 de febrero de 2008

El (a veces largo y tortuoso) camino al software libre

Usar software libre se ha convertido en una cuestión ideológica, estética incluso, que surge de la compresión de que los monopolios únicamente restringen, mientras que la libre circulación de ideas contribuye a su desarrollo, a través de las aportaciones que cada usuario pueda hacer.

Este concepto, sencillo e irresistible en teoría, todavía no ha sido socialmente aceptado, fundamentalmente, por la enorme resistencia al cambio de la sociedad en términos colectivos, y por lo profundamente arraigados que están determinados conceptos inmovilistas del tipo "si funciona no lo cambies", "más vale malo conocido que bueno por conocer" o "virgencita que me queda como estoy".


El software libre tiene un componente intrínseco que no poseen los otros dos sistemas operativos mayoritarios: libertad.

Pero, por desgracia, de nuestra capacidad para administrar esa libertad depende en gran parte que su uso resulte verdaderamente satisfactorio.


Tanto Windows como macOS nos crean la falsa ilusión de disponer de potentes recursos, de personalización casi ilimitada, dispuestos a solucionar todas nuestras necesidades sin tener que preocuparnos de nada: ellos se ocupan de todo (nota 1). Esta "realidad" suele ser suficiente incluso hasta el extremo de que estamos dispuestos a pagar periódicamente por esa tranquilidad.

La situación llega al paroxismo cuando, además, aceptamos que nos consideren inútiles, estúpidos o, más recientemente, ladrones.
Así que la adopción del software libre se impone como una cuestión intelectual.

Pero llegar a él, pese a lo que puedan opinar los que ya lo usan, no es fácil: primero, porque ya estamos demasiado acostumbrados al "modus operandi" del software comercial; segundo, porque la mayoría somos "pilotos" de software, no "mecánicos"; y tercero, porque todavía el software libre no ofrece soluciones viables para todos lo ámbitos laborales, aunque sí cubra prácticamente todas las necesidades domésticas.


Mi contacto con el software libre viene de la mano de
calocen. Fue él quien me habló del tema y quien me abrió, y sigue abriendo todavía, las primeras puertas con conducen al software libre.

Mi currículo como usuario de ordenador arranca con el MacPlus en los tiempos en los que no tenía ni disco duro; he sido (y soy) usuario de MacOSX por motivos profesionales; he sido víctima del excesivo precio de los apple y blanco de acusaciones de niño "pijo" por usarlos; apostaté de apple cuando llegó el momento de comprar mi primer portátil (que costó la mitad que su equivalente de la manzana); abracé de nuevo la fe maquera cuando llegó el momento de renovarlo (un inesperado cheque-regalo y el mac OS X decantaron la balanza); "He visto cosas que vosotros no creeríais": un MacBook correr con linux como si tal cosa; gestionar un Windows de forma remota desde un mac; Montar una web compleja en media hora... y todo ello utilizando únicamente los recursos que el software libre ponía al alcance de la mano de quien supiera usarlos.


Tomar, pues, la decisión de instalar un linux fue fácil. Sólo había que hacerlo: busca (¿dónde?) la distro apropiada (¿qué carajo es una distro?), descárgate la .iso (sic), grábala en un cd y luego lo usas de instalador. Puedes arrancar desde el CD (¿cómo se cambia el disco de arranque en un PC?) y probar antes de instalar; ¿porqué el mac no reconoce ese nuevo sistema operativo como válido para arrancar?


Todas estas dudas harán sonreir a los iniciados, pero para un lego absoluto en el tema, se tornan en problemas insalvables.


Así que, previa consulta a calocen, la decisión fue poner Parallels en el MacOsX e instalar sobre él de forma virtual la última versión de Ubuntu.




Conseguir Parallels fue fácil. Ya no lo fue tanto hacerlo funcionar, ya me entendéis.
Una vez instalado y funcionando todo fue coser y cantar: configurar algunas minucias como la cantidad de memoria asignada el disco virtual y bla, bla, bla... y decirle qué tenía que instalar; descargar el .iso de la última versión de Ubuntu (la 7.10) y dejar que la instalación se completara con éxito (momento cerveza).

Todo fue bien hasta que la instalación falló.



¿Y ahora qué? Miro por messenger si está calocen online. No está. Voy a la fisgona y pregunto: allí me atienden muy amablemente y me pasan unos enlaces que explican el mismo problema que yo he tenido y cómo solucionarlo.



Intento seguir las instrucciones de los enlaces y las que me dan online pero, finalmente, la conclusión es que no puedo arreglar el problema porque como no se ha completado la instalación, no puedo editar el archivo que se supone que hay que modificar. Todo esto, utilizando un "terminal", "cacharro" que no había utilizado nunca.


Como me veo en un bucle recursivo, decido descargar otra versión más antigua para ver si funciona y actualizar entonces a la versión nueva. Como no soy capaz de encontrar la versión 7.04, me descargo la 6.06 que es una LTS (Long term support, 3 años de soporte técnico). (momento cerveza).


Et voilá....


Ahora sí: Parallels reconoce el iso de Ubuntu 6.06, lo instala, me pide que rellene unos pocos datos (usuario, contraseña...) y ya tengo ante mí el tan esperado escritorio naranja que me apresuro a modificar antes de perder la vista.


Lo primero es abrir Firefox para lanzar la buena nueva a los cuatro vientos.
Pero las primeras dificultades comienzan en seguida: cómo instalar el correo electrónico, el jabber, cómo acceder al disco duro del mac sobre el que está instalado el virtual, si se puede, el lector rss, gimp, las actualizaciones pertinentes... todo tiene nombre nuevo... de nuevo minucias pero que me complican mi tranquila vida de usuario de software propietario...

Y volvemos al principio. Usar software libre es una decisión profunda, que exige querer ser el responsable y dueño de los recursos que empleas y de cómo los empleas.

Y eso requiere un esfuerzo al que ya no estaba acostumbrado.
Pero me resisto a no hacer el esfuerzo de saber qué hago y porqué. El software libre no me soluciona los aspectos profesionales porque no depende únicamente de mí, y creo que habrá que esperar mucho para que determinados fabricantes decidan desarrollar software de código abierto para gestionar sus máquinas.

Pero aún así, el camino está abierto y me voy a adentrar en él a ver hasta dónde me lleva.
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(nota 1): un relato oriental cuenta cómo un rey tenía un pájaro al que admiraba por su hermoso y dulce canto, a la par que vistoso plumaje. Un día, un mercader le ofreció un pájaro de oro que también silbaba un hermosa melodía. El rey, deslumbrado, puso a nueva mascota en lugar preferente, apartando a su, hasta entonces, fiel amigo.
El rey se admiraba de la belleza de su nueva adquisición y de ser el único poseedor de semejante maravilla; todo el mundo lo alababa sin reparo. Un día, el rey observó en el jardín cómo una muchacha silbaba la misma melodía que su pájaro de oro. Al instante comprendió que su maravilla no hacía sino repetir siempre la misma música, mientras que su pájaro real cada vez entonaba un canto diferente.

miércoles, 13 de febrero de 2008

De lo real y lo verosímil: motivos para sospechar

Con demasiada frecuencia la frontera entre real y verosímil es difusa; lo es porque con "verosimilitud" es posible explicar y justificar actitudes, modelos, ideas o motivaciones mejor con los hechos mismos. Así, la "realidad" pasa a un segundo plano, incluso se vuelve irrelevante, ante el irresistible peso de algo que "bien pudo ser de esta manera".

Un ejemplo de lo que digo es la famosa frase de Galileo, "Eppur si muove", apócrifa según la mayoría de las fuentes, pero coherente con el contexto en el que se supone que fue pronunciada y con la personalidad del personaje.

Pero cuando el recurso de la "verosimilitud" llega demasiado lejos la frontera con la manipulación también se vuelve difusa. Y la tentación de suplantar lo real y poner en su lugar lo verosímil para favorecer determinados intereses, se convierte en una peligrosa y lamentable costumbre. Sobre todo cuando hay intereses importantes que defender. La historia está llena de ejemplos.

Y en nuestros días ésto es mucho más facil con ayuda de la fotografia y la informática (a nadie se le escapa que el uso de herramientas de retoque fotográfico está al alcance casi de cualquiera) y su impacto mucho mayor gracias a las medios de comunicación y, sobre todo, internet.

Esta reflexión me la ha provocado esta imagen, publicada en uno de los diarios de mayor difusión de este país, y también uno de los de más clara adscripción política, aunque ésto se pueda decir o intuir prácticamente de todos:


















No puedo demostrar "con toda seguridad" que esté retocada, sobre todo porque el archivo al que puedo acceder es de baja calidad y está muy comprimido para facilitar su publicación en un diario digital. (No conozco personalmente el lugar, por tanto únicamente cuento con la imagen y mi experiencia personal en terreno del tratamiento de imágenes)


Un análisis de las características de la imagen -los contornos de los elementos, la perspectiva arquitectónica del lugar, la iluminación del entorno y de los elementos- indican con bastante claridad que la imagen ha sido retocada intencionadamente con el evidente propósito de enfatizar la realidad fotografiada y de conferirle una interpretación que el original no tiene.















El recurso al humor no justifica, en mi opinión, la tergiversación, por muy jocoso que sea el resultado. Y menos aún, en campaña electoral.



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Enlaces:
verosímil
real, acepción 1ª
manipular, acepción 3ª
eppur si muove
noticia de El País.
galería de imágenes en la que se ve a mayor tamaño

miércoles, 6 de febrero de 2008

"No debemos permitir que ésto vuelva a ocurrir"

"La pérdida es incalculable.

En algunos casos sólo sabemos los atractivos títulos de algunos libros que fueron destrozados; En la mayoría de los casos no sabemos ni los títulos ni los autores.
Sabemos que en esta biblioteca había 123 obras de Sófocles, de las que sólo siete han llegado a nuestra época; una de esas siete es "Edipo Rey".

Lo mismo ocurrió con las obras de Esquilo, Eurípides y Aristófanes.

Es un poco como si las únicas obras de un hombre llamado William Shakespeare fueran
"Coriolano" o "Cuento de invierno", aunque hubiéramos oído decir que había escrito otras obras que habían sido muy alabadas en su tiempo, como "Hamlet", "Macbeth", "El sueño de una noche de verano", "Julio César", "El Rey Lear" o "Romeo y Julieta".

La historia está llena de gentes que, por miedo, ignorancia o ansia de poder, han destruido tesoros de inconmensurable valor que realmente nos pertenecen.

No debemos permitir que ésto vuelva a ocurrir".

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Carl Sagan, en el Capítulo final de su serie Cosmos "quién habla en nombre de la tierra", sobre la destrucción de la Biblioteca de Alejandría y lo que supuso para la Cultura de la humanidad. La narración comienza con la semblanza de Hipatia, último científico que trabajó en la Biblioteca de Aljandría.

lunes, 4 de febrero de 2008

Centenarias egregias (y 2)

Ilustres mujeres, con impresionantes peripecias y trayectorias vitales, pioneras en su campo, que además, llegaron a cumplir 100 años. Segunda parte. Aquí tienes el enlace a la primera parte.
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Rose Fitzgerald Kennedy.1890-1995

"Dios no nos envía nunca una cruz más pesada de lo que podemos soportar. Lo importante no son los acontecimientos en sí, sino el modo de afrontarlos"

Nació en 1890 en Boston.
Matriarca de la familia Kennedy, comparte con su esposo, embajador de EE.UU. en Londres bajo el mandato del presidente Roosevelt, responsabilidades sociales y políticas. Es el alma de la Fundación, dedicada a la prevención y tratamiento de niños con retraso físico o mental. Forma parte muy activa de la organización de un plan para evacuar a judíos alemanes hacia países más seguros, amenazada Europa por el gobierno de Hitler.
Debido a las prolongadas ausencias de su marido por sus responsabilidades políticas, ella será apoyo del clan Kennedy, responsable directa de la educación de sus nueve hijos y de los tres hijos de su hermana fallecida.
Mujer de vida ejemplar con un gran sentido de superación y de la autodisciplina, inculca a sus hijos estos valores y transmite su coraje a la familia.

Fue apoyo fundamental para su hijo Jack a la carrera de la presidencia de los E.E.UU. Tenía ya 78 años cuando su hijo Bobby decide presentarse como candidato a presidente y de nuevo ella estuvo allí. El asesinato de sus dos hijos, la enfermedad mental de su hija Rosmary, y la muerte de su esposo, pusieron a prueba su fuerza y valentía.
En 1972 fue elegida como la mujer más admirada del mundo. En 1974 publica sus memorias "Tiempo para recordar".
Cumplió cien años rodeada de 4 hijos, 28 nietos y 22 bisnietos. El congreso de EE.UU. se sumó celebrando una jornada en su honor.
Falleció con 104 años de edad en 1995.


Clara Donald Williamson 1875-1976


Hija de pioneros que habían atravesado el Oeste en carro de caballos hasta alcanzar su hogar definitivo en Texas.
Mujer independiente, no quiso depender de la economía del marido y regentó una pensión.
Empezó a pintar después de los sesenta años. Fue autodidacta, y su estilo pictórico era naif: pintó recuerdos de su infancia y juventud,
Fue descubierta como artista por Donal Vogel, convencido de que a pesar de no tener una formación artística, era una artista de valía.
Llego a ser una centenaria activa.
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Mercedes Campos Duran
-1907

Nació en Chinadenga, Nicaragua.
En 1925 obtuvo el título de maestra de educación superior y ha pasado más de medio siglo dedicada a la enseñanza.
Amante de su profesión, comentaba siempre que si volviera a nacer sería otra vez maestra.
Desempeñó el cargo de directora en la Escuela de obreras, la Escuela Elemental de niñas, la Escuela Preparatoria, el Centro Escolar Panamericano, fundadora de la Escuela " República Oriental del Uruguay" entre otras.
El Ministerio de Educación reconoció su trayectoria imponiéndole la orden "Miguel Ramírez Goyena" a la maestra de Generaciones, en reconocimiento a su medio siglo de enseñanza y puso su nombre a la Escuela Menor Trabajador, ubicada en un barrio de Managua.
Hoy, con sus cien años, alza la voz para demandar que haya una mayor valoración a favor del magisterio nicaragüense.
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Grandma Moses. (Anna Mary Robertson) 1860-1961

Nació en la Villa de Eagle Brielge (Grenwich). Trabajó desde los 12 años en contra de la voluntad paterna. Formó una familia y trabajó en la granja. Sólo cuando los hijos se independizaron empezó sus proyectos artísticos. No pintaría de forma regular hasta cumplidos 67 años.
Las escenas de sus cuadros eran de su vida cotidiana, la granja, familiares, paisajes de estilo naif y muy personal. Un ingeniero neoyorkino se entusiamó con su trabajo, y sería el mecenas de su obra.
El museo de Arte Moderno de Nueva York la reconoce como pintora más destacada de los pintores sin escuela. El galerista Otto Nallir le organiza su primera exposición.
La abuela Moses, como le llamaban, no deja de pintar e intenta abrirse camino a sus 80 años. Empiezan a demandarse sus cuadros y la fama le alcanza. Sus cuadros transmiten un mensaje: "Miro siempre con esperanza la futuro".

Con motivo de su 100 cumpleaños, el governador de Nueva York, Nelson Rockefeller, declaró el 7 de septiembre "día de Grandma Moses", en su honor.




(Post homenaje a algunas mujeres legendarias que cumplieron los cien años, con motivo de la edición del Calendario 2008 de la Casa Amparo de Zaragoza, que homenajea a las Mujeres Centenarias, incluidas algunas de las Residentes actuales. La noticia ha sido recogida aquí y aquí)

viernes, 1 de febrero de 2008

Leopoldo María Panero: Cuentos completos. (edición de Túa Blesa)


Hoy les traigo a dos de mis debilidades personales:

Lepoldo María Panero y Túa Blesa.

Al primero llegué después de ver "El Desencanto".

Al segundo, muchos años después, tuve la suerte de tenerlo como profesor de Crítica Literaria, elocuente, brillante...

Sus destinos van irremediablemente unidos porque Túa es uno de los principales especialistas en L.M.Panero, y editor de sus obras.

Esta faceta de editor de Túa es la me permite presentaros la última maravilla literaria que ha caido en mis manos:

Leopoldo María Panero. Cuentos completos.
Edición de Túa Blesa.
Páginas de Espuma. Coleción voces. Madrid, noviembre 2007

Es Panero, Leopoldo María, con toda seguridad, uno de los poetas más relevantes del siglo XX, como lo fueron también sus compañeros novísimos, que tan acertadamente reunió José María Castellet en su celebérrima antología.

Desconocía completamente que LM Panero tuviera obra en prosa así que mi sorpresa fue mayúscula. Dice la contraportada:

"Su obra cuentística, aunque menos reconocida, mantiene los mismos niveles de calidad, fuerza y provocación, rasgos éstos que se han converido en "marca de la casa" de uno de los autores más impredecibles.

Unas narraciones que están marcadas por temas en torno al terror, al horror, a lo sobrenatural y, en fin, a lo fantástico".

No me atrevo a hacer una crítica. Simplemente diré que ya casi había olvidado los fundamentos de la buena literatura, víctimas como somos de los productos de consumo. La lectura de Panero no es fácil; te hace trabajar de firme con sus estructuras narrativas y gramaticales inusuales. Pero te permite saborear una lectura sosegada y profunda, sin concesiones de banalidad y artificio.

Que lo disfruten.
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