viernes, 30 de enero de 2009

En el nombre de господин калашников (mister Kaláshnikov)

Para evaluar la situación de los derechos humanos, los analistas observan el precio al que se vende el kaláshnikov. Cuanto más barata sea la metralleta, más se violan los derechos humanos.

Murieron por el fuego del kaláshnikov Sadat, Dalla Chiesa, Ceaucescu. Allende tenía proyectiles en el cuerpo; forma parte de la bandera de Mozambique y de símbolos de grupos desde al-Fatah al MRTA en Perú. Bin Laden lo utiliza como único símbolo amenazador. Ha acompañado a todos los papeles: libertador, opresor, soldado, terrorista, escolta del presidente.



------------------
El AK-47 es un arma capaz de disparar en las condiciones más adversas. Es imposible que se encasquille, está lista para disparar aunque esté llena de tierra o empapada de agua, es cómoda de empuñar, tiene un gatillo tan suave que hasta un niño puede apretarlo. La fortuna, el error, la imprecisión: todos los elementos que permiten salvar la vida en los enfrentamientos parecen quedar eliminados por la certeza del AK-47, un instrumento que impide que el hado tenga papel alguno. Fácil de usar, fácil de transportar, dispara con una eficacia que permite matar sin ninguna clase de entrenamiento.

«Es capaz de transformar en combatiente hasta a un mono», declaraba Kabila, el temible líder político congoleño. En los conflictos de los últimos treinta años, más de cincuenta países han utilizado el kaláshnikov como fusil de asalto de sus ejércitos. Se han producido matanzas con el kaláshnikov, según la ONU, en Argelia, Angola, Bosnia, Burundi, Camboya, Chechenia, Colombia, el Congo, Haití, Cachemira, Mozambique, Ruanda, Sierra Leona, Somalia, Sri Lanka, Sudán y Uganda. Más de cincuenta ejércitos regulares tienen el kaláshnikov, y resulta imposible hacer una estadística de los grupos irregulares, paramilitares y guerrilleros que lo utilizan.


Murieron por el fuego del kaláshnikov: Sadat, en 1981; el general Dalla Chiesa, en 1982; Ceaucescu, en 1989. En el chileno Palacio de la Moneda, Salvador Allende fue encontrado con proyectiles de kaláshnikov en el cuerpo.Y estos muertos eminentes constituyen la verdadera carta de presentación histórica de la metralleta. El AK-47 incluso ha acabado formando parte de la bandera de Mozambique y se halla también en centenares de símbolos de grupos políticos, desde al-Fatah en Palestina hasta el MRTA en Perú. Cuando aparece en vídeo en las montañas, Osama bin Laden lo utiliza como único símbolo amenazador. Ha acompañado a todos los papeles: al del libertador, al del opresor, al del soldado del ejército regular, al del terrorista, al del secuestrador, al del guardaespaldas que escolta al presidente.
(...)
Es el auténtico símbolo del liberalismo económico, su icono absoluto. Podría convenirse incluso en su emblema: no importa quién seas, no importa lo que pienses, no importa de dónde provengas, no importa qué religión tengas, no importa contra quién ni a favor de qué estés; basta con que lo que hagas, lo hagas con nuestro producto.

Con cincuenta millones de dólares se pueden comprar cerca de doscientas mil metralletas; es decir, que con cincuenta millones de dólares se puede crear un pequeño ejército.Todo lo que destruye los vínculos políticos y de mediación, todo lo que permite un consumo masivo y un poder exorbitante, se convierte en vencedor en el mercado; y Mijaíl Kaláshnikov, con su invento, ha permitido a todos los grupos de poder y de micropoder contar con un instrumento militar.

Después de la invención del kaláshnikov, nadie puede decir que ha sido derrotado porque no podía acceder al armamento. Ha llevado a cabo una acción de equiparación: armas para todos, matanzas al alcance de cualquiera. La batalla ya no es ámbito exclusivo de los ejércitos.
(...)
El kaláshnikov ha permitido a todos convertirse en soldados, incluso niños y muchachitas esmirriadas; y ha transformado en generales del ejército a personas que no sabrían ni guiar a un rebaño de diez ovejas. Comprar metralletas, disparar, destruir personas y cosas, y volver a comprar. El resto son solo detalles.
(...)
Cuando miro los retratos de Mijaíl Kaláshnikov pienso siempre en Alfred Nobel, famoso por el premio que lleva su nombre, pero en realidad padre de la dinamita. Las fotos de Nobel en los años posteriores a la elaboración de la dinamita —después de que comprendiera el uso que se haría de su mezcla de nitroglicerina y arcilla— lo retratan trastornado por la inquietud, con los dedos atenazando la barba. Tal vez sea impresión mía, pero cuando miro las fotos de Nobel, con el entrecejo fruncido y los ojos perdidos, parecen decir una sola cosa: «Yo no quería. Yo pretendía abrir montañas, desmigajar masas rocosas, crear galerías. No deseaba lo que ha sucedido».
(...)
la cara de Mijaíl Kaláshnikov parece decir: «Todo va bien, no son problemas míos, yo solo he inventado una metralleta. Cómo la usen los demás, es algo que no me atañe». (...) Mijaíl Kaláshnikov no es un traficante de armas, no interviene para nada en la mediación para comprar metralletas, no tiene influencia política, ni posee una personalidad carismática; pero lleva consigo el imperativo cotidiano del hombre en la época del mercado: haz lo que debas hacer para vencer; lo demás no te importa.


Las instituciones internacionales de investigaciones económicas están constantemente sirviendo datos, que nutren cada día a los periódicos, las revistas y los partidos políticos; como, por ejemplo, el célebre índice «Big Mac», que considera más próspero un país cuanto más caro cuesta un bocadillo en los McDonald's.

En cambio, para evaluar la situación de los derechos humanos, los analistas observan el precio al que se vende el kaláshnikov.
Cuanto más barata sea la metralleta, más se violan los derechos humanos, más corrompido se halla el Estado de derecho, y más podrido y arruinado está el armazón de los equilibrios sociales.
En África occidental, el precio del arma puede llegar a los cincuenta dólares. En Yemen es posible encontrar AK-47 usados de segunda y tercera mano incluso a seis. El dominio del este, su impronta en los depósitos de armas de los países socialistas en descomposición, han convertido a los clanes casertanos y napolitanos en el mejor referente para los traficantes de armas, junto a las bandas calabresas, con las que se hallan en permanente contacto.


------------------
Saviano, Roverto; Gomorra. Random House Mondadori, Barcelona, 2006, pp.195-196

------------------
Bibliografía:
Nostalgia del AK-47
Feliz Cumpleaños, camarada Kalashnikov
.
Gracias a meneame por la búsqueda selectiva de la bibliografía
y a Soviet Russia por la traducción del títular.

2 comentarios:

  1. Lo mejor que he leído, si es que se puede emplear ese término, junto con el artículo que citas de Pérez-Reverte.

    ResponderEliminar
  2. ...hummm, ¿que no falla en ninguna situación?....hum...bien, bien...

    ¿Cuanto costará un cacharro de esos en el rastro de Madrid?. Lo necesito para personarme en la inauguración, de la exposición de Bacon en el museo del Prado

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...