miércoles, 11 de febrero de 2009

Obsesiones digitales: el lucimiento personal (o la borrachera de las profundidades)

Una de las enfermedades digitales más extendidas es la obsesión por la notoriedad. Es especialmente evidente en las redes sociales, pero también se puede apreciar nítidamente en blogs y diarios digitales.

Las causas son diversas, tanto casi como usuarios implicados: afán de protagonismo, ambición personal, intereses económicos, soberbia intelectual o simplemente un ego descomunal; a veces es sólo por polemizar, ir contra corriente, llevar la contraria, parecer original o representar un papel. En definitiva: lucimiento personal.

Y las técnicas también son variadas.

Por lo general todo comienza por las ganas de colaborar, de aportar a la comunidad, de pasar el rato, de divertirse, incluso por filantropía intelectual.

Pero llegados a cierto punto, algo se tuerce y comienzan los síntomas de una dolencia muy semejante a la narcosis o borrachera de las profundidades. Los síntomas y el tratamiento son análogos.

Lo primero que hay que decir es que no afecta a todo el mundo ni de la misma manera, como la narcosis de las profundidades. Sólo a un determinado porcentaje de la gente, minoría normamente, pero que se especializan en hacer mucho ruido en torno a ellos para conseguir su obsesión de notoriedad y lucimiento personal.

El mal comienza a afectar cuando se sobrepasa cierta profundidad, aumentando sus síntomas a medida que se profundiza. Por profundidad se entiende el uso y conocimiento avanzados de los recursos de los que dispone el medio en el que nos desenvolvemos.

Esta intoxicación depende en gran medida del estado mental del individuo y del tiempo del que dispone; y puede llegar a volverse crónica: es cuestión de práctica y entrenamiento.

Los primeros signos de esta intoxicación se manifiestan de forma que el individuo siente un estado de euforia y bienestar; a medida que se sigue profundizando, se entra en estado de embriaguez que puede afectar al comportamiento, alterando la compresión de la realidad y el juicio de los hechos.

El único tratamiento es la ascensión a la superficie, una vez que se note la aparición de los primeros efectos.
El problema es que esos primeros efectos siempre los notan otros usuarios pero el enfermo siempre se niega a aceptar que él sea víctima de tal patología, por lo que la cura es difícil.

Realmente creo que los que enferman de esta dolencia ya la tenían latente, y probablemente ya se les manifestó en sus vidas analógicas. Al trasladar su actividad al mundo digital, la dolencia se ha manifestado en su nueva mutación virtual.
Porque, en el fondo, nuestro yo digital no es más que una proyección de nuestro yo analógico. Al menos desde nuestro punto de vista actual.
Todo el mundo sabe que en matrix es al contrario.

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Bibliografía:
Peligros en la profundidad

2 comentarios:

  1. Pues sí, mucho afán de lucimiento hay, en detrimento del propio contenido en sí. La mayoría no comprende que el lucimiento y la notoriedad en internet se consigue con buenos e interesantes contenidos y no con cosas superfluas.

    Fdo.: El CEO de J&P Productions.
    ;-)

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  2. Precisamente hace un par de días escribía sobre la fama en internet y lo efímera que esta resulta, bastante interesante tu artículo.

    Saludos

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