martes, 31 de marzo de 2009

La fusión de las ciencias y las letras a través de textos narrativos. "Libro de ciencias"

"De la enorme separación que han padecido los lenguajes y procedimientos de las ciencias y las letras, si queda una sola imagen inamovible, tal vez sea la del espíritu de los hombres que han sabido mantener ese ánimo que les concede una enorme capacidad de abstracción sobre el mundo para nombrar al mundo".

"Pese a las dificultades de las jergas y a una educación que las separa de las humanidades, la física, la química o la biología no están tan lejos de las ficciones o de la poesía cuando intentan explicar los fenómenos naturales o nuestra propia naturaleza".

En este volumen, "Libro de Ciencias", su editor, Eduardo Vilas, ha selecionado una magnífica colección de relatos que unen ciencia y literatura, disciplinas ambas que "descansan en la naturaleza metafórica del lenguaje".

Es a la capacidad humana de abstracción a la que Vilas apela para justificar la reunión de estos extractos narrativos "para ofrecer una lectura amena e intensa, en absoluto académica, pero que necesita en ocasiones un toque divulgativo para el lector no científico.

El libro incluye relatos de autores como Lewis Carrol, Clarín, Kafka, Lovecraft, Melville, Poe, Verne... excelentemente editados con ilustraciones de Van Gogh, Picabia, Diego Rivera, Bacon, Kandinski...

Los relatos (que en su mayoría son frangmentos de obras más extensas) están directamente relacionados, tienen como temática principal o giran en torno a diferentes disciplinas de las ciencias formales, de las ciencias naturales y de las ciencias sociales:

- Lógica; Los dos relojes, de Lewis Carroll.
- Matemáticas;
El descubrimiento de la circunferencia, de Leopoldo Lugones.
- Astronomía; Sobre la existencia de tes cielos, de Emanuel Swedenborg.
- Biología; Cabezas de ballenas, de Herman Melville.
- Física; La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne.
- Química;
El Alquimista, de H.P. Lovecraft
- Geología; El sistema de los cielos, de Thomas de Quincey.
- Geografía física; El terremoto de Chile, de Heinrich von Kleist.
- Antropología; El matadero, de Esteban Echeverría.
- Demografía; Una modesta proposición, de Jonathan Swift.
- Economía; Un hombre de negocios, de Allan Poe.
- Historia; Paulo Ucello, pintor, de Marcel Schowb.
- Psicología; El buen gendarme, de Léon Bloy.
- Sociología; Informe para una academia, de Franz Kafka.
- Geografía humana; La república de los sueños, de Bruno Schulz.
- Ciencia política; La yernocracia, de Leopoldo Alas "Clarín".


La anécdota de Bohr con la que comienza la introducción es la forma de introducirnos en ese mundo con el que el autor pretende superar la dicotomía entre ciencias y letras.


La anécdota sucedió más o menos como sigue y nos sirve como señuelo:
---

Neils Bohr se presentaba a los exámenes de acceso a la Universidad de Física de Copenhague.


Una de las preguntas estaba formulada de la siguiente manera: "Describa cómo se puede determinar la altura de un rascacielos con un barómetro".


La respuesta del joven Bohr fue: "Se ata una larga cuerda al cuello del barómetro y se descuelga desde el tejado hasta el suelo. La suma de la longitud de la cuerda más la longitud de barómetro darán la altura del rascacielos".

El profesor le suspendió con el argumento de que la respuesta no tenía nada que ver con la física, aun reconociendo que era correcta.

Para resolver el problema planteado por esa aparente contradicción entre la nota adjudicada y la veracidad de la respuesta, el profesor llamó de nuevo a Bohr y le dio otra aportunidad para que diera una respuesta satisfactoria que demostrara sus conocimientos de física. Esta vez, parece ser, contaba con la presencia de otro afamado físico, llamado para la ocasión para ejercer labores de arbitraje.

Seis minutos le fueron otorgados. Los primeros cinco los pasó Bohr en silencio. Cuando el profesor le recordó que únicamente le quedaba un minuto para responder, Bohr dijo que tenía muchas respuestas a la pregunta pero que no sabía cual elegir. El profesor se excusó por la interrupción y le dejó continuar.

La respuesta fue: "Se puede llevar el barómetro hasta el tejado del rascacielos, dejarlo caer y medir el tiempo que tarda en llegar al suelo. La altura del edificio puede calcularse a partir de la fórmula h = 1/2gt
2".

Recibió la nota más alta.

Una vez fuera del despacho, el "famoso profesor" se encontró con el estudiante y se interesó por las otras respuestas a la pregunta planteada.

Estas son algunas:


- Si hiciera sol, se podría medir el barómetro, ponerlo vertical, medir la longitud de su sombra y medir también la sombra del edificio. Después, con un simple ejercicio de aritmética podríamos calcular la altura del rascacielos.


- Aunque si se me exige es que sea lo más científico posible, podría atar un cabo al barómetro y hacerlo oscilar, primero a ras de suelo, y después en el tejado. La altura se calcula por la fuerza gravitatoria restauradora: T = 2π √l/g.

- Igualmente científico y ortodoxo, de tener el rascacielos escalera de incendios exterior, sería subirla y marcar la altura del rascacielos en longitudes de barómetro y sumarlas despues.


- Probablemente la mejor manera será entrar en el edificio y decirle al conserje: "Si usted quiere un bonito barómetro nuevo, le daré éste si me dice la altura del edificio".


El "profesor" quiso saber si conocía la respuesta convencional al problema (
medir la presión del aire en el tejado, hacer lo mismo a ras de suelo y convertir la diferencia de milibares en metros, que sumarían la altura del rascacielos).

Bohr, evidentemente, la conocía
, pero dijo que en sus estudios habían intentado enseñarle a pensar.
---


Según algunas fuentes, más apócrifas que veraces, el famoso profesor, y presunto transmisor de la anécdota, fue Ernest Rutherford.

Aunque si nos ceñimos a la realidad pura y dura, tendremos que concluir que la anécdota es obra del Profesor Alexander Calandra, como explican adecuadamente en este enlace de Francis (th)emule Sciencie's News
.

Lo que nos interesa en todo caso es que, ciertamente, lograron enseñarle a pensar. Estos relatos, seguramente, ayudarán también a tan magno propósito.

Si ya han picado el anzuelo, no se resistan.
Una delicia de libro, tanto en el fondo como en la forma.

------------------
Bibliografía:
- Libro de ciencias. VV.AA. Edición de Eduardo Vilas. 451 Editores.
- Eduardo Vilas reivindica la unión de ciencias y letras en su última recopilación de relatos.
- Entrevista con Eduardo Vilas en el "Partiendo de Cero", de Onda Cero Radio, en 25 de enero de 2009. (enlace al podcast del programa. min 24:35-34:10)
- Enseñar a pensar.
- Neils Bohr en la página de los Premios Nobel.
-
La verdad sobre la anécdota de Rutherford, Bohr y el barómetro o un tributo al Profesor Calandra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...