jueves, 26 de marzo de 2009

El efecto Potemkin

La principal ambición de Potenkin -que no era otra que contar con los favores de la zarina, mantener la influencia sobre ella, aumentar su poder onmímodo por toda rusia y mantener su lujosa vida en la corte- le llevó a montar gigantescos escenarios falsos y a contratar actores adeptos para decorar la miseria de los pueblos de Rusia, para que aparentasen progreso y modernidad, ante los ojos de la zarina, que los visitaba sin bajarse de su carroza, en loor de multitudes.

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Desde el nacimiento del teatro, allá por los albores de la civilización griega, o antes quizá, muchas han sido las funciones a las que se ha dedicado:

- representación de la realidad;
- puro entretenimiento;
- crítica social;
- recopilación de tradiciones populares;
- experimentación estética;
- denuncia política;
- ruptura cultural;
- muestra de amor y desamor;
- pasatiempo infantil;
- recopilación histórica;
- adoctrinamiento político;
- demostración de la complejidad humana y de los males que le acosan;
- ...

Cada época y autor han hecho hincapié en unas caracaterísticas o en otras, en función de los avatares históricos.

Pero el más sibilino y despreciable de todos los usos que se le han dado ha sido el de la farsa social y ocultación sistemática de la realidad.

Y no me refiero al Pan y Circo, tan utilizado por todas las sociedades ociosas o por los regímenes con intención de entretener a la población para que no se fijen en otros aspectos más preocupantes;
No me refiero a poner todos los recursos de teatro a disposición de la ambición personal del manipulador de turno a través de representaciones de evidente sentido político o de adoctrinamiento más o menos explítico.

Estoy hablando de fabricar decorados, contratar actores y todo tipo de atrezzo para disfrazar la miseria de un pueblo con el objetivo de que luzca reluciente a ojos del Gobernante ignorante, complaciente, confiado y despreocupado.

Potemkin fue un maestro en este "arte".

Era el ministro principal y, según parece, amante de Catalina II de Rusia, zarina conocida como "La Grande".
(Ya asomó a estas páginas en otro momento).

La principal ambición de Potenkin -que no era otra que contar con los favores de la zarina, mantener la influencia sobre ella, aumentar su poder onmímodo por toda rusia
y mantener su lujosa vida en la corte- le llevó a montar gigantescos escenarios falsos y a contratar actores adeptos para decorar la miseria de los pueblos de Rusia, para que aparentasen progreso y modernidad, ante los ojos de la zarina, que los visitaba sin bajarse de su carroza, en loor de multitudes.

Escenarios y actores servían para el propósito farsante del valido y eran automáticamente desmontados y trasladados a otros pueblos para continuar con la triunfal "gira".

La farsa debió funcionar bien, como muestra su cada vez mayor acumulacuón de poder en rusia, hasta el punto de que, muchos años más tarde, el buque insignia de la armada rusa llevaba su nombre: el acorazado Potemkin.

La historia quiso que uno de los primeros episodios de la sublevación popular en rusia tuviese lugar a bordo de ese acorazado. En apenas una década, la revolución triunfó y el episodio del acorazado Potemkin fue llevado al cine para mayor gloria de sus protagonistas y se convirtió, de la mano de Eisenstein, en una de las obras maestras indiscutibles del 7º arte, entonces emergente.

El uso del "Efecto Potemkin" se ha popularizado mucho desde entonces.

Potemkin no fue el primero en usarlo, pero sí el que le ha dado el nombre a una de las conductas más abyectas de todo gobernante: la ocultación sistemática de la realidad con el único propósito de enriquecerse él mismo. Ejemplos ha habido muchos y la lista sería larga: enumérense todas las dictaduras de todo signo que en el mundo han sido y verán cómo ese comportamiento ha sido una constante en todas ellas. Unas veces, por los medios tradicionales, como Potemkim; otras veces, a través de la propaganda y los medios de comunicación manipulados; otras veces, simplemente con la censura. Únicamente se han acomodado a los tiempos.

Incluso democracias asentadas caen a diario en la tentación de decorar sus "caras" para lucir más brillantes mientras esconden la basura debajo de la alfombra.

Ni Potemkin mereció tanto honor ni el teatro tanta ingnominia.

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Bibliografía:
Bienvenido Mr. Marshall, J.L. Gª Berlanga.
Montanelli, Indro; Historia de los griegos.
Nietzsche, Frederick; El nacimiento de la tragedia. Texto completo.
Estudio preliminar sobre el nacimiento de la tragedia, por Germán Sucar.
El Acorazado Potemkim. La película de Sergei Eisenstein.
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Gracias a kurioso por la referencia.

2 comentarios:

  1. Muy gratificante encontrar una referencia propia desarrollada con esta calidad ¡Cuanto daño ha hecho la escenografía Potemkin!. Por cierto ¿no veis una analogía Potemkin-Gallardón, Zarina-Aguirre?

    Good Work Friend!

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  2. Enchanté, mi buen colega, ha sido un placer descubrirte. Felicitaciones tienes un blog hermoso. Adieu.

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