lunes, 23 de marzo de 2009

La DGT debería convocar un premio literario para sus paneles informativos

"Ya que dejan leer mientras se conduce -y no información útil del tipo «atasco a 10 kilómetros», sino microrrelatos del género de terror- mejor sería que la Dirección General de Tráfico convocara un premio literario o contratara escritores en corto para mejorar la calidad de los mensajes que subtitulan (o supratitulan) nuestras carreteras y, de paso, fomentara la lectura y pagara la escritura".


Aunque soy consciente del tono irónico del artículo que me sirve de fuente, hago mía la propuesta de creación de un Premio Literario, convocado por la Dirección General de Tráfico y cuyo objetivo fuera la elaboración de mensajes destinados a los paneles informativos.

Un concurso de microrrelatos: sugerentes, preventivos, edificantes, terroríficos... y no sólo informativos, que rompieran un poco la frialdad de las luces incoloras de los paneles y promoviera la reflexión, el debate y, claro, la creación literaria y la promoción de la lectura.

Se trataría de explorar las nuevas posibilidades que nos ofrecen los nuevos medios y de optimizar los recursos.


¿Distracción para los conductores? Lo dudo. Los paneles ya contienen información que hay que leer (a veces en varios idiomas o en varias pantallas seguidas).

Prevención, educación, sensibilización y amenidad... todo en uno.

¿Quién se lo cuenta a la DGT?
Igual yo mismo.


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Leer y conducir

Javier Cuervo


Los que dicen que en España apenas se lee viajan poco.

Las carreteras españolas se circulan en versión original subtitulada en los distintas lenguas del Estado con mensajes repetitivos en los que la Dirección General de Tráfico se disculpa porque no puede conducir por ti, lo que es una lástima porque conducir está bien pero es mejor tener chófer.

También hay microrrelatos siniestros: «el año pasado por estas fechas murieron tantas personas en las carreteras españolas».

No se puede conducir distraído pero sí asustado, por lo que se ve y lee.


Ya que dejan leer mientras se conduce -y no información útil del tipo «atasco a 10 kilómetros», sino microrrelatos del género de terror- mejor sería que la Dirección General de Tráfico convocara un premio literario o contratara escritores en corto para mejorar la calidad de los mensajes que subtitulan (o supratitulan) nuestras carreteras y, de paso, fomentara la lectura y pagara la escritura.

La iniciativa hay que acotarla al microrrelato completo por panel, ya que de lo contario, de haber un punto seguido en lugar de un punto final, los comportamientos del conductor se podrían ver alterados por los comportamientos del lector: los lectores ansiosos podrían verse impelidos a superar las limitaciones de velocidad.


Desde que existe, la lectura es una forma de circulación -con punto de partida y punto de destino, un sentido, paradas, acelerones, atascos- y ahora la circulación es una forma de lectura.

En la lectura se ataja, se adelanta en rasante a la espera de recuperar cuanto antes el interés... incluso algunos circulan en dirección prohibida y se van al final para luego regresar donde estaban porque no podemos leer por ti.

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Artículo original de Javier Cuervo en levante-emv.com.

1 comentario:

  1. Ojalá prospere la idea, pero yo lucharía para que, como mínimo, no hubiese faltas de ortografía en los carteles fijos. Cada vez que paso por encima del "rio Gallego" me pongo de los nervios. Me dan ganas de bajarme del coche y pintarle los acentos con tipex.

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