jueves, 12 de marzo de 2009

¿Leer sirve para algo?

"La gran obra de la literatura española cuenta la historia de un pobre hombre que, empachado de libros, salió a recorrer el mundo escudado por un analfabeto que no había leído ninguno. Todos conocemos las peripecias que les ocurrieron. Todos sabemos quién creaba los problemas y quién los resolvía luego; quién era soberbio y quién humilde; quién contemplaba la realidad y quién veía únicamente sus propias fantasías y vanaglorias".

"A los niños y a los adolescentes les instigamos casi enfermizamente a que lean, anunciándoles las siete plagas si no lo hacen. Pero habría que preguntarse si esa obsesión está justificada por tantas plagas como decimos. ¿Son menos corruptos los que leen? ¿Son menos despóticos en sus trabajos o en sus casas? ¿Respetan más las señales de tráfico? ¿Sienten menos cólera, saben dominarla mejor? ¿Tienen mayor clarividencia política? ¿Son menos violentos?"

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¿Leer sirve para algo bueno?
Luisgé Martín

La ópera ha sido considerada siempre el espectáculo artístico más completo y refinado. Aúna música, literatura y teatro. Para disfrutarla hay que ser una persona cultivada y tener educadas todas las capacidades estéticas. Es necesario, además, poseer una sensibilidad especial. Podríamos decir, por lo tanto, que los amantes de la ópera forman parte de un linaje extraordinario. De una quintaesencia humana. En febrero de 2001, sin embargo, los socios del Círculo del Liceo de Barcelona -quintaesencia de la quintaesencia- decidieron rechazar el ingreso en el club operístico de las diez mujeres que, después de siglo y medio de absoluta hegemonía masculina abolida en unos nuevos estatutos, habían solicitado la admisión. Entre esas mujeres -por si alguien duda de sus méritos- estaba Montserrat Caballé. Es decir, los seres más sensibles, los que se conmovían hasta el retorcimiento del alma con la música de Verdi, con la voz doliente de María Callas o con las quejas de amor de Madame Butterfly, se comportaban en la vida real como gañanes de taberna.

Este suceso, excesivo y paradigmático, es un exordio vistoso, pero resulta fácil encontrar diariamente muchos otros ejemplos que nos obligan a plantearnos si la cultura contribuye a iluminar las ideas o si, por el contrario, sirve sólo para empachar las mentes y emponzoñar los ánimos. Uno de nuestros novelistas jóvenes más eximios, a quien se le debió de aparecer una virgen en algún camino de Damasco, como a Fernando Arrabal, escribe cada semana en los periódicos sesudos y floridos artículos en los que igual pone en cuestión la teoría de la evolución -"siempre me ha llamado la atención la rotundidad con que se suele negar la intervención del misterio cuando se trata de explicar el origen del hombre; pero lo cierto es que, si existe un momento en la historia del universo en que parece más que probable la intervención del misterio, es precisamente el momento en que el hombre irrumpe en el mundo"- que describe con extraño discernimiento las sociedades modernas -"matrimonios deshechos porque sí a velocidad exprés, hogares desbaratados con el menor pretexto o sin pretexto alguno, hijos desparramados y convertidos en carne de psiquiatra, abortos a mansalva, nuevas fórmulas combinatorias humanas negadas a la transmisión de la vida, etcétera"-. A algunos otros escritores, no menos eximios, les vemos participar en tertulias televisivas diciendo disparates y simplezas que sólo mejoran las de los invitados de Salsa rosa en el rigor de la gramática y en la riqueza del vocabulario. Y aquellos a los que no se les ha aparecido ninguna virgen ni han sido invitados a ninguna tertulia no pueden tirar tampoco la primera piedra. En el sector editorial y en el mundo literario -un castillo de hombres cultos, de cultivadores de ese gran bien espiritual que es la lectura- se encuentra la mayor concentración de individuos biliosos, marrulleros, hipócritas, envanecidos, desequilibrados y tortuosos que conozco. Incluyéndome, por supuesto, a mí mismo.

La gran obra de la literatura española cuenta la historia de un pobre hombre que, empachado de libros, salió a recorrer el mundo escudado por un analfabeto que no había leído ninguno. Todos conocemos las peripecias que les ocurrieron. Todos sabemos quién creaba los problemas y quién los resolvía luego; quién era soberbio y quién humilde; quien contemplaba la realidad y quién veía únicamente sus propias fantasías y vanaglorias. Que cada cual elija un modelo, pero que no haya excusas: todos los libros son de caballerías.

No quiero hacer menosprecio de corte y alabanza de aldea, y ni siquiera estoy seguro de si soy abogado de dios o del diablo, pero desde hace años tengo la sospecha de que la lectura es menos benéfica de lo que se proclama continuamente con altavoces y pregoneros. O incluso que es dañina, que resabia. Hay dos virtudes que nadie le puede negar: su ejercicio produce un placer estético que sólo es superado por los que producen los de la música y la sexualidad; y desarrolla, instrumentalmente, las capacidades de comprensión y de construcción textual, que sirven para leer el prospecto de un medicamento, para redactar una carta o una reclamación, o para poder estudiar mecánica de automóviles o mecánica cuántica. Es decir, la lectura tiene una utilidad sensorial -si hay utilidades así- y una utilidad práctica -valga el pleonasmo-, pero tal vez no tenga ninguna utilidad ética, que es la que más se pregona. "Los libros nos hacen libres", decía uno de los eslóganes publicitarios con los que el Ministerio de Cultura trataba de concienciarnos de los beneficios de leer. "El nacionalismo se cura viajando y leyendo", proclamaba Juan María Bandrés en aquellos años en los que se pensaba aún que las barbaridades de ETA eran cometidas sólo por ignorantes sin formación. Como Sócrates, en suma: "No hay hombres malos, sólo hay hombres ignorantes". Y continuamente escuchamos hablar con desprecio o conmiseración de aquellos que no leen o que leen productos como El código Da Vinci o La catedral del mar y no a Borges, a Paul Auster o a Vasili Grossman, que son algunos de los autores que al parecer nos hacen más libres y menos abertzales.

Es decir, los apóstoles de la lectura hemos creído siempre que a través de ella se crearía un mundo más justo, más tolerante, más inteligente y más pacífico. Más humano, en suma. Hemos creído que alguien que se conmoviera con las desdichas adulterinas de Anna Karenina y el Conde Vronski no podría luego, por ejemplo, llamar alimañas a quienes cometen una infidelidad o se divorcian. Que quien se emocionara sumergiéndose en el alma insatisfecha de Emma Bovary no sería capaz de pegarle una paliza a su mujer o de negarle el ingreso en el Círculo del Liceo a Montserrat Caballé. Que aquel que se estremeciera al conocer la vida de Primo Levi en Auschwitz o la de Anna Frank en Ámsterdam no tendría ya nunca la desvergüenza de -pongo por caso- votar a Batasuna, apoyar la guerra de Irak, defender Guantánamo o enmascarar con palabrería libertaria la dictadura cubana. Hemos creído siempre, en fin, que los libros eran el manual de instrucciones de la naturaleza humana y que quien leía terminaba descifrando sus mecanismos y mejorando su rendimiento. Pero a la vista está que hemos creído mal.

A los niños y a los adolescentes les instigamos casi enfermizamente a que lean, anunciándoles las siete plagas si no lo hacen. Pero habría que preguntarse si esa obsesión está justificada por tantas plagas como decimos. ¿Son menos corruptos los que leen? ¿Son menos despóticos en sus trabajos o en sus casas? ¿Respetan más las señales de tráfico? ¿Sienten menos cólera, saben dominarla mejor? ¿Tienen mayor clarividencia política? ¿Son menos violentos? Hace años leí un artículo -seguramente de algún norteamericano extravagante- en el que se sostenía que entre los individuos de mayor nivel cultural estaban más extendidas las prácticas sadomasoquistas. No quiero poner de ejemplo a Hannibal Lecter, pero creo que la duda es razonable.

Son no obstante los razonamientos desvariados de este texto, sin duda, la mejor prueba de que leer -lo hago mucho- no siempre trae provecho. -


Luisgé Martín
(Madrid, 1962) es autor, entre otros libros, de Los amores confiados, El alma del erizo,
y Las manos cortadas.

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Artículo original publicado en Babelia el 30 de agosto de 2008.

Prueba de que seguramente pasó desapercibido es que, lectores habituales como somos del citado suplemento cultural, no es hasta hoy que hemos accedido a este artículo. Por eso lo reproducimos íntegro para contribuir a su divulgación.

24 comentarios:

  1. ¿leer sirve para algo?... espera que lo busco en Google.

    J.

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  2. ¿Objetivo o subjetivo? Creo que ahí está la clave. La lectura es subjetiva y nos ayuda a afianzar las creencias que ya tenemos, pero yo no creo que las cambie. Y si hablamos de comportamiento ético creo que tiene más que ver con otro tipo de educación: la educación básica (y no me refiero a la EGB sino a la recibida en el entorno familiar durante la infancia y la adolescencia).

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  3. El artículo ya lo leí en su momento. Creo que el autor pone el dedo en la llaga sobre un topico.
    Si admitimos que el conocimiento te hace superior (no sé si superior es la palabra adecuada), la lectura, como medio de obtener conocimiento (aunque no el único y ni siquiera tiene que ser el mejor) te hace superior.
    ¿Te hace mejor? Ese ya es otro cantar y para mi la respuesta es clara, no.
    Creo que si juntamos las dos cosas puede también salir la conclusión: "puedes aprovechar esa superioridad que te da el conocimiento para ser mucho peor de lo que serías de mantenerte en la ignorancia".
    Leer, al menos, sirve para disfrutar mientras lo haces.

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  4. Se me había olvidado, recomendable también el artículo de Juan Mata "Lectura y fascismo":
    http://discretolector.blogspot.com/2008/09/lectura-y-fascismo.html

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Leer sirve para aprender. Leer sirve para que haya menos fracaso escolar. Leer sirve para saber rellenar una hoja de reclamaciones. Leer sirve para comprender. Leer sirve para orientarte. Leer no te hace ni mejor ni peor persona. Leer sirve para desarrollar tu vocabulario. Leer sirve para mejorar tu expresión escrita. Leer de todo sirve para abrir tu mente. Leer sirve para tener argumentos. Leer sirve para desarrollar tu creatividad. Leer sirve para desarrollar la imaginación. Leer sirve para descargar tensiones. Leer sirve para poder acceder al simbolismo. Leer sirve para interpretar bien el significado de esas imágenes que valen más que mil palabras. A la gente religiosa, leer sirve para satisfacer necesidades espirituales. Leer sirve para tener la maravillosa sensación de bienestar que producen las buenas novelas. Leer sirve...

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  7. Dicen que George Bush sabe leer (al menos del revés) y no le sirve de mucho... Y como él Ramoncín, Aznar y tantos otros.

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  8. Hay un fallo de base en el planteamiento, y es que se por hecho que el mero hecho de leer influye de una manera concreta.
    Leer te da información, que puedes tratar de una manera o de otra. Saber anatomía te permite salvar un mal golpe o matar eficientemente, depende de ti.
    Leer te permite enfrentarte a tu situaciones que no te encuentras normalmente o saber como se comportaría un determinado personaje (o el autor en realidad) bajo unas circunstancias y obtener patrones de conducta, siempre útiles para saber reaccionar y comportarte.
    Además, el hecho de leer te saca de tu mundo habitual y te hace tratar con conceptos nuevos y palabras para definir esos conceptos, lo que a la larga te permite sintetizar tus ideas y ser capaz de expresarlas. No hay más que escuchar a un adolescente actual que «le pases el ese para eso» para darse cuenta.
    Eso por no hablar del propio conocimiento que te pueden aportar libros sobre materias académicas (de ciencia a artes).
    La gente con más conocimientos es más consciente de sus lagunas (u océanos), mientras que cuando casi todo «es agua» dicen cosas como «la universidad de la calle» o cosas similares donde creen que tienen unos conocimientos suficientes para cualquier cosa por el mero hecho de ser capaz de sobrevivir.

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  9. Vamos a ver la pregunta en sí es obvia, sirve para muchas cosas, como por ejemplo para leer post y comentarios, vamos que es supernecesario saber leer.

    Si leer mucho te hace más inteligente pues no, pero te suele servir para ampliar conocimientos, leas lo que leas, por tanto yo si creo que es bueno.

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  10. El conocimiento es poder, poder elegir, tú decides que hacer con él.
    El que es ignorante, ya sea por elección o impuesto, no es libre de hacer esa elección.

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  11. Leer i fomentar la lectura sólo tiene un objetivo importante: Aumentar la riqueza de vocabulario que tiene una persona y, por lo tanto, darle una herramienta más completa para razonar. ¿Cómo va una persona a llegar a unos niveles de pensamiento elevados si no dispone de la herramienta principal, que es el vocabulario? Sin vocabulario, no existen los conceptos.

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  12. cirbe para, tener mejór hortgrafiá y puntuación ádemas; para mejorar la redacsion y la redacsión se mejora.

    Yo leeo muxo

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  13. Gracias por defender a los que como yo, solo he leido "El Codigo Da Vinci".

    A mi no me gusta leer libros de 4000 paginas. Me gustan las curiosidades, las conclusiones, los corolarios. A mi me gusta leer articulos cortos, en menos tiempo puedo obtener la misma conclusion o ideas que otra persona que se lee un libro entero.

    Sin embargo,no me considero ni mejor ni peor que nadie. Y comparto la idea de que hay mucha gente que se cree que por haber leido mas que otros son superiores. Yo diría que se sienten superiores, pero como dice el sabio refranero español: Dime de que presumes y te dire de que careces.

    Para terminar, estoy totalmente de acuerdo con que la lectura no te hace mejor persona. Y una de las cosas mas importantes en esta vida es ser buena persona (no soy religioso para nada).

    Felicitar al autor porque es de admirar que una persona letrada como parece ser el autor diga estas cosas de notrosos. No lo puedo negar,me siento identificado. Gracias.

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  14. Un ultimo apunte. El aticulo intenta relacionar esa idea equivocada que tienen muchas personas de que los analfabetos-incultos son malas personas y las buenas personas son las cultas.

    Lo que intenta decir el autor del post es que no existe tal relacion. Con lo que por cierto estoy totalmente de acuerdo.

    El que es buena persona es buena persona, da igual qeu lea o no. El qeu es mala persona es mala, da igual que lea o no.

    Los comentarios han ido desvariando con la idea de que leer te permite elegir, etc. ¿Pero te permite elegir ser bueno o malo? Yo propondria hacer comentarios respecto a la idea que quiere transmitir el autor.

    Esta claro qeu leer es la mejor manera de aprender. Incluso con un libro se peude aprender como ser buena persona, aunque luego no lo apliques.

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  15. no sé si leer sirve para algo a la humanidad. en realidad, para mí es más un placer que otra cosa. es una forma de decir que "me sirve".

    lo que me extraña del artículo es que plantea el asunto como si hubiesemos llegado a una especie de culmen de la lectura donde todos somos cultos y leídos y, a pesar de todo, aún malvados. el día que llegue ese momento sabremos si leer sirve para algo. pero en nuestra realidad, la realidad del menos de un libro al año o ninguno, dudo que tenga demasiada lógica avanzar ningún resultado.

    leer sirve de algo? no lo sé. leamos entonces, a ver que pasa.

    pd: he querido argumentar un poco para amplíar el debate, pero tengo claro que el autor del artículo busca tan solo la provocación barata. barata y ridícula.

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  16. Leer sólo cura la ignorancia, no así la idiotez o la maldad.

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  17. Claramente "la sabiduría" no sólo es aquel éxtasis intelectual de la contemplación, el saber tiene esencialmente una dimensión práctica que como toda "hacer" está en relación directa con el poder. La sabiduría es poder (y sobre todo poder polítco), y éste no se caracteriza por su moralidad.

    Entre menos se eduque la gente es más débil y manipulable. Por lo tanto, si existe una relación directa entre bondad e ignoracia - cosa que dudo-, creo que de todos modos es preferible no ser explotado a la virtud moral.

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  18. Yo entre a este blog pensando que el texto consiguiente al titulo, iba a tener una respuesta como esta:

    Leer sirve para: bla bla bla, y no muchos renglones.

    Pero en verdad tengo que leer todo este post (el cual es más largo que algunos libros).Resultando ironico, ya que no me gusta leer, y pensaba encontrar la respuesta a la pregunta de forma simplificada.

    Saludos

    pd: no lei el post.

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  19. "Per natura non da, Salamantica non presta"

    El latín no es mi fuerte, espero no haber escrito ninguna aberración :)

    Leer aporta cultura, y la cultura es tremendamente util, eso no creo que se pueda negar. Pero la cultura no es la medicina para los males de la mente y el alma: no cura los dolores del corazón, no convierte a los malvados en santos, no cura la estupidez humana, etc... Una vez admitido esto leer te concede nuevas ideas que pueden cambiar tu modo de ver el mundo, te aporta nuevas formas de expresión y comunicación, te permite expandir tu mente y percibir detalles que de otro modo serían invisibles para el observador.

    Si me permiten la tautología la lectura (y la cultura que aporta) es comparable a unas gafas que a su vez nos permiten leer, pero si previamente no se sabe leer las gafas no sirven de ayuda.

    Ya tengo un nuevo blog de cabecera al que dirigirme a diario. un abrazo

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  20. Creo que el secreto se encuentra en que leer es una interacción entre el lector y el autor. ¿Leer te hace mejor? Pues un poquito, totalmente de acuerdo con Fernando (arriba) en cuanto a la introducción de nuevas perspectivas. Mejor en el sentido de agregar conocimiento y nuevas experiencias a tu propio bagaje sin necesidad de ponerte en tesitura de vivirlas. Investigar nuestro propio entendimiento y extenderlo.

    Si no es posible identificar lectura en global con, por ejemplo, moralidad es obviamente porque hay muchos libros y no todos (o la mayoría) tienen por qué introducir conceptos morales aceptables.

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  21. Pues la verdad es que no puedo opinar al respecto...

    Como no se leer no me ha llegado lo que intentas expresar mediante palabras... que le vamos a hacer

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  22. Yo me hago otra pregunta: ¿existe la panacea?.

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  23. Me parece interesante todas las opiniones al respecto del texto;
    lo que màs me llama la atenciòn es cuando haceN referencia a Madam Bovary o Ana Karenina (de parte de un varòn, ya que lo he escuchado varias veces) es que siempre ven la parte del sexo, del amante, del engaño y las tratan como si fueran unas cualquiera. Ya que ven la parte del sexo, deberìan ver lo que hay de trasfondo, esa incomplacencia en que se quedan las mujeres que por recato no comunican a sus parejas. No hay satisfacciòn sexual plena, ya que el hombre piensa en su propia eyaculaciòn y olvida que la mujer tambièn tiene sensibilidad y no saciarse, la convierte en una resignada... piensen en ello, el por què los hombres realmente no satisfacen a sus mujeres, el sexo es de dosssssssssss.......

    Como mujer puedo decir que nos gustan mucho (claro, a algunas)esas dos historias, pero que nada tiene que ver con el sexo ni con el amante, traiciòn o engaño; hay otros detalles que encontramos interesantes de destacar entre muejeres.
    espero que aùn lo lean, sobre todo el que hace referencia a las novelas. saludos, gracias

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