martes, 14 de abril de 2009

España no piensa ni pesa

Pirineos abajo, ningún corresponsal de una publicación extranjera elaboraría un artículo respecto al fallecimiento de la cultura española, porque su certificado de defunción fue expedido hace varios siglos.

(...)

Los títulos sobre el alcance del declinar español son más escasos. O sea da por sentado el ocaso de sus manifestaciones, o no hay cultura digna de análisis.

La expresión más frecuente a la que aparece asociada esa palabra es la "cultura del ladrillo" -once mil menciones en Google-, la cual afortunadamente padece una situación crítica de reminiscencias francesas.
Al fin y al cabo, mayo del 68 constató que "debajo de los adoquines está la playa", una síntesis premonitoria del urbanismo desenfrenado en el litoral español.


(...)

España no piensa ni pesa.

Sendas encuestas de las revistas Prospect y Foreign Policy establecieron una clasificación de los cien intelectuales más influyentes del planeta. Con pasaporte español figuran tan solo Mario Vargas Llosa y Fernando Savater -aunque el segundo muy por detrás de Benedicto Ratzinger-.


Hay países del llamado tercer mundo con una contribución más abultada. El racionamiento del razonamiento hace que España presuma de potencia mundial en lo económico, y de impotencia mundial en lo cultural.

Sondeos como el citado no demuestran una inferioridad genética, ni siquiera académica, porque la clave está en la influencia, en la implantación de las corrientes de pensamiento en el ADN planetario.
Este olvido no se produciría en el ramo de la gastronomía. Ni en la cultura del ladrillo, donde el mundo entero se asombra todavía de la hegemonía española. Y de su derrumbe.

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España, fuera del G-20 cultural. Matías Vallés en elDiariodeMallorca.es

2 comentarios:

  1. Puedo estar de acuerdo en las cifras brutas, pero me parece un poco apresurado me parece el juicio, basado sólo en estadísticas.

    Imaginemos este argumento:
    En el tercer mundo, donde la formación básica no está generalizada, y donde las personas con alta formación cultural escasean, es más fácil que, cuando uno aparezca, se sumen fuerzas alrededor de él, permitiéndole multiplicar su desarrollo. No así en el mundo desarrollado, donde no impresiona el mero hecho de tener estudios, y no existe un apoyo inicial, sino una competencia entre los muchos que están intentando despuntar. Y si bien la competencia puede ser sana, necesita dedicación y resta impulso al crecimiento.

    El argumento, es, evidentemente, un ejercicio académico, no es una certeza. Pero tiene visos de ella.

    Lo que quiero decir ¿No parece que hay mas cosas que tener en cuenta que "el kilo de intelectual per cápita"?

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  2. Chocante el principio del artículo: Pirineos abajo...
    Supongo que debemos incluir a Portugal en el declinio cultural... O que debemos incluirlo en el España no piensa ni pesa... O que el problema radica en la cultura geográfica del autor del texto...

    Fuera este "pequeño preciosismo", no considero que el nivel cultural medio de España le impida que surjan intelectuales de nivel alto. El problema está en otro sitio: tal vez vivimos en una cultura (a nivel mundial) tan economicista que, personas que se podrian haberse dedicado a la "intelectualidad", acaban por derivar hacia otras más rentables inversiones de su tiempo.

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