jueves, 14 de mayo de 2009

El arte del disimulo. Tragicomedia en 3 actos

El simulador digital, finge no haber hecho nada, no haber dicho nada. Fragmenta su discurso, lo tergiversa y lo manipula para adaptarlo a las circunstancias, y hace lo mismo con el discurso ajeno para usarlo en beneficio de sus argumentos, sean cuales sean.

He aquí tres niveles para perfeccionar y dominar el arte del disimulo.

------------
Primer curso:


- Expeler ventosidades y toser: necesaria simbiosis.

- Extracción de mucosidad nasal. El picor como argumento.

- Simulación de lesiones en el deporte tras una torpeza injustificable.

Trabajo final: George Bush (padre) vs. Bill Clinton. Cómo perder una elección presidencial por mirar el reloj en un debate televisado.


Segundo curso:

- "Si estamos diciendo lo mismo": herramienta infalible de justificación. Cuatrimestral.
"No me estás entendiendo". Cuatrimestral complementaria de la anterior.

- La superioridad de los argumentos del oponente. Antes muerto que perder la vida.

- El argumento de la mala interpretación.
Desarrolle el tema: ¿Qué comentarista no ha negado haber dicho lo que realmente dijo, con la excusa de que ha sido malinterpretado?


Postgrado:

- El arte de copiar y pegar sin entender.
Desarrolle el tema: ¿Qué estudiante no ha copiado-pegado un trabajo o un estudio para salir del paso sin entender una palabra del tema tratado?

- La mentira mil veces repetida.
Desarrolle el tema: ¿Qué político no ha negado la mayor con la esperanza de convertir en verdad una mentira mil veces repetida?

- Contraste de fuentes: ese gran desconocido.
Desarrolle el tema: ¿Qué periodista no ha sentenciado la veracidad de sus palabras, hablando únicamente de oídas?



Y es que el disimulo tiene muchas caras. Y dominar su arte, toda un reto al alcance de muy pocos. Una vez que caes en sus garras, “ya para siempre gobiernan tu destino”.

Al final, se trata de no reconocer un error, un despiste, una falta de previsión, una irreflexión. Lo importante es no reconocerlo nunca.
Así, los demás verán que estamos seguros de nosotros mismos y no les daremos excusas para dudar. Mejor que no piensen. Porque si lo hacen, a lo peor, descubren nuestra farsa.

De la misma manera, el simulador digital, finge no haber hecho nada, no haber dicho nada. Fragmenta su discurso, lo tergiversa y lo manipula para adaptarlo a las circunstancias, y hace lo mismo con el discurso ajeno para usarlo en beneficio de sus argumentos, sean cuales sean.

Una tragicomedia diaria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...