El RAE define dramaturgo como "autor de obras dramáticas".
Y define obra dramática como "Aquella en que los aspectos infaustos dominan en algunas situaciones o en su desenlace"; infausto como "desgraciado, infeliz"; y desgraciado como "perverso, ruin, miserable".
Y se cerró el círculo.
Hay un canalla que firma sus despreciables panfletos como "dramaturgo". Ahora lo entiendo: lo hace para no firmar como lo que es.
Por respeto al resto de los dramaturgos que sí merecen ese nombre en su calidad de autores y creadores, este sujeto debería firmar como lo que realmente es y de lo que realmente ejerce.
Alfonso Sastre es un canalla por dos motivos: por respaldar, encabezar, justificar y apoyar a los asesinos fascistas de ETA, poniendo su cara y su quehacer diario en servirles de instrumento para sus miserables medios; y lo es es por adulterar de forma bastarda la palabra dramaturgo, por utilizarla como eufemismo de "intelectual" para justificar lo injustificable.
La náusea me impide seguir escribiendo.
No habrá enlaces a sus funestas palabras ni a su obra. Ni unas ni otras merecen la cita.
Pero sobre todo, no los merece la catadura de la persona.
Apoyo todas y cada una de tus palabras
ResponderSuprimir¿Alfonso Santre o Alfonso Sastre?
ResponderSuprimirDa igual el apellido, coincido contigo.
Un abrazo.