jueves, 9 de julio de 2009

Agua en los aeropuertos: derecho, negocio, estupidez... ¿seguridad?

Una norma absurda y abusiva, que nadie comprende y todos aceptamos a regañadientes, provoca situaciones irracionales.
Básicamente convierte una necesidad básica y, por tanto, un derecho inexcusable, en un negocio, susceptible ser gestinado por la estupidez humana en el nombre de ¿qué seguridad?

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Estos hechos acaecieron el 26 de junio en el aeropuerto de Zaragoza.
Sobre las 13,30 de la tarde. En el momento de enbarcar en el vuelo de Spanair hacia Mallorca.

Como todo el mundo sabe, las medidas de seguridad impuestas a nivel mundial tras los atentados del 11-S en Nueva York, incluyen la prohición de pasar cualquier tipo de líquido al interior de la zona de embarque.
Sólo aquéllos líquidos que hayan sido comprados en el interior de dicha área pueden introducirse en el avión.

La medida es a todas luces desproporcionada e ilegal, consecuencia del histerismo colectivo que se apoderó de la administración norteamericana y de las de sus "aliados". Ya se ha hablado mucho del tema.

Pero hasta ahora no me había tenido que enfrentar a la estupidez de la norma hasta sus últimas consecuencias.

Llega el momento de embarcar. Todos los pasajeros apuran sus bebidas antes de pasar el control que, afortunadamente, en Zaragoza no es tan exagerado como en otros lugares.
Una vez dentro de la sala de embarque todavía queda un rato hasta subir al avión. Normalmente hay bares, restaurantes, cafeterías, tiendas, fuentes, lavabos... donde poder satisfacer las necesidades más urgentes, tanto las fisiológicas como las consumistas.

Pero heme aquí que en la sala de embarque del aeropuerto maño sólo hay una pequeña tienda con bebidas embotelladas, sandwiches, chuches...

A la hora de embarcar, aquél garito estaba ¡cerrado!
No agua, no sandwhiches, no chuches...

No alegaré que viajo con una niña de 4 años. Pero lo cierto es que surgió la necesidad de comprar agua para afrontar la espera y el viaje posterior (porque como todo el mundo sabe, determinadas compañías no te dan ni la hora una vez dentro del avión).

Al encontrar cerrado el chiringuito me dirigí al Guardia Civil del control de acceso.
No se lo podía creer.
Tal fue su sopresa que me permitió salir de la zona de embarque para adquirir agua el el bar exterior y volver a entrar con la botella, antes prohibida.

El resto de la conversación la obviaré para no comprometer al agente.

No sé si la empleada del chiringuito tuvo una necesidad imperiosa, si la empresa adjudicataria es diligente o no, o si paga sueldos dignos. O si me topé con una agente con dos dedos de frente. O si el aeropuerto de Zaragoza se puede permitir según qué lujos porque tiene poco tráfico y no tiene vuelos simultáneos.

Lo que sí sé es que una norma absurda y abusiva, que nadie comprende y todos aceptamos a regañadientes provoca situaciones irracionales.
Básicamente convierte una necesidad básica y, por tanto, un derecho inexcusable, en un negocio, susceptible ser gestinado por la estupidez humana en el nombre de ¿qué seguridad?

Quizá otro día les cuente cómo en el aeopuerto de Palma de Mallorca, la situación es igual de irracional: en las dependencias de facturación del auropuerto el agua sólo se puede comprar. Eso sí: una vez en la zona de embarque, hay fuentes.
Otra vez el derecho, el negocio, la estupidez y ¿la seguridad?

4 comentarios:

  1. hay más negocio que otra cosa detrás de esa decisión. No veo la seguridad en impedir entrar agua por ninguna parte.

    Viajo bastante, lo que yo suelo hacer: pasar el botellin de agua vacío. Una vez en la sala de embarque lo lleno en el baño. Es cutre, pero no me gusta tener que estar pagando botellines de agua a dos euros, cuando es una necesidad básica (no entiendo cómo las aerolineas no están obligadas por ley a facilitar agua GRATIS durante los vuelos, es sabido por todos que volar deshidrata).

    En uno de los últimos vuelos, se me había olvidado vaciar la botella de agua antes de pasar el control. Para no tirarla, decidí bebérmela cuando la agente me dijo que o me la bebía o la tiraba. Como no tenía sed, dejé aproximadamente un centímetro en el fondo del envase. La agente me miró con cara de mala hostia (tendrá comisión en la cafetería de la sala de embarque?), y me escupió "TODA", y tuve que beberme lo que quedaba.

    Pero bueno: no queda demostrado que no es ninguna sustancia explosiva o peligrosa?? Me acabo de beber medio litro!!!

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  2. Pues no vueles desde Dublin, porque a mi me querian cobrar dentro del aeropuerto 8.50 euros por una botella de medio litro de agua!!!!
    Y en Londres mas de lo mismo pero en Libras asi que creo que ya vemos donde esta el negocio.

    Pd: Si, te encontraste con un agente con mas de dos dedos de frente, y da gracias porque es un especie en peligro de extincion.

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  3. Completamente irracional. Espero que se cambien cuanto antes esas normas absurdas.
    Saludos,

    Diego

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  4. Lo peor de todo es que yo creo que te dejó pasar el botellín porque ibas con una niña de cuatro años. Espero que a los terroristas no se les ocurra la feliz idea de empezar a escudarse en los niños para eludir controles (si es que no se les ha ocurrido ya).

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