jueves, 30 de julio de 2009

El tonto digital

La tradición dice que en todos los pueblos hay un tonto.
En la red, espejo del "pueblo" en el que vivimos, también hay tontos.
La forma de serlo ha variado, pero el fondo sigue inmutable. Es la versión 2.0.

Y es que los hay que no se resisten a mostrar su lado más estúpido a la menor oportunidad. Y no porque la estupidez humana sea infinita, que lo es, sino porque es su forma de aportar algo a la comunidad.

Es triste, lo sé, pero la creación de contenidos y la aportación intelectual de algunos es simple y llanamente nula; si a eso le añadimos el vicio tan patrio de destruir cuanto se construye a nuestro alrededor en vez de contribuir a su mejora, el resultado es el tonto digital.

El tonto "tradicional" lo era sin quererlo. Simplemente le faltaba un "hervor". Y sus comportamientos involuntarios o sometidos a instintos poderosos incontrolados.
El tonto "digital" lo es a sabiendas. Es una actitud consciente y deliberada, con un único afán trivializador y destructivo; crítico sin argumentos o bromista sin gracia; apresurado en salir en la foto y cobarde en su anonimato.

El tonto tradicional era público y notorio. Todo el mundo lo conocía y él mismo se presentaba como tal y asumía su condición.
El tonto digital se esconde detrás de su nick y, cuando éste queda quemado o desenmascarado, busca otro, y reaparece con más ahínco.

Ambos son esclavos de su personaje. Pero para estar a la altura de lo que se espera de él, el tonto tradicional no tiene que esforzarse, mientras que el tonto digital no descansa nunca y siempre encuentra nuevas empresas en la que emplearse a fondo: lo mismo se atreve con una broma apresurada, como con un chiste de dudoso oportunismo; con un insulto gratuito o con un análisis tópico; lo mismo difunde crédulo una leyenda urbana que desprestigia una opinión porque no está de acuerdo con ella.

El tonto tradicional suele ser infeliz, bienintencionado y bienhumorado; el tonto digital cree que su misión en la tierra es ejercer y eso le provoca satisfacción, pero sin embargo sus intenciones siempre son interesadas y frustrantes, por lo que su felicidad siempre es ficticia.

En fin. Quién se resiste a mostrar su lado tonto...
Pero cuidado: de tanto mostrar un lado, al final uno se acostumbra y olvida que tiene otro.

Y recuerden: la idiotez es una enfermedad extraordinaria; no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás (Voltarire)

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Tonto, según la RAE

9 comentarios:

  1. Y como decía mi profesor de matemáticas de 2º de BUP. Cuando un tonto sigue una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue

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  2. Verdaderamente, produce mucho bochorno la actitud de estos "tontos 2.0". Tengo uno que todos los días del año comienza con la misma frase estúpida. No es buenos días, sino mucho más elaborada; entiendo que si le costó tanto pensarla, quiera endilgárnosla cada mañana. ¿Por qué le sigo? Gracias a este post, acabo de dejar de hacerlo.

    Ah, y hace poco conocí en una comida tuitera a un tonto 2.0 que ejercía a lo 1.0 (es decir, en persona).

    En fin, cosas veredes, amigo Sancho...

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  3. diga lo que no diga el rae,... eso es un troll
    (yo misma mente)

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  4. es que ya se sabe que hay tres tipos de personas: los que saben contar y los que no...o algo así

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  5. Y sobre todo: los tontos del pueblo eran queridos y protegidos por todos, y a los tontos 2.0 ni los quiere nadie ni sabes cómo protegerte de ellos.

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  6. Aun así, juzgar a los demás por su capacidad intelectual, o de discernir lo creativo de lo superfluo ó incluso lo entretenido de lo práctico, me parece una osadia y un desmerito hacia lo simplemente humano. Hitler hizo lo mismo con los descapacitados, los retrasados y los desgraciados.
    Tu postura me repugna

    fenix

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  7. Aun así, juzgar a los demás por su capacidad intelectual, o de discernir lo creativo de lo superfluo ó incluso lo entretenido de lo práctico, me parece una osadia y un desmerito hacia lo simplemente humano. Hitler hizo lo mismo con los descapacitados, los retrasados y los desgraciados.
    Tu postura me repugna

    fenix

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  8. fenix: Quizá creas que compararme con Hitler me pueda parecer una grave ofensa.
    Simplemente no entendiste una palabra. Ni de esto ni de aquello.
    Y ahí no te puedo ayudar.
    Sigue tu camino. Nada más encontrarás aquí.

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