viernes, 24 de julio de 2009

La maldición del segundo puesto

Entre todos los participantes de una competición, del único del que podemos estar seguro que ha dado todo para ganar es del que ha quedado segundo.

Esta frase* se refiere al hecho de que el segundo siempre habrá hecho todo lo posible para ser el primero, mientras que el primero ha podido reservarse una vez que ha visto que la victoria sería suya.
De los que llegan por detrás nadie sabe nada.

El deporte está lleno de segundos puestos de los que nadie se acuerda; segundos puestos cuya única desgracia fue encontrarse con un rival un poco mejor, un juez parcial, un mal día o un fallo técnico o físico puntual.

La mayoría de ellos tienen un palmarés envidiable, triunfos olímpicos, mundiales o continentales incluidos, que cualquiera firmaría a ciegas, y de ninguna manera se puede considerar que no triunfaran en sus respectivas disciplinas, pero mirando con un poco de detalle es posible hacerse a la idea de que sus nombres podrían estar en lo más alto de los ránkings en vez de estar a media altura en las tablas de los mejores de la historia.

Veamos algunos casos:

Joop Zoetemelk fue 6 veces segundo en el Tour de Francia. Su desgracia, coincidir con dos de los mejores ciclistas de todos los tiempos: Merckx e Hinault.
Similar situación sufrió Jan Ullrich, que fue 5 veces segundo. Su desgracia se llamó Lance Armstrong.


Carlos Sáinz quedó 4 veces subcampeón del mundo de rallyes y otras 5 veces tercero. La auténtica mala suerte que acompañó alguno de esos segundos puestos no es consuelo.


Merlene Ottey. A pesar de sus dos triunfos individuales en campeonatos del mundo, el segundo y tercer puestos son los que más veces se repiten en su medallero particular: hasta 18 veces e repiten, con 7 platas.


¿Quién no recuerda las lágrimas de Santiago Cañizares cuando el Valencia C.F. perdió su segunda final consecutiva de la Champions League?
¿O al equipo de Holanda de las finales de los mundiales de 1974 y 1978?


Conchita Martínez estuvo muchos años en la élite del tenis, llegando a alcanzar el número 2 de WTA, pero nunca llegó al número 1. Dos platas y un bronce en Juegos Olímpicos y dos finales de Gran Slam perdidas. Su triunfo en Wimbledon en el 94 ante Navratilova consiguió reivindicar a una tenista discreta y trabajadora. Arancha Sánchez Vicario fue rival y compañera de victorias en La Copa Federación, con España.
Capítulo aparte merece Chris Evert, que, siendo una de las mejores tenistas de la historia con 17 títulos del Grand Slam, tuvo que compartir laureles al final de su carrera con otra "grande", Martina Navratilova.


Steve Ovett. Fino y elegante mediofondista británico, a pesar de tener muchas victorias de renombre, compartió pista con uno de los más grandes, Sebastian Coe, con el que mantuvo una no siempre deportiva rivalidad.


Gianni Bugno, Claudio Chiappucci y Tony Rominger fueron algunos de los damnificados por la hegemonía de Miguel Induráin.


Rubens Barrichelo representa también la figura del "segundo" a la sombra del genio Schumacher.

Y para terminar, por actual y especialmente doloroso:
Gema Mengual atesora hasta 12 medallas de plata en Mundiales y Juegos Olímpicos y 7 bronces.
Muchos triunfos en europeos y campeonatos de España pero a nadie se le escapa que el oro es el metal al que aspira y merece una deportista competitiva y brillante como pocas. La inexplicable parcialidad de los jueces ha jugado en su contra en numerosas ocasiones.



Sirva este apunte como homenaje a todos los deportistas que se esfuerzan al máximo y dan todo de sí mismos para llegar más lejos, pero con los que la historia ha sido un poco avara.

Seguramente hay otros muchos ejemplos. Serán bienvenidos.

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* La frase es de Santiago Chivite, entrenador, atleta y presidente del Club de Atletismo Olimpo, de Zaragoza

4 comentarios:

  1. Excelente post, hay gente que se siente identificada con la figura del "perdedor" más que con el ganador, tiene su punto de romántico. Cuando era pequeño y tenía que tomar partido por los grandes equipos de la liga (Madrid y Barcelona) yo no podía evitar sentir más afinidad con, por ejemplo, el Atlético. Ahora que soy mayor prefiero un buen Glenlivet con hielo y una película al fútbol.

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  2. Curioso, hace unos días pensaba: "si tuviera un blog escribiría sobre Buzz Aldrin (*)", que viene a colación con tu tema de hoy. Muy bueno, gracias.

    (*) He was the second person to set foot on the Moon, following his mission commander Neil Armstrong. (fuente: http://en.wikipedia.org/wiki/Buzz_Aldrin)

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  3. Una frase y unas reflexiones que realmente conmueven. No soy deportista de élite (ni de no-élite) y por lo tanto no sé como se siente un eterno segundón, pero creo para un deportista no es el afán de pasar a la historia lo que le lleva a esforzarse hasta el límite, sino sus ganas de superarse. Me gustaría saber qué piensan de verdad los auténticos protagonistas sobre esto, quizás donde nosotros vemos un drama ellos ven una gran victoria personal.

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  4. Jesús: qué duda cabe que "el perdedor" da mucho más juego dramático. Hay mucha literatura y mucho cine al respecto.
    Coincido contigo en la última frase. Aunque con "margarita".

    Pedro: me gusta más figura de Mickael Collins, que fue con ellos en el Apollo 11 y ni siqueira alunizó. Aunque los tres nombres van unidos.
    ¿Alguien sabe los nombres de otros astronautas que pisaran la luna?

    Xtina: Puede que pasar a la historia no sea el objetivo principal. Pero a buen seguro que todo deportista de élite persigue ganar.
    Ganar mucho = pasar a la historia. Pero siempre hay alguien mejor y nuestra memoria es frágil.

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