martes, 11 de agosto de 2009

Decálogo para mentecatos, destructores, infalibles y tocapelotas

- Si eres de los que se dedican a criticar lo que hacen otros sin aportar valor alguno;
- si eres de los que cuestionan los métodos de los demás utilizando esos mismos métodos;
- si eses un destructor de las propuestas intelectuales ajenas simplemente porque no son tuyas;
- si eres de los que no tiene nada que ofrecer más que tu petulancia y tus juicios infalibles;
- si eres de los que no son capaces de generar el más mínimo contenido propio pero te encanta emponzoñar el contenido que generan los demás;

Resumiendo: si eres un mentecato, destructor, infalible y tocapelotas... aquí te dejo este decálogo para mentecatos, destructores, infalibles y tocapelotas. Considéralo un regalo.

1.- Abre un blog. Herramientas hay suficientes, gratuitas y sencillas como para que cualquiera lo pueda hacer. No es fácil; la tentación de ser espectador en vez de actor es elevada. Pero hay que conocer el terreno para poder juzgar;

2.- Decide el tema central. No es fácil. No basta con opinar de todo creyéndose en posesión de la verdad. Hay que demostrar cierto criterio intelectual, crítico y, sobre todo, saber de lo que se habla. No es fácil, lo sé; "yo tengo razón y los demás estáis equivocados" es una motivación muy fuerte;

3.- Comienza a generar contenidos propios, originales y/o enlazar a quienes los generan. No es fácil; la tentación de copiar/pegar los contenidos de otros es enorme. Pero hay que ser fuerte y no dejarse arrastrar al reverso tenebroso del 2.0;

4.- Fideliza a tus lectores. Guíñales el ojo de vez en cuando y trátales con el respeto intelectual que merecen. Como autor querrás ese mismo respeto. No es fácil, porque la estupidez campa a sus anchas por el proceloso abismo de la web;

5.- Colabora en una red social. Aporta contenidos interesantes a la comunidad y enriquece esos contenidos con tus comentarios. Cuando hablo de aportar y enriquecer no me refiero a que te creas que nos haces un favor con tu magnánima presencia y tu docta sabiduría. No es fácil, porque te crees en posesión de la verdad y las opiniones de los demás son irrelevantes.

6.- Si sobrevives a todo lo anterior y llegas hasta este punto, quizá tengas una serie de cabezas pensantes con las que medirte a diario y a las que no defraudar. No es fácil, porque si lo que te interesa es lucirte como una vedette o generar comflicto a tu alrededor sólo verás tu propio ombligo, perderás de vista la inteligencia ajena y creerás que sólo la tuya existe.

7.- Un día llegará alguien que, oculto cobardemente detrás de un anónimo alias digital, demostrará un resentimiento tal hacia tu trabajo que sólo se podrá explicar por envidia, provocación o venganza. Ese día verás qué miserable puede llegar a ser la gente. Cuanto más miserable, mayor será su persecución. Esto sí es fácil, porque ese "alias digital" es de los enumerados al comienzo de este apunte. Y abundan

8.- Te acusará de mil y un crímenes siempre que tenga oportunidad; esperará agazapado esa aportunidad porque su mísera aportación se basa en creerse digno de hacer esos juicios de valor. Ese día quizá creerás que tienes que darle explicaciones, que tienes que justificarle tus actividades como si fuera merecedor de ese honor.

9.- Pero pronto sabrás que la mediocridad se autolimenta de sí misma y que tú no quieres ser alimento de tocapelotas, así que escribirás un post en tu blog hablando del tema, intentando comprender sus motivaciones y mostrando tu lástima por tan mezquina y estúpida actitud.
Además, le dejarás el punto 10 del decálogo libre para que muerda su propio anzuelo de querer tener siempre razón y tenga la oportunidad de añadir su propio corolario.

10.-

Prosit!

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