viernes, 28 de agosto de 2009

Fleming y Churchill. Cómo se conocieron y hasta dónde llegó su relación

Su nombre era Fleming, un granjero escocés pobre. Un día, mientras intentaba ganar el pan para su familia, oyó un lamento pidiendo ayuda que provenía de un pantano cercano.

Dejó caer sus herramientas y corrió hacia el lugar. Allí encontró, hundido hasta la cintura, dentro del estiércol húmedo y negro del pantano, a un muchacho aterrorizado, gritando y esforzándose por liberarse.

El granjero Fleming salvó al muchacho de lo que podría haber sido una agonía lenta y espantosa.

Al día siguiente, llegó a la granja un carruaje muy ostentoso que traía a un noble, elegantemente vestido, que bajó y se presentó como padre del muchacho salvado por el granjero Fleming.

—Quiero recompensarlo —dijo el noble—. Usted salvó la vida de mi hijo.
—No, yo no puedo aceptar un pago por lo que hice. Era mi deber —contestó el granjero escocés.

En ese momento, el hijo del granjero se acercó a la puerta de la cabaña.

—¿Ese que asoma ahí es su hijo? —preguntó el noble.
—Sí —contestó el granjero orgulloso.
—Le propongo entonces hacer un trato. Permítame proporcionarle a su hijo el mismo nivel de educación que mi hijo recibe. Si el muchacho se parece a su padre no dudo que crecerá hasta convertirse en el hombre del que ambos estaremos orgullosos.

Y el granjero aceptó.

El hijo del granjero Fleming asistió a las mejores escuelas y luego de un tiempo se graduó en la Escuela Médica del Saint Mary’s Hospital, en Londres, convirtiéndose en un renombrado científico conocido en todo el mundo por el descubrimiento que revolucionó el tratamiento de las infecciones: la penicilina.

Años después, el hijo del mismo noble que fue salvado de la muerte en el pantano enfermó de pulmonía. ¿Qué salvó su vida esta vez? La penicilina, ¡¡¡por supuesto!!!

¿El nombre del noble? Sir Randolph Churchill...
¿El nombre de su hijo? Sir Winston Churchill.


(Parece que la anécdota es apócrifa. En todo caso es una bonita y edificante fábula)

Bibliografía:
Matemática, ¿Estás ahí?. Adrián Paenza

3 comentarios:

  1. Me parece una historia maravillosa, digna de ser contada.

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  2. y cuando empece a leer "matematicas, estas ahi?" tras leer una cita del libro en microsiervos, pense, que bonita historia, sea real o no, es bonita, voy a ponerla en el blog... cuando estaba a punto de escribirla, dije, bah, esta historia, tras ver lo de microsiervos, y que el libro es de libre acceso... la sabra un monton de gente, para que la pongo, me parece bonita pero algo que conoce mucha gente, y que seguro es antiguo y mil veces repetido, no merece la pena.
    ahora, viendo la cola de destacadas en meneame, me pregunto: quien ha escrito eso en su blog, habra pensado en lo mismo que yo? o pensara que es original y que poca gente lo conoce? o ni siquiera se habra preocupado de cuanta gente puede saber la historia o el tiempo que hace que es conocida?

    para colmo la historia es falsa, eso si, para contar a los amiguetes estara bien (si les interesan estas cosas), pero poner algo falso, repetido, antiguo y tan poco currado, mejor no ponerlo

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  3. Sea cierta o falsa creo que es una bonita forma de plasmar cómo los avances de una sociedad se basan en avances previos aunque aparentemente no veamos relación entre ellos.
    Las fábulas no las tachamos de falsas o imposibles, la credibilidad no es su razón de ser, ya sabemos que las cigarras no hablan con las hormigas, eso es lo de menos.
    Bonita historia, sí señor.

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