martes, 22 de septiembre de 2009

Inercia y endogamia

Con frecuencia las actividades humanas se ven invadidas por estas dos "lacras".

Pasado el impulso fundacional que hace que los proyectos se aborden con gran ilusión y espíritu colaborativo, llega el momento complejo de verdad, que no es otro que sobrevivir a ese impulso inicial y darle continuidad a esos proyectos.

Diversas son las formas de afrontar ese momento de transición. Puede haber culto al líder carismático; o un equipo muy cualificado con funciones definidas y con herramientas eficaces de coordinación; o mejor definición de los objetivos; o mejora o actualización de los recursos materiales y humanos; o... de lo que se trata, fundamentalmente, es de que el proyecto sea capaz de generar y asegurar su propia supervivencia.

Hay que evitar a toda costa la inercia y al endogamia. Ambas llevan al desinterés de los miembros, a las conductas abusivas, a la pérdida de perspectivas de análisis y a la fatiga, frustración y fuga de cerebros.

Los buenos gestores luchan a diario contra estos dos términos, y los derrotan.
Los malos gestores buscan excusas que los perpetúen, aunque eso conduzca al descrédito e incluso la quiebra del proyecto.

El lenguaje, una vez más, a nuestro servicio:


Inercia:

(Del lat. inertĭa).

1. f. Mec. Propiedad de los cuerpos de no modificar su estado de reposo o movimiento si no es por la acción de una fuerza.

2. f. Rutina, desidia.



Endogamia:

(De endo- y -gamia).

1. f. Práctica de contraer matrimonio personas de ascendencia común o naturales de una pequeña localidad o comarca.

2. f. Actitud social de rechazo a la incorporación de miembros ajenos al propio grupo o institución.

3. f. Biol. Cruzamiento entre individuos de una raza, comunidad o población aislada genéticamente.

2 comentarios:

  1. En determinadas ocasiones la inercia es, simplemente, una declaración de incapacidad que se desea disfrazar por mil motivos diferentes, desde el director de una empresa que plantea en una reunión de directorio "Esperemos a ver como se desenvuelve el mercado" hasta el presidente que teme realizar cambios estructurales por no estar seguro de su éxito ni de la respuesta del contribuyente.

    La incapacidad de gestionar o el miedo a demostrar la propia incapacidad a través de los resultados de la gestión impiden la reacción rápida y adecuada empeorando, las más de las veces, los problemas iniciales.

    Pocas veces el no-cambio es una respuesta adecuada y jamás lo es por siempre. Ford tuvo que abandonar su exitoso modelo T, Volkswagen sacó de la línea de producción su exitoso Escarabajo.

    Un líder que teme demostrarse incapaz o lejos de la altura que requieren los acontecimientos suele rodearse de personas obsecuentes, la obsecuencia funciona como un placebo que le apuntala la autoestima, le da la fuerza necesaria como para enfrentarse a los demás como si su decisión, o falta de decisión, fuese la medida correcta.

    Sin embargo, los que opinan contrariamente a él, los que no comparten las ideas que el sostiene pero no es capaz de ejecutar no suelen quedarse quietos. Ellos no deben demostrar su propia capacidad, les basta con demostrar la incapacidad del otro para lograr sus objetivos. No tienen que demostrar su decencia o bondad, les basta con intentar inculcar la idea de que el otro es indecente o malo para conseguir sus propósitos.

    Eso se ve claramente en el gobierno español hoy, por un lado, un presidente que aparece como paralizado, que aparece como incapaz de tomar las medidas de fondo que solventarían la crisis, un presidente que se rodea de personas a las que él promocionó y que saben compartirán su destino.

    Por otra parte, la oposición no da alternativas, no presenta medidas viables para solucionar la crisis sin favorecer a un sector sobre otro, solo basa su oposición en marcar lo negativo de la gestión del presidente, hacer alharaca cuando descubren un punto negro en la honestidad de los miembos del partido contrario, acusar al presidente de las cosas que ellos mismos hicieron pero qué, probablemente, el pueblo ya ha olvidado.

    Por mi parte, si bien me preocupa la crisis económica que invade hoy a España más me preocupa la crisis ética que asola a sus políticos y la crisis solidaria que parece estar afectando a sus ciudadanos. Me preocupa porque sin ética política ni solidaridad entre sus ciudadanos todo pueblo tiene un solo destino, la sumisión a los más poderosos.

    Un abrazo.

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  2. Mil Gracias Rafa.
    Estaremos encantados de verte en nuestro pequeña librería.

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