lunes, 28 de septiembre de 2009

Kinshasa, una sinfonía heróica


















Se llama Josephine Msimba. Tiene un puesto de venta de huevos en el marcado de Kinshasa. También prepara tortillas. Cuando cierra el negocio, se tansforma en su alter ego: la violonchelista de la única orquesta sinfónica del Congo y de toda África central.


Si se rompe una cuerda de su violonchelo, Josephine la sustituye por el hilo de nailon de una caña de pescar: un cable hace un Mi; dos un La; tres un Re; cuatro, un Sol.

Y como ella, todos los miembros de una Orquesta Sinfónica en plana África negra.
Todos sus miembros son aficionados y su única motivación es su amor a la música.

Más protagonistas:


















- Papy Kitouzeyi. Tuba. Padre de cuatro hijos, posa con su instrumento entre los estantes de medicamentos en la farmacia que compró con su hermano.




















- Chantal labi-Dilombwa. Violín. Vende desayunos.



















- René Luyinbula. Percusionista. Su trabajo es el de crear decoraciones festivas para bodas.



















- Nathalie Bahati. Flauta travesera. Madre de un niño de 3 años que le acompaña en todos sus desplazamientos.


Seguimos:

- Bijou Kimonekene. Trombón. Vende pan y bebidas cerca de la iglesia de Monkoto

- Constant Nzaou Ndefi. Saxofón. Regenta un Cyber Café.

- Héritié: uno de los primeros violines; ha tenido la oportunidad de tocar en una formación en la región de París.

- Ladd Nlandu. Oboe. Instalador de antenas. Aprendió a tocar el oboe solo.

- Omer Diampanga Kalubebiko. Trompeta. Pintor.

- Nicole N'Kiendo. Violín. Costurera.

- Marc Tonimike "Lavandier", como le llaman por ahí. Violonchelo. Abrió un pequeño lavadero.

- Pauline Diasonama. Vocalista. Vende flores artificiales de vivos colores.

- Yasmine Mayavengi. Clarinete. Estudiante.

- Johnny Balongi. Fagot. Trabaja en un laboratorio clínico.

- Mireille Kinkina. Vocalista. Acaba de terminar sus estudios y empieza a dar sus primeros pasos en la dirección de orquesta.

- Nosimau Brando Siamin. Violín. Ingeniero de sonido. Uno de los pocos que ahora se dedica exclusivamente a la música.

Todos son amateurs. Cargan sus instrumentos hasta el barrio más pobre de la ciudad y ensayan, aprendiendo gracias a las calses de solfeo de Papá Armand o mirando en internet cómo tocan sus instrumentos los músicos que sí poseen formación.

















No tienen dinero, ni sponsors, ni caché. Pero puedes colaborar con ellos a través de la campaña que ha iniciado Le Figaro Magazine. Si tienes un instrumento dormido en casa, puedes hacérselo llegar para la orquesta o para facilitar su aprendizaje.

Aquí tenéis un correo electrónico si queréis colaborar.

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Bibliografía

• Le Figaro le dedicó un reportaje en en el pasado mes de julio, de donde salen las fotos que hemos usado para ilustra el apunte.
Françoise Delétraz también le dedica una entrada en su columna de música y ópera en el Figaro Blog.
Mujer hoy, del 26 de septiembre al 2 de octubre le dedica la última página: "La novia de Mozart" (Sin enlace en el momento de escribir esta entrada)

1 comentario:

  1. Vaya, la música en África se parece mucho a la literatura en España...

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