martes, 29 de septiembre de 2009

"Mi marido en su monte hace leña"

En mi familia hay una anécdota que viene bien para intentar comprender la magnitud del problema de la violencia de género

El abuelo de un familiar cercano vivía en un pueblo de la provincia de Zaragoza.
Era persona conocida y apreciada, por lo que, cuando un caso de maltrato por parte de un hombre hacia su mujer comenzó a traspasar los muros de la intimidad familiar, y pasó a ser preocupación en todo el pueblo, le llamaron para que intentara hablar con aquel hombre y hacerle comprender que la violencia no era el modo de hacer las cosas.

Hablamos de principios del siglo XX, en el medio rural, así que imaginad cómo debería ser la situación para que los vecinos se decidieran a actuar. Mucho ha cambiado la sociedad desde entonces, pero la anécdota sirve para ilustrar lo complejo que resulta el análisis del problema.

Allá se fue el buen hombre a hablar con el maltratador.

No llegó a atravesar la puerta de la casa. Desde el umbral intentó explicar al hombre la inquietud que invadía al resto del pueblo lo que era un secreto a voces.

Desde dentro de la cocina, fue la propia mujer la que despidió al pacificador con un significativo "mi marido en su monte hace leña".

En próximos días os contaré cómo terminó la historia de la chica de 14 años que había sufrido maltratos por parte de su ex-novio. Tuve una breve charla con ella.

Pero la conclusión es que, a pesar del tiempo trancurrido entre un suceso y otro, el problema sigue sin arreglo. Y no porque la mujer no haya evolucionado. Sino porque el hombre se resiste a evolucionar.

1 comentario:

  1. Subió solo para hablar? que deberia haber dicho la mujer ante tal muestra de apoyo...

    Si hubieran ido siete al bar de los chatos y le hubiesen dao una ración de su medicina, entonces alomejor el tipo pensaría sobre ello y la mujer alomejor se sentiria apoyada.

    Alomejor.

    Desde fuera hablar es muy facil.

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