lunes, 5 de octubre de 2009

Decálogo para una familia comprometida con la lectura



1. Una familia comprometida con la lectura es aquella que anima a leer incluso antes de que su hijo/a sepa leer. Proporciona a niños y niñas libros bien ilustrados para que hojeen y se recreen mirando las imágenes es una buena manera de empezar a amar la lectura.

2. Es aquella que da ejemplo leyendo libros, revistas, periódicos y permite que sus hijos e hijas los sorprendan frecuentemente con uno de ellos en las manos.

3. Es aquella que cuenta cuentos a sus hijos e hijas, les recita rimas y poesías, se las lee en voz alta y llena sus oídos de musicalidad y de magia.

4. Es aquella que acompaña a sus hijos e hijas a visitar exposiciones, que asiste a funciones de títeres o teatro y a otros espectáculos culturales para ir afinando la sensibilidad y la imaginación de sus pequeños.

5. Es aquella que comparte y comenta las lecturas de sus hijos e hijas.

6. Es aquella que acompaña a sus hijos e hijas a los lugares donde están los libros (librerías y bibliotecas) para mirar y seleccionar juntos.

7. Es aquella que fomenta y cuida la biblioteca familiar o personal y destina en su casa un espacio adecuado para ello.

8. Es aquella que aprecia y lee, con sus hijos e hijas, las publicaciones que se hacen en el colegio.

9. Es aquella que comprende que la compra de un libro no es algo excepcional, aunque en las fechas señaladas, cumpleaños, reyes, día del libro, etc..., no debe faltar, sino que lo considera parte de los gastos de educación de sus hijos e hijas.

10. Es aquella que se ocupa de ver algunos programas de televisión, películas de vídeo, etc. con sus hijos e hijas y que, juntos, comentan y comparten la experiencia.

Mariano Coronas Cabrero
(Maestro de Primaria y bibliotecario escolar)

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Este decálogo lo repartieron en el colegio de mi hija. 3º de educación infantil.
Me pareció interesante divulgarlo, por la acertado de sus consejos y por la agradable sorpresa que me produjo ver esta declaración de intenciones a tan temprana edad.

12 comentarios:

  1. Es apropiadísimo, la verdad que es un decálogo excelente.

    Un abrazo.

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  2. La relación causa efecto ha sido tratada por miles de eminentes profesores escolares, tanto es así que parece ya ciencia pedagógica pero ninguno la ha demostrado.
    No dejando de ser "cuentos al calor de la barra de un bar".
    y en términos científicos, prejuicios creados inocentemente por sociólogos y alimentados vorazmente por políticos.
    Yo misma mente puedo afirmar que a quien le gusta leer, lee, y a quien no, no lee, le pongas el entorno que le pongas.
    y el cuando va a despertar la chispa de la lectura, no va a depender del empeño que pongan unos padres, o tías, descargando de ello su culpa el maestro que tampoco lo consiguió en el tiempo "pedagógicamente" correcto.

    Ese decálogo, es un prejuicio igual que el de las madres hace 30 años atiborrando a los niños a pastillas de vitaminas y calcio y.., porque no digan que es una malamadre, solo porque algunos médicos decían que eso no era malo, (ahora si lo es)

    Dentro de treinta años aparecerá un listo con un estudio diciendo que los niños obligados insistentemente por su entorno a leer, terminaron odiando la lectura en un porcentaje...
    Listos para hacer estudios hay a patadas y se reproducen también. Sentido común cada vez menos incluso para hacer un decálogo.

    6. Es aquella que acompaña a sus hijos e hijas a los lugares donde están los libros (librerías y bibliotecas) para mirar y seleccionar juntos.

    ¿Pero de verdad creen que un niño les va a pedir que los acompañen a una biblioteca o una librería?, si logran llevarlos allí con alguna excusa, y ven que se fijan en algo, es que ni lo piensen saquen la visa si es necesario, y paguen, ¡hostia!.

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  3. Pues, anarkasis, sin que sirva de precedente, no estoy de acuerdo.

    "a quien le gusta leer, lee, y a quien no, no lee, le pongas el entorno que le pongas"

    Eso es pensar a toro pasado. A un futbolero gañán, si no le gusta leer, difícilmente conseguirás que le guste.
    Pero hablamos de niños.

    No hay niño al que no le guste que le cuenten un cuento mientras miran las ilustraciones y las palabras en enorme tipografía.
    ¿En qué momento se transforma en un futbolero gañán?
    En el momento en el que "otras" cosas sustituyen esos momentos de placer, relajación e intimidad de la lectura.
    Y cuando la sustitución es total, el daño es irreversible.

    De ahí que un decálogo como este, quizá, le dé alguna pista a algún despistado. Con uno ya estaría justificado.

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  4. Si le sirve a un despistado bien empleado sea. Pero,
    Esta discusión en cuanto tienes más de tres amantes se te repite como las patatas, por que la escuchas y la mantienes muchas veces y como tengas alguno de los amantes con más de noveno de parque, por lo menos 10 veces te encuentras con quien te daría todo el decálogo punto por punto no solo en su casa sino en la de los abuelos también, y te dice:
    -..y el niño que no me lee ni un tebeo
    - no serán apropiados..no has dado con lo que le gusta, (algo está haciendo mal, piensas antes de..)
    - Pues el pequeño se lee todo lo que le traigo al mayor, y ha empezado a hojear con cierto detenimiento de lectura mis libros.
    Concluyes: ¡No está haciendo nada mal!, seguramente es una casa incluso con exceso de materia combustible en términos de arquitectura.

    Puedes hacerte una encuesta con todos los conocidos ¡verás que sorpresas te llevas!

    ¿En qué momento se transforma en un futbolero gañán?,
    esto se debe tomar como una gripe un poco larga, dicen, se contagia fuera de casa por lo general, y ya está, a pasarla...
    ya sabes, beber mucha agua y lavarse las manos juas, y rejuas. Sin acritud ninguna.

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  5. ¿así que eso era la gripe porcina...?

    Se cerró el cículo. ;-)

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  6. Si me permiten, contaré mi experiencia. Soy un lector compulsivo, me encanta leer y leo todo lo que cae en mis manos, pocos libros no he podido terminar por aburrimiento, la mayoría los leo más de tres o cuatro veces.

    Para mi hijo mayor era normal llegar a casa y encontrarme leyendo en la mesa de la cocina, tomando mate, como yo le había comprado algunos libros infantiles, él iba a buscarlos y se ponía a leer "como papá". Si encontraba una palabra difícil me preguntaba y yo le decía que significaba o la buscábamos en el diccionario, no ha llegado a mi grado de compulsión lectora pero le gusta leer ciertas cosas, entre ellas, aquellas que le proporcionan distintas formas de ver las cosas.

    Aprendió a leer y a hablar en inglés por su cuenta, domina los giros del idioma y le encanta traducir historietas.

    Sin embargo, no creo que el entorno sea determinante, no creo que el que un padre o una madre lea de como resultado que un hijo lea. Lo que creo es que los niños suelen imitar a sus padres, creo que un niño tratará de distinta forma a los libros si ve que sus padres gustan de los libros, y que existen muchas más probabilidades de que un niño que crece en una familia amante de la lectura, amante de la cultura, amante del saber por el saber en sí, ese niño tendrá más probabilidades de ser lector que un niño que crezca en un ambiente donde no hay libros, donde no se lee más allá de la página de deportiva del periódico, o donde ni se lee el periódico.

    Por otra parte soy el menor de 4 hermanos. Mi hermano mayor es fotógrafo y le gusta leer tanto como a mí. El segundo es médico, lee revistas médicas, lee poesía, lee literatura, toca la guitarra y escribe canciones, algunas muy buenas. Mi hermana es maestra jardinera (Niños en edad pre-escolar) y está desarrollando formas nuevas de acercar a los niños a la lectura. Yo soy yo, estudié bioquímica más no llegué al final, escribo poemas de calidad incierta, comento cosas en otro de mis blogs, paseo por blogs leyendo como un burro para intentar desasnarme y sigo leyendo libros en papel.

    Mi madre es una gran lectora ¿Coincidencias? No lo creo. Creo que uno es como le enseñan a ser, no al 100%, pero si en gran parte.

    Creo que uno hace lo que ve hacer, yo veía leer a mi madre, a mis hermanos, y no quería quedarme afuera. Aprendí a leer con historietas (Patoruzito y las Desventuras de Larguirucho) gracias a mi hermana y de allí seguí leyendo. Digamos que en mi familia se aplicaba este decálogo, aunque de manera incosciente, y que el resultado no ha sido malo.

    También puedo decir que mis amigos eran en su mayoría buenos lectores, no todos, pero sí un gran porcentaje, y que los que eran lectores provenían de familias lectoras. Sé que algunos niños que provienen de familias donde se lee mucho y bien no llegan a tomar el hábito, también algunos niños que provienen de familias que no son lectoras se transforman, ellos, en buenos lectores, pero el entorno, sin ser determinante, favorece un resultado más que otros.

    Un abrazo.

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  7. Buenas:

    Soy Mariano Coronas Cabrero, el autor de ese decálogo que a alguno tanto disgusta. Me ha hecho gracia la discusión que ha generado algo que escribí hace diez años y que yo nunca he puesto en la Red porque tenía otro objetivo mucho más modesto.
    Como soy hijo de esforzados y honestos labradores y durante muchos años de mi vida participé de las faenas agrícolas y ganaderas siempre que podía, algo sé de cómo van estos asuntos.
    Sé, por ejemplo y lo sé por experiencia, que labrar la tierra con mimo, abonar con dedicación y sembrar las mejores semillas, nunca han garantizado una buena cosecha, porque hay otros factores que el agricultor no controla y que, a la postre, suelen ser definitivos: las plagas, las temperaturas, las precipitaciones… En la escuela pasa lo mismo (también llevo ya 35 años trabajando en ella y algo he aprendido en todo ese tiempo).
    Este decálogo es un sencillo documento de reflexión para las familias con quienes uno tiene relación. Un documento en el que no se afirma categóricamente nada; son diez propuestas de actuación que quien las vea posibles y esté en condiciones de llevarlas a cabo, intentará hacerlo y a quienes les resbale la idea, pues las dejarán correr y punto.
    Los maestros y las maestras podemos contagiar la curiosidad y el deseo de leer, pero no podemos imponerlo (eso queda para el futuro, para quienes inventen un “vitamina lectora” que se inyecte por vía intravenosa). Los maestros y las maestras podemos conseguir, con nuestro trabajo y nuestra dedicación, que los chicos y chicas con quienes compartimos un tiempo de vida, vayan sedimentando en su interior un poso fértil en el que, quizás en el futuro crezca algo memorable y poco más. Esa es mi aspiración, como persona dedicada a la enseñanza desde hace tanto tiempo.
    Este decálogo, repito, es una manera de ofrecer a las familias que tienen cierta preocupación porque sus hijos e hijas sean chicos y chicas a los que les guste leer o que comprendan algunas potencialidades de la lectura, algunos puntos de reflexión y algunas vías de actuación y si les sirve perfecto. No tiene ninguna otra pretensión ni ningún otro interés oculto. Entones, no entiendo el problema y mucho menos la descalificación que hace alguno de los intervinientes. Saludos. Mariano Coronas (http://gurrion.blogia.com)

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  8. Estimado Mariano:

    es un placer tenerte por aquí.

    Completamente de acuerdo con tus palabras.

    Este decálogo lo repartieron en una reunión de padres en el colegio de mi hija de 5 años. Me encantó el plateamiento que hacían desde el centro, en el que querían que los niños aprendieran a leer pero, sobre todo, a comprender.

    Por eso dedicí copiarlo y divulgarlo. Ya ves: hay opiniones para todos los gustos. Pero yo siempre apoyaré a quienes ponen de su parte, aun a riesgo de fracasar, que a los que no hacen nada porque "estñan convencidos" de que no servirá para nada.

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  9. Me alegro de haber encontrado este decálogo de Mariano Coronas en la red, decálogo que ya conocía (no sé si a través de la revista "Aula libre").
    Aprovecharé el Día del Padre para difundirlo en mi blog. Las pautas son sencillas y creo que eficaces.
    Gracias por compartirlo.
    Un saludo.

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  10. Interesante decálogo para un mundo en el que la lectura y la cultura cada vez interesan menos a las clases políticas. Ya se sabe que leer y conocer nos hace libres.
    Me lo llevo, con permiso, a mi blog.
    PD: Imagino que conoces este spot http://www.youtube.com/watch?v=QuWWWrWCQZg

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  11. Buenas aportaciones, ahora nos toca a los demás enriquecer lo que ha compartido Mariano. Muchas gracias y a seguir leyendo y leer con los otros, no importa que sean niños, adolescentes o adultos. Un abrazo.

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  12. Felicidades, muy interesante esta propuesta para los padres quienes deben inculcar el valor por la lectura y escritura...
    Gracias!

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