viernes, 16 de octubre de 2009

"El viejo idiota". José de Echegaray versus Valle Inclán

Al parecer, Valle Inclán no soportaba a su contemporáneo José de Echegaray.

Echegaray recibió el Nobel de Lieratura en 1904 y como homenaje le pusieron su nombre a una calle de Madrid, donde, casualmente, vivía un amigo de Valle Inclán.

Se conoce que, cuando D. Ramón María le enviaba una carta a su amigo, no ponía en la dirección "Calle de José Echegaray", sino "Calle del viejo imbécil".
Los carteros entendían la broma y, cómplices, igualmente llevaban la carta a su destino.

No sé si es apócrifa o no, (porque más adelante verán otra versión del mismo suceso) pero la anécdota nos sirve para introducirles a la figura de Echegaray, considerado un pésimo dramaturgo, pero que según nos dejó dicho el indiscutible matemático de nuestro siglo, don Julio Rey Pastor: "Para la matemática española el siglo XIX comienza en 1865, y comienza con Echegaray.

A Valle ya se le considera inequívocamente y con justicia una de las figuras más influyentes de la literatura española del siglo XX y, acaso, de toda la literatura en castellano. Por eso lo utilizamos únicamente como pretexto.


Fue José de Echegaray un hombre polifacético.
Ingeniero de Caminos, matemático, dramaturgo, político... con excelentes resultados en todas las áreas en las que se involucró. Obtuvo el
Premio Nobel de Literatura en 1904, (en
los albores del premio y se trataba, más bien, "de un premio destinado a honrar toda una vida dedicada al cultivo de las letras") y desarrolló varios proyectos en ejercicio de las carteras ministeriales de Hacienda y Fomento.
Realizó importantes aportaciones a las matemáticas y a la física. Introdujo en España la geometría de Chasles, la teoría de Galois, las funciones elípticas.

Está considerado como el más grande matemático español del siglo XIX. Julio Rey Pastor afirmaba:

Para la matemática española, el siglo XIX comienza en 1865 y comienza con Echegaray.

Y es que, aunque "desde 1874 había estrenado con éxito decenas de obras en prosa y en verso, su producción teatral había recibido críticas severas de autores tan solventes como Clarín o la Pardo Bazán", seguramente su figura no debe ser medida tanto por su aportación literaria sino por su aportación científica.
Algunas de sus obras dan idea del calado de su aportación:

  • Cálculo de variaciones (1858), que era casi desconocido en España.
  • Problemas de geometría plana (1865).
  • Problemas de geometría analítica (1865), calificada de obra maestra por Zoel García de Galdeano.
  • Teorías modernas de la física (1867).
  • Introducción a la geometría superior (1867), exponiendo la geometría de Chasles.
  • Memoria sobre la teoría de los determinantes (1868), primera obra en España sobre el tema.
  • Tratado elemental de termodinámica (1868), breve ensayo sobre una ciencia que estaba naciendo entonces.
Su actividad continuó hasta su muerte. En la etapa final de su vida escribió numerosos tomos de Física matemática. Con 83 años comentaba:
No puedo morirme, porque si he de escribir mi Enciclopedia elemental de Física matemática, necesito por lo menos 25 años.

En 1874 comienza su producción como dramaturgo, que le llevó a estrenar más de 60 obras de teatro, y le valió la entrada en la Real Academia de la Lengua y ocupar el sillón "e" minúscula. Algunas de esas obras triunfaron en el extranjero y gozó de la admiración de autores como Pirandello o Shaw.

Fue el primer Presidente de la Sociedad Española de Física y Química, creada en 1903; catedrático de Física matemática de la Universidad Central (1905); presidente de la sección de Matemáticas de la Asociación Española para el Progreso de las Ciencias (1908); y primer Presidente de la Sociedad Matemática Española (1911). En 1907, a propuesta de Ramón y Cajal, la Academia de Ciencias creó la Medalla Echegaray y se le concedió a José Echegaray la primera de ellas.

En la Escuela de Ingenieros de Caminos dio clases de matemáticas, estereotomía, hidráulica, geometría descriptiva, cálculo diferencial y física.

Estarán de acuerdo en que no parece éste el perfil de un escritor, sino el de un científico.
Nadie le consideraba un genio de la literatura, ni por supuesto él mismo, que siempre mantuvo una actitud de distanciamiento crítico hacia sus obras dramáticas.

Visto lo visto... ¿por qué el Nobel de Literatura?

Probablemente debió influir el hecho de que en abril de 1895 se estrenara con enorme éxito en el Teatro Real de Estocolmo una versión sueca del dramón de don José, O locura o santidad. Y sin duda influyó el dato de que la comunidad científica europea, el único nombre español que alcanzaba a pronunciar con respeto era el suyo.
Pero ese respeto generalizado por la personalidad científica y pública de Echegaray se tornó, al recibir el premio Nobel, en inquina manifiesta hacia su obra dramática por parte de los jóvenes escritores que hoy llamamos de la "generación del 98".

Y desde aquí saltamos a Valle Inclán.

Cuenta Andrés Trapiello en su obra Los nietos del Cid (1997): "Valle Inclán, que fue uno de los muchos españoles dotados con el don del insulto, lo llamó 'el viejo idiota'.

El insulto prosperó. Pero esos años después de que le fuese concedido el Premio Nobel, se dijo que Valle Inclán, sólo por comprobar su acierto, le había dirigido una carta con tal anotación en el sobrescrito: 'el viejo idiota', y que la carta había llegado".

"Azorín, Baroja, Unamuno, los Machado, Rubén Darío, Maeztu y Valle Inclán, entre otros, firmaron un manifiesto acusándole de representar a una España "corroída por los prejuicios y la superchería". Esta acusación resulta sorprendente hacia aquél que el 11 de marzo de 1866, en su discurso de ingreso en la Real Academia de Ciencias, tras hacer un maravilloso recorrido por el mundo matemático a través de los siglos, se quejaba de no encontrar en toda la historia de la ciencia matemática "nombre alguno que labios castellanos puedan pronunciar sin esfuerzo".


Dudo que los escritores del 98 conocieran este discurso de Echegaray, dudo que supieran la importancia científica de su viejo idiota aquellos sobre los que Ricardo Baroja escribió: "Noté en el Café de Madrid que el tema favorito de las conversaciones era literario. Alguna vez se habló de pintura y de escultura, jamás de música ni de nada científico. Me extrañó que no todos, pero sí la mayoría de los principiantes literarios, fueran incapaces de multiplicar un número de dos cifras por otro de dos" (Ricardo Baroja, Gente de la generación del 98).

No es pues de extrañar que no se dieran cuenta de la importancia matemática de Don José, y que con su crítica destructiva demolieran la imagen del que fue el mejor matemático del siglo XIX. Lo que resulta extraño es el poder destructivo de estos magníficos literatos, que ha hecho que, un siglo después, Echegaray sea considerado un pésimo dramaturgo y casi nadie sepa que según nos dejó dicho el indiscutible matemático de nuestro siglo, don Julio Rey Pastor: "Para la matemática española el siglo XIX comienza en 1865, y comienza con Echegaray"


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Bibliografía
- Retrato de José Echegaray.
- José de Echagaray en Wikipedia.
- Fernández Zaurín, Luis: De cuando Vargas Llosa noqueó a Gabo. Y otras 299 anécdotas literarias. Editorial Styria, Barcelona 2009.

2 comentarios:

  1. Hoy ace 107 años del nobel a Echegaray

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  2. Hace dos años y pico que destruiste la ortografía.

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