viernes, 2 de octubre de 2009

Por la libertad de prensa

El artículo reproducido bajo estas líneas es una reivindicación de la libertad de prensa.

Lo firma el, problamente, periodista y escritor más amenazado del mundo actualmente.

Pero no habla de la situación de China, Cuba, Birmania o Irán. Habla de Italia, habla de europa y reivindica el auténtico espíritu, hoy olvidado, de la libertad de prensa, tan amenaza en nuestro entorno como en otros lugares, pero con diferentes armas.

Cada guerra se libra con un armamento.

Os invito a combatir, modestamente, con nuestras armas: la difusión, le reivindicación, la divulgación.

La lucha de años y generaciones por la "freedom of press" no puede abandonarse a los libros de historia. Hay que seguir en el frente, cada día.

Y es que hay objetivos que sobrepasan nuestros egos y por los que estamos obligados a pelear.




Quisiera que el 3 de octubre recordásemos plenamente cuál es el valor de la libertad de prensa. Quisiera que todos aquellos que acudan a manifestarse lo hicieran también en nombre de quienes en Italia o en el mundo han pagado con su vida por lo que han escrito y hecho al servicio de una información libre. En nombre de Christian Poveda, asesinado recientemente en El Salvador por haber dirigido un reportaje sobre las maras, las ferocísimas bandas centroamericanas que hacen de bisagra del gran narcotráfico entre el sur y el norte del continente. En nombre de Anna Politovskaya y de Natalia Estemirova, asesinadas en Rusia por sus batallas sobre Chechenia. En nombre de Peppino Impastato, Giuseppe Fava y Giancarlo Siani, acallados por mafia y camorra, y difamados antes y después de su muerte.


--------------------
Por la libertad de prensa en Italia
Roberto Saviano

Hoy, en Italia, cualquiera que decida expresar una crítica al Gobierno y al primer ministro, sabe que deberá esperar no una opinión opuesta, sino una campaña que buscará el descrédito total del que la exprese. Sabe que el precio para seguir desempeñando una función que consiste en hacer preguntas y expresar opiniones, le será exigido en su propia piel. E incluso quienes hayan firmado un llamamiento a favor de la libertad de información, deberán tener en cuenta que ese simple gesto podría tener repercusiones que exceden a sus propósitos. Quienquiera que adopte una posición crítica sabe que tendrá que esperar represalias. Por eso hoy, en Italia, libertad de prensa significa sobre todo libertad de que no te destruyan la vida. Libertad de no ser el objeto de miradas ambiguas, de no ver truncada de un día para otro la propia trayectoria profesional por un simple acto de palabra.

El 3 de octubre, tendrá lugar en Roma una gran manifestación promovida por la Federación Nacional de la Prensa Italiana. Una extraña protesta para un Estado democrático. En Europa nunca había sucedido que la prensa tuviera que manifestarse a favor de la propia libertad. Una república anómala en el corazón de Europa occidental: así es como Italia, cada vez más, se muestra a los ojos de quienes la miran desde fuera.

Es evidente que la situación en Italia no puede ser comparada con la de muchos países en los que no existe una información libre. Entre nosotros, la libertad de prensa no vive la comprometida situación de China, Cuba, Birmania o Irán. Para nosotros, manifestarse o alzar la voz en defensa de la libertad de expresión quiere decir exigir que uno pueda hacer su trabajo sin ser atacado en el plano personal. Quiere decir denunciar un clima de amenaza que abarca 360 grados.

Un periodista se representa a sí mismo, un ministro representa a la República. La democracia existe en el momento en el que son respetados los papeles de ambos. Para un periodista, hacer preguntas o formular opiniones no es otra cosa que ejercer su función y uno de sus derechos. Debe poder seguir trabajando serenamente, en el marco de un equilibrio de fuerzas que permita también a la otra parte reaccionar con medidas no menos lícitas. Pero un ciudadano que desempeña su trabajo no puede ser expuesto al chantaje de ver arrastrada por el fango su vida privada. Y una persona que hace preguntas no a un ciudadano privado, sino al jefe del Gobierno, no puede ser silenciada e incriminada por haber formulado simples y legítimos interrogantes.

Y creo, asimismo, que la manifestación por la libertad de prensa que tendrá lugar en Italia mañana no le atañe sólo a mi país. Creo que será una ocasión para sensibilizar a la opinión pública contra el peligro que, por la palabra escrita, también fuera de aquí se pueda tener que pagar con la reputación y la serenidad indispensables para hacer información. La manifestación no tendrá solamente un carácter nacional, ni un preciso color político. Por eso invito a que se adhieran a ella todos los periodistas que no se consideren de izquierda pero que creen que hoy la libertad de prensa significa saberse amparados del riesgo de la agresión personal, una condición que debería estar garantizada para todos.

Quisiera que el 3 de octubre recordásemos plenamente cuál es el valor de la libertad de prensa. Quisiera que todos aquellos que acudan a manifestarse lo hicieran también en nombre de quienes en Italia o en el mundo han pagado con su vida por lo que han escrito y hecho al servicio de una información libre. En nombre de Christian Poveda, asesinado recientemente en El Salvador por haber dirigido un reportaje sobre las maras, las ferocísimas bandas centroamericanas que hacen de bisagra del gran narcotráfico entre el sur y el norte del continente. En nombre de Anna Politovskaya y de Natalia Estemirova, asesinadas en Rusia por sus batallas sobre Chechenia. En nombre de Peppino Impastato, Giuseppe Fava y Giancarlo Siani, acallados por mafia y camorra, y difamados antes y después de su muerte.

Para que en cualquier país democrático no vuelva a suceder que expresarse sobre lo que ocurre pueda significar tener que pagar con el alma, con el cuerpo, con la sangre.

Esa es la libertad de prensa.

3 comentarios:

  1. Estamos asistiendo al mismo crecimiento que tuvo el fascismo en los años 30 y que fue la antesala del varias guerras y genocidios. Y ahora lo retransmiten en directo.

    ResponderEliminar
  2. No creo que muchos países tengan libertad de prensa, en la mayoría están controlados sino por los gobiernos sí por los grupos económicos que se han convertido en sus propietarios, los periodistas entonces han de apoyar los intereses de estos grupos económicos o resignarse a ser desocupados.

    Y lo peor, es una censura invisible.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Ambos tenéis razón.

    Y no me gusta nada, la verdad.

    ResponderEliminar

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...