jueves, 12 de noviembre de 2009

"No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, de la misma manera que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo"

Un afamado escritor español acababa de pronunciar una conferencia.

Una intrépida periodista que había cubierto el evento, se le acercó a la salida y, entre una nube de micrófonos y cámaras, quiso obtener un buen titular con que ilustrar una no menos brillante crónica.

- Sr. Cela ¿podría hacernos un resumen de su conferencia?

- Señorita: yo si quiere se la repito, pero para resumirla ya está usted.
*


(*un amable comentarista nos recuerda que la anécdota, en realidad, no es de Cela, sino de Fraga. Y ahora que lo dice, creo que columpié los autores. Dejo el párrafo para no alterar el contenido original, pero valga esta nota como Fe de erratas. Se ve que ya...)



Cela nunca se distinguió por ir "haciendo amigos" allí por donde iba. Pero no se le puede negar que siempre se expresó con elocuencia y mordacidad, no exenta de un ácido sentido del humor.
También llenaba su boca de exabruptos. Unas y otras actitudes le proporcionaron una popularidad de la que, quizá, no habría disfrutado únicamente por la calidad de su obra.

No obstante, fue galardonado con el Nobel de Literatura en 1989.
En aquellos años ya se dijo que el premio era una forma de reconocer a toda una generación de escritores de la España de postguerra. Lo cierto es que autores como Delibes o Torrente Ballester seguramente perdieron su oportunidad por ello.

Cela era un hábil conversador y tertuliano: ameno y provocador a la vez; divertido e ingenioso. La anécdota de la palangana forma parte de la historia de la televisión.

Fue Senador por designación real en las primeras Cortes Democráticas y a su intervención se deben algunas notables correcciones en el texto constitucional vigente, como la de llamar al color "gualda" de la bandera por su verdadero nombre, sin matices idiológicos: amarillo.

Desde 1956 ocupó el sillón "Q" de la Real Academia, institución cuya labor contribuyó a popularizar y dignificar. Pese a vivir en Mallorca, donde era editor de la revista Papeles de Son Armadans, siempre acudía a las reuniones semanales para "Limpiar, fijar y dar esplendor" a la lengua castellana. El de académico de la lengua era un puesto con un salario testimonial, pero decía no querer renunciar al único trabajo fijo que tenía.

También fue un polemista en busca de notoriedad.
Aseguró que los concursos literarios no le interesaban lo más mínimo pero no tuvo reparos en presentarse en 1994, para ganar, al Planeta, con denuncias de pucherazo y plagio incluídas.

También soltó toda su rabia contra el Cervantes, del que dijo que era un premio "cubierto de mierda", porque los suecos sí habían sabido reconocer su talento, no como los envidiosos españoles.
Seguramente lo habría recibido mucho antes de no ser por su incontinencia verbal. Finalmente lo obtuvo en 1995.

En cuanto a su obra estrictamente literaria, podemos decir, sin duda alguna, que merece un sitio entre el olimpo del siglo XX.

La familia de Pascual Duarte marcó un hito que revolucionó el panorama literario de una España de "charanga y pandereta", de "boina y botijo" y dio origen al tremendismo, estilo muy utilizado desde entonces.


A partir de aquí Cela concibe la novelística como un género en libertad: el escritor no debe someterse a ninguna norma, de ahí su voluntad experimental que hace que cada una de sus obras sea diferente y que en cada una ensaye una técnica diferente. Mezclando sabiamente los recursos narrativos de las vanguardias del siglo XX , se convirtió en un artista "rompedor". Cela descubre la infalible fórmula literaria que utilizará en adelante: equilibrada aleación de humor, ternura, horror, desenfado verbal y léxico escatológico. Al contrario de otros autores, Cela explica detenidamente o anuncia, en prólogos, paratextos y entrevistas todo lo que escribe y por qué lo hace.


La Colmena puede considerarse su mejor obra. Incluso hay quien la considera la mejor novela española del s.XX.
Incialmente prohibida por la censura, tuvo que editarse en Buenos Aires, hasta que el entonces Ministro del Interior, Manuel Fraga, autorizó personalmente la primera edición en España.

Otro de los méritos de Cela fue el de redescubir la literatura de viajes. El viaje a la Alcarria o Del Miño al Bidasoa, supusieron un redescubrimiento de un género olvidado y tan hispano.
En 1987 realizó un Nuevo viaje a la Alcarria, pero esta vez sin mochila ni alpargatas: en Rolls, con chófer exótico y un patrocinador poderoso.

Un episodio poco conocido fue su relación con Pérez Jiménez, a la sazón dictador de Venezuela, con el que tenía pactadas una serie de novelas de corte, digamos, propagandístico. La primera de ellas, La Catira, se publicó en 1955, pero el debate que se produjo en Venezuela por aquella relación fue de tal calibre que el pacto se rompió.

"La insólita y gloriosa hazaña del cipote de Archidona (1977) no demasiado conocida para el publico en general, es, sin duda, una de sus obras más divertidas, picantes y recomendables, destacándose que narra un hecho real. Literariamente pertenece al género epistolar: reúne la delirante correspondencia mantenida entre Cela y su amigo y académico Alfonso Canales. Básicamente se comentaban todo suceso extraordinario y normalmente relacionado con la gente común y sus costumbres y hábitos sexuales o estrambóticos en general".


El resto de su obra se puede consultar haciendo una sencilla búsqueda en internet, pero, a nuestro juicio, no está a la altura de las mencionadas.

Para terminar, dos anécdotas más que ilustran a la perfección el perfil público que D. Camilo tanto se esforzó en edificar y en mantener.
Ambas pertencen, con justicia, a la antología más brillante de la tradición picaresca hispana. Así las describe wikipedia:


...habiendo tomado la palabra mosén Lluís Maria Xirinacs, una sonora ventosidad de Don Camilo dejó sin habla al orador y enmudeció al auditorio, y para deshacer el entuerto el propio Cela se dirigió al orador y le dijo:

- “prosiga el Mosén”.

Poco tiempo después, Cela negó haber dicho esa frase en un programa de TVE, argumentando que, «para hacer callar a un cura, habría hecho falta un elefante, no un gallego».
(N.del A. El argumento esgrimido es que, como todos los españoles, él era pedorro domiciliario, no pedorro transeúnte).


Otra de las anécdotas más llamativas respecto a su persona la protagonizó igualmente como senador y con el señor Xirinacs. Estaba el escritor dando cabezadas en plena sesión parlamentaria cuando el sacerdote le importunó con la pregunta:

- «¿Está usted dormido?».

A lo que el Nobel le respondió:

- «Monseñor, no estoy dormido, estoy durmiendo».

El mosén le replicó:

- «¿Es lo mismo, ¿no?».

- «No, monseñor, son cosas distintas», instruyó al religioso don Camilo: «No es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, de la misma manera que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo».


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Bibliografía:
Camilo José Cela en en el Centro Virtual Cervantes.
Camilo José Cela en wikipedia.
Fundación Camilo José Cela.

12 comentarios:

  1. Como ocurre con frecuencia en este país, se suele confundir a la persona con su obra, de manera que si cae mal la primera se denuesta automáticamente la segunda.
    Como escritor, fue magnífico. Y sólo por la frase que da título a esta entrada merecería pasar a la historia.
    Por cierto, magnífico repaso de hechos y dichos, Rafael.

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  2. Camilo José Cela Premio Nobel de Literatura y censor franquista, los progres seguirán diciendo que los intelectuales sólo son de izquierdas, pero que van a decir los que mataron a Ramiro de Maeztu y Muñoz Seca.

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  3. lo de los colores de la bandera es al revés. Cela sugirió cambiar el gualda por el amarillo

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  4. Ese comentario está fuera de lugar, tanto por innecesario como por desagradable. Sepa usted, señor Anónimo (no somos familia), que no hace falta mentar las criminalidades de los que usted parece defender. Limítese a comentar la entrada y dejar esa clase de comentarios para su santa madre, si es que le aguanta.

    La entrada ha sido muy buen y completa y realza la leyenda de un autor atípico, tanto por su personalidad como por su talento. Obviamente muy por encima de cualquier velo político que quieran darle.

    Un saludo a todos.

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  5. el señor cela... como comentan aquí también censor en aquellos tiempos...

    como persona cuando le veía siempre me arrancaba una sonrisa porque sabía llevar su personaje, pero creo que todos los escritores, pero no era de los que me caía bien.

    sin embargo sus libros, me he leído a lo tonto la mitad de su bibliografía, unos porque daba clases particulares a alumnos y le tenían como lectura obligatoria, y otros porque le cogí el gusanillo realmente. aunque sus últimas obras y sus polémicos posibles plagios no pude con ellos. flojeaba.... pero le considero realmente autor de auténticas joyitas literarias.

    alé

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  6. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  7. La anécdota de la conferencia y el/la periodista no es de Cela, sino de Fraga. Yo mismo vi la pregunta y la correspondiente respuesta por televisión, y una sencilla búsqueda en Google lo refrenda.

    Y no fue Xirinacs el que preguntó al gran Cela si estaba dormido, sino el entonces presidente del Senado, Antonio Fontán. Citaría las fuentes si no fuera porque, ¡ay!, soy yo mismo quien lo recuerdo.

    Aparte de esto, que no es poco, el post es flojito, flojito. Y Cela grande, grande, por si las dudas.

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  8. Manolo: la primera anécdota, efectivamente, y ahora que lo dices, seguramente es de Fraga. Yo mismo ví esa pregunta en directo y el tiempo, seguramente, me ha hecho confundir al aurtor. Ya he puesto una nota en el texto.

    Respecto a si fue Xirinacs o Fontán el de la pregunta, me pasa como a tí: yo era la primera fuente porque recuerdo la anécdota. Así que busqué el dato y lo encontré en wikipedia.

    Respecto a la profundidad del post, no era mi intención profundizar, sino utilizar el texto como pretexto.

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  9. Excelente memoria de su obra y figura. La verdad es que las adaptaciones cinematográficas de dos de sus obras cumbre no están a la altura del desgarro intelectual que se infiere en sus lecturas.

    El cipote de archidona también dispone de película aunque la tengo en una calidad tan precaria que no me ha permitido reunir los ánimos suficientes para verla.

    Por cierto, en youtube hay una entrevista con Soler Serrano realmente buena. Creo que data del 76 y en ella se puede apreciar, no el ácido, sino el sulfúrico humor y la agilidad mental de este literato. Me encanto su repaso biográfico acerca del descanso dominical jajaja

    Grande. Muy grande. Singular e irrepetible. Ese es Cela.

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  10. como todos los monstruos re-creados en la tele terminan asesinados por esta.

    ...quizás olvidó adrede, su última polémica, con el señor Cerolo, y el porculicen ??
    Aún quedan apuntes de aquellos tiempos..
    http://lascarasdelahomofobia.blogspot.com/2008/06/017-camilo-jos-cela.html

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