viernes, 11 de diciembre de 2009

Norma fundamental en el periodismo cultural: "Nadie lee absolutamente nada"

Norma fundamental en el mundillo del periodismo cultural: nadie lee absolutamente nada. Ni los periodistas culturales, ni los autores que en verdad no escriben sus novelas.
Como dijo Roberto Begnini: "Los críticos no se leen las novelas para que no influyan en su opinión".


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El periodista Álvaro Colomer (web personal) nos cuenta una anécdota personal:

En mis inicios trabajé de negro (#17) en varias ocasiones y para varios autores.

En una de ellas, el "autor" oficial del libro había escrito una novela francamente mala y la editorial me pidió que la reescribiera del todo, cambiando todo lo que quisiera.

Así escribí una novela prácticamente nueva, creé nuevos personajes, nuevas situaciones, ambientes y eliminando otros tantos.

Pues bien: cuando la novela salió publicada (con notable éxito y mucho bombo mediático), el escritor oficial se dedicó a ir a televisiones y radios promocionando la novela.
Mi sorpresa fue que el susodicho explicaba el argumento de su novela original. Es decir, que ni se había leído la nueva versión.

Lo más escandaloso es que ninguno de los periodistas que lo entrevistaron, absolutamente ninguno, se dio cuenta de que lo que estaba contando no coincidía apenas con el argumento real de la novela, cosa que me hizo aprender una norma fundamental en el mundillo del periodismo cultural: nadie lee absolutamente nada. Ni los periodistas culturales, ni los autores que en verdad no escriben sus novelas.

Fue un gran aprendizaje y me recordó aquello que dijo Roberto Begnini: "Los críticos no se leen las novelas para que no influyan en su opinión".


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Bibliografía

- Fernández Zaurín, Luis: De cuando Vargas Llosa noqueó a Gabo. Y otras 299 anécdotas literarias. Editorial Styria, Barcelona 2009.
- Negro, según la RAE, acepción 17.
- Página personal de Álvaro Colomer.
- El arquero. Blog de Álvaro Colomer en la Vanguardia.

Las negritas son mías.

6 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo. No suelo leer normalmente las críticas de los libros que leo, pero las raras veces que lo hago me pregunto si han leido el mismo libro que yo.

    La anécdota de Álvaro colomer me ha recordado lo que hacía yo en unos cuantos exámenes y trabajos de instituto y universidad. En aquellos que había un largo desarrollo de texto, solía cambiar las palabras "faceta" por "maceta" o resultado por "remultado". Siendo ambas palabras -faceta y resultado- muy habituales en nuestros trabajos. Hacía esos cambios para ver si eran corregidos por el profesor; ver si había hecho una lectura profunda o superficial de los trabajos. La mayoría de las veces, esa lectura era superficial y pocas veces estaban corregidos esos errores como se corregían los que ás llaman la atención a la vista.

    Muchas veces me he preguntado si los leían o los valoraban "al peso".

    Salu2 y enhorabuena por el blog

    Juan

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  2. Lagu: gracias por tu comentario.

    Yo recuerdo, al hilo de lo que dices, una anécdota de tiempos del colegio.

    Un compañero de clase (teníamos 12 ó 13 años), muy mal estudiante él, rellenó varias páginas en un examen con todo tipo de ideas inconexas y trivialidades varias. No tenía ni idea, claro, y se explayó a gusto.

    Hacia el final de la parrafada puso algo así como "si has leido hasta aquí, te invito a un vino" dirigido al profesor.

    El bueno de D. Julio, que era un buen maestro le plató un "0" como una casa por no tener ni idea y una llamada a sus padres por gracioso.

    Desde ese día nadie se hizo el gracioso en sus exámenes.

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  3. No sé si reir o llorar...
    Sólo puedo prometer, y prometo, que yo leo los libros y luego escribo las reseñas. Será porque no soy periodista cultural ni autor... Sólo un bloggero.
    Un saludo

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  4. Javier: es más bien para llorar, pero después de un rato a uno le entra la risa.

    Pero lo fuerte del tema es que la editorial decidió modificar una novela sin que el autor lo supiera (según se desprende de la anécdota) y el autor no tuvo ninguna intervención en el proceso de edición (ni correcciòn de pruebas, según parece..)

    Conclusión: hay blogueros mucho más responsables.

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  5. Lo que me molesta profundamente es que, además, haya que pasar bajo esas horcas caudinas, y este tipo de verdades nunca se puedan decir en voz alta. Salvo en algunos blogs, claro.
    Un abrazo, Rafa.

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  6. Fernando: la pena es que no nos digan autor, título y editorial.
    Así podríamos poner la anécdota en su justo contexto.

    Un sabrazo.

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