jueves, 21 de enero de 2010

¿Cuántos de aquí son de pueblo? Y… ¿de "un" pueblo?

- ¿Cuántos de aquí son de pueblo?

... preguntó la profesora de lengua de 1º de filología hispánica.

- Y… ¿de "un" pueblo?

Sobre el uso incorrecto del lenguaje y sus peligros. Algunos consejos.


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- ¿Cuántos de aquí son de pueblo?

... preguntó la profesora de lengua de 1º de filología hispánica.

En la clase habría más de 100 personas.
Al ser la de Zaragoza alma máter de referencia en Aragón y también de algunas provincias próximas, el número de alumnos provenientes de pueblos cercanos suele ser elevado.

Así que levantaron la mano casi la mitad de los presentes.

La avezada catedrática volvió a preguntar:

- Y… ¿de "un" pueblo?

Y puso su mejor sonrisa.
Ninguna mano se añadió.

La broma le servió para alertar a sus jóvenes e inexpertos alumnos sobre el peligro de las incorrecciones del lenguaje y su repercusión y sobre la conveniencia del correcto uso del lenguaje. Y, como estudiantes recién estrenados de una licenciatura en lengua y literatura, de nuestra responsabilidad en ese terreno como futuros docentes, investigadores, escritores, divulgadores…

Las palabras son importantes; y su adecuado uso en el momento adecuado imprescindible para una correcta comunicación. Al menos por parte del emisor. Que el receptor lo entienda es otro asunto y depende de muchos factores, la mayoría ajenos al emisor.

No es necesario ser pedante, redicho, engreído, afectado…

Es suficiente con ser correcto:
- sujeto, verbo y predicado (se decía antes);
- vocabulario
propio (acepción 6ª);
- muletillas y frases hechas, las justas;
- artículos, preposiciones, conjunciones… en su sitio;
- adjetivos ajustados;

- barbarismos pertinentes;
-
extranjerismos justificados;
- conjugación verbal acertada;
- signos de puntuación: esos grandes desconocidos;
- sintaxis comprensible;
- léxico vigente…


No son necesarios, y no le hacen ningún favor ni al mensaje, ni al oyente, ni a la lengua: oseas, cós, me entiendes, "lo-que-vienen-siendo", hostias, mecágüenes, joderes, "es-una-cosa-que"… y demás ponzoñas lingüísticas que tanto abundan.

- Las licencias poéticas (infracción de las leyes del lenguaje o del estilo que puede cometerse lícitamente en la poesía, por haberla autorizado el uso con aprobación de los doctos);
- las argucias retóricas,
- los localismos y
- el ingenio

…hay que tramitarlos en otro negociado.

Y para tramitarlos conviene acreditar que se está al corriente de pago de las áreas arriba referidas.

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P.D. Las negritas son un experimento.

Supongo que no es necesario explicar la diferencia de sentido de las preguntas iniciales en función de la presencia o no del artículo indeterminado.

6 comentarios:

  1. ¡Que original! Una panda de filólogos diciendo a la gente lo que debe o lo que no debe decir. Nunca había visto tal cosa. Filólogos que coartan la expresión para favorecer sus propios análisis de la lengua, que muchas veces han quedado caducos. Esto es como lo de "ir por pan" y lo de "ir a por pan", que el segundo está mal y que incultos y blablabla. Sin embargo desde hace años sabemos que en realidad esas oraciones son diferentes, que tienen significados diferentes, que si yo trabajo en una oficina voy a la oficina "por dinero"; pero que si yo tengo una factura que una oficina me tiene que pagar, cojo el coche y me voy a esa oficina, entonces voy "a por dinero". Esto al menos en la variante de Madrid y en otras. Esto lo sabemos los que estamos interesados y los que están interesados en hacer un análisis más fino de la realidad lingüística y sus complejidades. Pero bah, eso es mucho más aburrido que decir a la gente "que inculta eres, que listo soy yo".

    Lo de ser "de pueblo" y ser "de un pueblo" probablemente también tiene diferencias, intuitivamente diría que ser "de pueblo" marca las características típicas de los pueblos y ser "de un pueblo" significa que nacimos o vivimos en un pueblo. No por nacer en un lugar tenemos que tener esas características. Son construcciones similares pero no son lo mismo. Una persona de ciudad puede ser de pueblo y alguien de un pueblo puede no ser nada de pueblo. Al igual que "de pueblo" se dice "de ciudad", por ejemplo "el Smart es un coche de ciudad" y no "el Smart es un coche de una ciudad".

    Pero ¿para qué nos vamos a parar a hacer nuevos análisis e intentar entender las nuevas maneras de comunicación de las nuevas generaciones? ¿Paqué? Total, si tenemos esa herramienta tan afilada que es la pedantería, con la que yo quedo como el más listo y mi pobre alumno DE PUEBLO ridiculizado.

    Barbarismos, pfff, este país es cateto hasta en el tuétano. Nos reímos de los que pronuncian bien en inglés y a las palabras extranjeras (muchas veces inglesas) las llamamos barbarismos. En fin...

    Por cierto, Carreter ha muerto. Firmado un filólogo.

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  2. José:

    antes de contestarte necesito saber una cosa, si no te importa:

    Ese "Firmado un filólogo" del final...

    ¿es lo que eres o forma parte de la frase "Lázaro Carreter ha muerto" y simplemente la reproduces?

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  3. Soy filólogo de verdad, en el último año de la carrera.

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  4. Hola de nuevo José.

    Discilpa el retraso en contestar. Llegó el fin de semana y ya se sabe…

    Lo primero, gracias por el comentario y la aclaración.

    Respecto a lo que dices, estoy básicamente de acuerdo. Pero:

    no intento transmitir un valor elitista al uso del lenguaje.
    Únicamente trata de hacer entender que para poder comunicarse correctamente hay que utilizar bien la herramienta de la que disponemos: el lenguaje.

    La lengua, como toda norma, tienes aspectos arbitrarios y, por tanto, adptables o modificables.
    También como toda norma, tiene aspectos ineludibles. Esos son los que me interesan.

    En mi opinión, nunca un error intencionado puede considerarse válido.

    La lengua, como sabes, y más si has ido por lengua, evoluciona de muchas maneras y siguiendo variados caminos: algunos puramente geográficos, otros semánticos, de contacto con otras lenguas, de transformación de grupos fónicos en otros…
    Pero es un proceso lento. Algunos cambios se consolidan y quedan recogidos por la RAE y otros desaparecen igual que vinieron.

    Mi crítica va destinada hacia esa tendencia, amplificada por los medios de comunicación, que hacen norma de un uso incorrecto y fraudulento de las palabras, la gramática y la semántica.

    Para modificar algo, es imprescindible conocerlo antes en profundidad. Ese es el sentido del apunte.

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  5. Gracias por la respuesta. Supongo que en realidad no nos sería difícil llegar a muchos puntos en común. En fin, creo que debemos ir abandonando posiciones normativistas, aunque en ciertos aspectos no se puede abandonar del todo.

    Por cierto, gracias por colocarme en tu lista de blogs recomendados. Saludos.

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  6. ejemplos de pendantería soberbia:

    1. El más extendido es el de Anónimo, pero, frente a lo que cree mucha gente, no se trata de un único prolífico autor extraordinariamente longevo.

    2. Supongo que no es necesario explicar la diferencia de sentido de las preguntas iniciales en función de la presencia o no del artículo indeterminado.

    ADemás en cualquier caso una señora catedrática habría sabido escribir la diferencia entre cómo se escribe "un grado" y cómo se escribe "primero", normal que a lo largo de ese textículo se transgrede.

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