martes, 19 de enero de 2010

“Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”

También aquí quedaron comentarios interesantes.


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Tan elocuente afirmación es de Pitágoras.

Y desde el siglo VI a.c. parece que no hemos sido capaces de solucionar ese asunto.
El último capítulo se escribe estos días en la Universidad de Sevilla, con la polémica medida de reconocer "el derecho a copiar" de los alumnos.

De entrada hay que aclarar que no se reconoce el copiar como un derecho del alumno. Dirán que es una cuestión de matiz, pero es importante aclararlo:
se trata de "una medida garantista, para evitar la arbitrariedad de un profesor ante una mera sospecha de que un alumno está copiando".

Aclarado lo cual, la incoherencia de la medida aflora por todas partes.

Dice la Universidad que "los estudiantes involucrados en las incidencias podrán completar el examen en su totalidad y sólo podrán ser expulsados del aula en el caso de conductas que interfieran el normal desarrollo del examen por parte de los demás estudiantes".

¿Qué se supone que es el "normal desarrollo"?
Pues, en mi opinión, el que garantiza la realización de la prueba en igualdad de condiciones y oportunidades.
El hecho de que un alumno intente copiar supone un alteración clara en el normal desarrollo del examen.
Un examen no solo es una prueba de conocimientos. Es también una prueba de madurez y de integridad. Y el alumno que copia demuestra falta de ambas.

Lo sorprendente es que una Universidad no dé importancia a estos dos aspectos y se invente una norma que beneficia al infractor en detrimento del que juega limpio.

La presencia evidente de un sistema para copiar es una prueba evidente de la intención de hacerlo. Y si me apuran, de haberlo utilizado ya. Así que no entiendo por qué una medida "garantista" protege esa intención pero no existen medidas garantistas que resguarden al examinando honrado frente a los intentos de manipulación de un resultado oficial.

Todos hemos visto compañeros copiando. Incluso podría relatarles el caso de un conocido que aprobó bastantes asignaturas de su licenciatura de Derecho a base de dar cambiazos de exámenes en una masificada facultad. El método era sencillo: entrar al exámen; ver las preguntas; ni idea; salir a los 5 minutos sin entregar e examen, optando por un "no presentado"; acudir a la biblioteca durante el periodo del examen, redactar allí unas estupendas respuestas con todos los apuntes diponibles y volver al aula, en el momento de finalizar, y aprovechar el tumulto de la entrega final para colar sus respuestas sin ser advertido. Ocurrente ¿verdad?

En el mundo sajón, en infinidad de centros educativos, universitarios sobre todo, pero también de enseñanzas preuniversitarias, no hay vigilancia en los exámenes. Se confía en la integridad del alumno, sobre todo, y en la supervisión de los propios alumnos, que no tolerarían una falta de respeto de semejante calado.

En España, muy fieles a nuestra tradición picaresca, no sólo toleramos esas farsas sino que, en una vuelta de tuerca alucinante, las regulamos y amparamos con argumentos peregrinos.

Alma máter "significa literalmente "madre nutricia" (que alimenta) y se usa para referirse metafóricamente a una universidad, aludiendo a su función proveedora de alimento intelectual".

Y más le valdría a la Universidad recuperar ese viejo espíritu de "academia en el sentido de comunidad científica" antes de que termine de convertirse en un mercado de títulos.

Y más le valdría el sistema educativo empezar de verdad a trasmitir valores de respeto al conocimiento, desde las épocas escolares, antes de que nos empiece a parecer normal que los alumnos tengan derecho a copiar.

15 comentarios:

  1. Me encanta esa frase. Creo que uno de los principales problemas de la sociedad actual es que se esta descuidando la educacion de nuestros hijos en valores mas alla de lo material.

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  2. No, es un error. El profesor tiene la responsabilidad de enseñar lo que compete a su materia y de evaluar eso mismo. No es quién para evaluar la "madurez" o la "integridad" de un alumno.

    La evaluación es única y exclusivamente para verificar si el alumno ha aprendido o no lo que se le estaba enseñando.

    Obviamente, un alumno que copia no está demostrando haber aprendido, y por lo tanto deberá ser reprobado. Sin embargo la mala calificación no debe tener nada que ver con asuntos de "madurez e integridad".

    En definitiva, no es tarea del profesor educar la madurez ni la integridad de sus alumnos. Eso corresponde a los padres o a la sociedad en general pero no tiene que ver con las calificaciones en una materia en particular.

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  3. Anónimo: en mi opinión, el error es pensar que en la enseñanza se evalúan únicamente los conocimientos.
    Y me refiero al hecho de que puedes "demostrar" que los tienes cuando en realidad no es así.
    El profesor debe tener potestad de invalidar una prueba si queda claro que se ha intentado falsear.
    Nombrar una comisión paritaria que evalúe esa intención o, de hecho, esa realidad, es colocar al alumno en igualdad frente al docente.
    Y, por la propia naturaleza de la enseñanza, eso no es así.
    Y uno de los problemas de la docencia actual es que los profesores se alvidan de su misión formativa integral, depositándola en manos de las familias, y las familias las depositan en los profesores. Entre unos y otros, nada.
    Y esta norma es una manifestación de esa dejadez por ambas partes.

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  4. También habría que considerar los tipos de exigencias.

    Cualquier evaluación debería estar orientada a verificar que el alumno ha aprendido lo que necesitará en el futuro para desenvolverse en su carrera.

    Sin embargo, normalmente en las universidades se exige a los alumnos que estudien durante semanas para aprender cosas que una vez rendida la evaluación se olvidarán casi inmediatamente. Si las evaluaciones fueran más razonables la gran mayoría de los alumnos considerarían innecesario y hasta contraproducente copiar. Y si la gran mayoría no copiara, consideraría una ventaja injusta si ven a un compañero copiando y lo denunciarían o le llamarían ellos mismos la atención.

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  5. desequilibros: la en señanza es para enseñar una materia en particular, y la evaluación para verificar el aprendizaje suficiente.

    En la escuela infantil puede ser razonable que el educador se ocupe de la formación sicológica del estudiante. Pero en una universidad, un profesor de matemática debe limitarse a la matemática y uno de historia, a la historia sin importarle si le gusta o no la cara del alumno.

    Obviamente, si un alumno causa disturbios en la clase, lo lógico es que lo eche afuera para que no moleste. Después, en la evaluación se verá si pudo aprender algo o no. Porque existen muchos casos de alumnos que "causan disturbios" y en realidad lo que pasa es que se aburren por el bajo nivel de enseñanza.

    Creo que el caso más conocido de este tipo de alumnos expulsados de clase por "causar disturbios" es un tal Albert Einstein

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  6. Anónimo2: completamente de acuerdo.
    Y ahí es donde el sistema educativo debe evolucionar. No sé si "Bolonia" es el camino perfecto, pero es un intento que va en esa dirección.
    Yo mismo he hecho muchos exámenes en los que se permitía tener los apuntes.
    Había que elaborar una respuesta que demostrase haber comprendido la materia y que demostrase que se estaba en condiciones de aplicarla.
    Pero, qué duda cabe, esa forma de examinar no siempre es posible en según qué materias y supone mucho más esfuerzo para el profesor a la hora de corregir.

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  7. Anomino1:
    dices que "un profesor de matemática debe limitarse a la matemática y uno de historia, a la historia sin importarle si le gusta o no la cara del alumno."

    Nadie pretende que la subjetividad del profesor se imponga. Pero:
    Tanto en matemáticas como en Historia se debe también evaluar el correcto discurso, la correcta expresión de los conceptos, una lógica detrás de la mera enumeración o repetición mecánica de procesos o hitos.
    Y normalmente esa corrección se expresa desde el estudio y conocimiento de la materia, no de la copia.
    Excepciones, haberlas, haylas, y muy notables.
    Pero las excepciones no confirman la norma: la invalidan.

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  8. desequilibros: por supuesto que hay que evaluar que el alumno no sólo haya memorizado. Bueno, excepto en los casos en que la memoria es lo único que sirve. Pero muchas veces el "correcto discurso" no es muestra de si el alumno ha aprendido o no.

    Para evaluar el aprendizaje simplemente se debe someter al alumno a un problema lo más parecido a la realidad y ver de qué manera lo resuelve.

    Ni siquiera es importante si logró finalmente la respuesta correcta. Basta con evaluar la manera en que encara la solución, porque un error puede cometerlo cualquiera y sobre todo si está sometido a la presión de ser examinado.

    Y claro, es cierto que una evaluación así es mucho más complicada de corregir... pero bueno, casi siempre hacer las cosas bien es más complicado que hacerlas mal. Simplemente, si el trabajo es tan complicado que no justifica el sueldo que se cobra, los profesores deberían quejarse o buscar otro trabajo, pero no solucionar el problema haciendo evaluaciones que sólo sirven para hacer perder el tiempo al estudiante aprendiendo cosas que jamás utilizará para rendir exámenes ridículamente complicados que ningún profesional experimentado en la materia podría resolver.

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  9. Estudiar con medida -
    "cut and paste" es la vida!

    Aquí unas pocas experiencias mías de este asunto en unos colegios suecos:

    http://turbeng.wordpress.com/2009/12/07/trampa-en-colegios-suecos-97/

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  10. Francamente esta medida me parece una de las estupideces más grandes en materia de educación de los últimos años. Desde siempre un examen ha sido una prueba dónde cada uno ha de validar sus conocimientos, con mayor o menor dificultad, con unas condiciones u otras de realización, pero siempre se ha aceptado que si alguien infringe las normas y es sorprendido, se le expulsa de la prueba y a la recuperación. La educación en los últimos años equipara profesor y alumno en el mismo escalón y eso es un error, y ya que han echado a perder la educacion secundaria y el bachiller, por si fuera poco también acabemos con las universidades donde, o pasaba quién estudia o quién tiene la "habilidad" de no ser sorprendido en la copia del examen; pero esto de quitarle autoridad hasta a un profesor universitario... Mira, porqué no deshabilitan las universidades, ponen en su interior un centro comercial, y en una tiendecita de la esquina, titulos a saldo... Eso sí a ver con que cara vamos al extranjero diciendo: "no, yo soy arquitecto pero no se calculos de estructuras, ni matematicas, ni fisica pues copié en el examen, sí me pillaron pero puse cara de niño bueno y la comisión decidió que no podía haber sido. Eso sí si se cae el edificio no es culpa mia..." En fin, sin comentarios...

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  11. Pienso que esta medida esta muy mal y mucho mas por parte de una universidad donde se supone que es el máximo estudio que imparten.

    Entre los estudiantes y profesores si pienso que en un examen se mide la moral; lo que haces y como actúas te define como persona, al final te recuerdan por lo que hacías, el peso es todo tuyo!...

    Por ejemplo hay exámenes que son impartidos con el material, es decir con los libros afuera y todo; aun así hay estudiantes que se pasan las respuestas, preguntan al del lado y hasta cambian exámenes entre ellos!, porque es una forma digo yo de evitar el trabajo?. Imaginen si se implementaran medidas así “el derecho a copiar”.. Pues hasta el que no copia lo va hacer porque así es todo, sueltas la soga y se va. Por actitudes así hay centros educativos que no sirven!.

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  12. es a mi la medida me parece bien.¿ Y si al profesor se le cruzan los cables y te acusa de copiar sin haberlo hecho? Te hecha del examen y cuando posteriormente se esclarezca que no has copiado, es tarde para solucinarlo. La medida no da derecho a copiar al alumno, sólo impide que algún profesor cometa injusticias (quizá le haya pasado alguna vez y por eso han puesto esa norma).

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  13. Las frase es magnifica y si aún nos lo parece solo destaca lo poco que hemos solucionado la educación en tantos siglos.

    En cuanto a la universidad, como universitario creo que el alumno debe demostrar los conocimientos que ha adquirido. Y si no los ha adquirido y recurre a copiar es que no merece aprobar esa asignatura.

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  14. Conozco mucha gente que ha copiado en examenes, e incluso gente que ha aprobado casi toda la carrera a base de copiar, autenticos artistas de la chuleta en casi todas sus variantes. Lo que no conozco es a nadie que le hayan suspendido un examen por estar presuntamente copiando si que fuera asi realmente... Vamos que el supuesto me parece absurdo

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