jueves, 7 de enero de 2010

"Nuestros maestros imparten más ideología que sabiduría". ¿Qué opinan los maestros?

¿Es eso cierto?

Pascual Tamburri así lo expresa en un artículo prublicado en el Semanal Digital bajo el definitorio título de "La versión progre de la literatura y el arte en el bachillerato".

En el subtítulo abunda: "Alfonso Sastre y Luis Cernuda son hitos obligados para aprobar Selectividad. Mientras Aleixandre corre la suerte de Pasolini y Wilde. Nuestros maestros imparten más ideología que sabiduría."

He aquí el primer párrafo:

"Es evidente que ninguna historia de las artes y de las letras podrá incluir a todos los creadores. Hay una selección, y en el caso de la enseñanza secundaria esto no es sólo inevitable sino pedagógicamente necesario. Otra cosa es quién hace esa selección y con qué criterios. En España, en estos asuntos, predomina aún el sectarismo más radical, especialmente en relación con la cultura del siglo XX."

Me gustaría conocer la opinión de los educadores, maestros, profesores, docentes y de cualquiera que esté vinculado con la enseñanza de la literatura y el arte: desde el que decide y define los contenidos, hasta el que los imparte, pasando, claro, por el que los recibe.

Adelanto que, aunque no estoy del todo de acuerdo con el artículo, creo que tiene algo de razón. Y me preocupa, porque esa tentación de impartir ideología es heredera de actitudes pasadas.

Aunque también pienso que educar, al final, es transmistir algún tipo de ideología: la de la cultura, la pluralidad y la inteligencia.

También hemos abierto un evento en facebook y una discusión en la red DesEquiLIBROS por si prefieres participar allí.

2 comentarios:

  1. El artículo tiene un tufillo cavernícola losantiano que tira para atrás ... cada vez que usan la palabra progre uno se mancha de babas hidrófobas.

    Dejando aparte el sesgo ideológico del artículo, algo de razón no le falta: cada vez que tienes que elegir autores literarios, de alguna manera estás haciendo ideología. Pero es que no es posible ser neutral, y menos en literatura. Cada vez que lees y sobre todo, cada vez que escribes, estás tomando partido. Es inevitable.

    Supongo que al autor le gustaría que se leyera en los institutos a Menendez Pelayo o a Menendez Pidal. Tal y como van las cosas, en unos años podrá disfrutar viendo a sus autores favoritos como obligatorios para la selectividad: el bocazas del reino, Pérez Reverte, y el progresista Pío Moa acabarán siendo de cabecera, no me cabe duda.

    Es lo que tiene la historia de la literatura, que tiene vaivenes según donde sople el viento. Pero yo sigo prefiriendo a Lorca sobre Aleixandre, y el paisanín periodista se ha olvidado de Alberti, otro olvidado.

    Ah..., y Alfonso Sastre no es de la ETA, qué pesaos con la propaganda, joer,,,

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  2. Me parece que el articulista exagera deliberadamente. En la historia de la literatura se tratan a los autores lo más objetivamente posible (lo que no quita que haya todo tipo de profesores hacia un lado y hacia otro). Los problemas suelen darse en la literatura de posguerra, por razones evidentes que obedecen a cuestiones más sociales que literarias. Desde luego, falta cierta perspectiva histórica para que los autores de ese periodo sean valorados en su justa medida, pero no creo que se elija a Cernuda por razones ajenas a su valor poético. En cambio, creo que Cela ha estado sobrevalorado por razones ajenas a su obra (de la que se salvan apenas dos o tres novelas).

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