miércoles, 10 de febrero de 2010

Dictadura: Sistema de gobierno en el que lo que no está prohibido es obligatorio. Jardiel Poncela

La frase es de Jardiel Poncela, uno de los más conspicuos dramaturgos que dio la literatura española de la primera mitad del siglo XX.

Su figura y su obra no forman parte adecuada del Olimpo de la literatura española, probablemente, por el revisionismo político que ha sufrido la cultura de aquellos años y, seguramente en mayor medida, por la consideración de literatura menor que ha cobrado el treatro después de la irrupción de la novela como género imperante y al alcance de (casi) cualquiera, público y escritor.

Su vida no estuvo exenta de peripecias. Sus primeras colaboraciones se enmarcan dentro del nuevo humorismo literario español. Gómez de la Serna es una de sus influencias más destacadas en aquella época, influencia que perdurará en toda su obra posterior.

Su primera comedia estrenada en Madrid en 1927,
Una noche de primavera sin sueño, es ya una muestra representativa de su forma de hacer teatro y humor. Tras un par de novelas sin mucho éxito y la más popular comedia Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, estrena en 1932 en Valencia y en Madrid un año después Usted tiene ojos de mujer fatal.

En esos años colabora en Hollywood para la Fox en la realización en castellano de algunas películas de la productora. Siguió colaborando con la Fox hasta 1935 e incluso rodó una versión cinematográfica de su
Angelina o el honor de un brigadier.

De aquella experiencia americana
el propio Jardiel Poncela "solía hablar en un tono entre indiferente y despectivo, como si el trabajo que allí realizó para los estudios californianos no hubiera sido más que un pasatiempo inútil. Lo malo de Jardiel es que era plenamente consciente de su enorme talento y ello le llevaba a pensar que casi todo cuanto hacía quedaba, en mayor o menor medida, por debajo de su potencial creativo."

Comienza la Guerra y, como consecuencia de una denuncia anónima, es detenido bajo la acusación de haber cobijado en su casa al ex-ministro de la República Rafael Salazar Alonso -ejecutado unos meses más tarde- y conducido a una checa (local que utilizaban los milicianos de izquierda como cárceles).
Demostrada la falsedad de la denuncia, fue puesto en libertad pocos días después.

Sale de España en 1937 y tras unos meses en Francia y Argentina, vuelve a España en 1938 y se instala definitivamente en Madrid en 1939.

Los años siguientes son de una creatividad excelente, y publica y estrena algunas de sus mejores comedias:
Eloísa está debajo de un almendro, considerada su obra maestra; El amor sólo dura 2.000 metros, Los ladrones somos gente honrada, Madre (el drama padre); Es peligroso asomarse al exterior, Los habitantes de la casa deshabitada, Blanca por fuera y Rosa por dentro, Las siete vidas del gato y A las seis en la esquina del bulevar.
En 1943 año se estrena la versión cinematográfica de
Eloísa está debajo de un almendro, dirigida por Rafael Gil, y crea la Compañía de Comedias Cómicas.


Un año después inicia una gira por Hispanoamérica que tiene que suspender debido a los incidentes causados por republicanos exiliados y contrarios al régimen franquista, que reventaron los estrenos. Este suceso supone el comienzo de su decadencia.
En 1946 recibe el Premio Nacional de Teatro. Desde ese año apenas escribe un par de comedias y el fracaso de la última de ellas le sume en el fracaso físico y económico.

Dice el propio Jardiel sobre su método de trabajo:

Trabajo siempre en los cafés, pues para trabajar, necesito ruido a mi alrededor, y en ese ruido me aíslo como el pez en la pecera.

En el trabajo soy constante, igual que «Macías, el enamorado». Rara vez se pone el sol sin que haya escrito algo. Escribo al mediodía, y a veces, también por la tarde, y a veces, también por la noche.

Un
párrafo de Wikipedia resume muy bien su obra y su originalidad:
"La originalidad de Jardiel no reside tanto en la selección de los temas como en la creación de situaciones grotescas, ridículas o increíbles, lo cual consigue por medio de ironías, diálogos vivaces, equívocos, sorpresas o contrastes de estilos y registros, mezclando a menudo lo sublime y lo vulgar".

También tuvo problemas con la censura franquista. Y de ellos probablemente surge la frase que da título a esta entrada.

Posee Jardiel Poncela muchas de las características de los miembros de la Generación del 27 y como tal suele ser considerado, aunque la larga figura de poetas y represalidados hayan copado esa consideración a ojos del público en general.
Si a eso le añadimos la poca relevancia que suele tener el teatro en los medios y, sobre todo, en los intereses culturales generales, da como resultado una figura injustamente ignorada por el conocimiento popular, a pesar de que sus obras siguen vigentes y representándose constantente.

Dijo Pedro Laín Entralgo:

Hay una Generación del 27, la de los poetas, y otra Generación del 27, la de los «renovadores» —los creadores más bien—, del humor contemporáneo.

Estos creadores del humor contemporáneo, a los que alude Laín Entralgo fueron Antonio de Lara Tono, Edgar Neville, Enrique Jardiel Poncela, José López Rubio y Miguel Mihura, nombres destacadísimos y aun fundamentales en la escena española contemporánea y en otros campos de la creación literaria.


Fallece en 1952, arruinado y abandonado por muchos de sus amigos. Su epitafio es muy elocuente:

«Si queréis los mayores elogios, moríos».



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P.D. El recuerdo de la figura de Jardiel Poncela y de la frase que da título a esta entrada me la sugirió la lectura de este articulo:
La Sociedad de control, publicado en ABCD las Artes y las Letras el 16 de enero de 2010

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Bibliografía relacionada con Jardiel Poncela:
Jardiel Poncela en wikipedia.
Jardiel Poncela cumple 100 años, en el Centro Virtual Cervantes.
de donde está sacada la imagen que ilustra el apunte.
Jardiel en el recuerdo.
Enrique Jardiel Poncela, maestro del humor.
Jardiel, la otra Generación del 27.
Los otros Lorcas.
Homenaje a Enrique Jardiel Poncela.
Página de Enrique Jardiel Poncela.
Jardiel Poncela en Hollywood: la melodía prohibida.

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