jueves, 18 de marzo de 2010

(ab) uso de las negritas

El uso de las negritas en los textos impresos y digitales está muy extendido.
Con (demasiada) frecuencia, su uso es abusivo por superfluo e incorrecto por innecesario.

La tentación de enfatizar palabras, encauzar opiniones,  o, simplemente, la necesidad del autor de llamar la atención provocan usos excesivos y desproporcionados.

Pero no por ello hay que renunciar a las negritas en aquellos casos en los que su uso es conveniente, incluso necesario.

El texto que sigue explica en qué casos su uso es habitual y las razones que justifican ese uso.

Como en todo, la mesura y el sentido común serán de ayuda para despejar dudas.

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La última moda pendular exige anatematizar el tipo de letra negrita como engendro decimonónico francés. Se diría que, no habiendo sido inventado por Gutenberg, ni habiendo conseguido el padrinazgo del Renacimiento italiano, alguien lo ha apartado con desprecio al subgénero tipográfico de la cartelería, a la titulación y a los nombres propios de los personajes en los artículos de sociedad de la prensa.

Ciertamente, la negrita no es necesaria para las obras de ensayo y narrativa; pero su uso es muy conveniente en obras técnicas, periodísticas, pedagógicas, enciclopedias y diccionarios.

Veamos a continuación el uso más habitual que de ella se hace en las diferentes publicaciones:


• Títulos y subtítulos de capítulos y párrafos.

• Títulos, sumarios y ladillos en publicaciones periódicas.

• En artículos de sociedad, los nombres propios de los personajes a los que se alude, para que sean rápidamente identificados por el lector.

• En artículos de viajes, los nombres propios de los lugares geográficos que se describen.

• En noticias, el nombre del corresponsal o enviado especial mencionado en ellas.

• En las entrevistas, algunas publicaciones destacan en negrita las preguntas de entrevistador, aunque es más aconsejable la cursiva.

• Remisiones y advertencias de interrupción del artículo, en publicaciones periódicas; también en este caso es más aconsejable la cursiva.

• Las entradas en enciclopedias, glosarios o diccionarios. El uso de la negrita se hace imprescindible para localizar voces o remisiones en las obras enciclopédicas y de consulta.

• Las palabras claves en obras técnicas, o con finalidad pedagógica y en los libros de texto.
La negrita tendría una clara función nemotécnica.
En textos técnicos, matemáticos y de informática, la negrita ya se utiliza para denominaciones especializadas, y su empleo se encuentra prácticamente unificado por convención; por ejemplo, el empleo de la negrita para designar vectores.


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El texto, ligeramente adaptado, ha salido de unos apuntes sobre corrección de estilo del módulo correspondiente de un Curso de Postgrado en Edición que realicé en el año 2001.

El tutor de aquel módulo era Sebastián Bonilla Álvarez, profesor de la Universidad Pompeu Fabra. Desconozco si el texto es de su autoría pero lo menciono a él porque era el responsable del área.
He buscado la referencia del texto en internet y no la he encontrado.

2 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Este texto es muy interesante y lo voy a tener en cuenta para futuros comentarios. Saludos!

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