martes, 9 de marzo de 2010

«El periodismo es ilegible y la literatura no se lee». En torno a "La importancia de no hacer nada" de Oscar Wilde


"El periodismo es ilegible y la literatura no se lee".

"Por norma, me desagradan los modernos libros de memorias. Suelen estar escritos por personas que o bien han perdido por completo la memoria o nunca han hecho nada digno de ser recordado".


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Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde nació en Dublín el 16 de octubre de 1854. Su obra dramática y narrativa es sobradamente conocida, gracias a aportaciones como El retrato de Dorian Gray (su única novela) o La importancia de llamarse Ernesto (últimamente utilizada en una campaña de publicidad del Tesoro Público español).

Pero también es notable, aunque quizá menos conocida, su labor como ensayista.

Esa labor, fundamentalmente crítica con la sociedad de su tiempo, se plasma en "La importancia de no hacer nada", publicada recientemente por editorial Rey Lear.

Para entonces ya es un escritor consagrado y con sus habituales mordacidaz y desenfado arremete contra los cimientos conservadores de la sociedad de su tiempo: contra la crítica literaria, el periodismo, la literatura, el público, los libros de memorias:

"Por norma, me desagradan los modernos libros de memorias. Suelen estar escritos por personas que o bien han perdido por completo la memoria o nunca han hecho nada digno de ser recordado".

Fue Wilde víctima del puritanismo e intransigencia de la sociedad de su tiempo.

"Lo que pudo ser un drama de honor durante el hipócrita reinado de la Inglaterra victoriana, se convirtió en algo de mayor importancia: un juicio al arte moderno con resonancias universales. Y por añadidura, aunque Wilde no pudiera verlo entonces, uno de los hitos de la lucha homosexual contra el moralismo homófobo".


Wikipedia narra así sus últmos años:

En 1895, en la cima de su carrera, se convirtió en la figura central de un proceso judicial, que consiguió escandalizar a la clase media de la Inglaterra victoriana. Wilde estaba enamorado de Lord Alfred Douglas (conocido como Bosie), y mantuvo con él una intensa relación. Al enterarse el padre de éste, el marqués de Queensberry, le dejó una nota a Wilde en el club que frecuentaba: "To Oscar Wilde posing as a somdomite." (SIC) (Traducción aproximada: "A Oscar Wilde, que alardea de sodomita").

El escritor, animado por Bosie, denunció al marqués por calumnias, esgrimiendo la "amoralidad" del arte como defensa. Sin embargo, Óscar Wilde terminó siendo denunciado. Condenado a dos años de trabajos forzados en el juicio celebrado en mayo de 1895, salió de la prisión arruinado material y espiritualmente.

Su peripecia en prisión fue descrita en dos obras: De Profundis, escrita a principios de 1897, que es una extensa carta llena de resentimiento dirigida a Lord Alfred Douglas al final de su estancia en prisión, y The Ballad of Reading Gaol, poema donde el ahorcamiento de un compañero sirve como excusa para describir íntimos sentimientos sobre el mundo carcelario.

Desengañado de la sociedad inglesa, en mayo de 1897 Oscar abandona definitivamente la cárcel. Pasó el resto de su vida en París, y se traslada ese mismo año a un pueblito costero al norte de este país, viviendo bajo el nombre falso de Sebastian Melmoth.


Juan Bolea hace una excelente reseña de "La importancia de no hacer nada" en su columna "Sala de máquinas", que transcribimos a continuación. Nos ha interado especialmente cómo Bolea sitúa en el contexto actual la obra de Wilde, demostrando su vigencia y universalidad.

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El arte de no hacer nada

Juan Bolea

Además de La importancia de llamarse Ernesto, Oscar Wilde escribió La importancia de no hacer nada, uno de sus más profundos y agudos ensayos, que también había sido traducido, en antiguas ediciones, con el título de El crítico como artista.

Breviarios de Rey Lear acaba de recuperar esta pequeña obra maestra del ingenio y talento wildeano, especialmente recomendable para todos aquellos críticos literarios cuya escasa formación y fracaso creativo han derivado en comportamientos sectarios, redacción de libros institucionales y fecundación biliar. Leyendo a Wilde, tal vez recuperen parte de una frescura que nunca debieron sofocar intrigas y soldadas; tal vez, incluso, se decidan a transformar en arte una crítica literaria que hoy no es una cosa ni otra, sino una muy menor manifestación de la escritura. En este sentido, el hecho de que en España no haya un solo crítico literario influyente lo dice todo. Eso, en Barcelona o Madrid, que si escudriñamos en periferias podemos encontrarnos con familias enteras de monos gramáticos armados con pistolas.

Wilde, además de zaherir a los malos críticos, multiplica adagios y epigramas, paradojas e ironías, en una soberbia manifestación de egolatría... de la que también parece burlarse. "El engreimiento siempre es delicioso en la literatura", ironizará, fiel a su dogma de no dejar títere con cabeza, incluyendo la suya.

De su látigo verbal, divertido y juguetón, de esas garras de astracán con las que propinará zarpazos a géneros y autores tampoco escaparán muchos de sus colegas literarios. Así, de esa clase de popes tan dados a publicar sus autobiografías sentenciará: "Por norma, me desagradan los modernos libros de memorias. Suelen estar escritos por personas que o bien han perdido por completo la memoria o nunca han hecho nada digno de ser recordado".

En la parte seria de su trabajo ensayístico, Wilde saludará a los grandes clásicos --Shakespeare, Goethe, Keats-- y abominará de la contemporánea tendencia a vulgarizar la narración en prosa como un halago para el sentido de la vista, "en lugar de para el del oído, por cuyos cánones de placer debería regirse siempre".

La importancia de no hacer nada nos proporcionará un baño de lucidez y un toque de elegancia para renovar nuestra sensibilidad y refrescar la figura del gran dandy de la literatura decimonónica.


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Bibliografía

• Sala de máquinas. El arte de no hacer nada. Juan Bolea en El Periódico de Aragón.
La importancia de no hacer nada. Editorial Rey Lear.
Sitio web dedicado a Oscar Wilde.
Oscar Wilde gana el juicio después de muerto.
Oscar Wilde en wikipedia, de donde está sacada la foto.

3 comentarios:

  1. por qué pones un pdf que da la sensacion de que se ha descargado uno el archivo original y no una reseña qeu lo invita a pagar por un texto que ya está en el dominio público?

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  2. y ahora me obligas a pasar horas buscando un texto del que no se habla en ninguna parte.

    muchas gracias, chaval.

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  3. Mira "chaval": si entraste aquí buscando un enlace a la obra de Wilde, obviamente te equivocaste de lugar.
    Y, para colmo, tienes la caradura de reprocharme que no haya el trabajo que deberías hacer tú.
    No he hecho ese trabajo porque no me ha dado la gana.

    Respecto a que el texto ya está en dominio público, tienes razón: lo está el texto original.

    Búscalo, en inglés, claro, haz una edición nueva y deposítala en internet para que otros como tú se beneficien.
    Si no es ese tu propósito, antes de decir tonterías, entérate de cómo funcionan las cosas.

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