lunes, 10 de mayo de 2010

Para una comunicación más eficaz: lectura fácil

Entre el amigo que sufre "cefaleas agudas" y el que tiene "dolores de cabeza tremebundos", es evidente que el segundo será comprendido por un mayor número de personas. El lenguaje llano es la base de una comunicación clara y directa.

Un buen ejemplo que pone de manifiesto la necesidad de adaptar el lenguaje público para que sea entendido sin dificultad: se trata de, a través de un lenguaje claro y directo, "evitar palabras demasiado técnicas, frases de sintaxis compleja y una presentación poco clara".

Al menos un 30% de la población tiene problemas para leer. Es el caso de algunas personas con discapacidad, mayores o inmigrantes con un conocimiento insuficiente del idioma. Para estos grupos, se ha ideado un sistema de lectura fácil. Los escritos se redactan de acuerdo a unas normas que facilitan la comprensión y la accesibilidad, con palabras sencillas y de cuerpo grande.

El objetivo es claro: "una comprensión rápida de los textos; una comunicación más eficaz y cercana con el público destinatario".

La lectura fácil se basa en unos cuantos conceptos claros:

- Lenguaje sencillo que evita términos abstractos o simbólicos.

- El contenido describe los acontecimientos en orden cronológico. "Narran historias con una sola línea argumental, dan continuidad lógica a la acción y relatan acciones directas y simples, sin excesivos personajes".

- Evitar detalles superfluos y conceptos abstractos, en favor de las frases cortas y los términos sencillos
Otros factores que distinguen a estos textos son visuales.

- El cuerpo de las letras debe ser grande, con márgenes e interlineados amplios y la longitud limitada de cada línea.

- Las frases se deben adaptar al habla y cortarse  en el mismo punto en el que la voz se para al pronunciarlas.

- Los contenidos, además, se acompañan de imágenes que facilitan la comprensión.

Un escrito de lectura fácil transmite la información esencial, sin detalles superfluos; evita los conceptos complicados y los explica cuando sean inevitables; recurre a palabras sencillas y frases cortas, con una media de diez términos; no emplea la forma pasiva; y aprovecha las ilustraciones para completar el argumento.



¿Y dónde queda la literatura? ¿Ahora hemos de empobrecer nuestro lenguaje?
No se trata de literatura, sino de lograr una comunicación óptima en cuestiones públicas.

El interés social por la lectura fácil "nació en Estados Unidos y, paralelamente, en los países nórdicos un movimiento similar fijó su atención en las versiones de libros para personas con dificultad de comprensión. Así, que los literatos sigan escribiendo sus grandes obras, con metáforas, dobles sentidos y analepsis si lo creen conveniente, que, luego, los técnicos en lectura fácil pondrán la historia en orden cronológico, dejarán una sola línea argumental y reducirán el número de personajes, todo ello con letra clara y espaciados generosos. Las directrices las ha establecido la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias".


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Bibliografía

Sin rodeos, en La Vanguardia;
Textos de lectura fácil, en Consumer;
Asociación Lectura Fácil.

2 comentarios:

  1. que cosa más buena esta de escribir utilizando términos más simples y sencillos... no es necesario utilizar términos demasiado rebuscados y difíciles... no nos compliquemos tano y no compliquemos a los demás, escribamos frases cortas con términos más comunes que se puedan entender de mejor manera y permitan que la comunicación fluya exitosamente...

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  2. que cosa más buena esta de escribir utilizando términos más simples y sencillos... no es necesario utilizar términos demasiado rebuscados y difíciles... no nos compliquemos tano y no compliquemos a los demás, escribamos frases cortas con términos más comunes que se puedan entender de mejor manera y permitan que la comunicación fluya exitosamente...

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