miércoles, 9 de junio de 2010

"Cuando oigo la palabra cultura, echo mano a la pistola"

Hace unos días hablábamos del Miedo a la educación.
Un amable comentarista, que considera que la ciencia es bella, nos dejaba en un comentario un "edificante" rebuzno, muy adecuado al tema tratado:
El binomio educación-cultura siempre ha sido un tanto subversivo. Unos atribuyen a Goebbels, otros a Millán-Astray el siguiente rebuzno: "cuando oigo la palabra cultura, echo mano a la pistola".

La cita se le atribuye a varios autores: Goebbles, Goering, Millán Astray... En todos los casos suena coherente.
El caso es que he investigado un poco y he encontrado el origen de la frase, su autor, el contexto en el que fue pronunciada y, sobre todo, la frase original.

Fue Albert Leo Schlageter un icono del nacionalismo alemán y del nazismo. Una especie de soldado-mártir que se destacó por su activa militancia contra las tropas de ocupación francesas que habían invadido la mejor zona industrial de Alemania, el Ruhr, en 1923.
Por su participación en tareas de sabotaje contra las tropas de ocupación, fue detenido, procesado y fusilado el 26 de mayo de ese mismo año.

Casi de forma inmediata, el NSDAP "comienza la construcción del mito de Schlageter como mártir nacional. Se publican uno tras otro numerosos libros hagiográficos, además de todo tipo de material propagandístico. Hitler lo nombrará en Mein Kampf (1925) y con nombre cambiado es el protagonista de la novela (éxito de ventas) de Goebbels Michael. Ein deutsches Schicksal in Tagebuchblättern (1926)". 

Una de esas manifestaciones de encumbramiento social del héroe, la llevó a cabo el autor teatral Hanns Johst, "que había adquirido notoriedad como dramaturgo expresionista y había gravitado hacia el Partido Nazi a finales de los años veinte". La figura de Hanns Johst no es muy conocida, pero fue un activo contribuyente a los objetivos propagandísticos e ideológicos del partido y futuro régimen nazis.


En esa labor de adoctrinamiento escribió una obra trágica titulada Schlageter, "que fue estrenada con pomposidad el día del cumpleaños de Hitler, el 20 de agosto de 1933, en el Staatlichen Schauspielhaus de Berlin y con la presencia personal del Führer y la jerarquía nazi. Esta obra de teatro fue representada con mucho éxito en toda Alemania por compañías del NSDAP hasta el año 1945".


Pues bien; en esa obra, uno de los personajes principales, un tal Friedrich Thiemann
"rechazaba todos los conceptos e ideas culturales e intelectuales, argumentando, en una serie de escenas en que hablaba con el estudiante Schlageter, que deberían ser sustituidas por la sangre, la raza y el sacrificio." 


Y llega a decir, abundando en su contumacia:
"Wenn ich Kultur höre ... entsichere ich meinen Browning,"
"en cuanto oigo hablar de cultura le quito el seguro a mi Browning".


Esta frase puede resumir perfectamente la actitud de los nazis hacia la cultura, y se difundió rápidamente. En seguida se atribuyó a varios nazis destacados, pero sobre todo a Hermann Göring, simplificándose en el proceso en una frase más pegadiza y muy repetida: " Yo, cuando oigo la palabra cultura, echo mano a la pistola."


Como se ve, los jerarcas nazis no consiguieron acuñar por sí solos ni una sola frase notable, pero fueron unos auténticos maestros en poner a trabajar a otros para ellos, y conseguir que lo hicieran convencidos.


Por desgracia, aunque su régimen ha sido (más o menos) adecuadamente demonizado, sus prácticas de adoctrinamiento, manipulación, propaganda y desinformación han creado escuela.


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Bibliografía

Albert Leo Schlageter en Foro Gran Guerra.

5 comentarios:

  1. La autoexplicativa frase podría haber sido de cualquiera de los arriba mencionados. El Millancito Astray le gritó a Don Miguel de Unamuno, rector re-puesto por 4ª vez, de la Universidad de Salamanca, en la apertura del curso de 1937 (creo), mientras el maestro disertaba sobre la imposibilidad de la brutalidad para alcanzar la verdad: "¡¡Muera la inteligencia!! ¡¡Viva la muerte!!", que tampoco es mala. Y acto seguido sacó la pistola, y de aquél acto el maestro salió vivo porque la esposa de Franco se puso por delante literalmente y lo sacó de la sala.
    Quien olvida la historia, la repite.
    Un cordial saludo.

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  2. Verdaderamente, es una frase que se usó y usa(!?) en toda la historia... siempre tratando de aplastar la cultura... lo que pasa que la cultura hace "pensar" al hombre y al poder, eso no le gusta!!!!!!
    Un saludo

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  3. Muy interesante. Pero hay una errata en la fecha del cumpleaños del dictador.

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  4. Una versión argentina es: alpargatas si, libros no. Esa es otra razón de la decadencia de nuestro país.

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  5. Lo que no puedo conciliar es que fuera Göering el de la frasecita anti cultura, ya que ese nazi más bien coleccionaba obras de arte. Incluso fue estafado por van Meegeren, quien le vendió un falso Vermeer.

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