viernes, 18 de junio de 2010

Lo que Internet le está haciendo a nuestro cerebro

"Un cibernauta puede tener una mente más rápida y automática, pero es menos riguroso y profundo en su pensamiento".

"El uso cada vez mayor de Internet ha hecho que seamos más sofisticados con lo visual-espacial. Pero esas ganancias disminuyen la capacidad para el procesamiento profundo, reflexión e imaginación".

"Los hábitos de la gente cuando navega por Internet se mantienen cuando ya no está frente al computador".

“No se puede satanizar a la tecnología sino al uso que se le da”

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En los últimos años Nicholas Carr, un experto en literatura y lenguaje de la Universidad de Harvard, empezó a notar que sus hábitos cognitivos no eran los mismos de antes. 

Ya no podía sumergirse en una buena lectura por horas y horas sino que su concentración se interrumpía luego de dos páginas. “Perdía el hilo y quería iniciar otra actividad como ver mi correo, un blog o escribir un ‘e-mail’”. 

El principal sospechoso de su dispersión era Internet. Según él, su mente se había adaptado al mismo estilo de procesamiento de información que usa la red, compartimentada y sintetizada, y por ello ahora quería a toda hora información expedita, nueva, en partículas y no la prosa calmada y extensa que estaba acostumbrado a disfrutar.

Ese fue el punto de partida de una larga investigación que plasmó en el libro The Shallows: what Internet is doing to our brain (Los superficiales: lo que Internet le está haciendo a nuestro cerebro) lanzado este mes en Estados Unidos, en el que Carr trata de probar que estaba en lo cierto. 

Su hipótesis de que Internet está volviendo a las personas de pensamiento liviano y dispersas: el sistema de procesamiento de información en la red privilegia las interrupciones para estar pendiente de nueva información. 

El contenido se da desde varias fuentes, vídeo, texto e imágenes, y todas compiten por la atención del lector e impiden a la mente sostener el foco de atención en un solo tema. El chat y el e-mail, con sus alarmas, son otros distractores. Se calcula que un trabajador promedio chequea su buzón de correo entre 30 y 40 veces en una hora.

El problema es que para que la mente procese información en la memoria a largo plazo, que es la que produce las ideas complejas y enriquece el pensamiento, necesita de la memoria de trabajo, cuya capacidad es muy limitada. “Y solo cuando le ponemos atención a una nueva información podemos asociarla con conocimiento sistemático ya establecido en la mente”

Pero dada la estructura de Internet, esto es casi imposible de lograr en dicho medio. Cuando una persona navega en la red va de un lugar a otro, escaneando contenidos de manera rápida y superficial. Esto hace que la memoria de trabajo no logre retener mucha información y por lo tanto que el proceso de consolidación en la memoria de largo plazo no se dé. Un cibernauta puede tener una mente más rápida y automática, pero es menos riguroso y profundo en su pensamiento, según el autor.

Las investigaciones de Gary Small, experto de la Universidad de California, hacen parte del soporte científico de Carr, y muestran que la red no solo ha cambiado la manera en que el ser humano se relaciona, sino también ha modificado las conexiones en su cerebro

En un experimento con cibernautas asiduos y otros menos gomosos, mostró cómo con solo cinco días de entrenamiento en Internet, estos últimos lograban crear nuevos caminos neuronales en la mente. 
“Estamos adoptando los mismos hábitos de pensamiento: distraídos, apurados y superficiales”, dice Carr. El autor asegura que las habilidades que el cerebro adquiere para Internet le roban capacidad a otras áreas cognitivas. 

El uso cada vez mayor de Internet ha hecho que seamos más sofisticados con lo visual-espacial -dice Patricia Greenfield, de la Universidad de California-. Pero esas ganancias disminuyen la capacidad para el procesamiento profundo, reflexión e imaginación”. 

Michael Merzenich, pionero en el área de neuroplasticidad, concluyó que los hábitos de la gente cuando navega por Internet se mantienen cuando ya no está frente al computador. Por eso, aunque no estén conectados, algunos tienen más dificultad para leer un libro o un artículo largo en una revista, sienten una presión permanente por chequear el e-mail o escuchan el timbre del celular aunque no esté sonando.

Otro ejemplo es el texto con hipervínculos, que llevan a páginas donde pueden obtener más información. Cuando arrancó la fiebre de Internet se creía que un texto con este tipo de enlaces sería ideal para facilitar el aprendizaje, al dar más contexto y ampliar las perspectivas de un tema. 
Pero científicos canadienses en 2001 mostraron que cuando un texto en Internet tiene hipervínculos, la gente comprende menos que si lo lee sin estos enlaces. Otro investigador, Erping Zhu, de la Universidad de Míchigan, también encontró que a la gente le toma más tiempo leer estos textos que cuando no tiene dichas interrupciones. Zhu explica que cuando el cerebro ve estas señales debe decidir si hace un clic o no, lo cual implica apartarse por segundos del texto original.

El multitasking (hacer varias tareas de manera simultánea) es para Carr otro mito. Un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford encontró que las personas que están conectadas a Internet y que aparentemente manejan chat, celular y correo de voz a la vez, en realidad son más distraídas y tienen menos control sobre su memoria de trabajo. Los neurocientíficos explican que el cerebro no puede enfocarse en dos cosas al tiempo. Lo que sucede es que hoy la gente cambia el foco de atención de un tema a otro con gran facilidad, pero a un costo muy alto pues cada vez que lo hace “el cerebro tiene que reorientarse y esto quita recursos mentales”, señala Carr. Otros estudios indican que cambiar de tareas con frecuencia lleva a pasar por alto o a mal interpretar información importante.

A pesar de todo el psicólogo Diego Castrillón considera que hay una gran cantidad de estudios que muestran lo contrario, es decir, “que Internet nos hace más inteligentes”. Uno, publicado en 2009, mostró que los videojuegos mejoran sustancialmente tareas cognitivas, desde la percepción visual hasta la atención y la memoria. 
Castrillón considera que Internet ha vuelto menos hábil a la gente en cosas cotidianas, como recordar teléfonos, pero también ha tenido efectos positivos en la especialización de las personas. “Si en una bases de datos escribo la palabra ‘depresión’ el resultado son miles de investigaciones y todas recientes”, dice. 
Esta gran oferta de información ha llevado a las subespecialidades, que exigen procesos cognitivos profundos y no superficiales, como asegura Carr.

No se puede satanizar a la tecnología sino al uso que se le da, dice Castrillón, para quien es obvio que una persona que quiere concentrarse apaga todos esos distractores. De hecho, el software exitoso que se usa hoy en colegios para mejorar el proceso de aprendizaje solo permite la navegación para temas relacionados con el foco de estudio y no para chatear con los amigos de Facebook. Y si bien es cierto que Internet ha sido la causante de muchos problemas, como el descenso del nivel de lectura de libros, ese tipo de cambios siempre sucede con grandes transformaciones sociales.

La invención de la imprenta trajo consigo una disminución de la tradición oral; la televisión, de la cultura de la radio, y ahora es Internet. Como dice Jonah Lehrer, autor de How we decide, cada tecnología viene con sus compensaciones, pero eso no significa que Internet vaya a echar a perder talentos cerebrales cruciales.

Y da el ejemplo de T.S. Eliot, quien en 1916 tenía miedo de escribir su poesía en la novedosa máquina de escribir. “La maquina sirve para la lucidez pero no sé si promueva la sutileza”, le escribió a un amigo.
Más tarde el poeta presentó su obra The Waste of Land, en la que se encuentra uno de los más importantes poemas del siglo XX, que fue parcialmente compuesto en una máquina de escribir.


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Bibliografía:

• El artículo original de donde salen estas reflexiones es ¿Internet embrutece? en Noticiaaldia.com.
Hemos suprimido algunas referencias bibliográficas y parte del texto para aligerarlo un poco y hacer el contenido más accesible, así como el añadido de hipervículos informativos. (Edit: El artículo ya no está disponible en la web citada).
Lo reproducimos aquí para contribuir a su difusión.
• Artículo de Nicholas Carr, "lo que internet le está haciendo a nuestros cerebros", que da origen al anterior apunte.
Reseña del libro en inglés.
How we decide, de Jonah Leher.

16 comentarios:

  1. Prefiero esto que no estar como un zombie todo el dia delante de la television asintiendo a todo lo que sale en la pantalla.

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  2. Interesante reflexion, el "attention span" se ha reducido considerablemente en los ultimos anyos, y no esta de mas recordar que se puede sobrevivir unas horas sin interrupciones de tipo email/chat/facebook/blogs/feeds/twitter.

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  3. Traslado aquí el comentario que puse en MNM (y no pude poner aquí porque tu blog lo tengo capado desde el curro):

    Se puede decir más alto, pero no más claro. Si te dejas llevar por el uso fácil de Internet es cierto que consigues aprender y memorizar muchas información y muchos datos... como para ganar al Trivial. El problema es que pese a darte esa facilidad para ganar al Trivial, careces del conocimiento suficiente como para razonar o explicar detalladamente la razón de esas respuestas que te han permitido ganar al Trivial.

    En pocas palabras, la inmediatez está matando al conocimiento.

    Gran artículo, y me has dejado muchas ganas de escribir al respecto. Posiblemente lo haga pronto.

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  4. Interesantísimo. Realmente me siento como describe Nicholas Carr. En cuanto a los hipervínculos en los textos, creo que da en el clavo. Cuando hay abundancia el texto se hace confuso o ilegible. ¡Y no digamos si contiene snapshots!

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  5. ¿Qué tal si Nicholas se está poniendo viejo, y le echa la culpa a internet de su falta de concentración?

    Cuando lo leí por primera vez, pensé igual que ahora: si tan sólo le hubiese (Carr) puesto otro título. Por ejemplo, "lo que podemos hacer a nuestro cerebro usando internet"

    Los seres humanos somos los responsables. Internet sólo es una cosa que está ahí. No puede actuar sobre nosotros. Nos podemos distraer viendo un hormiguero, y las culpables no serían las hormigas. Podemos ser entomólogos de excepción, y el mérito tampoco sería de ellas.

    Ok, si nos sentamos en el hormiguero, las hormigas sí pasan a ser responsables de nuestras picadas ;-)

    En fin, un buen final que compensa un mal comienzo. Bien hecho Castrillón.

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  6. Yo también me siento igual ... gran artículo.

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  7. ¡Hola!
    Comentaba, pero mi extensión era excesiva.
    Lo he posteado en: http://cerquesirecerques2.blogspot.com/2010/06/comentando-que-por-extenso-no-dejo-y.html

    Dejo el dato porque mi escrito procede de esta lectura.

    Saludos

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  8. Internet es una herramienta que bien usada no solo no es nociva para nuestro cerebro y nuestro conocimiento, más bien es lo mejor que nos podía haber pasado.
    Hay mucha gente que habla de internet pensando en las redes sociales pero nunca lo hace en otras herramientas como los foros, las recetas para solucionar problemas, los wikis, etc... internet es La Biblioteca, el Conocimiento Compartido Universal, instantánea, universal, democrática (mientras quede neutralidad en la red).

    Que se use el cuchillo para matar no quita que haya salvado multitud de vidas al separar higiénicamente la comida entre varias personas, aunque algunos prefieran seguir dándole dentelladas alvenado y sigan sin salir de la cueva.

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  9. Yo creo que eso es falso. El cerebro se hace con el uso y la práctica determinada que se realice. Particularmente noto dificultades para la lectura profunda no cuando estoy acostumbrada al uso de internet, sino cuando estoy acostumbrada al estudio intensivo universitario; vienen las vacaciones e intento irme rehabilitando.

    Internet y la lectura profunda son las dos herramientas más inmediatas y asequibles de sabiduria que hoy en día poseemos, vamos, creo yo.

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  10. Se puede afirmar que el invento de la escritura fue un cambio epistemológico de gran magnitud para la humanidad. Se podría decir lo mismo del hipertexto? en un libro hay una lectura lineal, extensa y enfocada en un solo asunto. En el hipertexto la lectura da saltos, cambia de tema, es más acotada y no tiene fin. Podría representar esto un cambio a nivel cognitivo del modo en que la humanidad adquiere y procesa el conocimiento? es decir, hay dos generaciones que están en la transición, la que nació con el libro y ahora es usuario de la red y la que nació con internet pero aún debe leer libros como parte de su formación inicial. Esto está aún en proceso, por lo mismo es un debate abierto.

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  11. Lo que Belen Esteban le hace a nuestro cerebros

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  12. No estoy de acuerdo en absoluto. Si bien es cierto que adoptamos cierta tendencia a distraernos cuando trabajamos, en mi opinión, esta tendencia también depende del medio en el que nos encontremos y hasta qué punto queramos dejarnos llevar. Por ejemplo, yo no siento la necesidad de mirar el móvil/correo/red social favorita cuando estoy leyendo un buen libro, ahora, si estoy trabajando, y de vez en cuando necesito hacer una parada, al igual que hay quien se fuma un cigarro, prefiero "bichear" estas cosas. Otra cosa es que gracias a la capacidad de selección de contenido de calidad que nos a magnificado Internet, queramos desechar cualquier contenido que nos aburra de alguna u otra forma con más rapidez y perdamos la concentración por ello.
    Dos anotaciones:
    1. Rueda de ratón para abrir en nueva pestaña un enlace sobre la marcha y seguir leyendo (automático, el cerebro no tiene que tomar esta decisión, al igual que no lo hace para elegir la tecla que pulsamos mientras escribimos con teclado).
    2. Notificaciones automáticas: Por lo general la gente sabe de la inmediatez (en la actualidad) de los sistemas de notificaciones y no está forzando las comprobaciones constantemente.

    Me da la sensación de que la base sobre la que se fundamenta está anticuada y no contemplaba el uso de pestañas ni AJAX en la web.

    Siento extenderme tanto en mi humilde opinión, un saludo y felicitaciones por el artículo.

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  13. Certeras reflexiones sobre lo que nos está pasando, y que yo he experimentado en los últimos años. Soy dependiente de internet. Sigo leyendo pero con menos concentración. Necesito ir al ordenador para ver si hay algún mensaje o comentario o pienso en mi próximo post. Nuestra atención es parcial y discontinua. Lo veo en mis alumnos también. La fragmentación, los enlaces hipertextuales, la superficialidad son claves en nuestro tiempo. No me cabe duda. Pero también sé que son irrevocables. No hay vuelta atrás, como no la hubo con la imprenta que fue dejando atrás los relatos orales. Nuestro tiempo es más efímero que nunca. Nada permanece y todo se sucede vertiginosamente. Pero es nuestro tiempo. Nadie puede oponerse a su tiempo. Si podemos salvar -a modo de la Fundación de Asimov- el mundo del clasicismo, de la cultura tradicional, del saber del pasado... podremos enlazar modernidad e historia. Lo que no se puede hacer es pensar que nuestro tiempo es estúpido. Nunca ha habido tantas mentes pensantes como las hay ahora. Ninguna será Platón o Nietzsche, tal vez, pero cada uno aporta en red una parte del universo. No tiene equivalencia. El presente y el futuro es así. Más vale que nos acostumbremos.

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  14. Todo esto lo único que demuestra es la capacidad de adaptación del cerebro a un medio cambiante. Si de pronto desapareciera Internet (y ya de paso, la tele), ¡Oh! ¡Ah! ¡Lo que la ausencia de Internet le está haciendo a nuestro cerebro! ¡Ya no puedo pasar de una noticia a otra con fluidez! ¡Mi cerebro se atasca y necesita profundizar en los libros, olvidando todo lo demás que podría estar atendiendo!

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  15. estoy de acuerdo con lo que dice el articulo de hecho Internet tambien esta causando mas problemas, aporta mas a la globalización, contamina sin darnos cuenta mas de lo que soluciona de hecho la computadora el mouse daña las manos cuidado pero si vivimos en un mundo consumista, cientificista, donde ya no abastece nada; conformarnos con ampliar contenidos teoricoconspiranoicos en internet seria como dar respiración artificial a un enfermo terminal de ahi digo que la paz mundial es imposible mientras el ser humano siga terco en las ideas destructivas de omnipotencia

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