viernes, 25 de junio de 2010

Moby Dick y el vertido del Golfo de México: el paralelismo con Ahab

En las semanas transcurridas desde la explosión de la plataforma, los paralelismos con Moby Dick han sido dolorosamente reveladores a medida que el vertido se convierte en un recordatorio de las limitaciones del hombre para controlar la naturaleza para satisfacer sus necesidades.

Uno de los temas de Moby Dick sigue vigente:
"la gente en tierra firme no quiere saber de las cosas feas que pasan en el mar". "Queremos comodidad, pero no saber demasiado de dónde viene o lo que la hace posible".

Pero igual que los balleneros tenían que alejarse cada vez más, las empresas petroleras están perforando cada vez a más profundidad, hasta niveles que solo son posibles gracias a la tecnología más avanzada, funcionando hasta sus límites.



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"La paralaje de Ahab: tras la avidez de aceite de ballena, la de petróleo"

Un barco especialmente preparado se aventura en aguas profundas del acéano en busca de aceite de ballena, cada vez más difícil de encontrar.
La jerarquía a bordo se complica. La ambición supera en importancia a la habilidad. Las impredecibles fuerzas de la naturaleza se despiertan de repente y la muerte y la destrucción llegan con ellas. "Algunos se cayeron de bruces", explicaba un testigo ocular en referencia a la tripulación afectada. "A través de la grieta, oían manar las aguas".

Las palabras podrían haber salido fácilmente de la boca de los supervivientes de la malograda plataforma petrolífera Deepwater Horizon, matando a 11 personas y provocando el mayor vertido petrolifero de la hisotria de los EE.UU. Pero el que las pronuncia es el grandilociuente y díscolo hombre de Manhattan al que conocemos como Ishmael, cuya propia embarcación malograda, el ballenero Pequod, solo navegó por las páginas de Moby Dick.

En las semanas transcurridas desde que se produjo la explosión de la plataforma, los paralelismos entre este desastre y la catástrofe postmodernista que imaginara Melville hace más de un siglo y medio han sido en ocasiones impactantes, y dolorosamente reveladoras a medida que el vertido se convierte en un recordatorio de las limitaciones, incluso hoy en día, de la capacidad del hombre para controlar la naturaleza para satisfacer sus necesidades.

A lo largo de los años, la novela ha servido como una metáfora sorprendentemente flexible para todo tipo de cosas, desde la energía atómica hasta la guerra de Irak. Ahora, a 80 km de la costa de Luisiana, sus temas (la arrogancia, la destructividad) siguen tan vigentes como siempre.

La gigante petrolera británica BP, que arrendó la Deepwater Horizon para perforar el pozo, ha sido elegida de forma natural para el papel de Ahab; la última vez en uno de los blogs de Al Jazira escrito por Nick Spicer, que compara la misión maniaca del cazador de ballenas con los peligros de la codicia 

"no solo de un hombre como el capitán Ahab, sino también de toda la tripulación y de toda la sociedad que apoya esta búsqueda de aceite por todo el mundo".

Andrew Delbanco, autor de Melville: his world and work, comenta:
"Es inevitable establecer una analogía entre la búsqueda incansable de aceite de ballena en la época de Melville y de petróleo en la nuestra".
La historia de Melville "es sin duda, entre otras muchas cosas, un cuento con moraleja sobre el terrible coste de explorar la naturaleza para los caprichos del hombre".
"Es una historia de autodestrucción infligida al que destruye y la visión apocaliptica del final parece espeluznantemente pertinente hoy en dia".

La caza de ballenas era la industria petrolífera de su época, los siglos XVIII y XIX, cuando cientos de barcos surcaban los acéanos en busca de aceite que podía obtenerse de los mayores mamíferos del mundo. De los cuerpos de los cachalotes podían extrarse docenas de barriles.

El aceite se quemaba en millones de lámparas, servía como lubricante para máquinas y se procesaba para producir velas reconocibles por su llama clara y brillante. Además, los huesos de ballena podían usarse para armar corsés, la piel podía curarse para producir cuero, y el ámbar gris, la aromática sustancia digestiva, se podía incluir en perfumes. Los puertos de Nueva Inglaterra eran los centros energéticos de su época y se crearon fortunas con dinero obtenido del aceite de ballena.

Según Philip Hoare, autor de The whale: in search of the giants of the sea, hubo un momento en que EE.UU. llegó a exportar cuatro millones de litros al año a Europa.

Pero de modo muy similar a la industria petrolera moderna -que se inició en la década de 1850- la caza de ballenas se topó pronto con los límites de sus recursos. Los cotos de caza cercanos a norteamérica habían desaparecido a principios del XIX. Y las distancias que los barcos tenían que recorrer para seguir encontrando ballenas provocó el suceso que inspiró Moby Dick, el hundimiento del ballenero Essex, al que embistió un cachalote en el Pacífico Sur, a más de 16.000 km de su lugar de origen.

El Essex se dirigia allí para cazar en un lugar con abundancia de ballenas llamado el Coto del mar, un nombe que hace pensar en la altamente productiva región petrolífera en la que la Deepwater Horizon estaba funcionando cuando estalló. Los yacimientos submarinos de este tipo han hecho del Golfo de México la fuente de petróleo que crece más rápido de EE.UU. y supone un tercio del suministro nacional.

Pero igual que los balleneros tenían que alejarse cada vez más, las empresas petroleras están perforando cada vez a más profundidad, hasta niveles que solo son posibles gracias a la tecnología más avanzada, funcionando casi hasta sus límites. La Guardia Costera ha advertido de que esta tecnología ha avanzado más deprisa que la vigilancia del Gobierno y también de los medios para corregir fallos catastróficos.

Sin embargo, Delbanco advierte de la tendencia a creer que Moby Dick es una obra moralizante sobre el medio ambiente. Melville se preguntaba si la ballena "no debía ser erradicada por fin de las aguas, y la última ballena, como el último hombre, fumar su última pipa".

Pero da la impresión de que habría considerado que la pérdida sería mayor para la literatura que para el ecosistema. "Incluso aunque se asqueaba de su ceguera y su brutalidad, Melville aplaudía el heroísmo de los cazadores que no se detenían ante nada para conseguir lo que exigía la civilización humana".

Como es lógico, el vertido ha cambiado el debate sobre cómo debería funcionar la industria petrolera y torcido el cálculo político en el que se basaban los planes del presidente Obama de abrir nuevas e ingentes zonas a la perforación en alta mar.

Pero uno se pregunta si Melville no volverá a aparecer, ofreciendo su lúgubre sabiduría, cuando se contenga la fuga y las tareas de limpieza empiecen a desaparecer de las noticias.

Delbanco señala que uno de los grandes temas de Moby Dick es que
"la gente en tierra firme no quiere saber de las cosas feas que pasan en el mar". "Queremos comodidad, pero no saber demasiado de dónde viene o lo que la hace posible".
"El vertido de crudo en el golfo es un horror pero ¿cuántos estadounidenses están dispuestos a pagar más por su petróleo o para hacer la inversión necesaria para desarrollar energías alternativas?"
"Sospecho que es una pregunta que Melville nos haría en estos momentos".

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Bibliografía
• El artículo orginal en inglés es "The Ahab Parallax: "Moby Dick" and the spill", firmado por Randy Kennedy, para el New York Times, el 11 de junio de  2010.
La traducción es "cortesía" (con algunos matices) del suplemento "The New York Times" en castellano que edita en papal el diario El País los jueves. No tiene edición web.
El título en castellano es "La paralaje de Ahab: una sed insaciable" en portada, y "La paralaje de Ahab: tras la avidez de aceite de ballena, la de petróleo" en páginas interiores.
Moby Dick en castellano y online.
Moby Dick en google libros. Inglés.
Moby Dick en Wikipedia.
• Reseña sobre Moby Dick en libros.elitista.info.
La terrible historia del naufragio del Essex.
Essex (ballenero) en wikipedia.
The life and works of Herman Melville.
La brújula del Capitán Ahab. (La ciencia en la literatura)
Moby Dick. Ahab, Capitán del odio.
Persecución de la ballena. Antonio Muñoz Molina para Babelia.
• Andrew Delbanco: Melville: his world and work. (En castellano: Melville.  Barcelona: Seix Barral, 2007; 512 pp.; col. Los tres mundos; trad. de Juan Bonilla; ISBN: 978-84-322-0904-8.)
• Philip Hoare: The whale: in search of the giants of the sea,

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