lunes, 12 de julio de 2010

Vae victis; Víncere scis, victoria uti nescis

La historia siempre acude en nuestra ayuda. Veamos cómo, un día como hoy*.


Vae victis:
"¡Ay de los vencidos!".
En el 390 a.c., los galos sitiaron Roma. Y la conquistaron.
El precio por retirarse era una cuantiosa suma de oro. Los vencedores trucaron la balanza. Cuando los romanos protestaron por ello, las palabras del jefe galo Breno fueron, mientras añadía su espada al peso de la balanza: Vae victis.

Los vencidos quedan a merced de los vencedores. Y la historia, escrita por éstos, suele maltratar a aquéllos, obviando cualquier mérito que pudieran haber contraido con anterioridad.
Lean la prensa de hoy o pregunten por Holanda.



Sin embargo, esta realidad, no siempre es así de injusta.
El caso más significativo son los vesos que Horacio escribió con motivo de la conquista de Grecia por parte de los romanos, unos poco siglos después de la frase anterior:

Graecia capta ferum victorem cepit:
"Grecia vencida venció a su fiero vencedor".

Continúa Horacio:
"et artis intulit agresti Latio"
"y llevó las artes al rústico Lacio"

El dominio cultural de los griegos se impuso en el mundo latino, a pesar de su primacía militar. De ahí que la derrota militar griega acabase por convertirse en una victoria cultural cuya huella e influencia han llegado a nuestros días.

Es la calidad de los derrotados la que, con frecuencia, hace grande a los vencedores.
Hoy en España nadie creerá estas palabras. Pero pregunten en Holanda.



Víncere scis, Hannibal, victoria uti nescis
"Sabes vencer, Aníbal, pero no sabes aprovechar la victoria"

Aníbal, general cartaginés, derrotó consecutivamente a las legiones romanas en una de la secuenca de batallas más famosa de la antigüedad: Tesino, Trebia, Trasimeno y Cannas.
Tras ésta última, a las puertas de Roma, decidió refugiarse, concediendo a los romanos la oportinidad de reorganizarse. Como todo el mundo sabe, el desenlace de la historia culminó con la oportuna venganza de Roma sobre su oponente, al que literalmente hizo desaparecer de la historia posterior.
El lugarteniente de Aníbal, Maharbal, le reprochó su falta de arrojo con estas palabras:
«Verdaderamente, los dioses no han querido dar todas las virtudes a la misma persona. Sabes sin duda, Aníbal, cómo vencer, pero no sabes cómo hacer uso de tu victoria».


Veremos, de ahora adelante, si somos capaces de hacer un buen uso de la victoria.

Alea jacta est.


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* Ayer, la selección española de fútbol se proclamó campeona del mundo, al derrotar a Holanda en la final del Campeonato Sudáfrica 2010.
Nota para despistados.

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