jueves, 26 de agosto de 2010

Orígenes de la navegación submarina

El sueño humano de nevegar los abismos del fondo del mar comenzó a materializarse hace más de 2000 años, cuando ya otros hombres anduvieron bajo las olas protegidos por campanas de aire.

Pero los primeros intentos de navegar de verdad se remontan a los siglos XVI y XVII.

William Bourne fue el primero en diseñar un sumergible en 1578.
Y en sus diseños se inspiró Cornelius Drebbel para construir entre 1620 y 1624 "un submarino dirigible con una estructura de madera recubierta de cuero".
"El modelo final tenía 6 remos y podía transportar 16 pasajeros. Durante esta presentación, el submarino se mantuvo sumergido durante tres horas y se transladó desde Westminster a Greenwich ida y vuelta, a una profundidad entre 12 y 15 pies". 
Una proeza para la época, pese a lo cual no mereció el interés de las autoridades.

No es arriesgado afirmar que Cornelius Drebbel fue el inventor del submarino.


Tendrían que pasar casi 200 años para encontrar un nuevo proyecto de submarino: fue Robert Fulton quien en 1800 diseñó y probó en el río Sena, por encargo de Napoleón Bonaparte, el Nautilus, primer submarino de hélice. También de propulsión manual, estuvo sumergido más de una hora, pero para evitar la asfixia de sus tripulantes, todavía precisaba de un esnórquel conectado a la superficie.
Su estructura era de hierro con recubrimiento de cobre. Y aunque se dersarrolló paralelamente un sistema de utilización de explosivos para el hundimiento de buques enemigos, ni el gobierno francés ni el británico consideraron conveniente apoyar su patricinio.

(Supongo que el nombre de Nautilus les dice algo.
Al menos Julio Verne; o el primer submarino que navegó por el Polo Norte)


Mención expresa merece Cosme García, quien pensó en ir más allá de buzos y trajes y tuvo la audacia de construir una verdadera nave capaz de realizar inmersiones. Realizó una primera prueba hacia 1858 en Bacelona con "poco más que un cilindro de metal con unos tres metros de eslora que podía sumergirse gracias a la inundación de varios depósitos adosados al casco. Se impulsaba con remos, lo que le daba al conjunto un aspecto de extraña barca muy poco atractiva. La prueba realizada con el cacharro cilíndrico no marchó muy bien, pero sólo se trató del primer intento".

"Aprendiendo de los errores, Cosme mandó construir un submarino más avanzado. Así, el aparato-buzo, tal y como Cosme lo llamaba, surcó las aguas del puerto de Alicante en el verano de 1860, dotado de ingeniosos artilugios. Por ejemplo, el navío de casi seis metros de eslora era hermético, contaba con timones y sistemas de lastre capaces de ofrecer una maniobrabilidad considerable. La ley de Privilegios exigía que aquello que fuera presentado para conseguir una de aquellas primitivas patentes debía probarse en el mundo real antes de lograr el codiciado documento. Ante notario, la nave de Cosme consiguió superar la prueba, pero no pasó de ahí".

Así describe su gesta el diario La Época, en su edición del martes 14 de agosto de 1860.
Hace pocos días que tuvo lugar en Alicante la prueba del aparato buzo inventado por D. Cosme García. El inventor, con uno de sus hijos, se introdujo en el aparato. Desde el interior de este, lo sumergió sin auxilio ninguno al mayor fondo que se conoce en este puerto, y permaneció sumergido y completamente incomunicado con el exterior por espacio de tres cuartos de hora precisamente. Durante este tiempo se movió en todas direcciones, quedando entre dos aguas, haciéndose visible a la superficie varias veces para dar señales de que ninguna novedad ocurría. Según parece, los que presenciaron la prueba quedaron satisfechos de ella.

El caso de Cosme García mereció estas palabras de Eduardo Andicoberry en la edición del 15 de agosto de 1916 de La Ilustración Española y Americana:

…hasta ahora, para la creencia del vulgo, era Peral el precursor en España de la navegación submarina. Los más ilustrados sabían que Narciso Monturiol, el inmortal gerundense, realizó las pruebas oficiales de su barco-pez, Ictíneo, el día 7 de marzo de 1861, y le atribuían la gloria de ser el primero que llevara felizmente a cabo los ensayos de naves sumergibles. En tanto, el verdadero precursor, don Cosme García Sáez, permanecía en el olvido sin que, ni aun en su propia cuna –Logroño–, perpetuase su gloriosa memoria el simple rótulo de una calle. 


Y llegamos al 24 de septiembre de 1859:

Colocado el Ictíneo a unos 100 metros de la punta del muelle viejo, el Señor Monturiol, con cuatro individuos más, se han encerrado erméticamente en él. Y tomando la cantidad de lastre suficiente se ha sumergido el barco con toda seguridad, pero lentamente.


El primer movimiento ha sido de descenso vertical, bajando a la profundidad de diez metros. Después de otros movimientos en varias direcciones ha ascendido definitivamente a la superficie, y descagando lastre, hemos visto aparecer al señor Monturiol y demás sujetos, a las doce menos diez minutos en punto, sin observar en ellos el menor síntoma de malestar.


El Ictíneo ha permanecido dos horas y veinte minutos en completa incomunicación con nuestra atmósfera.


Así describe la crónica del Diario de Barcelona del 24 de septiembre de 1859 la primera inmersión del sumergible Ictíneo, que tuvo lugar el día anterior.


Narcís Monturiol no usó el término submarino sino el mucho más sugerente de Ictíneo, "pez barco" en griego.

El propio Monturiol dejó escritos una "Memoria sobre la navegación submarina" y un "Ensayo sobre el arte de navegar por debajo del agua".

Su "nave para navegar por debajo del agua" construida con madera recubierta de cobre era sorprendente por su simplicidad, seguridad y maniobrabilidad. Pudo haber dado un giro a la marina de nuestro país pero por causas coyunturales no prosperó más allá de sus dos prototipos (1859 y 1864), ensayados con gran éxito".

Cabe destacar de Monturiol su perfil humanista y de intelectual: "además de precursor del submarino, fue seguidor del socialismo utópico que abanderaba Étienne Cabet y, desde esas convicciones, combatió la pena de muerte, defendió una mayor presencia de la mujer en la sociedad y luchó por la República como modelo de Estado para España".



Después vino Isaac Peral, cuyo invento, si bien ha pasado a ocupar muchas páginas en los anales de la ingeniería naval y de los libros de historia, tampoco corrió mejor suerte. Corría 1888:

"...a pesar del éxito de las pruebas de la nave, las autoridades del momento desecharon el invento y alentaron una campaña de desprestigio y vilipendio contra el inventor, al cual no le quedó más remedio que solicitar la baja en la Marina e intentar aclarar a la opinión pública la verdad de lo sucedido".

Lo que vino después ya no son los orígenes sino la evolución y consagración de un sistema de navegación que lo mismo ha servido para grandes investigaciones científicas como para las mayores tropelías bélicas.


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Bibliografía:
Cornelius Drebbel. The inventor of the submarine.
Robert Fulton en wikipedia.
Cosme García y el primer submarino español.
Narcís Monturiol, un humanista por los abismos del mar (podcast de Documentos RNE)
A steam powered submarine: the Ictíneo.
El submarino de madera a vapor de Narcís Monturiol: el Ictíneo.
Narciso Monturiol en wikipedia.
Narcís Monturiol en el Enciclopedia.
La ingeniería y el proyecto del Ictíneo de Monturiol, 1857-1868.
Submarinos españoles desde 1858.
2009. Any Monturiol.
Museo Virtual de Issac Peral.
Issac Peral, inventor.
• Julio Verne: 20 000 leguas de viaje submarino.

1 comentario:

  1. Todo lo que hoy parece fácil ha nacido del sueño y el valor de un pionero.

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