lunes, 6 de septiembre de 2010

El teratológico caso de la biblioteca constreñida

Una biblioteca es básicamente un lugar "cuya finalidad consiste en la adquisición, conservación, estudio y exposición de libros y documentos" y, por extensión, un "local donde se tiene considerable número de libros ordenados para la lectura".

Sabemos que esos libros, documentos y material gráfico y sonoro son accesibles para el público en general y prestables, gratuitamente, en determinadas circunstancias para los miembros o socios.


Pero, por desgracia, estas buenas intenciones de divulgación de las artes, la cultura, la ciencia, el conocimiento en general, están gestionados por personas a las que, poco a poco, les va interesando más su propia comodidad que velar por la correcta y generalizada accesibilidad a los contenidos.


Como fieros Cerberos, van imponiendo normas restrictivas, limitaciones, inconvenientes, hasta convertir el servicio casi en un favor.


La biblioteca de la que les hablo existe realmente, situada en una localidad de más de 10.000 habitantes, centro de atención turística tanto en verano como en invierno, con aspiraciones olímpicas.


Se podrá argumentar que es una cuestión de falta de medios humanos; pero más parece falta de voluntad o de correcta gestión.
El resultado es que las dificultades son tantas a la hora de acceder a sus servicios que le quitan las ganas de usarla al más avezado y voluntarioso usuario.


El ejemplo de lo que le digo se pone de manifiesto en la multitud de carteles "informativos" que adornan con profusión las paredes, plagados de amenazas, eventuales sanciones, restricciones, limitaciones de uso...

Por no hablar de la omnímoda presencia del personal repitiendo a todo el que se asoma la obligación de cumplir con todas las normas, incluso en los casos en los que la bilioteca está vacía y no existe riesgo de masificación, espera o abuso.

En fin; que un poco de flexibilidad nunca está de más para no ponerle más trabas al ya de por sí escaso acceso a la cultura de estos tiempos que corren de fútbol y telebasura.






5 comentarios:

  1. jajajaja!!!!

    Menos mal... hasta hoy pensaba que se trataba de un tema personal. De esta biblioteca - Jaca: quiero y puedo decirlo- me echaron con sermón incluido por ponerme a consultar internet en un ordenador que estaba vacío. Yo, que ejercía de peregrino con aires de ignorante turista, desconocía que para hacer algo así necesitara la venia del personal.

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  2. Leñe, da miedo. Torquemada reencarnado en bibliotecaria, ¡quién se lo iba a decir!

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  3. Terrible. En Bogotá, Colombia, algunas bibliotecas te prestan los ,libros a domicilio y en Transmilenio, que es una especie de buses de transporte masivo, en las estaciones se dejan y se llevan libros, sin ningún otro requerimiento que estar usando el servicio; claro, muchos libros se han perdido, pero muchos también han ido pasando de mano en mano de los usuarios del servicio; y en algunos parques, te prestan el libro para usarlo en el parque con tan solo tu identificación. Saludos a tan dichosa biblioteca.

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  4. Eurípides, Sófocles y Esquilo7 de septiembre de 2010, 2:08

    Yo he tenido muchos problemas con esta biblioteca, el personal es incompetente hasta decir basta, he tenido varias enganchadas con ellas, me han llegado a decir que no estaban ahí para buscarme un libro (no lo encontraba) y que no puedo ir a la biblioteca a mirar libros como si nada, que tenia que ir ya sabiendo cual sacar, otro día me dijeron que no tenía DNI y que no podía estar allí... Lo de la biblioteca infantil es casi ridículo, se permite más ruido en la sala de adultos que en ella.

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  5. Así es mi Cicely, Alaska!!
    La verdad es que no está nada bien gestionada y a muchos se les quitan las ganas de volver. El truco está en pasar de todo y parecerte a un autista si quieres disfrutar de un momento agradable.

    Lamentable.

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