viernes, 15 de octubre de 2010

El escritor frente al farsante: de cómo Jonathan Swift desenmascaró a John Partridge

Jonathan Swift es mundialmente conocido por su obra más célebre: "los viajes de Gulliver".

Publicada en 1726 esconde una sátira feroz contra la vanidad y arrogancia humanas.

Su visión satírica de la sociedad de su tiempo le llevó a protagonizar una curiosa anécdota, bajo el pseudónimo de Isaac Bickerstaff, contra un conocido astrólogo de la época, John Partridge, "cuyas predicciones son siempre vagas, imprecisas y erróneas".

Fue seguramente el inventor del Hoax, tal fue la repercusión de lo sucedido.


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Jonathan Swift es mundialmente conocido por su obra más célebre: "los viajes de Gulliver".

Publicada en 1726 bajo el aspecto de libro de viajes, género habitual en el XVIII, esconde una sátira feroz contra la sociedad de su tiempo y contra la vanidad y arrogancia humanas.

"Los viajes de Gulliver es una obra salvajemente amarga y, en ocasiones, indecente, una desabrida burla a la sociedad inglesa de su tiempo y por extensión al género humano".

Hasta tal punto es así, que si bien la primera parte, El viaje a Liliput, ha pasado a la historia como un clásico de la literatura infatil y juvenil, la última, El viaje al país de los Houyhnhnms, suele excluirse de muchas ediciones juveniles por su mordacidad.

No se pierdan la descripción que hace de unos "detestables animales" llamados "yahoo":

Es imposible pintar el horror y el asombro que sentí cuando aprecié en aquel animal abominable una perfecta figura humana. Cierto que el rostro era ancho y achatado, la nariz hundida, los labios gruesos y la boca grande; pero estas diferencias son comunes a todas las naciones salvajes, donde las facciones de la cara se desfiguran por dejar los naturales a sus hijos que se arrastren contra el suelo o por llevarlos a la espalda con las caras aplastadas contra los hombros de la madre. Las patas delanteras del yahoo no se diferenciaban de mis manos sino en la longitud de las uñas; la aspereza y obscuridad de las palmas y lo peludo de los dorsos. Las mismas semejanzas con las mismas diferencias había entre nuestros pies, cosa que yo sabía perfectamente, pero no los caballos, a causa de mis zapatos y medias; las mismas entre todas las partes de nuestros cuerpos, excepto por lo que toca al pelambre y el color que ya he descrito anteriormente.

…pues por lo que hacía a aquellos inmundos yahoos, aunque por aquel tiempo había pocos amantes de la Humanidad más ardientes que yo, confieso que no vi nunca un ser sensible tan detestable en todos los aspectos; y durante toda mi estancia en aquel país, cuanto más me acercaba a ellos, más aborrecibles se me hacían.


Uno de sus primeros trabajos en prosa fue La batalla entre los libros antiguos y modernos, escrito en torno a 1697 pero publicado en 1704, "una mofa de las discusiones literarias del momento, que trataban de valorar si eran mejores las obras de la antigüedad o las modernas. En esta obra suya, Swift se puso de parte de los maestros antiguos y, con gran mordacidad, atacó la pedantería y el espíritu escolástico de los escritores de su tiempo".

Su estilo satírico se pone de manifiesto en otras obras, como en la Historia de una bañera, de 1704, en la que "ridiculizó con soberbia ironía varias formas de pedantería y pretenciosidad, especialmente en los terrenos de la religión y la literatura. Este libro despertó serias dudas sobre la ortodoxia religiosa de su autor, y se cree que, a causa del enfado que produjo en la reina Ana Estuardo, perdió sus prerrogativas dentro de la iglesia de Inglaterra".

Su actividad crítica hacia el sistema imperante también llegó a la política. Era miembro del partido Whig,  aunque mantuvo serias discrepancias con los miembros de su partido, pasándose al partido Tory en 1710 cuando éste llegó al poder. Llegó a ser director Examiner, el órgano informativo de los tories desde donde dirigió sus ataques hacia sus antiguos correligionarios: "De entre esos textos, el más elocuente e influyente fue El comportamiento de los aliados (1711), en el cual afirmaba que los whigs habían prolongado la Guerra de Sucesión española mirando sólo a sus propios intereses. Este panfleto fue la causa de la dimisión de John Churchill, primer duque de Malborough, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas británicas."

En 1726 publicó Los viajes de Gulliver. "El libro se volvió famoso tan pronto como fue publicado; John Gay dijo en una carta a Swift que «es universalmente leído, desde el Gabinete del Consejo hasta la guardería»; desde entonces, nunca ha dejado de imprimirse".

Fobos y Deimos, las lunas de Marte, no fueron descubiertas hasta 1877. Sin embargo Swift ya las había descrito con bastante exactitud en 1726 en los Viajes de Gulliver.

Su cración literaria incluye poesía, como el poema Cadennus and Vanessa. El nombre de Vanessa fue invención suya, como homenaje hacia Esther Vanhomrigh, de cuyo nombre tomó las inciales Van- y Es- para formar el apodo. El nombre cuenta ahora con bastante popularidad pero no se conocen Vannessas anteriores a la publicación del poema de Swift.

Pero volvamos al título del apunte.

Su visión satírica de la sociedad de su tiempo le llevó a protagonizar una curiosa anécdota, bajo el pseudónimo de Isaac Bickerstaff, contra un conocido astrólogo de la época, "cuyas predicciones son siempre vagas, imprecisas y erróneas".
Fue seguramente el inventor del Hoax, tal fue la repercusión de lo sucedido.

John Partridge era un astrólogo de cierto renombre en la época, conocido por la publicación de almanaques y predicciones, calificadas por Swift como hemos visto en el entrecomillado anterior.

Como quiera que Swift era miembro de la iglesia de Inglaterra, y Partridge se había referido a ella en términos poco elogiosos, Swft se inventó el alias de Isaac Bickerstaff y publicó Predictions for the Year 1708, donde pronosticaba “…solemnemente que ese vulgar escritor de almanaques llamado Partridge, cuyas predicciones son siempre vagas, imprecisas y erróneas, morirá exactamente el 29 de marzo, por lo que le recomiendo que ponga sus asuntos en orden”.

Partridge publicó una carta tachando a Bickerstaff de "astrólogo de poca monta deseoso de fama". Pero el 30 de marzo, Swift prublicó una carta anónima en la que daba cuenta de la repentina enfermedad y muerte de Partridge el día 29, a las siete y cinco de la tarde.

La noticia fue dada por cierta y se hiceron eco de ella otros escritores y algunos diarios de la época. Hasta tal punto fue aceptada la veracidad de lo narrado que el nombre de Partridge fue borrado del registro, a pesar de que el propio Partridge lo desmintió, lo que suponía que se le daba oficialmente por muerto.
Aquí terminó su carrera, pues las ventas de su almanaque cayeron en picado hasta desaparecer.
Sus detractores, que no debían ser pocos, continuaron dando pábulo al bulo como venganza.

Entre las pruebas que Swift utilizó en su Una reivindicación de Isaac Bickerstaff, para demostrar la muerte de Partidge, se encuentra la de que era “…imposible que ningún hombre vivo pudiera haber escrito tanta bazofia“.


Swift murió en 1745, dejando la mayor parte de su fortuna a los pobres y estableciendo que se construyera un manicomio a sus expensas (quizá por los frecuentes episodios de demencia y depresión que padeció durante sus últimos años).

Su epitafio, escrito por él mismo:

"Aquí yace el cuerpo de Jonathan Swift, D., deán de esta catedral, en un lugar en que la ardiente indignación no puede ya lacerar su corazón.
 Ve, viajero, e intenta imitar a un hombre que fue un irreductible defensor de la libertad".


En un hombre solo en la red, encontramos otra jugosa anécodota sobre el personaje que ilustra su mordacidad:

En una ocasión Jonathan Swift, autor entre otras obras de "Los viajes de Gulliver", decidió darse un paseo a caballo, así que le pidió a su criado que le llevara las botas de montar. Cuando vió aparecer al sirviente con ellas completamente sucias le regañó, advirtiéndole que la próxima vez las limpiara antes de traérselas.
-Señor- se disculpó el muchacho -pensé que, como se iban a manchar de nuevo, no merecía la pena tomarse esa molestia.
Ahí quedó la conversación. El genial escritor montó en su caballo y advirtió al mozo que no volvería hasta la noche.
- Amo, os olvidáis de dejar la llave de la despensa -comentó el sirviente.
- Para qué la queréis?
- Para preparar el almuerzo.
- No hará falta... ¿para qué queréis almorzar? Después de todo, dentro de unas horas querréis comer de nuevo -replicó el ecritor.


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Bibliografía

• Jonathan Swift; Los viajes de Gulliver, en el Cervantes Virtual.
Los viajes de Gulliver. En el autor de la semana, de la Universidad de Chile.
Jonathan Swift en El poder de la palabra.
Jonathan Swift en wikipedia.
Anécdotas de escritores, en Lecturalia.

1 comentario:

  1. Ssabía de las sarcasmos del Jonathan, pero has hecho una entrada que lo hace incluso máss interesante.
    Saludoss y silbidoss..

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