Desde el portal Leer.es, y los blogs A pie de aula, Blogge@ndo, Repaso de lengua y Tres Tizas animan a la blogosfera para que el 30 de octubre inundemos los blogs y las redes sociales con versos de Miguel Hernández.
De estos 4 fantásticos blogs y de su trabajo para acercar educación y TIC's ya hablamos hace unas semanas.
Si quieres participar, en "el centenario que no cesa" tienes la convocatoria
Hagamos que los versos de Miguel Hernández inunden la Red.
Nosotros nos sumamos a ella con esta modesta aportación.
Los versos de Miguel Hernández inundan la Red.
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Me tiraste un limón, y tan amargo
con una mano cálida, y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura sin embargo.
Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una ansiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.
Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena,
se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.
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En la simbología secreta de "El rayo que no cesa", en cervantesvirtual.com, nos dan esta interpretación:
Este soneto se escribió para El Silbo vulnerado. Apenas tiene variaciones, posiblemente estén dedicados a Josefina. En este soneto, parece ser, que relata un hecho real, de un día que Josefina le tiró un limón a Miguel en la cabeza porque él, estando en el huerto, le robó un beso al descuido y ella, ofendida, le tiró un limón y le produjo una herida sangrante, y además, a ella, parece ser que le hizo gracia el limonado hecho y encima se ríe.
Este despecho o desprecio fue causa de un deseo frustrado que llevó al poeta en otros sonetos a recordar sus «delincuentes» besos, el deseo de ser besado por la amada, que tenía una «mentalidad pueblerina». La palabra beso se repite 9 veces, para él son «sustanciales besos». También en el soneto 11, v. 3 escribe raptor intrépido de un beso. Miguel se convierte en un empedernido buscabesos, para ser querido y aceptado por la amada como demostraciones de amor sincero.
Miguel deja inconclusa la anécdota poética, sin moraleja, posiblemente desea volver a retomar el tema del beso robado, lo cual supone un procedimiento de gran atractivo que evidencian los recursos estéticos del poeta en el sentido de dejar en el lector un testigo o cláusula que le servirá para repetir la anécdota desde otro punto de vista.


Gracias, Rafael. Me encanta el texto interpretativo y la foto que lo acompaña.
ResponderSuprimirSaludos.
Aqui dejo un link de una cancion que le hacen
ResponderSuprimirhttp://www.youtube.com/watch?v=yavTFtiTFVs
De nada Antonio. Creo que alguna vez he menacionado que Miguel Hernández y yo tenemos una estrecha relación desde la adolescencia. Así que no puedo dejar pasar estas ocasiones.
ResponderSuprimirEl texto es del Cervantes Virtual; pero la foto es mi escritorio con la vieja edición de Asutral de 1979.
Gracias Guille. Seguro que los Alumnos de Antonio lo sabán valorar.
Pues me parece tan bien que me he sumado... con carácter retroactivo :-) Efectivamente, mañana tenía previsto bloguear sobre Miguel Hernández, y para ir adelantando trabajo, ya he publicado un poema:
ResponderSuprimirhttp://www.delbarrio.eu/herido.htm.
Excelente iniciativa.
Me uno a tan bella inundación...
ResponderSuprimirVolver a recordar el poema que he elegido para mi entrada, me ha llevado a mi niñez, a mi adolescencia e incluso a mi madurez. Qué grande.
Besos, amigo.