miércoles, 27 de octubre de 2010

La realidad supera la ficción. De cómo Allan Poe predijo la tragedia del "Mignonette", con 46 años de antelación

"Edgar, a poet", como prefería que le llamaran, escribió una única novela: "La narración de Arthur Gordon Pym". Es seguramente una de sus obras más enigmáticas.
En ella, su protagonista, Arthur Gordon Pym, se embarca en el ballenero Grampus. A bordo vivirá numerosas peripecias:

Hay crudos elementos en ella que invitan a la especulación y a la polémica: sanguinarias escenas de violencia, de cadáveres en descomposición, incluso de canibalismo, todas ellas, según era propio en el autor, muy bien dibujadas y cuajadas de detalles escabrosos. 
En una sociedad pacata y puritana como la suya, es llamativo que Poe se atreviera a llegar literariamente tan lejos con sus obsesiones.

Pero lo más llamativo de la obra, siendo ya de por sí interesantes las fuentes tanto históricas como narrativas que maneja, es su desenlace.


(Si no has leido el relato y te interesa, no sigas leyendo este apunte. Descarga el pdf de la bibliografía, leélo y vuelve después).


Los últimos capítulos, "que abundan en un tono fantástico chocante con el realismo expuesto anteriormente", narran las penalidades del ballenero y cómo los cuatro supervivientes deciden matar y comerse a un marinero, cuyo nombre era Richard Parker.

Así narra Poe el momento:

Tendí la mano con las astillas, y Peters sacó inmediatamente una de ellas. Se había salvado...; al menos, su astilla no era la más corta, y ahora había otra posibilidad más en contra mía. Reuní todas mis fuerzas y le ofrecí las astillas a Augustus. También sacó inmediatamente una, y también se salvó; y ahora tenía las mismas probabilidades de morir o vivir. En aquel momento se apoderó de mi alma toda la fiereza del tigre, me dirigí hacia mi pobre compañero Parker, con el odio más intenso y diabólico. Pero este sentimiento no duró mucho y, al fin, con un convulsivo estremecimiento y cerrando los ojos, le tendí las dos astillas restantes.
Transcurrieron más de cinco minutos antes de que se resolviese a sacar su suerte, y durante este tiempo de inquietud que partía el corazón no abrí ni una sola vez los ojos. Por fin, una de las dos astillas fue rápidamente arrancada de mi mano. La decisión estaba tomada, pero yo no sabía si era en favor o en contra mía. No hablaba nadie, y yo no me atrevía a mirar la astilla que tenía en la mano. Peters me cogió del brazo y me obligó a abrir los ojos, viendo inmediatamente en el semblante de Parker que me había salvado y que él era el condenado. Falto de aliento, caí sin sentido sobre la cubierta. 

Me recobré de mi desmayo a tiempo aún para ver la consumación de la tragedia en la muerte de quien había sido el instrumento principal de que se cumpliese. Sin embargo, no opuso resistencia, y cayó muerto en el acto de una cuchillada en la espalda por Peters. No debo detenerme a relatar la horrible comida que siguió inmediatamente; estas cosas han de imaginarse, pues no hay palabras con poder suficiente para impresionar el espíritu con el tremendo horror de su realidad. Baste decir que, habiendo apaciguado en cierta medida la rabiosa sed que nos consumía gracias a la sangre de la víctima, y habiendo desechado, por común asentimiento, las manos, los pies y la cabeza y arrojándolas junto con las entrañas al mar, devoramos el resto del cuerpo, en pedazos, durante los cuatro eternamente memorables días del diecisiete, dieciocho, diecinueve y veinte de aquel mes.


Con ser un relato estremecedor, 46 años después la realidad superó la ficción.

El 5 de julio de 1884 el yate británco Mignonette naufragó. Los cuatro supervivientes permanecieron tras 3 semanas a la deriva en un bote alimentándose únicamente de una tortuga que capturaron y bebiendo su orina para no deshidratarse.

Uno de ellos, el más joven, enfermó tras beber agua de mar, y otros dos de los supervivientes decideron matarlo para alimentarse con su cadáver. Se llamaba Richard Parker.

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Bibliografía
La narración de Arthur Gordon Pym, en wikipedia.
La narración de Arthur Gordon Pym; pdf para su descarga y, eventualmente, lectura.
La narración de Arthur Gordon Pym; reseña en bibliopolis.org
Juicios, en cosechadel66.es.
Ley del mar.
R v Dudley and Stephens

Sobre Allan Poe
• En Papel en blanco;
• En
Apostillas literarias;
• Museo de Poe;
• En
red argentina;
• ABC cultural;
• En Narrador: Radio Futura, Allan Poe y Annabel Lee

3 comentarios:

  1. El enlace de esta entrada que dirije a la descarga y, posteriormente, lectura de La narración de Arthur Gordon Pym está roto, pero por si sirve de algo, acá dejo otro enlace: http://www.biblioteca.org.ar/libros/1140504.pdf

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  2. Es estremecedor, ser visionario hasta ese extremo.

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