jueves, 9 de diciembre de 2010

La Ciencia en la Literatura: la brújula del Capitán Ahab

Las peripecias del Capitán Ahab en su obsesión por capturar a Moby Dick son bastante conocidas.

Moby Dick tiene de particular que centra la acción en un terreno poco explorado en la literatura hasta entonces: el mar.
Odiseas aparte, pocos son los relatos que suceden en el mar. Otro apunte merecería centrarse en este aspecto.

Sus referencias a la navegación y a la boyante industria ballenera de la época son prolijas y clarificadoras. Son casi un documento histórico.

Pero menos conocidas son las referencias científicas que el libro contiene.
Una de las más significativas, y que hemos encontrado referida en el rincón de la ciencia, es la que describe cómo el Capitan Ahab "encuentra pronto una solución que le permite construir una brújula con la que sustituir los instrumentos averiados y que le hace proclamar su dominio sobre el imán".

Tras una noche de tormenta, las descargas eléctricas han invertido el campo magnético de la brújula, inutilizándola.

Melville lo narra así, en el capítulo XVII de Moby Dick:


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Súbitamente corrió al timón y preguntó qué rumbo llevaba el buque.

-Estesudeste, señor -respondió el atemorizado timonel.

-¡Mientes! -Acab le dio un puñetazo-. ¿Rumbo hacia el Este a esta hora de la mañana y con el sol a popa?

Todo el mundo quedó azorado al oírlo, pues inexplicablemente se les había escapado aquel detalle. Metiendo la cabeza en la bitácora, Acab le echó una mirada a la brújula y dejó caer lentamente el brazo, al tiempo que se tambaleaba. Plantado tras de él, Starbuck miraba también y, ¡oh!, la brújula señalaba al Este, cuando el Pequod, con toda evidencia, seguía rumbo al Oeste.

Pero antes de que cundiese la alarma entre los tripulantes, el viejo soltó una risa agria y estridente.

-Ya lo tengo. Esto ya ha ocurrido otras veces, señor Starbuck. El rayo de anoche ha cambiado el sentido de la aguja. Eso es todo. Usted tiene que haber oído hablar de ello.

-Sí, pero jamás me ocurrió a mí, señor.

Este accidente no es raro en los buques que han tenido que atravesar una tormenta. En casos en los que el rayo ha caído directamente en el barco, llegando a destruir parte del aparejo, los efectos aún han sido más funestos, perdiéndose por completo el carácter de imán, de modo que el acero imantado no tiene más valor que una aguja de hacer calceta.

El viejo tomó con el canto de la mano la posición exacta del sol, y convencido de que las agujas estaban al revés, dio a gritos la orden de cambiar el rumbo. Braceadas las vergas, el Pequod puso proa contra el viento.

(…)

Acab estuvo paseando un rato por la cubierta, hasta que al escurrírsele el talón de marfil, acertó a ver los visores de cobre del sextante que antes tirase al suelo.

-Ayer te destrocé yo -murmuró-, y hoy por poco la brújula me destroza a mí. Pero Acab no ha perdido aún su dominio del imán. Señor Starbuck, una lanza sin astil, una mandarria y la aguja de coser más pequeña que pueda encontrar.

Probablemente intentaba demostrar a la tripulación que aún se podía confiar en él, en un asunto tan misterioso como el de las agujas imantadas y las brújulas al revés.

(…)

Muchachos -dijo volviéndose hacia la tripulación cuando Starbuck le trajo lo que había pedido-. Hijos míos, el rayo volvió del revés las agujas, pero con estos trozos de acero puede vuestro capitán hacer otra que señalará el rumbo tan seguramente como otra cualquiera.

(…)

De un golpe de la mandarria, le quitó Acab la punta a la lanza, y entregándole a su segundo la larga barra de hierro que quedaba, le ordenó que la sostuviera verticalmente en el aire, sin apoyarla en la cubierta. Y luego de aplastar con golpes de mandarria la extremidad superior de la barra, colocó encima la aguja roma, martilleándola con menos fuerza, varias veces. Y haciendo luego algunos movimientos extraños, para impresionar más aún a su tripulación, pidió un hilo y se encaminó a la bitácora.

Sacó las agujas estropeadas y colgó horizontalmente la aguja de coser sobre la rosa de los vientos. El acero comenzó a dar vueltas convulsivamente, pero al cabo de un instante quedó parado en su sitio. Acab se separó de la bitácora:

-¡Vedlo por vosotros mismos! Acab no ha perdido su dominio sobre el imán. El sol está al Este y la aguja lo confirma.

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Aprovechen la ocasión para (re)leer Moby Dick, suponiendo que no lo hayan hecho todavía.

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Bibliografía:

• La brújula del Capitán Ahab. Donde, además, afirman:
La historia que nos cuenta Herman Melville, lejos de ser una fantasía, puede ser perfectamente verídica. Efectivamente puede magnetizarse una barra de hierro golpeándola con un martillo. Sin embargo, resultaría más fácil si previamente la barra se orienta paralelamente al campo magnético terrestre. De esta forma, los golpes ayudan a que los dominios magnéticos se reorganicen y se orienten con respecto al campo de la tierra. Si se trata de una aguja, bastaría colgarla de un hilo para que se oriente en la dirección Norte-Sur y, por tanto la podamos utilizar como brújula.
Moby Dick y el vertido del Golfo de México: el paralelismo con Ahab.
Cómo fabricar un imán.
Moby Dick en castellano y online.
Moby Dick en google libros. Inglés.
Moby Dick en Wikipedia.
• Reseña sobre Moby Dick en libros.elitista.info.
La terrible historia del naufragio del Essex.
Essex (ballenero) en wikipedia.
The life and works of Herman Melville.
La brújula del Capitán Ahab. (La ciencia en la literatura)
Moby Dick. Ahab, Capitán del odio.
Persecución de la ballena. Antonio Muñoz Molina para Babelia.
• Andrew Delbanco: Melville: his world and work. (En castellano: Melville.  Barcelona: Seix Barral, 2007; 512 pp.; col. Los tres mundos; trad. de Juan Bonilla; ISBN: 978-84-322-0904-8.)
• Philip Hoare: The whale: in search of the giants of the sea.

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