miércoles, 1 de diciembre de 2010

No se ha de leer demasiado

"Lo mas corriente es que ese tipo de muchacho que lee todo lo que cae en sus manos, lea mas para matar el tiempo y para satisfacer una curiosidad fugitiva, que para ornamentar su espíritu. Lo que frecuentemente procura es gozar despierto, mientras lee, de un sueño, que ni siquiera se toma el trabajo de evocarlo por si mismo en su imaginación".



Y es que hay que leer más. Pero con tino.

O esa era la tesis que sostenía Alfonso María Moreno en "A los jóvenes" : temas de hoy : (para círculos de estudios) / por Alfonso Mª Moreno, S.J. [Burgos] : Ediciones Castilla, [1939?] 248 p. ; 24 cm., llegando incluso a recomendar que no se ha de leer demasiado.

A estas alturas, pensamos que nunca se lee demasiado. Porque la lectura es la puerta que conduce a todos los caminos: el conocimiento, la cultura, la formación, el juicio, la ciencia, la filosofía, la aventura, las miserias y las conquistas humanas. Y es una puerta que debe ser abierta.

Sin embargo, Alfonso María Moreno nos advierte contra la lectura "desordenada" (quizá Don Quijote debió nacer 400 años más tarde o el señor Moreno, 400 antes):
“La pasión por la lectura, de la cual muchos se honran, como si se tratase de una preciosa cualidad intelectual, es, en realidad, una tara; nada se diferencia de las otras pasiones, qu acaparan el alma y mantienen en ella la turbación, envolviéndola en corrientes confusas que se entrecruzan hasta llegar a agotar sus fuerzas".

“La lectura desordenada aturde el espíritu, sin llegar a alimentarlo; poco a poco le va haciendo incapaz de reflexión propia y de concentración; por lo tanto, de producción. Lo exterioriza hacia dentro, por decirlo así; le hace esclavo de sus imágenes mentales, de cuyo flujo y reflujo se ha hecho ardiente espectador".
“Semejante embriaguez le hace estar fuera de su puesto: le desposee de la inteligencia, y tan solo le permite ir pisando las huellas del pensamiento ajeno, ponerse al tanto de las palabras, de los desarrollos, de los capítulos, de los volúmenes ajenos.

“Pocos trabajos podrá emprender el lector empedernido, luego que ha sobrecargado sus ojos y sus meninges; espiritualmente, se halla en estado de cefalalgia; el prudente trabajador, manteniéndose en posesión de si mismo, tranquilo y ágil, no lee mas que lo que quiere retener, no retiene mas que lo que le ha de servir, y organiza su cerebro y no lo maltrata con una balumba absurda” (Sertillanges)"

Siendo estas afirmaciones relativamente sensatas, me quedo con su última reflexión, que no hace sino adelantarse más de medio siglo a la tendencia social que se deriva del abuso de internet como fuente única de información y de acceso al conocimiento: el riesgo de convertirse en sujeto paciente (el que no realiza la acción, sino que la recibe, la padece) en vez de ser sujeto agente (el que ejecuta, controla o preside la acción)
"De hecho, esta manía de leer siempre, y de todo, no tiene de intelectual mas que la manera como se practica. En el fondo, no es otra cosa que pereza disimulada del alumno, que prefiere recibir pasivamente en una ocupación fácil del espíritu, antes que aplicarlo a algo que exija el esfuerzo de dar. Hay un automatismo del lector, como lo hay del hombre andarín y de la mujer que entrecruza maquinalmente sus agujas haciendo punto. Lo mas corriente es que ese tipo de muchacho que lee todo lo que cae en sus manos, lea mas para matar el tiempo y para satisfacer una curiosidad fugitiva, que para ornamentar su espíritu. Lo que frecuentemente procura es gozar despierto, mientras lee, de un sueño, que ni siquiera se toma el trabajo de evocarlo por si mismo en su imaginación. Ocupación aceptable para el tren durante un largo viaje, pero no para otros tiempos en que se puedan hacer cosas mas útiles."

Y es que además de recibir hay que dar, crear, generar contenidos y conocimiento para otros; aprovechar las lecturas para mejorar la sociedad, cada uno en la medida de sus posibilidades.

Borges lo expresó perfectamente en una frase: 

“Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullecen las que he leído”.

Y él pudo decir eso porque muchas de las páginas que escribió eran mejores que muchas de las que habia leído. Obviamente, a él la lectura le aprovechó.

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La referencia bibliográfica le hemos sacado del blog Hay que leer más.

1 comentario:

  1. hola, hace tiempo tenia sospecha de que la lectura es como lo dice este señor, a lo mejor no es del todo así... no todo está perdido de algo ha de servir, ayuda sin esperar grandes cambios ni internos ni externos, seguiré siendo lector sin pretensiones de ser "intelectual" , es cuestión de hábitos y costumbres

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