jueves, 28 de enero de 2010

Cinco ecuaciones que cambiaron el mundo

En razón de los millones que lo hablan con fluidez y de las consecuencias históricas de sus esfuerzos unificados, el idioma de las matemáticas es indudablemente el idioma global de más éxito que se ha hablado jamás.

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Las matemáticas son un lenguaje cuya importancia puedo explicar mejor con una historia bíblica bien conocida. Según el Antiguo Testamento, hubo una época en la que todos los pueblos de la tierra hablaban una misma lengua, lo que los unía y facilitaba la cooperación entre ellos hasta tal punto que abordaron un proyecto colectivo para conseguir lo aparentemente imposible: construir una torre en la ciudad de Babel que pudiera llevarles hasta el cielo.

La historia la relata el Libro del Génesis en su capítulo 11.

Como consecuencia de semejante acto de imperdonable soberbia Dios descargó su cólera sobre los pecadores: les perdonó la vida pero "confundió su lenguaje, de modo que no entendiera cada cual el de su prójimo".

Miles de años después seguimos balbuceando. Según los lingüistas existen unas 1500 lenguas diferentes habladas en el mundo actual.
A lo largo de los años ha habido no menos de 300 intentos de inventar y promulgar un idioma global. La más conocida la inventó un oftalmólogo polaco, L.L. Zamenhof: se llama esperanto y se estima que la hablan más de 100.000 personas en más de 20 países.

Sin embargo, en razón de los millones que lo hablan con fluidez y de las consecuencias históricas de sus esfuerzos unificados, el idioma de las matemáticas es indudablemente el idioma global de más éxito que se ha hablado jamás.

En el lenguaje de las matemáticas, las ecuaciones son como los poemas.
Y así como la poesía nos ayuda a ver profundamente en nuestro interior, la poética matemática nos ayuda a ver mucho más allá de nosotros mismos: si n tanto como para llevarnos hasta el cielo, sí por lo menos hasta el mismo límite del universo visible.

(…)

En este libro se han seleccionado cinco ecuaciones de entre docenas de competidoras muy serias solamente por cómo, en último extremo, han cambiado el mundo.
Y sirven para dar una crónica initerrumpida de la ciencia y de la sociedad desde el siglo XVII hasta nuestros días.

Este periodo ha resultado ser crucial para la historia: vemos a Dios desterrado para siempre de la ciencia, a la ciencia reempalzando a la astrología comom principal manera de predecir el futuro, a la ciencia convirtiéndose en una profesión remunerada y a la ciencia inentando resolver los asuntos ultramisteriosos de la vida y la muerte, del espacio y del tiempo.

Veamos cuáles son las cinco fórmulas elegidas, recogidas en cinco capítulos que recorren la peripecia de sus descubridores y la repercusión del descubrimiento.
Cada uno está estructurado en cinco partes: una introducción biográfica del protagonista; luego vienen tres actos, Veni, Vidi, Vici, donde se explican cómo el personaje llega a tan misterioso tema, cómo llegó tal asunto a aparentar ser tan enigmático, y como hizo el científico para aclarar el misterio dando como resultado una ecuación histórica; finalmente un epílogo describe cómo es ecuación nos ha cambiado la vida para siempre.


• El capítulo titulado "manzanas y naranjas" cuenta la historia del filósofo de la naturaleza Isaac Newton y su ecuación gravitatoria que no dio origen a ningún invento específico sino a un acontecimiento épico: la llegada del hombre a la luna.






"Entre una roca y una dura vida" se ocupa del físico David Bernoulli y de su ecuación hidrodinámica, que en último extremo originó los modernos aviones.






"Cuestión de clase" se refiere al químico Michael Faraday y a su ecuación electromagnética, que dio origen al dominio de la electricidad.






• El capítulo "una experiencia nada provechosa" se refiere al físico Rudolf Julius Emmanuel Clausius y a su ecuación termodinámica, o más exactamente, a su desigualdad termodinámica.




No dio origen a ningún invento histórico ni a ningún acontecimiento sino a una conclusión sorprendente: contrariamente a lo que suele creerse, estar vivo es antinatural; lo cierto es que toda vida existe desafiando la ley más fundamental del universo y no en conformidad con ella.


• Y, finalmente, "la curiosidad mató a la luz".




Su autor no necesita presentación.


Así como las ecuaciones representan el discernimiento de verdades eternas y universales, su expresión escrita es estrictamente humana y provinciana. Por eso es por lo que se parecen a poemas, intentos maravillosamente ingeniosos de hacer comprensibles a los seres finitos las realidades infinitas.

Por ello los científicos de este libro son meamente exploradores intelectuales; son artistas extraordinarios que han dominado el extenso vocabulario y la compleja gramática del lenguaje matemático. Son los Whitman, Shakespeare, Shelley (Cervantes, Quevedo, Lorca) del mundo cuantitatuvo.

Y su legado consiste en cinco de los mejores poemas que jamás ha inspirado imaginación humana.



Y como dice
Manuel Seara para despedir su programa de divulgación científica, "A hombros de gigantes", (podcast):

Hasta la próxima cita ... "y hasta entonces, ya saben: nada mejor que un buen libro"
.


Y este que les hemos traido, sin duda, lo es.


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Bibliografía:

Texto extraído (y levemente adaptado) de:

Guillen, Michael; Cinco ecuaciones que cambiaron el mundo. Debate, Madrid, 1999.

Traducción de Francisco Pérez de la Cadena del original Five equations that changed the world, de 1995.

martes, 26 de enero de 2010

Qué cosa más sorprendente es un libro…

Qué cosa más soprendente es un libro…

Es un objeto plano, hecho de un árbol, con partes flexibles en las que están impresos montones de curiosos garabatos.

Pero en cuanto se empieza a leer se entra en la mente de otra persona; tal vez de alguien que ha muerto hace miles de años.

A través del tiempo un autor habla clara y silenciosamente dirigiéndose a nosotros y entrando en nuestra mente.

La escritura es, tal vez, el más grande de los inventos humanos. Une a personas que no se conocen entre sí; personajes de libros de épocas lejanas rompen la cadena del tiempo…

Un libro es la prueba de que los hombres son capaces de hacer que la magia funcione.

(…)

Antes de la invención de la imprenta, hacia el año 1450, no había más que unos cientos de miles de libros en toda Europa. Todos estaban escritos a mano. Cincuenta años más tarde había en Europa diez millones de libros impresos. Todo el que pudiera leer tenía un medio para instruirse.

De repente se empezaron a imprimir libros en todo el mundo. La magia estaba en todas partes.

Han pasado veintitrés siglos desde la fundación de la biblioteca de Alejandría. Desde entonces han vivido y han muerto cien generaciones. Si la información fuera transmitida de boca en boca… qué poco sabríamos de nuestro pasado; qué lento sería nuestro progreso.

Todo dependería de lo que nos hubieran dicho, de la exactitud de la narración; tal vez se respetara el conocimiento antiguo, pero con versiones sucesivas se tergiversaría y se perdería.

Los libros nos permiten viajar a través del tiempo, acercarnos a la sabiduría de nuestros antepasados.

Una biblioteca nos conecta con las ideas y el conocimiento de las grandes mentes de los mejores maestros traídas de todas las partes del planeta y de toda nuestra historia para instruirnos sin fatiga y apra inspirarnos a hacer nuestras propias aportaciones al saber colectivo de la especie humana.


"La historia está llena de gentes que, por miedo, ignorancia o ansia de poder, han destruido tesoros de inconmensurable valor que realmente nos pertenecen.
No debemos permitir que ésto vuelva a ocurrir".



Les dejo con un fragmento, narrado por su autor:




Carl Sagan nos explica qué es un libro, y su relevancia para la historia de la humanidad, con su delicada locuacidad.
Cosmos, capítulo XI: "La persistencia de la memoria".

Gracias a s0phisma por el chivatazo.

lunes, 25 de enero de 2010

Juan Manuel de Prada, las campañas de lectura y el hedor de la soberbia

Escribe Juan Manuel de Prada sobre las campañas de lectura.

Y el hedor que desprende su discurso se percibe "a tres tiros de arcabuz".
Porque con penosos requiebros argumentarles critica sin asumir que aquello que critica es exactamente lo que él mismo es y representa.
Interesante tema, pienso, por necesarias, la promoción y la difusión de la lectura. No me exenderé en ello; los que ya hayan pisado estas tierras sabrán que hablamos a menudo del tema.

A de Prada es la primera vez que le veo hablar de ello, aunque supongo que, quizá, lo haya hecho en alguna otra ocasión. Y aunque no le tengo en gran estima, más bien al contrario, me lanzo a leerle aunque al final mi estima hacia él quede reducida a cero.

Comienza el artículo con una afirmación que no puedo sino suscribir:

"…cada vez es más frecuente el fenómeno del `bombazo editorial´ –ese libro que todo el mundo lee al mismo tiempo–, inducido por la uniformización del gusto. La defunción del libro parece, pues, un asunto refutado por la realidad; más atinado parece hablar de la posible defunción del lector, que en las sociedades occidentales está siendo suplantado por el `consumidor de bombazos editoriales´".

El análisis del primer párrafo me parece acertado.

Pero al Sr. de Prada le gusta que se hable de él, aunque sea mal. Le encanta salir en la foto, la fama de polemista, de intelectual de élite invitado a todas las tertulias; le encanta la pose de apocalíptico, las opiniones forzadas y gratuitas…
El que comenzó como una prometedora figura de las letras se ha convertido poco después en un tertuliano de profesión, entendido de todo pero actor de nada; arengador de masas desde la intocable atalaya de su página semanal.

Así que no es de extrañar que en el segundo párrafo se descuelgue con:

"A la formación de esta masa permeable al `consumo cultural´, y no a la formación de lectores tradicionales, van dirigidas esas campañas de fomento de la lectura que periódicamente se organizan desde instancias administrativas. Nuestras autoridades anhelan «democratizar» la cultura, aspiración (como ellos mismos saben) vana y, además, irrealizable. Pero como la labor de las autoridades consiste, precisamente, en administrar las apariencias y en otorgarles visos de realidad, nadie osa criticar estas campañas, pues ya se sabe que toda iniciativa tendente a democratizar la cultura goza de los parabienes de nuestro moderno progresismo".
Y a continuación:

"Sobre la inutilidad de las campañas de fomento de la lectura no creo que merezca la pena desarrollar un sesudo análisis; está demostrado que los anuncios publicitarios y demás embelecos del consumismo no fabrican lectores, tan sólo consumidores gregarios de libros, precisamente porque la lectura sigue siendo una actividad a la que sólo acceden los espíritus libres, y la publicidad se dirige, por definición, a los espíritus cautivos."

Ni se molesta en explicarlo, como uno de los "sinvergüenzas" del vídeo.

Aún hay más:

"…la incitación a la lectura es una tarea absurda desde su mismo origen".

Y va concluyendo con:


"…leemos libros porque anhelamos una aristocracia del espíritu. Lo demás es gregarismo y pamplinas; cuentos chinos para quedar progres…"

Su obsesión por lo "progre" y por el "moderno progresismo" le hace elaborar un discurso fatuo, puesto únicamente al servicio de su cruzada personal de tintes políticos, que nada tiene que ver ni con la lectura, ni con la cultura ni con la educación. Sólo tiene que ver consigo mismo y su necesidad de notoriedad.

Sólo así se explica que arremeta contra las campañas de promoción de la lectura y las tilde de aburdas e inútiles; que recree un discurso elitista destinado a su público cautivo, ese mismo que no sirve para los demás pero sí para uno mismo.

El artículo apesta a soberbia y derriba en cuatro líneas uno de los pilares de la educación por motivos que únicamente pueden explicarse por una mal disimulada inquina hacia todo lo que no sea su propio producto.
Destruye sin construir nada y echa por tierra toda una labor con generalizaciones que sabe injustas e indocumentadas.

Según vd., sr. de Prada… ¿qué habría que hacer?
Nada, según parace; dejar, todo lo más, que la lectura se reproduzca por generación espotánea.
Eso es lo que viene sucediendo desde hace décadas y lo que hemos obtenido son unos pésimos resultados no solo en índice de lectores sino en el informe PISA (que entre otras cosas dice: "se ha producido un descenso general en todos los países en
comprensión lectora 2006, y este descenso es muy notable en el promedio español").

Resumiendo: el sr. de Prada "viene a hablar de su libro" y lo mismo le da el tema. Cualquiera vale.

Democratizar la cultura no tiene nada que ver con las ínfulas del sr. de Prada: no se trata de hacerla únicamente accesible; básicamente hay que hacerla comprensible para que sea posible valorarla y participar de ella no sólo como espectador sino como actor.

Pero igual eso es precisamente lo que teme el sr. de Prada: competencia para los que ya ocupan el sillón. Y, como en otros tiempos, se resisten a dejar sitio a otros que les hagan perder sus privilegios.

El sr. de Prada es una de esas figuras que gozan de un inexplicable prestigio y que, lo mismo que él critica, es un "bombazo mediático" destinado a adornar los foros en los que participa. Él mismo recurre sin pudor a los "métodos de «incitación» que se aplican a las audiencias gregarias que abrevan concursos televisivos".

Y sabe de lo que habla, porque sus novelas, convertidas, como él dice, en "bombazos editoriales", son exactamente ese producto que tanto desprecio le genera. Y sus artículos únicamente persiguen ocultar su nulo bagaje personal bajo el humo de la algarada, la crítica indiscriminada y un ego que crece a la par que su perímetro abdominal.

Escriba Vd. sus panfletos sr. de Prada, que otros intentaremos que alguien los lea, aunque sea para desenmascararle.


Y recuerden todos los educadores, docentes, bibliotecarios, editores, escritores… la promoción de la lectura es absurda e inútil. Lo dice el sr. de Prada.
Suponemos que se refiere a toda aquella lectura que no sea la de sus novelas y artículos.

viernes, 22 de enero de 2010

La vida no vale nada (#Haiti)

La vida no vale nada
si no es para perecer
porque otros puedan tener
lo que uno disfruta y ama.

La vida no vale nada
si yo me quedo sentado
después que he visto y soñado
que en todas partes me llaman.

La vida no vale nada
cuando otros se están matando
y yo sigo aquí cantando
cual si no pasara nada.

La vida no vale nada
si escucho un grito mortal
y no es capaz de tocar
mi corazón que se apaga.

La vida no vale nada
si ignoro que el asesino
cogió por otro camino
y prepara otra celada.

La vida no vale nada
si se sorprende a mi hermano
cuando supe de antemano
lo que se le preparaba.

La vida no vale nada
si cuatro caen por minuto
y al final por el abuso
se decide la jornada.

La vida no vale nada
si tengo que posponer
otro minuto de ser
y morirme en una cama.

La vida no vale nada
si, en fin, lo que me rodea
no puedo cambiar cual fuera
lo que tengo y que me ampara.

Y por eso, para mí,
la vida no vale nada.

Letra y música: Pablo Milanés

.

El (p)seudónimo en la literatura

Muchos son los autores que han ocultado su verdadero nombre tras un pseudónimo; unas veces para no ser reconocidos, otras porque "sonaba" mejor; otras, como nombre de guerra. Con el paso de los años la mayoría han sido desenmascarados o han sido directamente reconocidos desde el principio. Pero todos ellos esconden una parte creativa.

Veamos algunos casos notables.

El más extendido es el de
Anónimo, pero, frente a lo que cree mucha gente, no se trata de un único prolífico autor extraordinariamente longevo.

Siguiendo este modelo, los hay de una sola palabra: conocidos son los casos de
Stendhal, que es el pseudónimo literario de Henri Beyle; un tal José Martínez Ruiz adoptó el pseudónimo literario de Azorín; Clarín era en realidad Leopoldo Alas; y Voltaire, un tal François-Marie Arouet.

A veces, el pseudónimo oculta a varios autores; como
H. Bustos Domecq, sobrenombre tras el que escribían Jorge Luis Borges y Bioy Casares.

Otras veces es una mujer la que se esconde detrás de un nombre masculino, como en el caso de
Fernán Caballero: su verdadero nombre era Cecilia Böhl de Faber. Y Nora Roberts adoptó un impersonal J.D. Robb.

Las razones de este cambio parecen obvias por la temática tratada o la sociedad de su época.

También hay casos inversos, sobre todo en estos últimos tiempo, pero las razones de este cambio son de claro signo mecantil, para aprovechar el tirón de la literatura femenina y en femenino.

Un nombre considerado demasiado vulgar puede ser también una razón de peso para cambiarlo, como seguramente fueron los casos de Francisco Pérez Martínez, más conocido como Francisco Umbral; o de Ramón José Simón Valle Peña, más conocido como Ramón María del Valle-Inclán.

Un nombre un tanto malsonante también es una buena razón. Como quizá pensaron Gabriela Mistral (pseudónimo de Lucila Godoy Alcayaga) o un tal Neftalí Eliecer Reyes Basualdo, que prefirió ser conocido como Pablo Neruda.

Seguramente la razón más extendida es la escoger un nombre más vistoso, o más original, o más eufónico.

Aquí es donde entran Jane Somers, que se llamó Doris Lessing; Máximo Gorki, que era el pseudónimo de Alexéi Maxímovich; Toni Morrison (cuyo verdadero nombre era Cloe Anthony Wofford); Lewis Carroll se llamaba Charles Lutwidge Dodgson; George Orwell nació Eric Arthur Blair y Mark Twain era Samuel Langhorne Clemens.

Otras veces, seguramente la causa sea la de no mezclar actividades diferentes.

Dámaso Alonso
usó como traductor el seudónimo de Alfonso Donado; o el delirante Jaime de Andrade, pseudónimo bajo el que se ocultó el dictador Francisco Franco para escribir el panfleto de la época que con tanto éxito fue llevado al cine: "Raza".

Más interesantes, por creativos, son los sobrenombres que usaron Washington Irving: Jonathan Oldstyle, Knickerbocker o Geoffrey Crayon; o Mariano José de Larra: Fígaro, Duende, Bachiller y El pobrecito hablador


Hay muchos más. La lista no pretende ser exhaustiva.

Internet, primero, con el correo electrónico, luego con los registros a determinadas páginas y, más recientemente, con las redes sociales, han reescrito la palabra (p)seudónimo para convertirla en alias o nick. Podríamos considerar éstas como popularizaciones de aquélla. Así que, de una forma o de otra, todos tenemos un (p)seudónimo.

Miedo, discreción, orgullo, temática, discriminación, placer, opiniones controvertidas, o simplemente negocio, se esconden detrás de estos cambios.

En todo caso, el (p)seudónimo es inherente a todo ámbito de creación y se peude considerar una creación en sí mismo.


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Bibliografía:

Washington Irving y Fernán Caballero; influencias y coincidencias literarias.

Apodos de los actores del Siglo de Oro: procedimientos de transmisión.

Pseudonyms.

jueves, 21 de enero de 2010

¿Cuántos de aquí son de pueblo? Y… ¿de "un" pueblo?

- ¿Cuántos de aquí son de pueblo?

... preguntó la profesora de lengua de 1º de filología hispánica.

- Y… ¿de "un" pueblo?

Sobre el uso incorrecto del lenguaje y sus peligros. Algunos consejos.


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- ¿Cuántos de aquí son de pueblo?

... preguntó la profesora de lengua de 1º de filología hispánica.

En la clase habría más de 100 personas.
Al ser la de Zaragoza alma máter de referencia en Aragón y también de algunas provincias próximas, el número de alumnos provenientes de pueblos cercanos suele ser elevado.

Así que levantaron la mano casi la mitad de los presentes.

La avezada catedrática volvió a preguntar:

- Y… ¿de "un" pueblo?

Y puso su mejor sonrisa.
Ninguna mano se añadió.

La broma le servió para alertar a sus jóvenes e inexpertos alumnos sobre el peligro de las incorrecciones del lenguaje y su repercusión y sobre la conveniencia del correcto uso del lenguaje. Y, como estudiantes recién estrenados de una licenciatura en lengua y literatura, de nuestra responsabilidad en ese terreno como futuros docentes, investigadores, escritores, divulgadores…

Las palabras son importantes; y su adecuado uso en el momento adecuado imprescindible para una correcta comunicación. Al menos por parte del emisor. Que el receptor lo entienda es otro asunto y depende de muchos factores, la mayoría ajenos al emisor.

No es necesario ser pedante, redicho, engreído, afectado…

Es suficiente con ser correcto:
- sujeto, verbo y predicado (se decía antes);
- vocabulario
propio (acepción 6ª);
- muletillas y frases hechas, las justas;
- artículos, preposiciones, conjunciones… en su sitio;
- adjetivos ajustados;

- barbarismos pertinentes;
-
extranjerismos justificados;
- conjugación verbal acertada;
- signos de puntuación: esos grandes desconocidos;
- sintaxis comprensible;
- léxico vigente…


No son necesarios, y no le hacen ningún favor ni al mensaje, ni al oyente, ni a la lengua: oseas, cós, me entiendes, "lo-que-vienen-siendo", hostias, mecágüenes, joderes, "es-una-cosa-que"… y demás ponzoñas lingüísticas que tanto abundan.

- Las licencias poéticas (infracción de las leyes del lenguaje o del estilo que puede cometerse lícitamente en la poesía, por haberla autorizado el uso con aprobación de los doctos);
- las argucias retóricas,
- los localismos y
- el ingenio

…hay que tramitarlos en otro negociado.

Y para tramitarlos conviene acreditar que se está al corriente de pago de las áreas arriba referidas.

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P.D. Las negritas son un experimento.

Supongo que no es necesario explicar la diferencia de sentido de las preguntas iniciales en función de la presencia o no del artículo indeterminado.

miércoles, 20 de enero de 2010

Un portentoso caso de ubicuidad en el periodismo deportivo

En la noche del 19 al 20 enero de 2010 se produjo un portentoso caso de ubicuidad en el periodismo deportivo.

La noticia del día en el mundo del deporte ha sido la incorporación del Español Pedro Martínez de la Rosa como piloto oficial de un equipo de Fórmula 1 para la presente temporada.
Como la noticia es relevante el protagonista se pasa el día concediendo entrevistas, atendiendo llamadas y contestanto preguntas.

Tal es el interés de los medios que De la Rosa tiene que recurrir a su mejor cualidad para poder atender a todos: la ubicuidad.

No tengo ni idea de cómo se aprende semejante habilidad, pero lo cierto es que anoche estaba en directo, a la vez, en dos de los principales programas radiofónicos deportivos que se emiten en España: "Al primer toque" de Onda Cero y "El larguero" de la Cadena Ser.

Así pues, o una de las dos entrevistas (o las dos) estaba grabada con antelación o Martínez de la Rosa demostró la cualidad de poder estar en dos lugares al mismo tiempo, cualidad tradicionalmente atribuible únicamente a las divinidades.

Nunca me ha interesado mucho el periodismo deportivo porque dedica demasiado tiempo a irrelevancias futboleras mientras pasa por alto acontecimientos realmente meritorios.
Pero cada vez que, encima, les pillo en una farsa de éstas, me parece que aún caen en mayor descrédito.
Me dirán que no tiene importancia, que la actualidad manda o algún otro tópico al uso.
Pues será.
¿Debo entender, pues, que aplican ese mismo modus operandi en su día a día?

¡Viva el periodismo!

martes, 19 de enero de 2010

“Educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres”

También aquí quedaron comentarios interesantes.


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Tan elocuente afirmación es de Pitágoras.

Y desde el siglo VI a.c. parece que no hemos sido capaces de solucionar ese asunto.
El último capítulo se escribe estos días en la Universidad de Sevilla, con la polémica medida de reconocer "el derecho a copiar" de los alumnos.

De entrada hay que aclarar que no se reconoce el copiar como un derecho del alumno. Dirán que es una cuestión de matiz, pero es importante aclararlo:
se trata de "una medida garantista, para evitar la arbitrariedad de un profesor ante una mera sospecha de que un alumno está copiando".

Aclarado lo cual, la incoherencia de la medida aflora por todas partes.

Dice la Universidad que "los estudiantes involucrados en las incidencias podrán completar el examen en su totalidad y sólo podrán ser expulsados del aula en el caso de conductas que interfieran el normal desarrollo del examen por parte de los demás estudiantes".

¿Qué se supone que es el "normal desarrollo"?
Pues, en mi opinión, el que garantiza la realización de la prueba en igualdad de condiciones y oportunidades.
El hecho de que un alumno intente copiar supone un alteración clara en el normal desarrollo del examen.
Un examen no solo es una prueba de conocimientos. Es también una prueba de madurez y de integridad. Y el alumno que copia demuestra falta de ambas.

Lo sorprendente es que una Universidad no dé importancia a estos dos aspectos y se invente una norma que beneficia al infractor en detrimento del que juega limpio.

La presencia evidente de un sistema para copiar es una prueba evidente de la intención de hacerlo. Y si me apuran, de haberlo utilizado ya. Así que no entiendo por qué una medida "garantista" protege esa intención pero no existen medidas garantistas que resguarden al examinando honrado frente a los intentos de manipulación de un resultado oficial.

Todos hemos visto compañeros copiando. Incluso podría relatarles el caso de un conocido que aprobó bastantes asignaturas de su licenciatura de Derecho a base de dar cambiazos de exámenes en una masificada facultad. El método era sencillo: entrar al exámen; ver las preguntas; ni idea; salir a los 5 minutos sin entregar e examen, optando por un "no presentado"; acudir a la biblioteca durante el periodo del examen, redactar allí unas estupendas respuestas con todos los apuntes diponibles y volver al aula, en el momento de finalizar, y aprovechar el tumulto de la entrega final para colar sus respuestas sin ser advertido. Ocurrente ¿verdad?

En el mundo sajón, en infinidad de centros educativos, universitarios sobre todo, pero también de enseñanzas preuniversitarias, no hay vigilancia en los exámenes. Se confía en la integridad del alumno, sobre todo, y en la supervisión de los propios alumnos, que no tolerarían una falta de respeto de semejante calado.

En España, muy fieles a nuestra tradición picaresca, no sólo toleramos esas farsas sino que, en una vuelta de tuerca alucinante, las regulamos y amparamos con argumentos peregrinos.

Alma máter "significa literalmente "madre nutricia" (que alimenta) y se usa para referirse metafóricamente a una universidad, aludiendo a su función proveedora de alimento intelectual".

Y más le valdría a la Universidad recuperar ese viejo espíritu de "academia en el sentido de comunidad científica" antes de que termine de convertirse en un mercado de títulos.

Y más le valdría el sistema educativo empezar de verdad a trasmitir valores de respeto al conocimiento, desde las épocas escolares, antes de que nos empiece a parecer normal que los alumnos tengan derecho a copiar.

lunes, 18 de enero de 2010

Fraga saluda al Rey y Viola a la reina

Este "edificante titular" apareció en una publicación barcelonesa allá por al año 1976.

El motivo, la visita de los Reyes de España a Barcelona.
El protocolo suele exigir que vayan a recibir a los jefes de estado las autoridades que ejerzan de anfitriones y las de más alto rango del lugar que van a visitar.
Así pues, Manuel Fraga Iribarne y Joaquín Viola Sauret, Ministro de la Gobernación (hoy, de Interior) y Alcalde de Barcelona, respectivamente, hicieron los honores a la llegada de sus majestades.

El ingenioso fotógrafo, o quizás el pícaro redactor, aprovechó las combinaciones posibles en el momento de los saludos para elegir aquella que le permitiera añadir un poco de pimienta al titular. Y eligió el momento en el que el ministro saludaba a D. Juan Carlos y el Alcalde a Dña. Sofía.

El titular, intachable por descriptivo, no podía ser otro:

"Fraga saluda al Rey y Viola a la Reina".

Por desgracia, no he encontrado la imagen aludida, aunque sí una referencia bibliográfica que confirma mi memoria.
Esa misma fuente asegura que se trataba de una publicación satírica y que sufrió el secuestro de la edición,
como sucedió en otros casos*

Si alguien la encuentra, con mucho gusto la podremos.

El "curso de ética periodística" de Juanjo de la Iglesia marcó un hito en el análisis de los titulares de prensa y su intencionalidad.
Aunque el mérito de aquel que recordamos es que, con ingenio y un poco de mala leche, se podía sortear la censura. Hoy, que no hay censura, la manipulación suele estar puesta al servicio de intereses mediáticos o partidistas y tiene como único objetivo el sensacionalismo, no la subversión o el combate social.


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Bibliografía:
Historia de la Codorniz. Leyendas urbanas.

El poder del humor y el humor bajo el poder.

Hemeroteca de La Vanguardia.
Revistas censuradas en España.
Historia de la Prensa de Humor española.

viernes, 15 de enero de 2010

Parafraseando a Bertolt Brecht…

Hay libros que duran un día, y son buenos. Hay otros que duran un año, y son mejores. Hay los que duran muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que duran toda la vida: esos son los imprescindibles.

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Supongo que conocen las palabras originales de Bertolt Brecht, así que no haré más mención.

La frese la he sacado de Libros Maravillosos.

Pitágoras y su aversión a las habas

Las aportaciones de Pitágoras en el terreno de las matemáticas y de la música son impresindibles para el intelecto bien amueblado.
Pero sus fobias gastronómicas fueron del todo infundadas y de lamentables consecuencias.


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Dice Stephen Hawking en la introducción de "Historia del Tiempo":

"Alguien me dijo que cada ecuación que incluyera en el libro reduciría las ventas a la mitad"

Si eso es aplicable al número de lectores de un apunte en un blog, éste que leen verá reducida su difusión a la mitad, porque vamos a incluir una.
Suponemos que esta inclusión será del agrado de Eliatron.

Hawking, finalmente, se lo pensó mejor e incluyó
la famosa ecuación de Einstein (no la ponemos porque eso supondría incluir una segunda ecuación y la reducción proporcional del número de lectores)

Suponemos que fue a modo de homenaje a quien él considera la más grande aportación en el terreno de la física.

Nosotros vamos a poner una no menos famosa:

c2 = b2 + a2

que expresada en palabras dice: "En un triángulo rectángulo, el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los dos catetos".

Se le atribuye a Pitágoras. Digo atribuye porque hay quien dice que, en realidad, fue una especie de obra colectiva de toda su escuela.
En todo caso, lleva su nombre.

Y la incluyo a modo de homenaje a la primera ecuación que entró en mi vida escolar de forma consciente.
Y me sirve para introducir una curiosa anécdota sobre su autor.

"
Existen muchas leyendas sobre el personaje de Pitágoras. Incluso hay estudiosos que niegan su existencia. Se decía que oía voces sobrenaturales, y tenía tales poderes que podía encantar a los animales. Se ha dicho también que entre sus habilidades se encontraba la de hacer milagros."

"Según la leyenda, murió en el 507 antes de cristo por negarse a tomar alimento en Metaponto, refugiado de la persecución que sobre los pitagóricos se estaba realizando".

Otra leyenda asegura que murió por su aversión a las habas.

Las habas eran consideradas como el símbolo de los muertos.
Esa fama la obtuvieron del hecho de ser las primeras en salir en primavera, y se interpretaba que eran la primera ofrenda de los muertos a los vivos; una especie de señal de reencarnación.

Pitágoras, a pesar de sus supuestas capacidades sobrenaturales y de su supuesto viaje al hades, le tenía gran aversión tanto al mundo de los muertos -supersticioso a pesar de todo- como a las habas.

Ambas aversiones son comprensibles incluso hoy día y, como se ve, ya circulaban en el siglo VI a.c.

Pero Pitágoras, o su mito, era un hombre apasionado y llevó su aversión hasta sus últimas consecuancias.
Su escuela, cuasi-secta diríamos hoy, fue perseguida.
Los motivos fueron diversos pero seguramente tuvieron mucho que ver con el ocultismo que rodeaba sus actividades y con el miedo social a lo desconocido, tan vigente todavía.

Y aquí es donde las habas cobran protagonismo.

Pitágoras en persona intentaba escapar de esa persecución cuando se topó con un campo de habas. Tal era el "paquete" que le tenía a esta planta que se negó a atravesar aquel campo, se detuvo y, claro, fue apresado.
El desenlace fue el previsible.

Leyenda o no, consciente o no, la anécdota permite poner un "divertivo" colofón a una figura que ha trascendido las páginas de los libros de filosofía, historia o matemáticas para pasar a formar parte de nuestra vida diaria en forma de triángulo rectángulo.
Aunque sus "gustos" culinarios le costasen la vida.

Tampoco es éste el lugar para glosar las virtudes de las habas.
Pero nuestro consejo es que no sean Pitagóricos en ese sentido y coman legumbres.

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Bibliografía:
Hay multitud de referencias bibliográficas sobre Pitágoras en internet. La búsqueda es sencilla.
Las que nos has parecido más interesantes son las que referimos a continuación
Pitágoras en Goliat Pensaba.
Polvo eres, de Nieves Concostrina.

Y, de paso, les dejo el enlace a la "Historia del tiempo" de Hawking.

jueves, 14 de enero de 2010

Mujercita de su casa





















- Mira, monín; te he comprado tela para media docena de calzoncillos.

- Muy bien. ¿Me los vas a hacer tú?

- No, rico; pero te explicaré cómo se hacen.


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La viñeta es del 12 de enero de 1932, publicada en ABC en la página 43.

¿Se imaginan algo parecido en los años posteriores, hasta prácticamente nuestros días?

Toda la hemeroteca del ABC está digitalizada y disponible para su descarga en pdf.


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Edito: gracias a la curiosidad de Lagu y a la sapiencia de Juan Ballester (gracias por vuestros comentarios) hemos sabido quién es el autor de la viñeta.

Se trata de Joaquín Xaudaró, del que hizo una excelente reseña JRMora en Recordando a Joaquín Xaudaró.

miércoles, 13 de enero de 2010

De lo que un físico le preguntó a un químico y la respuesta que obtuvo

¿Cuál es la diferencia entre una solución y una disolución?
... le preguntó un físico a un químico.

Y la respuesta tiene su interés porque reposa en un juego de lengua.

- Es muy fácil, respondió el químico. Imagínate que estás dentro de una piscina vacía y que en vez de llenarla con agua la lleno con ácido clorhídrico; el resultado sería una disolución. Ahora piensa que en vez de estar tú solo en la piscina están todos los físicos de este país: eso sería una solución.

No se me enfaden los físicos; se trata únicamente de un ingenioso juego de palabras.

Pero, por si acaso me lee alguno y le asalta la misma duda, les remito al RAE para encontar cumplida respuesta. Y espero que algún químico no me arroje a la misma piscina.


Y ya puestos, una anécdota más sobre esa edificante rivalidad que suelen sostener los profesionales que actúan en campos que se tocan.

Los ingenieros de caminos se solazan con esta chanza:

- ¿En qué se conoce a un arquitecto en una zapatería?
- En que es el que se está probando las cajas.

La respuesta de los arquitectos es el realto de aquella historia de un joven ingeniero de caminos que, recién titulado, fue destinado a un pequeño pueblo en zona montañosa en cuya vecindad se construía una presa.

Un buen día el joven preguntó a un lugareño, con cierto aire de superioridad, que cómo se las arreglaban para trazar un camino en la montaña, a lo que el lugareño respondió que soltaban a un burro e iban detrás de él, pues los borricos son maestros en el arte de subir montañas por el camino más fácil.

- ¿Y si no tienen ustedes burro qué hacen? Preguntó el joven con una sonrisa.

- En ese caso llamamos a un ingeniero de caminos.


Tampoco se me enfaden los ingenieros. Pero es que parece que en la carrera les enseñan que la única sabiduría válida es la suya.


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Bibliografía
De ingenieros, arquitectos, físicos y químicos.
Solución
Disolución

martes, 12 de enero de 2010

¡Google sí que sabe fomentar la lectura!

Vean, si no, la imagen que acompaña a una noticia sobre un curso titulado "La lectura en las primeras edades".

El curso está dirigido a bibliotecarios, documentalistas, profesores de educación infantil, investigadores y estudiantes de cualquier carrera relacionada con la biblioteconomía y la educación, y pretende ofrecer "una amplia visión de los elementos que concurren en el desarrollo de los hábitos lectores y facilitar el conocimiento de los aspectos esenciales que deben manejarse para trabajar la lectura y sus soportes --libros y materiales audiovisuales-- con primeras edades".

Llego hasta la noticia a través de una alerta de búsqueda automática en google de noticias relacionadas con la lectura, el libro, la literatura y la educación.

Y me encuentro con que la imagen que acompaña el enlace y al descripción del curso es…























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Esto sí que es fomentar la lectura y lo demás…
Lo que me sorprende es que no se la haya ocurrido antes a nadie.

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P.D. Antes de que alguien se me tire al cuello, tengo que advertir que ya sé que "no es culpa de google" sino de la imagen que aparece al lado de la noticia de EP y que google se limita a adjuntar una previsualización de la misma en la -errónea- convicción de que ilustra el artículo.
Pero eso no lo sabe -de entrada- el que consulta el índice.

lunes, 11 de enero de 2010

Quemar libros: alternativa para los que no pueden pagar el precio del carbón

En el sur de Gales, en el Reino Unido, viven un crudo invierno con temperaturas bajo cero. En una organización de caridad, unos voluntarios descubrieron que la gente que no puede pagar el precio del carbón encontró una alternativa más barata: quemar libros.

“Es algo terrible –contó un vendedor al diario británico Metro–, pero tenemos que sacarnos el stock de encima y los clientes dicen que los libros son ideales para la estufa porque se consumen lentamente. Muchos compran grandes volúmenes de tapa dura y les duran toda la noche en el fuego.”

Un libro que pesa medio kilo se vende por apenas cinco peniques, mientras que una bolsa de carbón de veinte kilos sale cinco libras (una libra son cien peniques). O sea: dos libras los veinte kilos de libros, menos de la mitad que el carbón.

Como siempre, la culpa es de la crisis, que hizo que calentar el hogar se volviera un lujo. Qué dirá Bradbury cuando se entere de que no hicieron falta los bomberos de Fahrenheit 451 para prenderles fuego a los libros, que alcanzó con colapsar la economía mundial y la gente por sí sola terminó encargándose de la tarea.

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Helador

La noticia es de página12 y llego a ella a través de libreros y mareacultural.

El libro está helado

Estaba el señor don Libro
sentadito en su sillón,
con un ojo pasaba la hoja
con el otro ve televisión.

Estaba el señor don Libro
aburrido en su sillón,
esperando a que viniera… (a leerle)
algún pequeño lector.

Don Libro era un tío sabio,
que sabía de luna y de sol,
que sabía de tierras y mares,
de historias y aves,
de peces de todo color.

Estaba el señor don Libro,
tiritando de frío en su sillón,
vino un niño, lo cogió en sus manos
y el libro entró en calor.

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• Gloria Fuertes. Versos fritos. Susaeta, Madrid 1995. Ilustraciones de Javier Solana
Portal dedicado a Gloria Fuertes en la Cervantes Virtual.

viernes, 8 de enero de 2010

¡El imperativo de los verbos acaba en «d», no en «r»!

No se considera correcto el uso del infinitivo en lugar del imperativo para dirigir una orden a una segunda persona del plural, como se hace a menudo en el habla coloquial.

No debe confundirse el empleo desaconsejable del infinitivo en lugar del imperativo de segunda persona del plural con la aparición del infinitivo con valor exhortativo.

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Cuando se da una orden a una segunda persona (del singular o del plural), deben usarse las formas propias del imperativo, si la oración es afirmativa, o las formas correspondientes del subjuntivo, si la oración es negativa, va introducida por la conjunción que o se dirige a un interlocutor al que se trata de usted.

No se considera correcto, en el habla esmerada, el uso del infinitivo en lugar del imperativo para dirigir una orden a una segunda persona del plural, como se hace a menudo en el habla coloquial.

No debe confundirse el empleo desaconsejable del infinitivo en lugar del imperativo de segunda persona del plural con la aparición del infinitivo con valor exhortativo en indicaciones, advertencias, recomendaciones o avisos dirigidos a un interlocutor colectivo e indeterminado, habituales en las instrucciones de uso de los aparatos, las etiquetas de los productos o los carteles que dan indicaciones;

en ellos se hacen recomendaciones de tipo cívico o prohíben determinadas acciones en lugares públicos: Consumir a temperatura ambiente; Depositar la basura en las papeleras; No fumar; Lavar a mano.

Se trata, en estos casos, de estructuras impersonales en las que no se da una orden directa, sino que se pone de manifiesto una recomendación, una obligación o una prohibición de carácter general, en las que hay que sobrentender fórmulas del tipo Se debe consumir... / Es preciso consumirlo... / Hay que consumirlo... / Se recomienda consumirlo...; Debe depositarse la basura en las papeleras / Hay que depositar la basura a las papeleras; No se puede fumar / No se permite fumar; Debe lavarse a mano / Se recomienda lavarlo a mano.

Solo es válido el empleo del infinitivo con valor de imperativo dirigido a una segunda persona del singular o del plural cuando aparece precedido de la preposición a, uso propio de la lengua oral coloquial: ¡Tú, a callar!; Niños, a dormir.

Palabra de RAE.


Hace unas semanas, un comprometido usuario abrió un edificante grupo en facebook cuyo título hemos utilizado para este post.

A día de hoy, el grupo tiene 5131 seguidores.
Pocos, si pensamos en la cantidad de hablantes de castellano que hay por el mundo; muchos, si pensamos que se trata de una red social a la que solo tienen acceso una parte de los hablantes y que los que se adhieren a ese grupo son, seguramente, aquellos que ya usan correctamente la citada fórmula.


También hace algunas semanas, una amigo virtual -"el que negando, niega"- me sugirió hacer un apunte en el blog sobre este tema. Y es que el error está tan extendido que con frecuencia resulta chirriante leer la prensa, repasar blogs, escuchar la radio y la televisión…

Así que, de aquella sugerencia, y del afortunado encuentro con este grupo de facebook, surge este post.

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Edito: también en menéame están quedando algunas "reflexiones" sobre el tema.

jueves, 7 de enero de 2010

"Nuestros maestros imparten más ideología que sabiduría". ¿Qué opinan los maestros?

¿Es eso cierto?

Pascual Tamburri así lo expresa en un artículo prublicado en el Semanal Digital bajo el definitorio título de "La versión progre de la literatura y el arte en el bachillerato".

En el subtítulo abunda: "Alfonso Sastre y Luis Cernuda son hitos obligados para aprobar Selectividad. Mientras Aleixandre corre la suerte de Pasolini y Wilde. Nuestros maestros imparten más ideología que sabiduría."

He aquí el primer párrafo:

"Es evidente que ninguna historia de las artes y de las letras podrá incluir a todos los creadores. Hay una selección, y en el caso de la enseñanza secundaria esto no es sólo inevitable sino pedagógicamente necesario. Otra cosa es quién hace esa selección y con qué criterios. En España, en estos asuntos, predomina aún el sectarismo más radical, especialmente en relación con la cultura del siglo XX."

Me gustaría conocer la opinión de los educadores, maestros, profesores, docentes y de cualquiera que esté vinculado con la enseñanza de la literatura y el arte: desde el que decide y define los contenidos, hasta el que los imparte, pasando, claro, por el que los recibe.

Adelanto que, aunque no estoy del todo de acuerdo con el artículo, creo que tiene algo de razón. Y me preocupa, porque esa tentación de impartir ideología es heredera de actitudes pasadas.

Aunque también pienso que educar, al final, es transmistir algún tipo de ideología: la de la cultura, la pluralidad y la inteligencia.

También hemos abierto un evento en facebook y una discusión en la red DesEquiLIBROS por si prefieres participar allí.

miércoles, 6 de enero de 2010

Diez propósitos de lectura para 2010

1. Leer menos sobre libros y leer más libros

2. Releer más. Hay libros que merecen una segunda lectura. O tercera. O cuarta…

3. Ordenar la biblioteca en papel y desprenderme de los libros que no me gustaron y de los que sé que nunca leeré. Aprovechar que la biblioteca digital aún es pequeña para clasificar bien los títulos desde el principio.

4. Donar esos libros que no quiero conservar al mercadillo de Ediciona en Sant Jordi. Los revenden por 2 euros y los ingresos van a una buena causa.

5. Abandonar la lectura si en la página 50 ya se ve que el libro no cumple las expectativas ni las cumplirá, es malo o aburrido. El tiempo de lectura es valiosísimo y hay que aprovecharlo al máximo.

6. Ejercer el derecho de queja si el libro está mal traducido o mal editado. Los blogs son muy útiles para este propósito. Y también las redes sociales de lectores.

7. No comprar libros compulsivamente sin antes haber ojeado las primeras páginas o haber leído las opiniones de otros lectores. No dejarme llevar por el flechazo de una buena cubierta. Evita llevar a cabo los propósitos 5 y 6.

8. Regalar los libros que me gustan (no necesariamente mi ejemplar).

9. Participar activamente en las redes de recomendación de lectura y dejar se ser un mero espectador/beneficiario de las recomendaciones y advertencias de los demás lectores.

10. Ir más a menudo a las librerías que me gustan y disfrutar viendo y tocando libros.


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Le tomo prestada la entrada a Ediciona.

No tengo mucho más que añadir. Salvo que estaba pensando en escribir algo parecido pero no es necesario.

viernes, 1 de enero de 2010

Arco iris doble para acabar el año

Zaragoza, 31 de diciembre de 2009; sobre las 17.00 horas.

Desde la ventana de casa. Dirección noreste.

Quiero creer que fue un buen augurio.



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